Algo sobre mi padre

Hace un par de dias mis padres recibieron los resultados del análisis de sangre que se hicieron a finales de la semana pasada.

En un principio la preocupación era mi madre, por tener la glucosa en ayunas, la ferritina y dos de tres transaminasas fuera de rango. Las transaminasas no estaban demasiado elevadas (en 40s), pero la verdad es que me preocupaba que no se corrigiera.

Sus resultados

  • Glucosa en 89, frente a los 133 del último análisis.
  • La ferritina en 168, frente a los 276 del último análisis.
  • Todas las transaminasas en rango y por debajo de 30 (28, 16 y 18).

Y la hemoglobina glucosilada en 5.9%. No es un valor preocupante, teniendo en cuenta que ese parámetro es una especie de valor medio de la glucosa en los últimos tres meses, y solo el último mes ha sido de dieta baja en hidratos de carbono. Si en los siguientes análisis saliese un 5.9% sí que me preocuparía.

En definitiva, muy buenas noticias.

La sorpresa ha venido con mi padre. Él tuvo 114 mg/dl de glucosa en ayunas en los pasados análisis, y en estos ha tenido 113 mg/dl. Es decir, nada ha cambiado.

No aparece el HbA1c en los pasados análisis, pero en estos ha tenido un 6.4%. Es decir, diabetes.

¿Cómo se explica que un mes de dieta low-carb no haya mejorado la glucosa en ayunas?

Poco después de que me cantasen los resultados por teléfono, volví a llamar a mis padres para preguntar por la medicación que mi padre toma para la tensión. Tenormim (atenolol), una medicación que en 2006 fue degradada como tratamiento de la hipertensión en Reino Unido, en favor de otros fármacos, por el riesgo de producir diabetes.

Mi padre ha hablado con su médico y éste le ha dicho que cuando hay problemas con la glucosa, es mejor el bisoprolol que el atenolol, y le ha dicho que se cambie de uno a otro. Me sorprende que, sabiendo eso, no fuera el médico el que propusiese en su día cambiar la medicación. Además mi padre ha aprovechado para preguntarle si pasa algo por dejarse el omeprazol, que estaba tomando como (supuesta) medida de precaución. El médico le ha dicho que no pasa nada por tomarlo durante años, pero tampoco le ha dado razones para seguir tomándolo.

Mi padre tuvo un infarto en 1997, y estoy convencido de que piensa que la medicación le ha estado protegiendo. Yo no lo creo. Él se sentirá más tranquilo tomando el nuevo medicamento, que no tomando ninguno. Yo preferiría que no tomase ninguno. Por lo pronto, tiene la glucosa elevada y la “intervención dietaria” no parece haber arreglado ese problema, por lo que deduzco que la causa del problema, en este caso, es ajena a la dieta. Hasta el momento dudo que la medicación le haya protegido de nada, y sin embargo a mí me parece que le ha puesto en riesgo, llevándole a las puertas de la diabetes.

En un review reciente sobre la eficacia de este tipo de fármacos, los beta-bloqueantes, los autores llegaban a la conclusión de que la evidencia sobre la efectividad del fármaco parecía estar limitada al primer año de tratamiento. No veían muchas razones para seguir con la medicación anti-hipertensiva por más tiempo. Mi padre lleva 18 años tomando Tenormin y omeprazol.

Nota: mi padre se ha medido la glucosa a mitad de tarde para aprender cómo funcionaba el glucómetro. Le ha salido 97 mg/dl.

Leer más:

 

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10 thoughts on “Algo sobre mi padre

  1. Qué alegría tu madre!! Seguro que ahora te hace mucho más caso, menuda evolución en sólo un mes!!! Igual hasta “pica” a su hermano jeje. Y tu padre a ver cómo evoluciona, desde luego cuanto menos fármaco mejor: mi abuela estuvo 10-15 años tomando medicación para la tensión y a raíz de un problemilla e incompatibilidades tuvo que dejar la mayoría de pastillas… pues “resuelto” el problema, vieron que la tensión la tenía perfecta, y ya no toma pasti para eso. En su momento le haría falta, no lo sé, pero una vez perdido el sobrepeso, eliminada la sal (del potasio nadie dijo nada…), etc., pues no le dijeron que la dejara, ni que redujera, ni nada. Prima el tratar sobre el curar, tirar de plantilla y siguiente. Interesante el dato sobre beta-bloqueantes, de todo esto no tengo ni idea… En fin, a ver si aunque tu padre no elimine el medicamento al menos se le normaliza la glucosa. Parece que como todo el mundo toma algo es normal, “cosas de la edad”, pero de eso nada. Y oye, 97 a media tarde es muy esperanzador.

    Enhorabuena Vicente, no es nada fácil lo que has conseguido. Bravo y a disfrutar de padres sanos muchos años!! 🙂

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    • Lo cierto es que difícilmente me pueden hacer más caso. Se lo han tomado muy en serio.

      En cuanto al hermano de mi madre, no hay nada que hacer. Mi madre volvió a hablar con él y se confirma que prefiere comer pan y tomarse la pastilla.

      Yo también lo veo así: pastillas, las imprescindibles y ni una más. Pero si él decide seguir con esos medicamentos, al menos que se le normalice la glucosa.

      Sí, el 97 de esta tarde es una buena noticia. Después de dos datos malos (114 y 113) alegra tener uno bueno, aunque no sea en ayunas. Ojaĺá cuando se lo mire en ayunas vuelva a salir bien.

      Gracias por interesarte por ellos 🙂

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    • Gracias David.
      Mi madre ahora mismo está perfecta. Dice que le gusta lo que come, que le han mejorado las digestiones y desde luego tiene mejores parámetros en los análisis.
      Y mi padre, pues a esperar un poco, a ver si con el cambio de medicación mejora algo.
      El mérito es de ellos. Están preocupados y concienciados. Si hubiesen reaccionado como mi tío, tratando de paliar con medicación los errores de la dieta, nada habría cambiado.

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  2. ¡Enhorabuena a tus padres! A ambos, porque aunque los resultados de tu padre aún no sean buenos se ha comprometido con la dieta y se está esforzando igual. Eso ya tiene mucho mérito.
    La insistencia de tu tío en comer pan y tomar pastillas viene a confirmar ( al menos para mí) que hay algo más que simple “gusto” por los hidratos. Quizás en algún momento, más adelante, si ve el cambio en tus padres se convenza de dar el paso…

    Mantennos informados de la evolución de tu padre, yo personalmente te lo agradecería porque veo muy reflejados a los míos.

    Un saludo.

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    • Hola,
      justo acabo de hablar con ellos por teléfono y les he transmitido tu felicitación. Saben que estoy contando en el blog su evolución (y en los últimos días han entrado a leerlo).

      Posiblemente lo de mi tío sea resultado de varias cosas: por un lado la adicción, en lo que coincido plenamente contigo, y por otro el engaño en que vive mucha gente, que cree que si los médicos recomiendan algo, entonces ésa es la opción más beneficiosa para el paciente. Si juntas las dos cosas, si haciendo lo que dice el médico, que debe ser lo prudente, puede seguir comiendo pan, pues elige esa opción.

      En cualquier caso, repito, para mí también es un síntoma de adicción, pues puesto a elegir entre renunciar a comer de todo y medicarse, elige medicarse. Si le hubiesen dado a elegir entre medicarse o dejar de comer huevos, habría dejado los huevos sin titubear. No lo sé seguro, pero es lo que me parece.

      Mi padre hoy ya se ha tomado la nueva medicación. Dentro de una semana se volverá a medir la glucosa. Ya os contaré 🙂

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      • Es sorprendente que no sean capaces siquiera de intentarlo.

        Nadie les pide que se comprometan a ciegas para toda la vida (cosa que sí hacen las autoridades con su dieta y los médicos con la medicación, por cierto).
        Un mes. Simplemente un mes a ver qué pasa, cómo se sienten, ver si se modifican algo los análisis… Y NO PUEDEN!

        Es cierto que el bombardeo a favor de los hidratos es bestial, y los médicos no ayudan precisamente. Pero también es cierto que los resultados de poner en práctica sus recomendaciones nos rodean y son igual de bestiales . Personalmente el hecho de tener que tomarme una pastilla el resto de mi vida me asusta mucho más que el tener que dejar de comer pan. Si lo que me ofrecen es salud y calidad de vida, el precio a pagar me parece ridículamente pequeño.

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      • Hola Beatriz,
        el hermano mayor de mi padre está prácticamente ciego por culpa de la diabetes, y un hermano mío tuvo que someterse a un doble transplante de riñón-páncreas porque tenía insuficiencia renal. Cuando ves dónde ha llevado el camino de la medicación a tu hermano y a tu hijo, ¿escoges la medicación y seguir comiendo pan?

        Por otro lado, gente como nuestro amigo ariovisto sabe perfectamente cómo es el camino de la medicación y estoy seguro de que lamenta no haber conocido antes la posibilidad de controlar su diabetes con la dieta. Igual que yo lamento no haber sabido cómo revertir mis problemas de salud hasta hace dos años.
        Muchos hemos vivido, hasta hace poco, teniendo fe en la competencia de los médicos y eso lo hemos pagado con la salud.

        Por lo demás, me identifico tanto con lo que dices, que me recuerdas a una escena de Ice Age: me lees la mente (I don’t like this cat. He reads minds)

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  3. ¡Vengo emocionada a contarte lo que acaba de pasarme!

    Hace un ratito estaba yo afanosa en la cocina preparando la base para un par de pizzas low-carb que mi hermano y yo nos cenamos siempre los sábados por la noche cuando se acerca mi padre y me dice: creo que me voy a pasar a tu plan…

    He tenido que sentarme, no te digo más.

    He estado hablando con él un rato y me ha dicho que lleva tiempo planteándoselo porque con su dieta no solo no baja peso sino que los análisis siguen igual y además pasa hambre. Para colmo nos ve a nosotros, compara nuestras comidas con su pescado hervido con arroz o sus pechugas de pavo a la plancha y dice que se deprime. Creo que ver hoy las pizzas con huevo, mascarpone, gouda, bacon, chorizo, verduras y carne picada que nos vamos ha cenar ha sido la gota que ha colmado el vaso XD

    No sé si es la mejor de las razones para cambiar de dieta, pero a mí de momento me vale. Ahora me preocupa un poco cómo plantearle la dieta para que no vuelva a ocurrirle como hace un año, que lo intentó una semana y lo dejó.

    Primero: me preocupa que va a pasar un par de semanas muy chungas antes de empezar a encontrarse mejor. Creo que debería concienciarle de esto antes de empezar para que cuando le pase no le pille desprevenido.

    Segundo: el tema del azúcar en el supermercado va a ser conflictivo, porque todo el mundo identifica con facilidad el azúcar de mesa, los cereales, la pasta… pero eliminar el azúcar camuflado en miles de productos que aparentemente son sanos va a ser harina de otro costal ( a ver cómo le explico que le añaden azúcar al chorizo y al jamón, y que además el azúcar tiene decenas de nombres diferentes que tiene que saber identificar en la etiqueta…).

    Tercero: viene de comer todo hervido o a la pancha y de tomar 2 cucharadas de aceite al día como máximo. No sé cómo va a llevar no solo reintroducir la grasa, sino convertirla en el 60-70% de su alimentación.

    En fin, ya veré cómo voy solventando los problemas sobre la marcha. De momento estoy entusiasmada con la idea de que se haya convencido por fin. ¡HAY ESPERANZA!

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    • Hola,
      ¡me alegro mucho! Gracias por contármelo 🙂

      Si le gusta lo que va a comer y si tiene la motivación de mejorar la salud, pinta muy bien. Espero que los resultados os acompañen.

      Aparte de esos días de transición, háblale de la sal también, de que puede necesitar más que la que consume ahora. Y como idea, quizá si hace una reducción gradual de los carbohidratos, en lugar de abrupta, haya menos problemas en la adaptación.

      Yo a mis padres les he insistido en que las carnes procesadas deben ser la excepción, que deben consumir el filete, el que no tiene ingredientes extra. Y si un día quieren comer longanizas, pues no pasa nada. Del mismo modo, creo que están consumiendo yogur griego sin azúcar, a diferencia de los azucarados que consumían antes.

      Tienes por delante mucha labor de explicación, para tratar de corregir décadas de desinformación que tendrá en la cabeza: sobre la grasa saturada, calorías, ejercicio, “comer demasiado”, etc. Puesto que la evidencia científica está de tu lado, si lo crees conveniente háblale de los efectos sobre la salud de la dieta low-carb o lo que dice la ciencia que iba a pasar con el hervidito. Yo no he querido que mis padres creyesen mi palabra, lo que quiero que vean es que estoy informado (y supongo que les consta que tonto no soy).

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