La guerra del lenguaje (V): comer demasiado o comer en exceso

Algunos “expertos” en nutrición buscan la razón por la que consumimos un exceso de comida:

  • ¿Es por el estrés?
  • ¿Es que la comida está demasiado buena?
  • ¿Es que nos hemos vuelto glotones?
  • ¿Es porque ahora la comida es más barata que antes?
  • ¿Es porque consumimos alimentos adictivos?
  • ¿Es porque nos falta fuerza de voluntad para dejar de comer?
  • ¿Es porque consumimos demasiados alimentos con grasa y por tanto demasiado calóricos?
  • ¿Es por la publicidad que se hace de los alimentos?
  • ¿Es porque las raciones ahora son más grandes que antes?
  • ¿Es porque comemos demasiado fuera de casa en lugar de cocinar?

Pero la mayoría de los que leéis este blog ya debéis de estar con mosca detrás de la oreja,… ¡¿quién ha dicho que comemos en exceso?!

  • Exceso: “lo que se sale de los límites de lo normal”.
  • En exceso: “más de lo debido”.

Buscar respuesta a por qué comemos demasiado (o, equivalentemente, por qué comemos de más) es dar por sentado que la obesidad se produce por comer de más, por un exceso de comida, por pasarse de la raya. Y no hay razones para dar por correcta esa forma de pensar.

Engordar es acumular grasa corporal. La pregunta correcta es, ¿qué nos hace acumular grasa corporal? ¿Un exceso calórico? No. Hablar de “exceso calórico” es lo mismo que hablar de comer demasiado. Para nuestro cuerpo no existe tal cosa llamada “exceso calórico” que provoca que se acumule grasa. Según el (fraudulento) paradigma de las calorías, la ingesta calórica es excesiva si y solo si se acumula grasa. Es decir, bajo esa forma de pensar son lo mismo. Al decir que un exceso calórico nos engorda, estaríamos diciendo que engordamos porque engordamos.

Hablar de exceso calórico es dar por buena la teoría del balance energético, con la que en última instancia se culpa a la víctima del problema.

La cuestión es que a efectos de peso corporal no importa qué comes, si eso no se traduce en cambios en las “señales” que gestionan la acumulación/gestión de grasa en un adipocito. Dan igual las calorías que tenga la comida, si el adipocito no recibe la “orden” de acumular grasa. Mucha gente parece no entender esta última afirmación y dicen que niega las leyes de la física. No es así, lo que sucede es que esa afirmación no pasa por el aro del paradigma de las calorías:

  • Paradigma de las calorías: comes demasiado para lo que gastas -> engordas
  • Paradigma del metabolismo: comes mal -> engordas -> posiblemente pases a comer más de lo que gastas (depende de los cambios en el músculo y glucógeno)

El paradigma del metabolismo dice que que si no se producen los cambios metabólicos pertinentes, los que hacen cambiar la dinámica de almacenamiento/liberación de grasa en los adipocitos, los adipocitos no acumularán grasa, y este paradigma no acepta que un exceso de comida continuado sea lo que produce esos cambios metabólicos, porque no hay ningún mecanismo fisiológico que dé soporte a esa idea. En este paradigma la magia no tiene cabida.

El paradigma de las calorías dice que es un exceso de comida respecto de lo que se gasta lo que hace que se acumule grasa. Pero esa idea, la del “exceso calórico” solo se usa con la obesidad. En los otros tipos de crecimiento en el cuerpo humano a nadie se le ocurre la estupidez de hablar de la energía como causa (ver). En los demás casos se habla de metabolismo, de hormonas, de enzimas, de microrroturas musculares, en definitiva del conocimiento que se tiene de cómo funciona nuestro cuerpo, pero nunca de un exceso/déficit calórico como causante de nada. En esta entrada del blog he hablado de las causas de esa incoherencia.

Pensemos que cuando nuestro cuerpo almacena grasa, por la causa que sea, es cierto que parte de la energía que has ingerido no se está “quemando”. Si no estás perdiendo músculo —importante detalle—, almacenar grasa tiene como consecuencia la existencia de una diferencia entre energía ingerida y energía gastada. En algún caso un desbalance energético puede ser un síntoma de estar engordando, pero no su causa, porque en el cuerpo humano no hay receptores que detecten la energía consumida o gastada. No sólo no es causa, es que ni siquiera es seguro que sea consecuencia, pues depende de si se está creando músculo o no, y de si se está almacenando glucógeno o no.

La obesidad no es cuestión de cuánto se come, sino de qué información transmitimos a nuestros adipocitos con lo que comemos. Por ejemplo, un edulcorante sin calorías puede engordar, si los cambios que produce en el organismo alteran la dinámica de almacenamiento/liberación de grasas en los adipocitos. Aunque no tenga calorías. Y al engordar se creará un superávit calórico, y no al contrario. Más adelante comentaré un artículo científico en el que unos ratones que consumían un cierto edulcorante acalórico acabaron con más propensión a engordar que los que consumían los mismos alimentos con glucosa. Del mismo modo, dos comidas con diferente cantidad de calorías pueden, hipotéticamente, engordar lo mismo, si fuera el caso que los adipocitos recibieran las mismas señales, que en ningún caso son las calorías de la comida. Importa el metabolismo, y al metabolismo le importa qué comemos y qué calidad tiene lo que comemos.

En definitiva, la idea que quería transmitir es que hablar de comer demasiado o de comer en exceso es dar por bueno el falso paradigma de las calorías. Evitemos esas expresiones.

La gente está gorda porque come demasiado“. No, la gente engorda por razones que no conocemos del todo y acaban comiendo más comida de la que consumirían de no estar engordando. No es algo evidente que comer mucho, probablemente otra consecuencia de comer mal, sea en realidad la causa de engordar.

Si comes demasiado vas a engordar, sea con comida sana o con comida basura“. No, “comer demasiado” es lo mismo que “engordar” (bajo el paradigma de las calorías), por lo que esta afirmación es una tautología. “Si llegas tarde al trabajo vas a llegar tarde, vayas en taxi o andando”. Tan indiscutible como inútil y vacío de contenido: si llego tarde llegaré tarde. Pero a lo mejor pensando un poco encuentro la mejor opción para tratar de no llegar tarde, del mismo modo que a lo mejor comer sano me permite no engordar, mientras que comiendo “basura” las probabilidades son más bajas.

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5 thoughts on “La guerra del lenguaje (V): comer demasiado o comer en exceso

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