Leña al mono, que es de goma

Ya comenté en esta entrada el caso de un artículo en el que se usaba un argumento propio de un niño de guardería para atacar a las dietas cetogénicas, diciendo que podían empeorar el hígado graso. Con las capacidades intelectuales de algunos científicos, podemos llegar a concluir que una vaca es una mesa.

Y hoy traigo otro ejemplo de ataque a las dietas bajas en hidratos de carbono, casualmente en el mismo sentido: diciendo que pueden agravar el hígado graso. ¿Algo de lo que deba preocuparme? Ni de casualidad. Como ya he contado en el blog, desde que sigo la dieta baja en hidratos de carbono y alta en grasa, mi hígado graso es historia. Tras años de sufrir este problema, ahora estoy perfecto, con las transaminasas en rango de normalidad (ver). Lo mismo le sucedió a mi madre, tras pasarse a la dieta low-carb (ver).

También es el caso de este experimento, en el que cinco semanas de una dieta baja en hidratos de carbono (y en calorías) redujeron el contenido en triglicéridos del hígado de un paciente desde un 44.6% inicial hasta un 11.9%. Antes de la dieta la resonancia magnética daba un pico muy claro (curva azul) en contenido en triglicéridos. Tras la dieta baja en hidratos de carbono (curva roja), el pico de los triglicéridos se ha reducido drásticamente .

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¿Anecdótico? Bueno, cuando esa anécdota es la mía para mí es infinitamente más fiable que la opinión de unos señores en un papel. Mucho más cuando esas opiniones son desmentidas por artículos como éste, en el que en tan solo dos semanas tanto una dieta hipocalórica como una baja en hidratos de carbono mejoran los triglicéridos hepáticos (y la AST aunque no la ALT), con una mejora más acusada con la dieta baja en hidratos de carbono:

Two weeks of dietary intervention (≈4.3% weight loss) reduced hepatic triglycerides by ≈42% in subjects with NAFLD; however, reductions were significantly greater with dietary carbohydrate restriction than with calorie restriction.

O este otro, de mayor duración:

Seis meses de una dieta baja en hidratos de carbono, cetogénica, llevaron a una pérdida de peso significativa y una mejora histológica en la enfermedad del hígado graso”

Si estos estudios de intervención encuentran que el hígado graso mejora con una dieta como la mía, si mi experiencia personal (así como la de mi madre) dice que el hígado graso mejora con una dieta como la mía, ¿cuál es la probabilidad de que en realidad empeore? 

Pues justamente ésa es la hipótesis de este otro artículo:

However, although weight loss is beneficial in NAFLD, certain diets known to induce weight loss can actually cause or exacerbate this disease, and therefore induce insulin resistance, such as very low carbohydrate, high fat diets.

NOTA: “Dietas conocidas por inducir pérdida de peso….”, quizá deberían hablar con los que todavía niegan la evidencia de que la restricción de carbohidratos sí permite perder peso. Los “negacionistas” deberían ponerse de acuerdo: no puede ser que para unos sean “dietas conocidas por su efectividad para perder peso” mientras que otros sigan manteniendo que no se pierde más peso que con otras dietas. Deben dejar de mentir.

Pero fijémonos en la elucubración: dietas bajas en hidratos de carbono pueden empeorar el hígado graso y por tanto inducir resistencia a la insulina. Una hipótesis contraria a la evidencia científica que he comentado antes (y que fue publicada con antelación).

Los tres estudios que he citado son estudios de intervención. No son epidemiológicos…. Para ignorarlos tendrán que basarse en pruebas sólidas, ¿no? ¿En qué basan estos señores el ataque a las dietas bajas en hidratos de carbono?

En el apartado 3.1 empiezan a hablar de la grasa en la dieta y el hígado graso. Y se ponen a citar estudios epidemiológicos… o sea cero base científica. En un momento dado dicen lo siguiente:

In contrast to high carbohydrate diets, low carbohydrate diets improve obesity related symptoms. For instance, it has been reported that insulin sensitivity is improved in obese patients assigned to a low carbohydrate diet.

A diferencia de una dieta alta en hidratos de carbono, la baja en hidratos de carbono mejora los síntomas asociados a la obesidad. Por ejemplo, se ha publicado que la sensibilidad a la insulina mejora en pacientes obesos asignados a una dieta baja en hidratos de carbono“, citando este artículo. A diferencia de la alta en hidratos de carbono, la baja en carbohidratos mejora los síntomas asociados a la obesidad y la sensibilidad a la insulina. Y la fuente es un estudio de intervención.

¿Y la conclusión que sacan es que hay que recomendar las dietas altas en carbohidratos?

A continuación salen con lo siguiente:

However, the effect of low carbohydrate diets remains extremely controversial. In fact, in healthy non obese subjects, a high fat, low carbohydrate diet was shown to induce insulin resistance instead of ameliorating the ability of insulin to suppress endogenous glucose production

Una dieta alta en grasa y baja en carbohidratos induce resistencia a la insulina… ¿Habrá algo de cierto? (mi apuesta es que no, aunque yo ya lo sé porque ya he leído el artículo que citan)

Cambio el color del texto para destacar que hablo ahora del artículo citado, el que supuestamente dice que la dieta baja en hidratos de carbono induce resistencia a la insulina.

El artículo citado es éste. Y ese artículo, repite mil veces que la dieta alta en grasa y baja en hidratos de carbono (aplicada durante solo 11 días) redujo la acción de la insulina en la supresión de la generación endógena de glucosa, algo que parece muy normal, pues si al cuerpo no le das hidratos de carbono tiene que generarlos endógenamente para mantener los niveles de glucosa en sangre estables, y la insulina no tendrá que inhibir esa generación en la misma medida que lo hace cuando ingieres grandes cantidades de carbohidratos. Parece muy normal que ese mecanismo endógeno esté “desbloqueado” cuando la dieta es LCHF. Eso no parece una condición patológica, sino más bien una consecuencia lógica del tipo de dieta.

Un par de citas del artículo:

In the postabsorptive state, both plasma insulin concentrations and endogenous glucose production were lower after the HFLC diet than after the other 2 diets. This finding suggests that hepatic insulin sensitivity increased.

En el estado de post-absorción, tanto las concentraciones de insulina plasmática como la producción endógena de glucosa eran menores con la dieta LCHF que con las otras dos dietas. Este dato sugiere que sensibilidad hepática a la insulina aumentó. Repito: según los autores el dato sugiere que la sensibilidad a la insulina aumentó.

[…] high-fat, low-carbohydrate diets do not induce peripheral insulin resistance with respect to glucose uptake and stimulate nonoxidative glucose disposal,

Las dietas altas en grasa y bajas en carbohidratos no inducen resistencia periférica a la insulina con respecto a la ingesta de glucosa y estimulan la eliminación de glucosa no-oxidativa. Recordemos que este artículo está siendo citado como evidencia de lo contrario.

Remarkably, in the context of diabetes risk, 2 aspects of glucose homeostasis actually improved after consumption of the HFLC diet: decreased basal endogenous glucose production and improved insulin-stimulated nonoxidative glucose disposal. 

De forma resaltable, en el contexto de riesgo de diabetes, dos aspectos de la homeostasis de la glucosa mejoraron tras consumir la dieta LCHF: la menor producción basal de glucosa y una mejorada eliminación de glucosa no-oxidativa estimulada por insulina

A mí me da la sensación de que el uso de este artículo como evidencia contra la dieta LCHF es un fraude.

Y volviendo al artículo inicial, el que citaba al que acabamos de comentar, los autores dicen que por todas estas cosas hay que tener precaución a la hora de recomendar estas dietas a pacientes obesos:

caution needs to be used before recommending such diets to obese patients.

La sensación que a mí me da es que esa conclusión es lo primero que se escribió en el artículo. Y luego se ha usado cualquier excusa para tratar de justificarla. Como vemos, este tipo de engaños pasa sin problemas el (supuesto) filtro de la revisión por pares. No pasa nada mientras la difamación sea hacia las dietas bajas en hidratos de carbono. Leña al mono, que es de goma.

Fijémonos en lo siguiente: las dietas altas en carbohidratos salen perdiendo sistemáticamente en cualquier estudio científico en que se comparan con otras dietas. ¿Por qué no expresan estos y otros autores su preocupación por el seguimiento de esas dietas? ¿Por qué esa dieta, la de la pirámide nutricional, que es la que nos está enfermando, nunca les preocupa? Por falta de evidencia científica en su contra no es.

Yo he tenido hígado graso durante años, y ninguno de los médicos que me atendió durante este tiempo me dijo nunca que una dieta baja en hidratos de carbono fuese efectiva para mejorar el hígado graso. Ni para deshacerme de los 20-25 Kg que me sobraban, ya que estamos. La desinformación tiene consecuencias.

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