Experimento que refuerza la importancia de la composición de la dieta para mantenimiento del peso

Effects of a low carbohydrate diet on energy expenditure during weight loss maintenance: randomized trial

Artículo publicado hace unos días.

Uno de los autores del experimento lo describe de la siguiente forma:

Primero, les dimos a los participantes (que tenían al menos un sobrepeso moderado) una Dieta Run-In para producir al menos un 10% de pérdida de peso, lo que equivale a un promedio de aproximadamente 11 kg. Luego, después de estabilizar a los participantes durante unas pocas semanas en su nuevo peso, denominado peso START, les asignamos al azar para que recibieran una de las 3 dietas bajo prueba durante 20 semanas:

  1. Alta en carbohidratos  (60% de carbohidratos, 20% de grasa, 20% de proteína)
  2. Moderada en carbohidratos (40% de carbohidratos, 40% de grasa, 20% de proteína)
  3. Baja en carbohidratos (20% de carbohidratos, 60% de grasa, 20% de proteína)

A lo largo de este tiempo, ajustamos la ingesta de calorías para mantener a los participantes en su peso START.

(fuente)

Es decir, que tras una pérdida de peso en la que se hace perder unos 11 kg, se pasa a un periodo de estabilización del peso, y posteriormente se les asigna de forma aleatoria a tres grupos dietarios diferentes, que se siguen durante 5 meses, según se muestra en la gráfica:

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Las tres dietas en esta última fase tienen el mismo porcentaje de proteína, pero distinta proporción de carbohidratos.

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Como decía, se ajusta la ingesta energética para que los participantes mantengan el peso. Y el resultado que se obtiene es que para que los participantes en el grupo low-carb mantengan su peso, hay que darles 250 kcal/d más que a los que siguen una dieta alta en carbohidratos:

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Nótese que la dieta con un contenido intermedio en carbohidratos (curva amarilla) proporciona un resultado intermedio, lo que en cierto modo valida el resultado al confirmar proporcionalidad causa-efecto.

The difference in total energy expenditure was 209 to 278 kcal/d or about 50 to 70 kcal/d increase for every 10% decrease in the contribution of carbohydrate to total energy intake (1 kcal=4.18 kJ=0.00418 MJ).

La diferencia en el gasto energético total fue de 209 a 278 kcal/día o un aumento de aproximadamente 50 a 70 kcal/d por cada 10% de disminución en la contribución de carbohidratos a la ingesta total de energía (1 kcal = 4.18 kJ = 0.00418 MJ).

No sólo eso. Si se desglosan los resultados en función de la secreción de insulina de cada participante (medida antes de la pérdida de peso), se observa que la dieta low-carb es clarísimamente mejor que la high-carb en aquellas personas que mayor secreción de insulina tenían: una diferencia de 480 kcal/d entre dietas. En la gráfica sería comparar los puntos rosa y violeta en el trío que está más a la derecha: casi 500 kcal/d de diferencia en el gasto energético total.

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The metabolic advantage provided by the low-carbohydrate diet was especially large, about 400 calories a day, among those participants with high insulin secretion,

Como he recibido quejas (amables, eso sí) de que repito mucho ciertos mensajes, me contengo, y no me extiendo en explicar lo que me gustaría explicar, otra vez, que es que es un error dar por supuesto que al hacer dieta la pérdida de peso se detiene porque se reduce el gasto energético. Remito a otras entradas a quien quiera una aclaración sobre eso: ver,ver,ver. Y ya me callo.

Nota: como uno de los autores del estudio reconoce (fuente), ha faltado en este experimento una dieta con menos carbohidratos todavía. Supongo que los experimentos son carísimos y no han podido poner a prueba todo lo que hubieran querido.

Leer más:

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¿Fisiológico? ¡Pero qué dices!

Los caloréxicos son incapaces de explicar los mecanismos fisológicos según los cuales funciona su charlatanería (ver,ver). Toda la base de su teoría son juegos de palabras falaces. Por eso me gusta este tuit de Ludwig, porque pone el foco donde corresponde, que es en la ausencia de mecanismos fisiológicos que den soporte a la calorexia:

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Una característica de las pseudociencias es que rehúyen explicar los mecanismos fisiológicos en que se basan.

El siguiente tuit muestra cómo, ante ese reto, una famosa caloréxica evidentemente no puede contestar sobre esos mecanismos fisiológicos, sólo aferrarse al dogma de que la obesidad no es un proceso fisiológico, sino energético. Porque sí, porque así lo han impuesto los caloréxicos desde hace casi un siglo (ver).

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Además de eso, miente diciendo que “comer menos funciona”: no es verdad y, de hecho, no puede aportar evidencia científica de que ese remedio es efectivo para perder una cantidad importante de peso y mantenerlo a largo plazo. Se lo está inventando y reto a quien crea lo contrario a que presente esa evidencia científica (ver).

En cualquier caso el argumento de carbsane es “no puedo explicar los mecanismos fisiológicos pero mi pseudociencia funciona en la práctica”. No, tu charlatanería no funciona en la práctica, carbsane.

¡La pregunta era tramposa porque da por supuesto que engordar es un proceso fisiológico!

¿Cómo es posible que se diga eso?

¿Acaso hay células y tejidos vivos implicados? ¿U hormonas? ¿Qué hormonas, eh, qué hormonas?

¿Acaso se consideran el resto de crecimientos de tejidos en un ser vivo como procesos fisiológicos?

¿Acaso se habla de hormonas en el gigantismo?

¿Acaso se habla de hormonas para explicar por qué gana peso una mujer embarazada?

¿Acaso se habla de hormonas y fisiología para explicar por qué crece el músculo?

¿Acaso se habla de hormonas para entender por qué crece un niño?

¿Acaso se habla de hormonas para entender por qué desarrolla el pecho una adolescente?

¡Todos esos son procesos energéticos que se tratan con la teoría del balance energético, en ningún caso hablando de hormonas ni de fisiología!

¿Es que queremos hacer una excepción con la obesidad? ¿Acaso el tejido adiposo es especial?

Dar por sentado que engordar es un proceso fisiológico ¡es una trampa en la que nos quieren hace caer! Tenemos que seguir dando por sentado que es un problema de energía. Porque sí. El dogma caloréxico no puede ser cuestionado.

Además, comer menos funciona, aunque fracase en todos los experimentos científicos.

Sigamos hablando de conducta, de saciedad y del entorno obesogénico, lleno de productos hipercalóricos. Es la única opción que nos dejan las leyes de la física. Y es que sabemos mucho de física.

Ahora en serio, llevamos cerca de un siglo “intentando” combatir la obesidad con una idea que es claramente errónea (ver,ver). Insistir en el error sólo es una opción para quienes han apostado sus carreras, sus libros y sus egos a esa pseudociencia.

Leer más:

Ciencia, pseudociencia e hipótesis carbohidratos-insulina (II)

the use of calories as energy units and concept 1 [energy balance ] may be relevant to some areas of public health, but this concept has apparently not provided an efficient framework against the obesity epidemic. It may even foster stigma, produce negative consequences to unrelated third parties and prevent tackling strategies from being efficient (fuente)

el uso de las calorías como unidades de energía y el concepto 1 [balance energético] pueden ser relevantes para algunas áreas de la salud pública, pero, aparentemente, este concepto no ha proporcionado un marco eficiente contra la epidemia de obesidad. Incluso puede fomentar el estigma, producir consecuencias negativas para terceras partes no relacionadas e impedir que las estrategias de abordaje sean eficientes.

¿De verdad esperábamos prevenir y combatir la obesidad con una teoría pseudocientífica? Pero claro, hay tanto inepto, tanto interés creado y tanto ego obeso, que cambiar el rumbo es muy complicado (ver).

The Carbohydrate-Insulin Model of Obesity. Beyond “Calories In, Calories Out”

Artículo de reciente publicación. Copio algunos fragmentos, con su traducción al castellano bajo los mismos, en color púrpura.

According to an alternative view, changes in dietary quality since the 1970s produce hormonal responses that shift the partitioning of calories (metabolic fuels) consumed in a meal toward deposition in fat tissue. 3-5 Consequently, fewer calories remain available in the blood stream for use by the rest of the body, driving hunger and overeating. Importantly, this model considers fat cells as central to the etiology of obesity, not passive storage sites of calorie excess

De acuerdo con una visión alternativa, los cambios en la calidad de la dieta desde la década de 1970 producen respuestas hormonales que modifican el reparto de las calorías (combustibles metabólicos) consumidas en una comida hacia la deposición en el tejido graso. En consecuencia, quedan menos calorías disponibles en el torrente sanguíneo para que el resto del cuerpo las use, lo que provoca hambre y comer en exceso. Es importante destacar que este modelo considera que las células grasas son fundamentales para la etiología de la obesidad, no sitios de almacenamiento pasivo de exceso de calorías.

Espero que los lectores habituales de este blog entiendan perfectamente este mensaje: el problema no está en las leyes de la termodinámica, que la teoría del balance energético no incumple, sino en la causalidad, que esta teoría inventa con juegos de palabras falaces (ver). Sin advertir de ello, esa teoría asume de forma injustificada que el tejido graso carece de mecanismos reguladores y que, además, el gasto energético es esencialmente independiente de lo que comemos (ver).

En el gráfico, los bloques del modelo convencional (“teoría del balance energético”) y del modelo carbohidratos-insulina son muy parecidos. Lo qué cambia es la dirección de las flechas, es decir, la causalidad.

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Like the conventional model, the CIM obeys the First Law of Thermodynamics specifying conservation of energy. However, the CIM considers overeating a consequence of increasing adiposity, not the primary cause. That is, the causal pathway relating energy balance to fat storage flows opposite to the conventional direction

Al igual que el modelo convencional, el modelo CIM [modelo carbohidratos-insulina] cumple la Primera Ley de la Termodinámica, que especifica la conservación de la energía. Sin embargo, el CIM considera comer en exceso como consecuencia del aumento de la adiposidad, no la causa principal. Es decir, la vía causal que relaciona el balance de energía con el almacenamiento de grasa fluye opuesta a la dirección convencional

Ambas teorías son compatibles con la conservación de la energía, pero una tiene base fisiológica, mientras que la otra cree no necesitar base fisiológica pues deduce el comportamiento del cuerpo humano de juegos de palabras (ver). No vamos a encontrar un ejemplo de pseudociencia más claro que esta teoría.

Diets that intrinsically raise insulin secretion have metabolic effects similar to insulin injection. Rodents fed high- vs low-GI diets controlled for macronutrients (carbohydrate, fat, and protein) manifest progressive abnormalities in this sequence: hyperinsulinemia; increased adipocyte diameter and other anabolic changes; greater adiposity; lower energy expenditure; and finally, increased hunger.

Las dietas que intrínsecamente aumentan la secreción de insulina tienen efectos metabólicos similares a la inyección de insulina. Los roedores alimentados con dietas de IG [índice glucémico] alto versus bajo equiparadas en macronutrientes (carbohidratos, grasas y proteínas) manifiestan anomalías progresivas en esta secuencia: hiperinsulinemia; aumento del diámetro de los adipocitos y otros cambios anabólicos; mayor adiposidad; menor gasto de energía; y finalmente, aumento del hambre.

calorie restriction to prevent excessive weight gain in animals on a high-GI diet did not prevent excessive adiposity or the associated cardiometabolic risk factors —findings for which the conventional model has no explanation.

la restricción calórica para prevenir el aumento excesivo de peso en animales con una dieta de IG alto no previno la adiposidad excesiva o los factores de riesgo cardiometabólico asociados, hallazgos para los que el modelo convencional no tiene explicación

Suficiente para centrar el tema, creo yo.

Como nota final, que no nos engañen con la falacia de falsa dicotomía:

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Aunque no nos lo creamos, este tipo de falacias se publican en revistas “científicas”:

La evidencia científica actual no respalda el modelo carbohidratos-insulina de la obesidad. El efecto perjudicial de una dieta de alto índice glucémico, consumir bebidas edulcoradas con azúcar o saltarse el desayuno en el peso corporal es probablemente debido a una ingesta energética aumentada. (fuente)

Ni cuestionas, ni compruebas, ni demuestras nada sobre tus propias teorías, pero como la alternativa no te convence, deduces que has tenido razón desde el principio, sin más argumento que la falacia de falsa dicotomía. Nivel no, nivelazo. Argumento ad-hoc, además, que sólo aplican en un sentido, pues de toda la evidencia científica que demuestra falsa la teoría del balance energético (ver) no deducen que la hipótesis carbohidratos-insulina sea correcta. No deja de ser curioso que no vean esa evidencia.

Leer más:

 

Charla de David Ludwig

The conventional approach to weight loss, the calorie-restricted diet, has poor efficacy in an environment with unlimited calorie availability. David Ludwig

El tratamiento convencional para pérdida de peso, la dieta restringida en calorías, tiene poca efectividad en un entorno con disponibilidad calórica ilimitada.

¿Por qué se menciona la “disponibilidad calórica ilimitada”? ¿Es que “la dieta hipocalórica” ha demostrado efectividad cuando no existen esas condiciones? ¿El problema es entonces “demasiadas calorías” y la culpa de que el método no funcione es, a final de cuentas, del obeso?

Ludwig presenta un esquema del balance energético en el que la causalidad está invertida respecto de la teoría CICO:

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Interesante desde el punto de vista didáctico, pero, si engordas 3 gramos al día, ¿se va a traducir eso en más hambre? ¿Te vas a sentir cansado porque a tu cuerpo le faltan esos 3 gramos de grasa para funcionar bien? Si te sientes cansado, será porque algo no funciona bien en tu cuerpo, no porque ese día hayas engordado 3 gramos. Y si tienes un gran apetito, ¿es razonable pensar que es a causa de esos 3 gramos que ya no están entre los “fueles circulantes”?

¿Aplicamos este mismo razonamiento a un niño que está creciendo? ¿Es ésta la explicación de por qué están siempre tan cansados y hambrientos los niños, que están destinando parte de la energía consumida a crecer? ¿Aplicamos este razonamiento a una persona que está desarrollando la musculatura? ¿Es ésta la razón por la que siempre tienen tanta hambre y se pasan el día tumbados en el sofá? O a lo mejor no existen esos síntomas…

Yo no lo veo. Me da la sensación de que este planteamiento es seguir queriendo explicar un proceso biológico a partir de las matemáticas y la física. Si engordas unos gramos cada día, eso no tiene por qué tener un efecto apreciable ni en tu apetito ni en tu nivel de actividad física. Sencillamente tu cuerpo lo puede compensar siendo ligerísimamente más eficiente aprovechando la comida que no ha sido almacenada como grasa.

Por otro lado, Ludwig comenta un estudio científico en el que participó, en el que dos grupos de ratas siguen dietas idénticas en términos de macronutrientes, pero uno de los grupos tiene carbohidratos de bajo índice glucémico, y el otro de alto índice glucémico. Se pretendía que ambos grupos acabaran el experimento con el mismo peso corporal, lo que obligó a restrigir la cantidad de comida al grupo de alto índice glucémico, porque estaban engordando más que el otro grupo.

a modest energy restriction was initiated at week 8 in the high-GI group to prevent excessive weight gain

Por diseño, al final del experimento ambos grupos pesaban lo mismo, pero el grupo de alto índice glucémico acabó el experimento con un 70% más de grasa corporal (en azul en la gráfica) y menos masa no grasa (en rojo en la gráfica).

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O en otras palabras, el grupo de alto índice glucémico engordó más comiendo menos.

Según resalta Ludwig, se aplicó el tratamiento propuesto por el paradigma CICO, i.e. se restringió la ingesta calórica, y no funcionó, pues no se evitó el engorde.

En el grupo de alto índice glucémico, la respuesta insulínica medida antes de iniciarse el experimento (a los 30 minutos de una carga de glucosa) predijo la ganancia de peso al final del mismo:
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NOTA: Ya comenté este último estudio en esta entrada del blog.

La charla es interesante.

Leer más:

La apuesta de Gary Taubes

The Biggest Loser story demonstrates a well known fact: The body pushes back against weight loss with increasing hunger and slowing metabolism on conventional calorie-restricted diets. But these body responses aren’t set in stone. By reducing processed carbohydrates and lowering insulin levels, fewer calories get stored in fat cells, leaving more for the rest of the body. This helps the body avoid the starvation response. In one of the studies I discussed in the interview (JAMA 2012), metabolic rate plummeted after weight loss on a low fat/high carbohydrate diet (400 calories a day). But this drop was completely prevented on a low carbohydrate diet. Dr David Ludwig

La historia del Biggest Loser demuestra un hecho bien conocido: el cuerpo se opone a la pérdida de peso aumentando el hambre y ralentizando el metabolismo cuando se sigue una dieta restringida en calorías convencional. Pero estas respuestas del cuerpo no son inevitables. Reduciendo los carbohidratos procesados y bajando los niveles de insulina, menos calorías se almacenan en las células grasas, dejando más para el resto del cuerpo. Esto ayuda al cuerpo a evitar la respuesta a la falta de alimento. En uno de los estudios que comento en la entrevista (JAMA 2012), la tasa metabólica se desplomó después de la pérdida de peso con una dieta baja en grasa y alta en carbohidratos (400 kcal al día). Pero esta caída fue prevenida totalmente con una dieta baja en carbohidratos.

NOTA: el estudio del que habla es el comentado en esta entrada, del que Ludwig es coautor.

Gary Taubes (ver) dice que ya está en marcha un experimento, financiado por NuSI (fundación cofundada por Taubes), que busca comprobar la hipótesis de que, a la hora de mantener el peso perdido, importa la composición de la dieta. Y reta a los “expertos en obesidad” a que hagan un pronóstico sobre el resultado del experimento, y a que demuestren la fortaleza de sus convicciones apostando dinero.

We could establish a website and a betting line in Las Vegas. Which obesity hypothesis will win? Carbohydrates, hormones and metabolism? Or energy balance and a calorie is a calorie? Real money should be wagered. The amount the experts are willing to bet will inform us of the strength of their convictions.

Podríamos establecer un sitio web y una línea de apuestas en Las Vegas. ¿Qué hipótesis de la obesidad va a ganar? ¿Carbohidratos, hormonas y metabolismo? ¿O balance energético y “una caloría es una caloría”? Debe ser apostando dinero real. La cantidad que los expertos estén dispuestos a apostar nos informará de la fuerza de sus convicciones. 

En mi opinión, Taubes apuesta sobre seguro. Si el estudio está bien hecho, a largo plazo habrá claras diferencias entre dietas en la pérdida de grasa corporal. Quizá me equivoco, y aunque no es exactamente lo que propone Taubes, en mi opinión, lo interesante sería una dieta low-carb (diseñada por expertos en dietas low-carb, para evitar el sabotaje) con ingesta ad libitum, sin azúcar, sin harinas y sin grasas “artificiales” sacadas de semillas. Y la high-carb incluiría abundantes bebidas y snacks azucarados e incluiría todo tipo de productos procesados. La ingesta calórica de la high-carb se forzaría a la de la low-carb el día anterior (pair-fed), si bien también podría crearse otro grupo high-carb con ingesta ad-libitum. Ningún defensor de contar calorías puede argumentar en contra de este planteamiento, pues según su ideología lo que importan son las calorías. Por supuesto el experimento tendría que tener suficientes participantes, con todo tipo de condiciones (y no únicamente los metabólicamente sanos, como hacen en algún estudio científico) y una duración de años, no meses. Y a diferencia de lo que sugiere Taubes, yo empezaría desde el primer día con diferentes dietas, no únicamente a partir del momento en que se ha perdido peso. No veo razón alguna para usar la misma dieta en la pérdida de peso.

No es posible esperar que distintos participantes obtengan distintos resultados, si de lo que hablamos es de leyes de la física que son inviolables.

Hacer mal ese experimento podría ser “criminal”. Si se deja el más mínimo resquicio a que se malinterprete el resultado, se podría alargar la vida del “balance energético” indefinidamente. El daño creado en tal caso a la salud de la humanidad sería indescriptible.

Yo no me presentaría voluntario para seguir una dieta alta en carbohidratos, pues me preocupa mi salud, pero supongo que es posible encontrar a gente que quiera participar en ese experimento (informándoles antes de los riesgos, obviamente). En mi opinión, hay que hacerlo. Cueste lo que cueste, pues, bien hecho, a largo plazo saldría barato.

Como comentario final, el balance energético es un muerto viviente, pues está más que demostrado que dietas con distinta composición tienen distinto efecto en nuestro peso y grasa corporal (ejemplo,ejemplo). Pero lo que realmente necesita saber quien quiere adelgazar es qué puede esperar a largo plazo si mantiene una dieta concreta. ¿Estamos todos condenados a recuperar el peso perdido, sea cual sea la dieta?

El problema no es comer demasiado, sino comer un tipo de alimentos equivocado

Interesante artículo (traducido al español automáticamente) sobre el Dr. David Ludwig y su libro “Always Hungry?“.

Un par de citas sacadas del artículo:

So the problem isn’t eating too much, it’s eating the wrong types of food

Así que el problema no es comer demasiado, sino comer un tipo de alimentos equivocado.

The calorie model is simplistic and outdated because it treats all calories as equal, focusing squarely on quantity while ignoring quality. The calorie model implies that losing weight is simply a matter of reducing caloric intake while ignoring food cravings.

El modelo de las calorías es simplista y está obsoleto pues trata todas las calorías como iguales, centrándose simplemente en la cantidad mientras ignora la calidad. El modelo de las calorías implica que perder peso es simplemente cuestión de reducir la ingesta calórica e ignorar los ataques de hambre.

Nota: El Dr. Ludwig es uno de los autores del estudio de 2012 (ver) que demostraba importantes diferencias en el gasto energético total en función de la dieta, tras haber perdido peso.

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