La incompetencia y engreimiento de nutricionistas y médicos son descorazonadores

A uno se le cae el mundo al suelo leyendo esto (ver):

La primera razón de engordar es tomar demasiada comida para la escasa actividad física que la mayoría de la gente hace, lo que tarde o temprano propicia la aparición de exceso de grasa “ya que la energía sobrante no se puede evaporar

Aunque intervienen muchos factores, lo esencial son las calorías que entran y salen

La energía sobrante no se puede evaporar“, ¡por favor, esto es insoportable!

Por lo pronto, acabemos ya con el Grado en Nutrición Humana y Dietética. Dejemos de poner titulados formados en pseudociencia en el mercado laboral. Los ciudadanos no tenemos por qué pagar con nuestra salud la decisión de crear esa titulación universitaria, porque no fue nuestra decisión, y cuanto más tiempo pasa, más complicado es revertir los problemas de salud que estos “profesionales” llevan décadas creando. No, no es la industria alimentaria la que habla de “calorías que entran y calorías que salen” (ver). No, no es la industria alimentaria la que engaña a sus clientes con la dieta hipocalórica.

Y en cuanto a los médicos, alucino con la arrogancia de algunos culpabilizando a los padres de un niño con sobrepeso porque no se dan cuenta de que a su hijo le sobra peso.

“No es inteligente, es médico. Que se meta en sus asuntos hasta que aprenda a pensar”. ¿Qué tal comenzar así?

A ver si nos enteramos de una vez de que esos padres están recibiendo como “información nutricional” la estupidez propagada por esos mismos nutricionistas y médicos de que hay que seguir una “dieta equilibrada” y que el problema de la obesidad es un problema de “sobrealimentación“. No falta información nutricional: estamos sufriendo en nuestra salud las consecuencias de toda la malinformación procedente de los “expertos”, que, además. no dudan que que ellos eduquen a los demás es la solución a la obesidad. Porque ellos entienden el problema y la gente no: saben que engordamos porque comemos más de lo que gastamos y que adelgazar es una cuestión de calorías que entran y calorías que salen. Es muy sencillo pero la población se empeña en no entenderlo. ¡Cuánta arrogancia y cuánta incompetencia!

Si tu hijo tiene sobrepeso, este señor te dice que confíes en “tu” dietista-nutricionista. En mi opinión, es una temeridad hacerlo, igual que lo es confiar en un médico en temas de obesidad: las probabilidades son altísimas de que lo que encuentres sea un caloréxico que te diga que lo que tienes que hacer es recortarle calorías a tu hijo o ponerle a hacer ejercicio para que “queme más de lo que come”. Esos consejos, la teoría del balance energético, son una teoría pseudocientífica, y lo más probable es que a largo plazo tu hijo sólo pierda tiempo y autoestima. Y no me interpretes mal: no soy partidario de remedios o terapias alternativos a los que han demostrado funcionar en los experimentos científicos. Precisamente por eso digo que en temas de nutrición y exceso de peso no es una buena idea confiar en médicos y nutricionistas (ver).

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45 thoughts on “La incompetencia y engreimiento de nutricionistas y médicos son descorazonadores

  1. Hola Vicente,hacía tiempo que no comentaba nada en tu blog. Ahora lo hago porque tengo dos tías mías que están haciendo dieta,la de siempre comiendo poco, verduras,fruta,yogures y poco más, pero ahora les dan a tomar unas pastillas,porque han ido a un herbolario, para que elimines líquidos,otras por si tep asas comiendo un día y dicen que atrapnan las grasas y los carbohidratosy otras para no se que realmente hacen. Se gastan un pastón,porque el negocio está en comprar las pastillas y además los colorantes que ponene son cancerosos. Pero ahí las tienes,tan felices con su dietra y sus pastillas. Y no las digas otra cosa porque no te escuchan. Tenemos a tantos expertos,jajaja,en la tele,en los herbolarios,con el mismo principio de la dieta hipocalórica que la gente está tan ciega que no ve otra cosa,solo esa dieta milagrosa.Pero no se preguntan,¿qué pasará cuando deje de tomar las pastillas? Creo que de cerebro andamos un poco escasos,bueno que no pensamos,y queremos que nos lo den todo hecho y que además nos gusta que nos controlen. Bueno eso es lo que le gusta a mi madre,mis tías…en fin,que en mi caso es predigar en el desierto,por lo menos mis hijas me escuchan y mi marido de vez en cuando.Saludos.:-)

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    • Hola Nuria,
      yo tampoco entiendo muy bien la reacción de ciertos familiares míos. Y me pasa igual: mis hijas y mujer sí me hacen caso :), pero es que ya sería el colmo que no lo hicieran siendo que han visto mi transformación física. Y fuera de la familia, pues poco se puede hacer. Al final aconsejar a alguien sin más es meterte donde no te llaman, y encima para decirle que la dieta hipocalórica que le ha dado el médico no le va a servir de nada. “Cuñao” frente a médico, así que mejor callarse y esperar a que pregunten, si algún día quieren hacerlo. Pero dentro de tres años, cuando se den cuenta de que no han bajado ni un kilo, tampoco preguntarán, y volverán a intentar lo mismo, “pero esta vez en serio”, porque las veces anteriores en realidad no echaron el resto… Y no saldrán del come menos, pierde peso, recupéralo, vuelve a comer menos, vuelve a perder peso, vuelve a recuperarlo, vuelve a comer menos, etc.

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  2. Quieres escuchar que no hace falta cambiar nada, que todo es cuestión de calorías. Quieres escuchar que puedes seguir comiendo lo mismo que todo el mundo en tus actos sociales. Sólo que un poco menos. Pero no te culpes, porque no es culpa tuya: te están engañando y lo están haciendo muy bien. La pérdida de peso a corto plazo te hará creer que el método funciona, y cuando deje de hacerlo te echarás la culpa, porque seguro que no cumpliste al 100% con la dieta. ¡Incluso te dijeron que era bueno no ser demasiado estricta! Pero ya has caído en la trampa. No has perdido peso, has perdido el dinero, has perdido el tiempo y además te sientes culpable del fracaso. Y volverás a intentar lo mismo, una y otra vez, porque es lo “prudente”, no como esas “dietas milagro” que te prohíben comer cosas.

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  3. Yo ya empiezo a estar hasta los mismisimos de ver tuitear a gente como Basulto, Revenga, Lucía (dime quecomes), Casabona… para ver quien es más chupiguai, para ver quien desfenestra más a los ultraprocesados y por detrás apoyando las directrices oficiales y lucrándose con ello.

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    • Hola Andreu,
      según ellos están haciendo tal favor a la humanidad que se lo tenemos que agradecer con un puesto de trabajo fijo en la sanidad pública.

      Intentan desviar las culpas hacia la industria alimentaria, a la que acusan de poner a la venta productos hipercalóricos llenos de sal, azúcar y grasas malas. Cierto, pero si al mismo tiempo a la gente le dices que es un problema de cantidad, de “sobrealimentación”, ¿por qué una madre ha de pensar que su hijo no puede merendar galletas rellenas de chocolate, aunque tenga sobrepeso? ¿por qué no va a hacer lo que le resulta cómodo? ¡Seguro que hasta tienen mucha fibra y poca grasa saturada! ¡Y son saciantes porque los carbohidratos son saciantes! Y si esa madre es obesa y ha intentado varias veces perder peso con la dieta “oficial”, ha llegado a la conclusión de que da igual lo que haga con la comida, que nada da resultado. ¿Que la gente tenga obesidad es culpa de la industria alimentaria? A mí me parece que no.

      Hablando de Basulto, chúpate ésta:

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  4. Los ciudadanos estamos cometiendo el error de creer que los ‘profesionales’ que se dedican a la nutrición están haciendo bien su trabajo. La educación que necesitamos es aprender a desconfiar de esos ‘expertos’. Eso sí nos llevará a mejor salud y mejor control de nuestro peso.

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  5. Maldita sea pero sí!! La culpa es de los padres, por creer más en médicos pediatras, enfermeros, profesores, dietistas y demás “profesionales” antes que en su propio conocimiento.

    Y ojito que los sacrílegos progenitores si le quitan los cereales, galletas, zumos y demás al niño pueden correr el riesgo de hacerles de que desayunen huevos queso o jamón y pasarse de proteínas…. ejem!

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    • A mí me da igual lo que diga un pediatra en temas de nutrición: no tienen ninguna formación, y si la tienen, es decir si han sido instruidos en la pseudociencia del balance energético, es mucho peor que si no la tienen, porque unen su arrogancia de serie con la incompetencia de defender una estúpida tautología como si fuera conocimiento.

      ¿Pero cuánta gente tiene suficiente conocimiento de inglés como para poder informarse por su cuenta? ¿Cuánta gente tiene suficiente formación como para poder interpretar una gráfica de un estudio científico? ¿Cuánta gente tiene suficiente actividad neuronal para detectar cuándo les están colando un dato observacional como si fuera un dato científico? No estoy reprochando nada a nadie, pero si los “profesionales” del sector son formados en teorías pseudocientíficas, la mayor parte de la gente va a ser engañada fácilmente, porque cometen el error de confiar.

      ¿Te resulta fácil que tus clientes escojan la píldora roja de Matrix? Seguro que no: les estás diciendo que la nutrición oficial es una gran mentira. No se puede culpar a nadie de aferrarse a la dieta hipocalórica. Es un error, pero no es irracional, ¡se la ha dado un médico!

      Te van a explotar los riñones, vas a morir por falta de glucosa en el cerebro y me paso el día atendiendo en mi consulta por fallo renal a los que han seguido la dieta Dukan. ¿Nos suena? Cualquier cosa que se sale de la dieta de las harinas es calificada sistemáticamente de “dieta milagro”, “fraude” o “peligro para la salud”, Venga, y ahora culpemos a los padres de un niño con sobrepeso de haber confiado en las fuentes oficiales, al mismo tiempo de no darse cuenta de que su hijo está “sobrealimentado”. No hay que forzarle a que se acabe el plato y hay que reducirle los productos hipercalóricos, como la grasa. ¿Nos suena? Venga, culpemos a los padres del problema de los hijos por haber creído en los mensajes oficiales, al tiempo que se les dice que necesitan “más educación nutricional” procedente de los caloréxicos.

      Esto es un desastre. Y dejémoslo claro: no se trata de ovejas negras de la profesión que se han salido del camino correcto. La formación que se da los nutricionistas es la pseudociencia del balance energético. El buen nutricionista no es el que aprende lo que le enseñan en la universidad, es el que se da cuenta de que todo eso no es más que una gran mentira, hace de tripas corazón y acaba la carrera, y denuncia la actividad profesional de sus colegas. ¿Hay nutricionistas buenos? Seguro que sí: los que en realidad aprenden por su cuenta y entienden que su formación reglada es demencial.

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  6. Si el pediatra te dice que el problema de obesidad es un problema de “sobrealimentación”, el pediatra es o un sinvergüenza o un cateto que confunde una tautología con una ley de la física. Si te dice que no obligues a tu hijo a que se acabe los platos, le puedes decir tranquilamente que no sabe de lo que habla y que haría bien en callarse. Te está faltando al respeto tratando de educarte en temas que no entiende. No confundas su arrogancia con competencia: es un incompetente con título oficial.

    Mi Primer Colacao, “recomendado por pediatras” (vía Juan Luis Carrión)

    Pero no caigamos en la trampa: esto no es un problema causado por la industria alimentaria, sino por la industria de la dieta. La industria alimentaria sólo vende lo que la gente quiere comprar. No tienen ningún poder sobre ti. Pero la gente está siendo engañada por cantamañanas con título oficial que les hablan de “comer de todo con moderación”, de “calorías que entran y calorías que salen” y que “la energía no se puede evaporar”. Son nuestras universidades las que están generando esos “profesionales” y, por ello, los problemas de salud que tenemos. Quien te habla constantemente de dietas milagro y se pasa el día criticando a la industria alimentaria es en realidad la causa de los problemas. Pero ellos nunca han hecho nada: la culpa es tuya y quieren educarte.

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    • De verdad que cada vez que oigo lo de las calorías que entran y las que salen, no puedo pensar mas que en esto:

      O sea, que nos están tomando el pelo…

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        • Os leo y vuelvo a leer y no os entiendo. 2000 calorías de verduras carne pescado etc… no es lo mismo que comida ultraprocesada y eso no hace falta ser ningún profesional. La sensación que te da el comerte una oreo que un plátano no es la misma. Contra más mierda comes más quieres. Evidentemente no todo es la comida ya que el tema de enfermedades y hormonal tiene un papel fundamental. A los profesionales que estudian qué les decimos que no lo hagan? Cuál seria el camino a seseguir? 😉

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          • Álvaro,
            no sé qué es exactamente lo que no entiendes. ¿Crees que me estoy inventando que cuando una persona quiere perder peso lo que le da el médico o el nutricionista es una dieta de X calorías/día? Por mucho que tú entiendas que no es lo mismo un producto procesado que un alimento de verdad, la dieta hipocalórica se basa en que sí son lo mismo a efectos del control del peso corporal. ¿Crees que me estoy inventando que eso ha demostrado en cientos de estudios científicos que siempre produce la misma respuesta, pérdida de peso a corto plazo, recuperación de peso a largo?

            Tengo dos grupos de ratas, a unas les doy una dieta con un 5% de las calorías procedentes de azúcares simples y otras con un 42% de azúcares simples. Las ratas del segundo grupo consumen la mitad de calorías que las del primer grupo. ¿Qué ratas acaban el experimento con más peso corporal y con más grasa corporal?

            Vale, ahora explícame tú que engordar es una cuestión de “calorías que entran y calorías que salen” y que engordamos cuando consumimos más energía de la que gastamos. Explícame que engordar es un problema de saciedad porque la oreo te hace comer más comida. Y explícame también que los nutricionistas nos estén contando estas milongas, cuando hay cientos de experimentos científicos absolutamente controlados que demuestran que son ideas fraudulentas. ¿Cómo es posible?

            Yo no tengo un plan para arreglar esta situación, más allá de explicar en el blog por qué la teoría del balance energético es pseudociencia, que es lo que está en mi mano. ¿Cómo curar una “patología institucional” en la que la gran mayoría de “profesionales” defienden ideas claramente estúpidas? Da la sensación de que quieres poner una carga sobre mis hombros, cuando la realidad es que el problema es que esa gente es incapaz de hacer autocrítica. ¿Tengo que saber yo cómo conseguir que reconozcan que han estado engañando durante décadas a sus clientes con ideas pseudocientíficas y tratamientos que se sabe que no funcionan? ¿Tengo que saber yo cómo conseguir que reconozcan que son unos sinvergüenzas o unos incompetentes en su trabajo? Pues no, no lo sé. No se me ocurre cómo desde un blog personal puede nadie resolver un problema de esta magnitud. ¿Tienes tú un plan?

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    • No veo ese condicional. Cualquier DN que hable de “calorías que entran y calorías que salen”, de que existe “sobrealimentación” o de que engordamos porque “comemos más de lo que gastamos” es un cateto (y mi pensamiento real es mucho menos amable que eso) que no sabe de lo que habla. No existe el condicional: SON incompetentes formados en teorías pseudocientíficas. El pensamiento más profundo que han tenido nunca ha sido “las calorías importan porque las calorías importan”. ¿Poner tu salud o la de un familiar tuyo en manos de personas que confunden una tautología con una ley de la física, pero que son incapaces de explicar por qué no se usa esa misma tautología con ningún otro crecimiento en un ser vivo?
      ¿Qué clase de persona dedica cuatro años de su vida a estudiar nutrición y es incapaz de darse cuenta de que están adorando un truismo?

      No es cuestión de gurús: acude a tu espíritu crítico, lee y duda de los consejos, duda de los enlaces a artículos científicos que se te dan, comprueba los artículos científicos y comprueba los datos. Ya sé que eso lleva tiempo, pero es tu salud lo que está en juego. Y para algunas cosas, aplicar “sentido común evolutivo”: ¿qué hemos comido los seres humanos, como los animales que somos, durante nuestra existencia? ¿Qué comen los pueblos que conservan sus dietas tradicionales y qué estado de salud tienen? ¿Tienen obesidad? Tu salud es tu responsabilidad, no la de unos incompetentes arrogantes que se han atrevido a jugar con la salud de la gente en base a ideas estúpidas, datos de paupérrima calidad o simplemente ideología ajena a la salud, esto último escudándose en que su código deontológico se lo permite. Yo no entiendo que alguien confíe en quien cree ético jugar con la salud de la gente por motivos ajenos a su interés.

      Cualquier persona tiene mayor capacidad intelectual que un nutricionista que habla de “calorías que entran y calorías que salen”. Es mejor confiar en uno mismo antes que en esos “profesionales”, tengas la formación que tengas.

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  7. Los nutricionistas son formados en la pseudociencia del balance energético, pero que la mayor parte de ellos se dediquen profesionalmente luego a engañar a la gente con esas mismas teorías “pasa en todas las profesiones”.

    No, no pasa en todas las profesiones. Y si en alguna más lo que se enseña en las universidades es pseudociencia, habrá que denunciarlo también, no silenciar lo que hacen los nutricionistas. Hacen cero autocrítica y guardan silencio cuando sus colegas salen con el “calorías que entran y calorías que salen”. Aparte de incompetentes, tienen un código deontológico la mar de flexible.

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    • Posiblemente a ti te dé igual que a la gente que tiene un problema de peso la traten “profesionales” cuya formación universitaria es estúpida pseudociencia. Posiblemente a ti te dé igual que esos “profesionales” se dediquen a estafar a sus clientes con una dieta que se sabe que no funciona. A mí no me da igual.

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  8. Hola. Sigo sin entender. Se ha dicho en bastantes ocasiones que la universidad o los técnicos se les enseñan materias de hace 30 años. Cuando acaban algunos se reciclan y otros no. Si uno me viene con la pirámide de la SENC o avalando galletas de los dinosaurios lo mando a paseo. Lo que leo que hay que comer comida real, verdura, hortalizas, fruta, carne pescado, etc… todo lo que se salga de eso, comida ultraprocesada no hay que comerla como hacían nuestros abuelos ya que además no los había o en mucha menos cantidad.

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    • Hola Álvaro,

      a mí el argumento de que les enseñan cosas de hace décadas (Jonathan Bailor lo usa) no me convence. Si la teoría del balance energético fuera correcta, daría igual que tuviera 10, 30 ó 100 años de antigüedad. Es una colosal estupidez ahora, igual que lo era hace 30 años.

      Por un lado está el tema de la formación que tienen, y por otro lado está lo que hacen cuando salen al mercado laboral. La formación que reciben en la universidad no tiene defensa posible, y que una vez titulados algunos de ellos se den cuenta de que es una gran estupidez no es un buen argumento para seguir igual. ¿Tienes familiares con exceso de peso? ¿Crees que hay derecho a que el tratamiento que reciben para su problema esté basado en clamorosas estupideces pseudocientíficas?

      En cuanto a lo que hacen cuando ya tienen el título, hay básicamente dos grupos, los que claramente carecen de actividad neuronal y defienden abiertamente “las calorías que entran y las calorías que salen”, y luego hay otro grupo que defiende exactamente lo mismo, pero que lo esconde bajo un discurso más ambiguo. Estos últimos argumentan que la clave para “comer menos” es consumir productos saciantes y no consumir productos procesados. O sea otra versión del balance energético, pero que se camufla de defensa de la “comida real”. Son lo mismo que los otros. ¿Y no da igual, si al final están recomendando consumir menos azúcar, menos harina y menos productos procesados? No, no da igual, porque en el momento en que a la gente le dices que puede seguir comiendo lo que quiere seguir comiendo, pero en menor cantidad, todos los argumentos de la saciedad y de lo inconveniente de consumir mierdas dejan de existir. ¿Aceptamos los argumentos del autor de La Enzima Prodigiosa si sus conclusiones son que hay que comer menos productos procesados, o seguimos diciendo que carecen de base e informando a la gente de que no tiene fundamento? En este segundo caso está claro que la crítica es despiadada, defienda o no defienda en última instancia consumir comida de verdad.

      Sacado de una charla reciente: la ponente, nutricionista, afirma que no es lo mismo una caloría de un producto procesado que de un alimento de verdad, porque las hormonas que si patatín que si patatán. Una mujer desde el público le pregunta que entonces si consume 2000 kcal de comida procesada va a engordar más que si esas kcal vienen de alimentos de verdad, a lo que la nutricionista contesta que se engordaría lo mismo, pero que la saciedad sería diferente y las calorías no son iguales porque acabarías comiendo “más”. ¿Ves lo que quiero decir? Parece que es un discurso diferente, pero es el mismo: engordar es una cuestión de consumir más energía de la que necesitamos o gastamos.

      No es que haya unas cuantas ovejas negras, como en todas las profesiones: su profesión es engañar a la gente con teorías pseudocientíficas, que es la formación que tienen. Sólo algunos se dan cuenta y se rebelan frente al dogma y frente a la manada. No es “como en todas las profesiones”.

      En cuanto a lo que dices de que tú los mandas a freír espárragos, yo también lo haría, obviamente, pero mi preocupación en este momento no es mi peso corporal, sino el de las personas que tienen obesidad, que no se sienten guapas, que han tenido que dejar de hacer deporte de lo gordas que están, que están dando de merendar galletas rellenas de chocolate a sus hijos, cuando ellas son obesas y sus hijos andan camino de serlo. No sé qué opciones tienen de salir de su situación, pero el mensaje que están recibiendo es que todo es una cuestión de calorías que entran y calorías que salen, y que están comiendo más de lo que gastan. ¿Nos callamos y dejamos que los nutricionistas sigan destrozando la vida de estas personas, o protestamos y decimos que esto tiene que acabar ya?

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      • Sí y rápido porque cuando las dietas “fallan” viene el cuchillo, son médicos quienes malogran el día a día de las personas que tras pasar por una operación innecesaria, dolorosa e incómoda y pese a no tener capacidad física para “comer mucho” vuelven a ganar peso.

        Hay que hacerlo, Vicente y hacerlo cuanto antes. Ven los resultados y siguen haciéndolo, ahora también en niños.

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        • Desde un blog personal, poco se puede hacer, especialmente cuando salen los “expertos” hasta debajo de las piedras, como decía Nuria.

          El problema es “too big to fail”. Los nutricionistas no pueden reconocer que llevan toda su vida tratando a los clientes con teorías pseudocientíficas cuya estupidez es evidente. Bueno, sí pueden, pero en la práctica eso les dejaría a los pies de los caballos. Ellos/ellas nunca van a ser la solución al problema que están creando. Y cuantos más titulados ponemos en el mercado laboral, más grave es el problema y más complicado resolverlo.

          Así que dime tú qué hacemos. Dos mujeres obesas que son pareja, M. y L., su hijo P. de unos 8 años que tiene un exceso de peso clarísimo (un poco más que el de la foto usada por Casabona) y su hijo está con el paquete de galletas Príncipe en la mano, merendando. ¿Les digo algo? Grandísima solución: es llamarlas gordas destacando su peso corporal, es llamarlas malas madres y encima para decirles que los consejos oficiales carecen de fundamento, lo que me deja en una posición envidiable para que se fíen de mis opiniones. Y además para decirles que sigan dietas que los “expertos” dicen que son peligrosas para la salud “porque desafían todo lo que sabemos sobre nutrición”. Pero si ese niño sigue así, es una posibilidad que los cambios en su tejido adiposo sean irreversibles. Es el peor momento para engordar. Madres trabajadoras, pocos recursos económicos, poca formación académica. ¿Tú crees que siendo ellas obesas no saben que su hijo tiene sobrepeso? Pues claro que lo saben, pero ahí tenemos al pediatra culpándolas del problema de su hijo porque han sido descuidadas en su alimentación. ¡Es que no se dan cuenta de que está gordo! ¡No está fuerte, está gordo! Ésa es la solución: sacar pecho, tirar de engreimiento y educarlas en el balance energético. ¿Qué crees que me dirían estas dos mujeres si les preguntara por qué creen que están gordas? Qué pregunta más tonta, ¿verdad? Se engorda porque se come más de lo que se gasta. ¡La energía no se puede evaporar!

          Pero necesitamos al pediatra educándonos, porque él entiende que el problema es la “sobrealimentación”, porque es muy muy muy inteligente. ¿La arrogancia la adquieren en la carrera o viene de antes?

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  9. Los fuegos de artificio para distraer la atención me importan bien poco. Todo lo que no sea una defensa razonada de la teoría del balance energético, que es como pedir que alguien explique que dos y dos son cinco, es un intento de desviar la atención del fondo del problema.

    Sí, la teoría del balance energético es pseudociencia. El problema no es la crítica, es la ausencia de autocrítica.

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    • ¿Otra vez la pataleta de quiero cambiar de ministerio? Es insufrible este chico. Insufrible y monótono porque de nutrición no le verás criterio pero la defensa del gremio la tiene grabada a fuego… en fin, nada nuevo.

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      • El caso es que creo recordar haber visto a un nutricionista salir en televisión, o sería en un periódico, no estoy seguro. Y creo que otro tiene cuenta de twitter y un blog. Pero me estaré equivocando, porque los nutricionistas ni pinchan ni cortan. Nunca nadie ha recibido información nutricional procedente de nutricionistas: ¡Ha sido la industria alimentaria la que nos ha contado lo de las calorías que entran y calorías que salen! Y cuando vas a la consulta de un nutricionista, es la industria alimentaria la que te receta la dieta hipocalórica. ¡Maldita industria alimentaria! Y culpa nuestra de los obesos también, porque necesitamos más educación en el balance energético. Ah, no, qué lío, si es la industria alimentaria la que nos cuenta la del balance energético no necesitamos más educación. Me he liado.

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  10. Me abruman los argumentos en defensa de la pseudociencia del balance energético. El ranking provisional es éste:

    1) “Las calorías importan porque las calorías importan y es absurdo decir lo contrario”
    2) “Yo no he dicho eso y aquí tienes un vídeo donde también lo digo”
    3) “Yo no soy tonto”
    4) “Quiero un puesto de trabajo en la sanidad pública”

    Puedo decir con orgullo y satisfacción que la competición está muy reñida y que todos los participantes han demostrado un nivel altísimo.

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  11. Estamos tratando una condición médica con teorías pseudocientíficas que se limitan a culpabilizar al obeso por su debilidad de carácter. Y lo estamos haciendo desde las universidades públicas.

    La única respuesta que son capaces de dar los nutricionistas es la omertá.

    A long term severe aberration of weight homeostasis that is so evidently biological is assumed to be essentially a bad habit. Logic this terrible could not exist in any other field of medicine, science.

    I am living evidence of the insulin hypothesis

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  12. La dietoterapia dirigida a la obesidad se basa en una reducción de la energía ingerida por el paciente. Lucía Martínez

    La teoría del balance energético es pseudociencia enseñada en las universidades públicas, difundida por los nutricionistas y usada por esos mismos “profesionales” para tratar a los CLIENTES obesos.

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  13. El nutricionista que no pincha ni corta nada malinformando en twitter:

    La culpa es tuya, por no tener adherencia, porque todas las dietas funcionan.

    Ni va a defender la teoría del balance energético, ni nos va a dar pruebas de que siguiendo una dieta hipocalórica vas a perder los 25 kg que te sobran y mantenerlo a largo plazo. Sabe perfectamente que la evidencia científica dice que la dieta hipocalórica no funciona, pero te cuenta que la clave es la adherencia. Estos son los recursos de una profesión basada en la mentira.

    Se pilla antes a un nutricionista que a un cojo.

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  14. ¿Quieres perder peso y mantener lo perdido a largo plazo? Basulto se inventa la fórmula y Monereo te dice hay que seguir la dieta que ha fracasado sistemáticamente en los estudios científicos:

    Y la recuperación del peso perdido es culpa tuya, por hacer lo que no debes:

    A mentir, a mentir y a volver a mentir. Ésa es la dura vida de un nutricionista. Por tu propio bien, aleja tu salud de esta gente.

    En esta página se puede acceder a la mierda de artículo que parieron esos grandes “profesionales”.

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