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Reducir el consumo de sal, ¿un mal parche para una dieta que nunca se debió promover?

Algunas organizaciones (supuestamente) de salud recomiendan limitar la ingesta de sal. El problema de un excesivo consumo de sal, según nos dicen, es un aumento de la tensión arterial. En pocas palabras, la recomendación se puede resumir así:

puesto que os hemos dicho que os hinchéis a tomar carbohidratos, lo que aumenta la retención de sodio y de líquidos, y por tanto la presión arterial, disminuid la ingesta de sal para compensar un poco los efectos de esa estúpida dieta

Cuando la dieta es elevada en carbohidratos, los riñones reciben la orden de reducir la excreción de sodio, que queda retenido en los propios riñones, y que se hace recircular. Una vez más, están implicadas la glucosa y la insulina (ver,ver)

Pareciera que la sal es un simple daño colateral de muchas de las recomendaciones dietarias que se basan en una comida que causa que los riñones retengan sodio, echando la culpa de forma equivocada al sodio en la dieta. It would appear that salt is merely collateral damage in many of our dietary recommendations that are based on a food that causes the kidneys to retain sodium, falsely putting the blame on sodium within the diet. Misguided medicine, de Colin E. Champ, doctor en medicina

 

Reducir la ingesta de carbohidratos es una vía que ha demostrado ser eficiente para evitar problemas de presión arterial (ver). Cuando la ingesta de carbohidratos es adecuada (i.e. reducida, sin incluir cereales en la dieta), los riñones no retienen sodio y se excreta tanto sodio como agua. Si cometemos los mismos errores infantiles que con las calorías (ver), podríamos pensar que para reducir el sodio en sangre, reducir la ingesta de sodio es un camino válido:

Aumento de sodio en sangre = el sodio que entra – el sodio que sale

Pero por ejemplo, en este estudio se comparó el efecto de una dieta de bajo índice glucémico con una baja en carbohidratos. En la baja en carbohidratos a los participantes se les recomendó tomar caldo dos ó tres veces al día, durante las primeras semanas, lo que viene a ser uno o dos gramos adicionales de sodio. En la dieta baja en carbohidratos la presión sistólica se redujo en 17 puntos, y la diastólica en 8. Se recomendó aumentar la ingesta de sodio y la presión arterial se redujo.

No se puede ignorar que existe una asociación entre el consumo de azúcares y un incremento en la presión arterial (ver,ver):

A reduction in the intake of added sugars, particularly fructose, and specifically in the quantities and context of industrially-manufactured consumables, would help not only curb hypertension rates, but might also help address broader problems related to cardiometabolic disease.

Una reducción en el consumo de azúcares añadidos, en concreto la fructosa, y específicamente en las cantidades y contexto de productos de origen industrial, no solo ayudaría a revertir las tasas de hipertensión, sino que también ayudaría a atacar problemas más amplios relacionados con la enfermedad cardiovascular.

Reducir la ingesta de sal puede no ser una buena idea

La falta de sodio en la dieta puede reducir la sensibilidad a la insulina (ver), lo que aumenta los niveles de insulina en sangre.

Un estudio encontró que una baja excreción de sodio estaba asociado a una tasa de mortalidad aumentada en diabéticos (ver). Una baja ingesta de sodio se asoció con una mayor mortalidad. Dicho lo cual, debo resaltar que este tipo de estudios (epidemiológicos) nos dan relaciones matemáticas entre el consumo de sal y otras variables (presión arterial, indicadores de riesgo, mortalidad, etc.) de gente que consume cereales. Si estadísticamente, a esa gente le va mejor o peor con más o menos sal, es irrelevante si la dieta que sigues es diferente y supone una gestión de la sal diferente.

En este meta-análisis, resumen de 58 experimentos científicos, se concluyó que el efecto de reducir el consumo de sal en personas con hipertensión fue de -4 puntos en la presión sistólica y -2 puntos en la diastólica. En las personas con tensión arterial normal el efecto es aún menor (-1 y 0 puntos, respectivamente). Por el contrario el LDL se incrementa en un 5% y el colesterol total en un 4%. No es que LDL y colesterol total sean algo a tener en cuenta, en mi opinión, pero los mismos que nos dan estatinas para bajar el LDL nos dicen que no tomemos sal, algo que lo sube…

Como vemos, el efecto de reducir la ingesta de sal en la presión arterial es realmente pequeño, comparado con atacar el problema de raíz eliminando los cereales y sus carbohidratos de la dieta. Pero no miremos solo el efecto en la presión arterial: ¿cuál es la relación entre reducir la ingesta de sal con algo mucho más importante, como es la mortalidad? En varios estudios (ver,ver,ver) se ha encontrado que un consumo reducido de sal estaba asociado a una mayor mortalidad. En palabras de los autores del último artículo enlazado: es improbable que un gran consumo de sodio esté asociado con una mayor mortalidad o una mayor enfermedad cardiovascular. Los datos dicen que más bien parece ser al contrario: cuanto más sodio, mejor.

Mis conclusiones

Para mí, es absurdo consumir cereales y tratar de paliar los efectos de ese error reduciendo el consumo de un nutriente tan importante como la sal.

Hace unos días mi padre me contó que había tenido un ligerísimo mareo al levantarse rápidamente. «¿Una bajada de azúcar?», me preguntó. Mi padre y mi madre llevan un mes con una dieta low-carb, desde que mi madré se asustó al ver su glucosa en sangre fuera de rango (ver). Mi padre, por su lado, tuvo un infarto hace unos años, toma medicación para la tensión y hasta ahora rehuía la sal en la dieta. Mi impresión, y es lo que le conté a mi padre, es que su mareillo no tiene nada que ver con la glucosa, sino con no estar tomando suficiente sal, especialmente dada su nueva forma de comer. Creo que me está haciendo caso y consume sal con normalidad.

Por supuesto, no hablo de la sal contenida en productos procesados, ni la sal de unas patatas fritas. Lo que digo es que cuando tomo un filete de ternera o trucha, para mí lo imprudente es no ponerle sal. Los productos procesados hay que evitarlos, tengan sal o no la tengan.

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