La incompetencia y engreimiento de nutricionistas y médicos son descorazonadores

A uno se le cae el mundo al suelo leyendo esto (ver):

La primera razón de engordar es tomar demasiada comida para la escasa actividad física que la mayoría de la gente hace, lo que tarde o temprano propicia la aparición de exceso de grasa “ya que la energía sobrante no se puede evaporar

Aunque intervienen muchos factores, lo esencial son las calorías que entran y salen

La energía sobrante no se puede evaporar“, ¡por favor, esto es insoportable!

Por lo pronto, acabemos ya con el Grado en Nutrición Humana y Dietética. Dejemos de poner titulados formados en pseudociencia en el mercado laboral. Los ciudadanos no tenemos por qué pagar con nuestra salud la decisión de crear esa titulación universitaria, porque no fue nuestra decisión, y cuanto más tiempo pasa, más complicado es revertir los problemas de salud que estos “profesionales” llevan décadas creando. No, no es la industria alimentaria la que habla de “calorías que entran y calorías que salen” (ver). No, no es la industria alimentaria la que engaña a sus clientes con la dieta hipocalórica.

Y en cuanto a los médicos, alucino con la arrogancia de algunos culpabilizando a los padres de un niño con sobrepeso porque no se dan cuenta de que a su hijo le sobra peso.

“No es inteligente, es médico. Que se meta en sus asuntos hasta que aprenda a pensar”. ¿Qué tal comenzar así?

A ver si nos enteramos de una vez de que esos padres están recibiendo como “información nutricional” la estupidez propagada por esos mismos nutricionistas y médicos de que hay que seguir una “dieta equilibrada” y que el problema de la obesidad es un problema de “sobrealimentación“. No falta información nutricional: estamos sufriendo en nuestra salud las consecuencias de toda la malinformación procedente de los “expertos”, que, además. no dudan que que ellos eduquen a los demás es la solución a la obesidad. Porque ellos entienden el problema y la gente no: saben que engordamos porque comemos más de lo que gastamos y que adelgazar es una cuestión de calorías que entran y calorías que salen. Es muy sencillo pero la población se empeña en no entenderlo. ¡Cuánta arrogancia y cuánta incompetencia!

Si tu hijo tiene sobrepeso, este señor te dice que confíes en “tu” dietista-nutricionista. En mi opinión, es una temeridad hacerlo, igual que lo es confiar en un médico en temas de obesidad: las probabilidades son altísimas de que lo que encuentres sea un caloréxico que te diga que lo que tienes que hacer es recortarle calorías a tu hijo o ponerle a hacer ejercicio para que “queme más de lo que come”. Esos consejos, la teoría del balance energético, son una teoría pseudocientífica, y lo más probable es que a largo plazo tu hijo sólo pierda tiempo y autoestima. Y no me interpretes mal: no soy partidario de remedios o terapias alternativos a los que han demostrado funcionar en los experimentos científicos. Precisamente por eso digo que en temas de nutrición y exceso de peso no es una buena idea confiar en médicos y nutricionistas (ver).

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