Fotos de Teresa. “Antes” y “después”

Leer entrevista a Teresa.

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“La energía total es el factor individual que más influye en tu peso final”

Just cutting back calories or fasting if we are not prepared for it is symptomatic treatment. The source of the problem is these fat cells on calorie storage overdrive, mostly by insulin. Once we treat that, these fat cells open up, the calories flood back into the body and you don’t have to force deprivation. David Ludwig

Reducir las calorías o hacer ayuno es simple tratamiento de síntomas, si no estás preparado para ello. La fuente del problema son las células grasas forzadas a almacenar calorías, fundamentalmente debido a la insulina. Una vez se trata eso, las células se abren, las calorías se liberan al cuerpo y no tienes que forzar la escasez.

Comparo en la siguiente gráfica:

  1. curva verde: el resultado típico de evolución del peso corporal con dieta hipocalórica (típicamente -500 kcal/día) combinada con ejercicio físico (según los resultados de experimentos científicos), y
  2. curva azul: el resultado de un experimento científico con una dieta cetogénica.

(Los artículos fuente de los datos se pueden encontrar aquí y aquí)

Según los defensores de la teoría del balance energético, la dieta hipocalórica no funciona porque la gente se cansa de hacer dieta. Por eso, nos dicen, es importante incluir en la dieta los carbohidratos que tanto nos gustan, para así no abandonar la dieta a largo plazo. Cuando los datos de los estudios dicen que la gente ha seguido la dieta, entonces la explicación que nos dan es que esos datos son erróneos y los obesos no somos honestos diciendo cuánto comemos. O en otras palabras, el dogma es que la dieta es correcta y, digan lo que digan los datos, falla el obeso (ver). Si hubiera adherencia, nos cuentan, bajarían de peso.

¿Y el experimento con la dieta cetogénica? Puesto que según la teoría del balance energético nuestro peso corporal reacciona ante la cantidad de calorías, si la dieta cetogénica ha funcionado, según los defensores de esta teoría, la clave ha sido que en este experimento la gente sí ha seguido la dieta a largo plazo: sí ha “comido menos”. Siendo que esa dieta no incluye los productos “que nos dan la felicidad” (ver) —y que según esas personas son la clave para mejorar la adherencia a la dieta— habría una clara contradicción con la idea de que consumir productos con azúcares es clave para que la gente no deje la dieta.

¿Qué tienen en común la dieta paleo, el ayuno intermitente o la dieta Atkins? Que te hacen comer menos. No hay ningún milagro (Sergio Espinar)

La energía total es el factor individual que más influye en tu peso final (Marcos Vázquez)

Es importante distinguir lo que es conocimiento contrastado, de lo que es charlatanería y lamentable pseudociencia. La idea de que lo más importante para controlar tu peso corporal son las calorías totales de la dieta no es un hecho científico: es únicamente una creencia basada en estúpidos errores de pensamiento. Ese dogma no se deduce de las leyes de la física y hay indicios en la literatura científica (ver) de que la composición de la dieta puede jugar un papel importante en el mantenimiento a largo plazo del peso perdido, que es donde la dieta hipocalórica fracasa una y otra vez, en los experimentos científicos y en la vida real.

A corto plazo: basta con comer menos de lo que sea y se pierde peso. Hasta la dieta de los pasteles funciona

A largo plazo: lo que comes, no cuánto comes, es lo que cuenta

Ted Naiman

Es necesario considerar que resultados como el que estoy comentando pudieran ser fruto de la casualidad. Pudiera ser que este experimento haya sido exitoso por una razón diferente de la restricción de carbohidratos. Puede ser. Pero es intelectualmente deshonesto argumentar que este experimento es la prueba de que “comer menos” sí funciona. Nunca puede ser prueba de eso, pues este experimento no consistía en “comer menos”, sino en exactamente lo contrario: cuidar la composición de la dieta sin prestar atención a la cantidad total de calorías. Si se sostiene que la composición de la dieta es irrelevante y que todo es cuestión de “comer menos”, el resultado obtenido con una dieta cetogénica nunca puede ser presentado como prueba a favor de esa idea.

En cualquier caso, lo que quiero resaltar es que el resultado que hemos visto puede ser un vestigio de que centrar la atención en la composición de la dieta puede ser el camino correcto hacia unos resultados en la lucha contra la obesidad que la dieta hipocalórica no ha sido capaz de ofrecer ni en la vida real ni en cientos de experimentos científicos (ver,ver,ver). Al menos puede ser un camino para una parte de las personas que necesitan perder peso.

Una losa que no nos deja levantar cabeza

La energía total es el factor individual que más influye en tu peso final

Si te te engañan con esta idea, no vas a ver razones para dejar de consumir los productos que te han engordado, y que evidentemente te gustan. Es lo que quieres escuchar: quieres que todo siga igual, pero moderando el consumo. ¡Es perfecto! Pero creer que el problema de la obesidad es un problema de cantidad de comida no es más que un dogma basado en mentiras y errores de pensamiento. Lo cierto es que la composición de la dieta sí puede ser decisiva para gestionar nuestro peso corporal a largo plazo. Y ninguna ley de la física tiene nada que decir al respecto.

La teoría del balance energético no sólo es inefectiva para combatir la obesidad: es una pesada losa que dificulta explorar otras posibilidades. Sus fanáticos defensores hasta llegan a pedir que se deje de estudiar los efectos de variar la composición de la dieta y se centren todos los esfuerzos en mejorar la adherencia a la dieta hipocalórica. 

Fewer resources should be invested in studying whether or not a low-carbohydrate diet is marginally better than a low-fat diet, or whether intermittent fasting provides marginally better short-term outcomes than a so-called Paleo diet (fuente)

Deberían invertirse menos recursos en investigar si una dieta baja en carbohidratos es un poco mejor que una baja en grasa o si el ayuno intermitente produce resultados un poco mejores a corto plazo que la dieta paleo.

Esta gente defiende el dogma de que los resultados a corto plazo de una dieta son equivalentes a los resultados a largo plazo (ver,ver,ver). Y, por tanto, no necesitan estudiar más el tema: ya saben lo que funciona. Pero si hay una dieta que no merece que se invierta ni un duro más en intentar hacerla funcionar, ésa es sin duda la dieta hipocalórica. ¿Cuántos fracasos más tiene que cosechar para ser declarada públicamente como dieta milagro? Si no hubiera tanto “experto” con título oficial viviendo de esta pseudociencia, seguro que ya se habría hecho.

Si queremos prevenir y encontrar un remedio para la obesidad, en mi opinión hay que empezar por deshacernos de esa lacra que es la teoría del balance energético (ver). Los pacientes no merecemos ningún tratamiento médico cuyo fundamento sean mentiras y estupidez.

NOTA: si un cantamañanas dice que para mantener contenta a tu “enzima prodigiosa” hay que consumir más productos naturales y menos productos procesados, los “expertos” nos dicen que los consejos adecuados basados en falsos fundamentos no son aceptables. Curiosamente esos mismos “expertos” no consideran su propio mensaje desacreditado por estar basado en la fraudulenta teoría del balance energético. Tienen un criterio de exigencia para ellos mismos y otro para los demás.

NOTA: en la gráfica he cogido el resultado promedio de la dieta hipocalórica. Que yo sepa, no hay ningún experimento científico con dieta hipocalórica que haya conseguido algo parecido a la dieta cetogénica que hemos visto en la comparación: con dieta hipocalórica a los seis meses, más o menos, se manifiesta el efecto rebote y comienza la recuperación de lo perdido. Si la dieta es mucho más baja en calorías, se baja más rápido de peso pero el efecto rebote también es más fuerte y el resultado final es parecido.

Leer más:

Más calorías ingeridas, más pérdida de peso

Effects of a low-carbohydrate diet on weight loss and cardiovascular risk factor in overweight adolescents

Estudio con 39 participantes. 12 semanas de duración. Un grupo de participantes (LC) es instruido para que coma cuanto quiera, pero que no sobrepase los 40 g/día de hidratos de carbono. El otro grupo (LF) tiene que limitar su ingesta de grasa a no más de 40 g/día.

The study group (LC) (n = 16) was instructed to consume <20 g of carbohydrate per day for 2 weeks, then <40 g/day for 10 weeks, and to eat LC foods according to hungerimagen_0434

Los datos de ingesta muestran un 32% de kcal procedentes de proteína en ambos grupos.

El grupo LC perdió más peso que el otro, ingiriendo más calorías (1800 kcal/d frente a 1100 kcal/d). Y los autores del estudio, lejos de pensar que es un resultado imposible, dicen que es lo normal con la restricción de carbohidratos:

the LC group lost more weight despite a higher reported energy intake. The results are consistent with previous studies describing the effectiveness of LC diets in promoting weight loss

Of those considered for final analysis, adolescents in the LC group lost 9.9 ± 9.3 kg compared with 4.1 ± 4.9 kg for teens in the LF group

Datos individuales de pérdida de peso en ambos grupos de participantes:

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Los datos de este estudio dicen que se perdió más peso corporal con 1800 kcal/día de dieta baja en hidratos de carbono, que con 1100 kcal/día de dieta baja en grasa. ¿Datos erróneos? Seguro que sí. Siempre lo son, porque de lo contrario la teoría del balance energético no sería más que una patraña. Como los “expertos” en nutrición no son idiotas, los datos de este estudio no pueden ser correctos. ¡Será agua lo que han perdido!

Si alguien siente la imperiosa necesidad de inventarse que los datos de este estudio son incorrectos, la pregunta que hay que hacerle es: ¿lo dices

  • a) porque tienen que serlo, porque así lo marcan leyes inviolables de la física, o es
  • b) porque en la práctica se demuestra que este resultado no se produce y que la pérdida de peso viene determinada por las calorías ingeridas?

Si dice que es por la primera razón, supongo que también tienen que ser erróneos los cientos de estudios científicos absolutamente controlados hechos con animales que hemos visto en el blog y que demuestran que la teoría del balance energético es una estafa. Si, por el contrario, contesta que se trata de un resultado empírico, que cualquier resultado es a priori posible, pues no viene preestablecido por las leyes de la física, eso equivale también a reconocer que la teoría del balance energético es una estafa, pues en tal caso se reconoce que no se basa en inviolables leyes de la física. No esperes su respuesta, sino más bien que tu interlocutor abandone la conversación.

Disonancia cognitiva“: incomodidad, tensión o ansiedad que experimentan los individuos cuando sus creencias o actitudes entran en conflicto

Para aliviar esa incomodidad se recurre al autoengaño y a evitar los hechos que generan la incomodidad (ver):

los sujetos por lo general viven en consonancia cognitiva entre su pensar y actuar y si por algún motivo no pueden ser congruentes, intentarán no hablar sobre los hechos que generan la disonancia, evitando así aumentar ésta y buscarán reacomodar sus ideas, valores y/o principios para así poder autojustificarse, logrando de esta manera que su conjunto de ideas encajen entre sí y se reduzca la tensión

Leer más:

Dieta cetogénica en personas con sobrepeso y diabetes tipo 2, y algunas reflexiones sobre la adherencia a las dietas

 “An Online Intervention Comparing a Very Low-Carbohydrate Ketogenic Diet and Lifestyle Recommendations Versus a Plate Method Diet in Overweight Individuals With Type 2 Diabetes: A Randomized Controlled Trial

Estudio publicado hace un par de semanas. Se compara una dieta cetogénica (grupo de intervención) con una dieta basada en el programa “Create Your Plate” de la ADA (American Diabetes Association), que es la que llaman dieta “control”. Pocos participantes (12+13). En un grupo se consumen unos 40 g día de carbohidratos, en el otro unos 135 g. Sin diferencias en la ingesta de proteína (80 g/d en un grupo, 70 g/d en el otro).

¡Muy importante! Por razones que veo difíciles de justificar, la intervención no es simétrica, en el sentido de que en el grupo control el consejo es únicamente dietario, mientras que al grupo de la dieta cetogénica se le hace insistencia en un cambio de hábitos, como, por ejemplo, una mayor actividad física:

We chose to include just the standard dietary information in this group, and not all the extra behavioral help

A los 4 meses con la dieta cetogénica se habían perdido 8.5 kg. En el grupo control sólo 3.9 kg, es decir, menos de la mitad que en el otro grupo. Sin diferencias apreciables en los datos de ingesta energética (1405 kcal/d en un grupo, 1448 kcal/d en el otro).

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En los 4 meses siguientes, el grupo de la dieta cetogénica perdió otros 4.2 kg de peso. El grupo control ganó 0.9 kg en ese mismo periodo. Ahí si hay una pequeña diferencia en la ingesta energética, aunque no podemos dar por supuesto que sea causa y no efecto de tan diferente resultado (ver). Si miramos los datos individuales en la gráfica que hay bajo estas líneas, se ve cómo en el grupo control sólo un par de personas pierden peso en este segundo periodo, a pesar de que la ingesta energética supuestamente es de unas 1500 kcal en término medio (y hablamos de personas de 88 kg de peso corporal, de media, por lo que están consumiendo poca comida).

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El control de la glucemia mejoró mucho más con la dieta cetogénica que con la dieta control. De hecho, la mayoría de los participantes bajaron del 6.5% en el HbA1c con la dieta cetogénica, algo que no consiguió nadie con la dieta control (la recomendada por la ADA, ¡vaya tela!): imagen_0569

Así lo reflejan los autores del estudio en una de las tablas:

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Aparte de la comparación entre dietas, que viene marcada —más bien echada a perder— por la asimetría de la intervención en ambos grupos, volvemos a ver lo de siempre: el consejo oficialmente establecido por los “profesionales” de la salud para pérdida de peso es una estafa, una “dieta milagro”, pues no funciona a largo plazo. Y ha dejado de funcionar a pesar de que, según los datos del estudio, los participantes SÍ están siguiendo la dieta.

Cuando alguien te hable de la importancia de la “adherencia”, pídele la evidencia científica de que el método que te receta es efectivo a largo plazo:

¿cuántos kilos dicen los experimentos científicos que se pierden al cabo de 3-4 años con esta dieta hipocalórica que me estás recetando? ¿Puedes darme la referencia de esos estudios científicos para que los consulte?

No basta que esas personas tengan una titulación académica: pide esos estudios y protégete de los vendedores de humo.

Relacionado con la adherencia a las dietas, a finales del 2014 se publicó un estudio (Bazzano et al.) del que ya he hablado en el blog (ver). Lo repaso brevemente y luego vuelvo al tema de la adherencia.

Duración: 1 año. Dos grupos: uno en el que se consumen unos 100 g/día de hidratos de carbono, frente a otro en el que se consumen 200 g/día. El grupo de los 100 g consume sistemáticamente más calorías que el de 200 g (unas 100-150 kcal más al día). Al final del estudio el grupo de los 100 g ha perdido una media de 5.3Kg de peso, frente a 1.8Kg del otro grupo. Es decir: el grupo que más calorías consumía, el de los 100g de HC, perdió más peso corporal.

En la gráfica que hay bajo estas líneas a la derecha vemos que el grupo que consumía 200 g (low-fat diet) acabó con un porcentaje mayor de grasa que al comienzo del estudio: un poco menos de peso, pero mayor porcentaje de grasa.

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En el otro grupo, el de los 100 g de carbohidratos, el porcentaje de grasa corporal sí mejoró.

Pues bien, los autores de este estudio publicaron otro artículo dos años más tarde. En ese segundo artículo analizaron, para los participantes de este estudio, la relación entre su adherencia a la dieta y el resultado obtenido.

Adherence to low‐carbohydrate and low‐fat diets in relation to weight loss and cardiovascular risk factors

Las conclusiones de este análisis fueron que una mayor adherencia a la dieta baja en grasa y alta en carbohidratos no tuvo asociada mayor pérdida de peso:

greater adherence to a low‐fat, high‐carbohydrate diet was not associated with greater weight loss or improvement in CVD risk factors

Y concluían que si por alguna razón no se podía seguir una dieta baja en carbohidratos, una dieta baja en grasa no era una alternativa a recomendar.

if a low‐carbohydrate diet is not tolerated or feasible for an individual, a low‐fat diet should not be recommended as an alternative

Por el contrario, los participantes que tuvieron una mayor adherencia a la dieta baja en carbohidratos SÍ tuvieron un mejor resultado:

In the low‐carbohydrate group, attendance at more dietary sessions, less deviation from carbohydrate goals and presence of urinary ketones at 6 and 12 months were consistently associated with greater reductions in body weight and percent fat mass and increase in percent lean mass

¿Importa la adherencia? Los “expertos” deberían dejar de volcar las culpas en sus clientes y empezar a dar explicaciones sobre el consejo que dan y por el que cobran.

Leer más:

¿Inactividad+sobrepeso+LCHF? No parece una buena idea: haz ejercicio

Ketogenic low-carbohydrate diets have no metabolic advantage over nonketogenic low-carbohydrate diets

Es un experimento hecho con humanos, de seis semanas de duración (aunque se prolonga otras cuatro semanas en condiciones menos controladas). Se comparan dos dietas. Muy pocos participantes: tan sólo una decena por grupo dietario.

Una de las dietas, la KLC, tenía muchos menos carbohidratos que la otra, hasta el punto de que, supuestamente, era cetogénica:

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Y el resultado interesante es que se perdió más grasa corporal con la dieta que tenía más carbohidratos (círculos blancos):imagen_0421

¿Es que los participantes no están siguiendo la dieta? Según dicen los autores del estudio, toda la comida y bebida era proporcionada a los participantes, por lo que había bastante “control” de qué se estaba comiendo:

During the 6-wk feeding trial, all food and beverages were provided to participants

Entonces, ¿qué está pasando en este estudio?

Un par de datos más: la composición de la dieta es bastante diferente entre los dos grupos, pero sin embargo el cociente respiratorio fue básicamente el mismo en ambos grupos dietarios. Y tampoco la concentración de β-hidroxibutirato (un cuerpo cetónico) se elevó demasiado en el grupo que seguía la dieta supuestamente cetogénica: al final del estudio, 0.2 mmol/L en un grupo frente a 0.3 mmol/L en el otro. La dieta cetogénica no era cetogénica.

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Como referencia, los niveles de β-hidroxibutirato en dietas cetogénicas superan 1 mmol/L (fuente,artículo):

Resting levels of BOHB are usually below 0.2 millimolar when consuming >100g carbs a day, and between 1.5 and 2.5 millimolar <50g carbs a day.

¿Qué puede estar pasando?

Un dato más: ser sedentario era requisito para ser admitido en este estudio, y los participantes siguieron siendo sedentarios durante el estudio.

Mi hipótesis: los participantes en el estudio, personas sedentarias como hemos dicho, tienen muy poca flexibilidad metabólica y no se han adaptado al cambio de dieta que este experimento supone, especialmente el grupo con más grasa dietaria y con menos carbohidratos. En pocas palabras, se les ha sobrecargado con grasa dietaria sin que su metabolismo tuviese capacidad para procesarla.

En la gráfica siguiente (fuente) vemos comparado el cociente respiratorio (no-proteínico) en hombres sedentarios durante el transcurso de unas horas. A la izquierda los delgados, a la derecha los que tienen sobrepeso:

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Al principio y a mitad de las gráficas anteriores se produce ingesta de comida. Los cuadrados negros son a principio del estudio, antes de aumentar la actividad física en el experimento: nótese cómo los hombres sedentarios y con sobrepeso apenas tienen variaciones en su cociente respiratorio: no se adaptan a la comida que ingieren. Los cuadrados blancos se obtuvieron tras dos meses de entrenamiento: con el ejercicio físico los hombres sedentarios con sobrepeso han mejorado su flexibilidad metabólica.

Mismo resultado en mujeres. Con círculos negros, mujeres activas; con cuadrados blancos, el resultado tras un mes de reposo en cama. Las oscilaciones en el cociente respiratorio son más pequeñas tras reducir la activad física. En otras palabras, la falta de actividad física ha tenido asociada una menor flexibilidad metabólica.

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Overall, the effect of habitual physical activity on metabolic flexibility appears, however, convincing.

En conjunto, el efecto de actividad física habitual en la flexibilidad metabólica parece, sin embargo, convincente.

Hay que hacer ejercicio. No por “quemar calorías”, pero sí por cuidar nuestra flexibilidad metabólica.

Habíamos visto en otros estudios (ver) que cambiar a una dieta con una alta proporción de grasa cuando se tiene sobrepeso y no se realiza actividad física, puede ser una mala idea.

Una reflexión: los autores del estudio restringieron la participación en el experimento a personas sedentarias, pero ni el título del artículo ni las conclusiones en el abstract reflejan esa condición.

Conclusions: KLC and NLC diets were equally effective in reducing body weight and insulin resistance, but the KLC diet was associated with several adverse metabolic and emotional effects. The use of ketogenic diets for weight loss is not warranted.

Cabe preguntarse por qué consideran esa condición importante para la participación, pero no la consideran relevante en las conclusiones. Tampoco se entiende muy bien que atribuyan el resultado a una dieta cetogénica, cuando sus propios datos desmienten que lo haya sido.

Como nota final, volvamos a mirar la gráfica de pérdida de grasa. Ambos grupos están consumiendo 1500 kcal/día y los del grupo de dieta supuestamente cetogénica han perdido algo de grasa corporal las tres primeras semanas, pero a partir de ese momento la pérdida de grasa corporal es mucho más lenta. ¿Se ha estancado la pérdida de peso porque se han saltado la dieta?

Leer más:

¿Es esto adelgazar? (XVI)

Long-Term Weight Loss Maintenance: Assessment of a Behavioral and Supplemented Fasting Regimen

Estudio de larga duración en el que se emplean dos estrategias de pérdida de peso: ayuno modificado para preservación de músculo y terapia conductual (convencer a los obesos de que tienen que hacer dieta hipocalórica).

¿Resultado? El de siempre: espejismo a corto plazo, fracaso a largo plazo.

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NOTA: se agrupan los datos en función de cuántas veces se pudieron medir parámetros en el participante.

Una cosa que hay que resaltar en la gráfica anterior es el número de participantes: 485 iniciaron el experimento y 268 lo terminaron. Si únicamente la mitad de los participantes completaron el experimento, cabe pensar que el resultado real es, probablemente, mucho peor de lo que muestra la gráfica.

Creo muy relevante que tras la fase de pérdida de peso se reintroduce la “comida normal” en la dieta de los participantes.

The program used two strategies: a protein supplemented modified fast and interactive weekly sessions in behavior modification. The supplement provided minimal calories, essential fats, amino acids, vitamins, minerals, and trace elements. Patients were asked to desist from normal food consumption and prescribed the supplement for the first 16-26 weeks of the program. During this period, they were taught to alter their eating behaviors. Approximately six weeks later regular food was phased back into their diet. By the 22-32 weeks, all but the most massively obese patients were off the supplement completely.

Los autores nos dicen que el resultado obtenido en los experimentos de pérdida de peso es decepcionante, pero que, según la teoría del aprendizaje, no cabe esperar otra cosa, porque los pacientes con sobrepeso se acostumbran a comer de más y hacer poco ejercicio:

This is disappointing but may be exactly what should be expected. Learning theory assumes that overweight patients have learned to overeat and to underexercise.

Yo tengo otra teoría, también basada en la “teoría del aprendizaje”. Creo que los arrogantes, incompetentes e ignorantes expertos en obesidad han aprendido que cualquier estupidez que se les ocurre, es publicada en las revistas científicas. Según la teoría del aprendizaje, como han visto que no pensar y repetir, sin más, prejuicios sin fundamento facilita que su carrera profesional avance, no tienen estímulo para hacer otra cosa. No es que lo diga yo: es lo que dice la teoría del aprendizaje.

¿Achacar que se recupere el peso perdido a la sobrealimentación y el sedentarismo? ¿En serio? ¡Menuda estupidez!

Obesity treatment by very low-calorie-ketogenic diet at two years: reduction in visceral fat and on the burden of disease

Este estudio tiene un título engañoso: no han empleado una dieta cetogénica durante un par de años, sino durante únicamente un par de meses, como mucho, y además empleando en ese tiempo un producto comercial en lugar de comida. Posteriormente (5-6 meses siguientes) se van introduciendo gradualmente alimentos reales en la dieta y en el resto del estudio la dieta es “balanceada” e hipocalórica (1500-2250 kcal/día). Reitero que no es un estudio de dieta cetogénica a largo plazo.

En la gráfica, en rojo, se muestra la pérdida de grasa corporal. Se llegaron a perder 19 kg de grasa corporal, a partir de los seis meses se recupera grasa corporal y al final del estudio ya se había recuperado la mitad de lo perdido (se habían recuperado 10 de los 19 kg perdidos). Y únicamente 45 participantes acabaron el estudio, de los 79 que lo empezaron, lo que sugiere que el resultado real es peor de lo que muestra la gráfica.

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Mismo patrón que en el estudio anterior: pérdida a corto plazo, para a continuación recuperar gran parte de lo perdido. En ambos casos se ha empleado una dieta para perder peso y al volver a la dieta “balanceada” se recupera el peso perdido. ¿Se está recuperando porque es imposible mantener el nuevo peso, o se está recuperando porque la dieta elegida para mantenerlo es errónea? ¿Qué hubiera pasado si se hubiera seguido una dieta restringida en carbohidratos en lugar de volver a la dieta “balanceada”?

¿Se habrán planteado los autores de estos dos estudios que, quizá, lo que ellos llaman “regular food” o “balanced diet” son en realidad los malos hábitos alimentarios que causan el problema en primer lugar o que impiden mantener el nuevo peso tras haber perdido unos kilos? No afirmo que sea así, pero, si el método no funciona para mantener el peso perdido, antes de asumir que la culpa del fracaso es del cliente, ¿por qué no demuestran primero que el método es correcto? ¿Por qué no demuestran primero que esa “dieta balanceada” a la que hacen volver a los participantes no es, en realidad, la causa del problema?

Leer más:

Beber mucha agua aumenta el riesgo de padecer diabetes

Es pura lógica (ver):

  1. Beber mucha agua hace que se orine con frecuencia
  2. Orinar con frecuencia está asociado a la diabetes
  3. Por tanto, beber mucha agua aumenta el riesgo de padecer diabetes

Siguiendo la misma lógica:

  1. Las dietas cetogénicas aumentan la acetona en el aliento
  2. La acetona en el aliento está asociada al hígado graso (ver)
  3. Por tanto, las dietas cetogénicas aumentan el riesgo de tener hígado graso (ver)

Y podemos obtener resultados mucho más interesantes:

  1. Una vaca tiene cuatro patas
  2. Una mesa tiene cuatro patas
  3. Por tanto, una vaca es una mesa (¡y viceversa!)

Y otros muy conocidos:

  1. Los huevos elevan el colesterol en sangre
  2. El colesterol en sangre se ha asociado con la enfermedad cardiovascular
  3. Por tanto, los huevos aumentan el riesgo de sufrir enfermedad cardiovascular

Si alguien cree que su mesa muge, que no se asuste: tiene una explicación.