Pérdida de grasa corporal con dieta cetogénica

Comparative Effects of a Low-fat Diet and a High-fat, Ketogenic Diet on Body Composition and Athletic Performance in Recreationally-active Males and Females

Experimento de 9 semanas de duración. 39 participantes que pesan 76 kg de media.

Dietas isocalóricas (adaptadas a cada individuo) con el mismo porcentaje de proteína en las dos dietas:

Each participant was prescribed a diet suited to personal energy requirements as determined by the Mifflin-St. Jeor equation adjusted by 1.625 for the activity level of the study. Protein was prescribed as 2.0 g • kg -1 for all groups (23% of Calories). The remaining Calories were prescribed as 24% fat and 53% carbohydrate in the CD and as 72% fat and 5% carbohydrate in the KD

Pérdida de masa grasa: 3.2 kg en la dieta KD, 1.9 kg en la CD, es decir un 70% más:

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¡Se pierde más peso porque se pierde más agua!

No es cierto. No es agua lo que muestra la gráfica anterior. Se pierde algo de peso en forma de agua los primeros días, pero se recupera más adelante (ver). Lo que dicen los datos de este experimento es que hay mayor pérdida de grasa corporal, un 70% más, sin que las calorías consumidas puedan explicar la diferencia.

Efficacy of ketogenic diet on body composition during resistance training in trained men: a randomized controlled trial

Experimento de 8 semanas de duración en el que los participantes siguen dos dietas isocalóricas que tienen el mismo porcentaje de proteína.

Macronutrient distribution for NKD group was about 55% CHO; 20% PRO and 25% FAT.
Macronutrient distribution for KD group was about <10% CHO; 20% PRO and 70% FAT

La dieta es hipercalórica para todos los participantes por igual:

To guarantee a hyperenergetic condition, a daily energy intake of ≈39 kcal·kg¯¹ ·d¯¹ was used in all subjects.

En la parte central de la siguiente gráfica vemos la reducción en la masa grasa corporal, mayor en la dieta KD (azul) que en la dieta NKD (rojo):
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Hay que resaltar que, según la gráfica anterior, en este experimento con la dieta cetogénica se ha perdido grasa corporal en condiciones supuestamente “hipercalóricas”.

Otra conclusión interesante es que a las 8 semanas la posible contribución de la pérdida de líquido al total del peso, de existir, podría ser de unos 250g como mucho.

En la siguiente gráfica vemos el cambio en la grasa visceral, con el resultado más favorable en la dieta cetogénica (azul).imagen_3206Los autores del artículo resaltan que con la dieta cetogénica (KD) se redujo la grasa corporal y en particular la visceral:

analysis of the data showed a significant reduction in FM and VAT in resistance-trained men undergoing a KD

El análisis de los datos mostró una reducción significativa en la FM [masa grasa] y la VAT [tejido adiposo visceral] en hombres entrenados en fuerza que se sometieron a una dieta cetogénica

Este resultado era esperado por los autores del artículo, es decir, los autores del artículo creían que a igualdad de calorías y de proteína, la dieta cetogénica iba a causar mayor pérdida de grasa corporal:

The results of the present study are in accordance with the preliminary hypothesis, since analysis of the data showed a significant reduction in FM and VAT in resistance-trained men undergoing a KD while participating in a RT program

Los resultados del presente estudio están de acuerdo con la hipótesis preliminar, ya que el análisis de los datos mostró una reducción significativa en la grasa corporal y la grasa visceral en hombres entrenados en resistencia que se sometieron a una KD mientras participaban en un programa de entrenamiento de fuerza

Los autores del artículo resaltan que la dieta cetogénica puede ser una opción dietética adecuada en quien busca reducir la grasa corporal sin perder masa magra:

Our results suggest that a KD might be an alternative dietary approach to decrease fat mass and visceral adipose tissue without decreasing lean body mass

Nuestros resultados sugieren que una KD podría ser un enfoque dietético alternativo para disminuir la masa grasa y el tejido adiposo visceral sin disminuir la masa corporal magra

También este segundo experimento muestra mayor pérdida de grasa corporal cuando la dieta es cetogénica, sin que las calorías ni el porcentaje de proteína en la dieta puedan explicar la diferencia.

Nótese que, de acuerdo con la pseudociencia del balance energético, los resultados de estos dos experimentos no pueden ser correctos. Para algunos creyentes en CICO estos resultados serían un “milagro”:

¿Qué tienen en común la dieta Paleo, el ayuno intermitente o la dieta Atkins? Que te hacen comer menos. No hay ningún milagro. Sergio Espinar

Y, sin embargo, los autores de este último experimento predecían que el resultado iba a ser mayor pérdida de grasa corporal con la dieta cetogénica, a igualdad de calorías y proteína.

NOTA: he escuchado intentar justificar el resultado de este segundo experimento en base a ideas como que las calorías de los frutos secos no se absorben por completo o que en cetosis se pierden calorías en forma de cuerpos cetónicos en la orina. Si alguien ha mantenido el peso corporal y ha perdido grasa corporal (ver), esas explicaciones intentarían justificar la pérdida de grasa corporal por un “déficit calórico” que el peso corporal dice que no ha existido. Son explicaciones ad hoc para tratar de encajar este resultado en el paradigma energético.

NOTA: aunque no lo he resaltado, este último resultado es en hombres que realizan ejercicio de fuerza. Quizá en personas que no hacen ejercicio físico los resultados serían diferentes (ver).

Leer más:

Dietas bajas en carbohidratos y tiroides

El señor que revierte fácilmente la diabetes con vitaminas (ver) nos advierte de que las dietas bajas en carbohidratos afectan a la salud tiroidea. Según él, estas dietas están dejando “cadáveres andantes”:

La referencia que se nos da no es un artículo científico, sino una web comercial en la que se nos asusta con el mensaje de que las dietas bajas en carbohidratos llevan a la incapacidad para producir hormonas de estrés y, eventualmente, eso produce un daño permanente en nuestro cuerpo:

So, as you eat low-carb and become more hypothyroid, your need for stress hormones increases while your ability to produce them decreases.

And eventually you’ll reach the point where you can’t produce enough stress hormones to meet the demands of what your body needs in order to compensate.

That’s when the real damage happens.

When your body fails to compensate, permanent physical degeneration begins to occur.

¿Dan algún estudio científico que dé soporte a la afirmación de que existe un “daño permanente”? Yo no lo he visto. Ni siquiera se aportan evidencias de “daño” a secas. Todo lo que nos dan en esa web son 2 artículos (artículo,artículo) en los que se detectan cambios en las hormonas tiroideas y cambios en la tasa metabólica en reposo en función de la dieta, pero no una patología.

Este hilo de Cecilia habla del tema y es muy interesante:

Leer más:

Un año de dieta cetogénica en diabetes tipo 2. VIRTA

Basta recorrer la historia para descubrir la oscura trama de influencias que dieron origen a la ortodoxia nutricional. Desde Ancel Keys hasta las guías vigentes. Desde la fobia a las grasas saturadas (hoy en retroceso) hasta el encendido rechazo a las dietas bajas en carbohidratos para pacientes diabéticos o resistentes a la insulina con disrupción metabólica como si fueran una propuesta criminal y no una alternativa más a evaluar científicamente en casos concretos. Daniel Flichtentrei

Effectiveness and Safety of a Novel Care Model for the Management of Type 2 Diabetes at 1 Year: An Open-Label, Non-Randomized, Controlled Study

Sin restricción de cantidad de comida:

Participants were coached to incorporate dietary fats to satiety

Los participantes debían consumir muy pocos carbohidratos, y los niveles de cuerpos cetónicos confirmaron adhesión a la dieta:

En la gráfica se representa la hemoglobina glicosilada antes y después del tratamiento para cada paciente: a la izquierda el grupo de intervención, a la derecha el grupo de “tratamiento habitual”. Los pacientes cuyo punto está debajo de la recta redujeron su hemoglobina glicosilada, los que están por encima empeoraron. Cuanto más por debajo de la recta está el punto, mayor es la mejora.

Perdieron una media de 13 kg de peso, y casi todos los participantes perdieron algo de peso:

En la gráfica se muestra para distintos tipos de medicación, qué porcentaje de participantes la dejó de necesitar (azul oscuro) o redujo la dosis (azul claro). A simple vista se ve que el grupo de intervención tiene mayor área en azul.

Comparativa entre grupos:

Leer más:

“La energía total es el factor individual que más influye en tu peso final”

Just cutting back calories or fasting if we are not prepared for it is symptomatic treatment. The source of the problem is these fat cells on calorie storage overdrive, mostly by insulin. Once we treat that, these fat cells open up, the calories flood back into the body and you don’t have to force deprivation. David Ludwig

Reducir las calorías o hacer ayuno es simple tratamiento de síntomas, si no estás preparado para ello. La fuente del problema son las células grasas forzadas a almacenar calorías, fundamentalmente debido a la insulina. Una vez se trata eso, las células se abren, las calorías se liberan al cuerpo y no tienes que forzar la escasez.

Comparo en la siguiente gráfica:

  1. curva verde: el resultado típico de evolución del peso corporal con dieta hipocalórica (típicamente -500 kcal/día) combinada con ejercicio físico (según los resultados de experimentos científicos), y
  2. curva azul: el resultado de un experimento científico con una dieta cetogénica.

(Los artículos fuente de los datos se pueden encontrar aquí y aquí)

Según los defensores de la teoría del balance energético, la dieta hipocalórica no funciona porque la gente se cansa de hacer dieta. Por eso, nos dicen, es importante incluir en la dieta los carbohidratos que tanto nos gustan, para así no abandonar la dieta a largo plazo. Cuando los datos de los estudios dicen que la gente ha seguido la dieta, entonces la explicación que nos dan es que esos datos son erróneos y los obesos no somos honestos diciendo cuánto comemos. O en otras palabras, el dogma es que la dieta es correcta y, digan lo que digan los datos, falla el obeso (ver). Si hubiera adhesión, nos cuentan, bajarían de peso.

¿Y el experimento con la dieta cetogénica? Puesto que según la teoría del balance energético nuestro peso corporal reacciona ante la cantidad de calorías, si la dieta cetogénica ha funcionado, según los defensores de esta teoría, la clave ha sido que en este experimento la gente sí ha seguido la dieta a largo plazo: sí ha “comido menos”. Siendo que esa dieta no incluye los productos “que nos dan la felicidad” (ver) —y que según esas personas son la clave para mejorar la adhesión a la dieta— habría una clara contradicción con la idea de que consumir productos con azúcares es clave para que la gente no deje la dieta.

¿Qué tienen en común la dieta paleo, el ayuno intermitente o la dieta Atkins? Que te hacen comer menos. No hay ningún milagro (Sergio Espinar)

La energía total es el factor individual que más influye en tu peso final (Marcos Vázquez)

Es importante distinguir lo que es conocimiento contrastado, de lo que es charlatanería y lamentable pseudociencia. La idea de que lo más importante para controlar tu peso corporal son las calorías totales de la dieta no es un hecho científico: es únicamente una creencia basada en estúpidos errores de pensamiento. Ese dogma no se deduce de las leyes de la física y hay indicios en la literatura científica (ver) de que la composición de la dieta puede jugar un papel importante en el mantenimiento a largo plazo del peso perdido, que es donde la dieta hipocalórica fracasa una y otra vez, en los experimentos científicos y en la vida real.

A corto plazo: basta con comer menos de lo que sea y se pierde peso. Hasta la dieta de los pasteles funciona

A largo plazo: lo que comes, no cuánto comes, es lo que cuenta

Ted Naiman

Es necesario considerar que resultados como el que estoy comentando pudieran ser fruto de la casualidad. Pudiera ser que este experimento haya sido exitoso por una razón diferente de la restricción de carbohidratos. Puede ser. Pero es intelectualmente deshonesto argumentar que este experimento es la prueba de que “comer menos” sí funciona. Nunca puede ser prueba de eso, pues este experimento no consistía en “comer menos”, sino en exactamente lo contrario: cuidar la composición de la dieta sin prestar atención a la cantidad total de calorías. Si se sostiene que la composición de la dieta es irrelevante y que todo es cuestión de “comer menos”, el resultado obtenido con una dieta cetogénica nunca puede ser presentado como prueba a favor de esa idea.

En cualquier caso, lo que quiero resaltar es que el resultado que hemos visto puede ser un vestigio de que centrar la atención en la composición de la dieta puede ser el camino correcto hacia unos resultados en la lucha contra la obesidad que la dieta hipocalórica no ha sido capaz de ofrecer ni en la vida real ni en cientos de experimentos científicos (ver,ver,ver). Al menos puede ser un camino para una parte de las personas que necesitan perder peso.

Una losa que no nos deja levantar cabeza

La energía total es el factor individual que más influye en tu peso final

Si te engañan con esta idea, no vas a ver razones para dejar de consumir los productos que te han engordado, y que evidentemente te gustan. Es lo que quieres escuchar: quieres que todo siga igual, pero moderando el consumo. ¡Es perfecto! Pero creer que el problema de la obesidad es un problema de cantidad de comida no es más que un dogma basado en mentiras y errores de pensamiento. Lo cierto es que la composición de la dieta sí puede ser decisiva para gestionar nuestro peso corporal a largo plazo. Y ninguna ley de la física tiene nada que decir al respecto.

La teoría del balance energético no sólo es inefectiva para combatir la obesidad: es una pesada losa que dificulta explorar otras posibilidades. Sus fanáticos defensores hasta llegan a pedir que se dejen de estudiar los efectos de variar la composición de la dieta y se centren todos los esfuerzos en mejorar la adhesión a la dieta hipocalórica. 

Fewer resources should be invested in studying whether or not a low-carbohydrate diet is marginally better than a low-fat diet, or whether intermittent fasting provides marginally better short-term outcomes than a so-called Paleo diet (fuente)

Deberían invertirse menos recursos en investigar si una dieta baja en carbohidratos es un poco mejor que una baja en grasa o si el ayuno intermitente produce resultados un poco mejores a corto plazo que la dieta paleo.

Esta gente defiende el dogma de que los resultados a corto plazo de una dieta son equivalentes a los resultados a largo plazo (ver,ver,ver). Y, por tanto, no necesitan estudiar más el tema: ya saben lo que funciona. Pero si hay una dieta que no merece que se invierta ni un duro más en intentar hacerla funcionar, ésa es sin duda la dieta hipocalórica. ¿Cuántos fracasos más tiene que cosechar para ser declarada públicamente como dieta milagro? Si no hubiera tanto “experto” con título oficial viviendo de esta pseudociencia, seguro que ya se habría hecho.

Si queremos prevenir y encontrar un remedio para la obesidad, en mi opinión hay que empezar por deshacernos de esa lacra que es la teoría del balance energético (ver). Los pacientes no merecemos ningún tratamiento médico cuyo fundamento sean mentiras y estupidez.

NOTA: si un cantamañanas dice que para mantener contenta a tu “enzima prodigiosa” hay que consumir más productos naturales y menos productos procesados, los “expertos” nos dicen que los consejos adecuados basados en falsos fundamentos no son aceptables. Curiosamente esos mismos “expertos” no consideran su propio mensaje desacreditado por estar basado en la fraudulenta teoría del balance energético. Tienen un criterio de exigencia para ellos mismos y otro para los demás.

NOTA: en la gráfica he cogido el resultado promedio de la dieta hipocalórica. Que yo sepa, no hay ningún experimento científico con dieta hipocalórica que haya conseguido algo parecido a la dieta cetogénica que hemos visto en la comparación: con dieta hipocalórica a los seis meses, más o menos, se manifiesta el efecto rebote y comienza la recuperación de lo perdido. Si la dieta es mucho más baja en calorías, se baja más rápido de peso pero el efecto rebote también es más fuerte y el resultado final es parecido.

Leer más:

Más calorías ingeridas, más pérdida de peso

Effects of a low-carbohydrate diet on weight loss and cardiovascular risk factor in overweight adolescents

Estudio con 39 participantes. 12 semanas de duración. Un grupo de participantes (LC) es instruido para que coma cuanto quiera, pero que no sobrepase los 40 g/día de hidratos de carbono. El otro grupo (LF) tiene que limitar su ingesta de grasa a no más de 40 g/día.

The study group (LC) (n = 16) was instructed to consume <20 g of carbohydrate per day for 2 weeks, then <40 g/day for 10 weeks, and to eat LC foods according to hungerimagen_0434

Los datos de ingesta muestran un 32% de kcal procedentes de proteína en ambos grupos.

El grupo LC perdió más peso que el otro, ingiriendo más calorías (1800 kcal/d frente a 1100 kcal/d). Y los autores del estudio, lejos de pensar que es un resultado imposible, dicen que es lo normal con la restricción de carbohidratos:

the LC group lost more weight despite a higher reported energy intake. The results are consistent with previous studies describing the effectiveness of LC diets in promoting weight loss

Of those considered for final analysis, adolescents in the LC group lost 9.9 ± 9.3 kg compared with 4.1 ± 4.9 kg for teens in the LF group

Datos individuales de pérdida de peso en ambos grupos de participantes:

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Los datos de este estudio dicen que se perdió más peso corporal con 1800 kcal/día de dieta baja en hidratos de carbono, que con 1100 kcal/día de dieta baja en grasa. ¿Datos erróneos? Seguro que sí. Siempre lo son, porque de lo contrario la teoría del balance energético no sería más que una patraña. Como los “expertos” en nutrición no son idiotas, los datos de este estudio no pueden ser correctos. ¡Será agua lo que han perdido!

Si alguien siente la imperiosa necesidad de inventarse que los datos de este estudio son incorrectos, la pregunta que hay que hacerle es: ¿lo dices

  • a) porque tienen que serlo, porque así lo marcan leyes inviolables de la física, o es
  • b) porque en la práctica se demuestra que este resultado no se produce y que la pérdida de peso viene determinada por las calorías ingeridas?

Si dice que es por la primera razón, supongo que también tienen que ser erróneos los cientos de estudios científicos absolutamente controlados hechos con animales que hemos visto en el blog y que demuestran que la teoría del balance energético es una estafa. Si, por el contrario, contesta que se trata de un resultado empírico, que cualquier resultado es a priori posible, pues no viene preestablecido por las leyes de la física, eso equivale también a reconocer que la teoría del balance energético es una estafa, pues en tal caso se reconoce que no se basa en inviolables leyes de la física. No esperes su respuesta, sino más bien que tu interlocutor abandone la conversación.

Disonancia cognitiva“: incomodidad, tensión o ansiedad que experimentan los individuos cuando sus creencias o actitudes entran en conflicto

Para aliviar esa incomodidad se recurre al autoengaño y a evitar los hechos que generan la incomodidad (ver):

los sujetos por lo general viven en consonancia cognitiva entre su pensar y actuar y si por algún motivo no pueden ser congruentes, intentarán no hablar sobre los hechos que generan la disonancia, evitando así aumentar ésta y buscarán reacomodar sus ideas, valores y/o principios para así poder autojustificarse, logrando de esta manera que su conjunto de ideas encajen entre sí y se reduzca la tensión

Leer más:

Dieta cetogénica en personas con sobrepeso y diabetes tipo 2, y algunas reflexiones sobre la adherencia a las dietas

 “An Online Intervention Comparing a Very Low-Carbohydrate Ketogenic Diet and Lifestyle Recommendations Versus a Plate Method Diet in Overweight Individuals With Type 2 Diabetes: A Randomized Controlled Trial

Estudio publicado hace un par de semanas. Se compara una dieta cetogénica (grupo de intervención) con una dieta basada en el programa “Create Your Plate” de la ADA (American Diabetes Association), que es la que llaman dieta “control”. Pocos participantes (12+13). En un grupo se consumen unos 40 g día de carbohidratos, en el otro unos 135 g. Sin diferencias en la ingesta de proteína (80 g/d en un grupo, 70 g/d en el otro).

¡Muy importante! Por razones que veo difíciles de justificar, la intervención no es simétrica, en el sentido de que en el grupo control el consejo es únicamente dietario, mientras que al grupo de la dieta cetogénica se le hace insistencia en un cambio de hábitos, como, por ejemplo, una mayor actividad física:

We chose to include just the standard dietary information in this group, and not all the extra behavioral help

A los 4 meses con la dieta cetogénica se habían perdido 8.5 kg. En el grupo control sólo 3.9 kg, es decir, menos de la mitad que en el otro grupo. Sin diferencias apreciables en los datos de ingesta energética (1405 kcal/d en un grupo, 1448 kcal/d en el otro).

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En los 4 meses siguientes, el grupo de la dieta cetogénica perdió otros 4.2 kg de peso. El grupo control ganó 0.9 kg en ese mismo periodo. Ahí si hay una pequeña diferencia en la ingesta energética, aunque no podemos dar por supuesto que sea causa y no efecto de tan diferente resultado (ver). Si miramos los datos individuales en la gráfica que hay bajo estas líneas, se ve cómo en el grupo control sólo un par de personas pierden peso en este segundo periodo, a pesar de que la ingesta energética supuestamente es de unas 1500 kcal en término medio (y hablamos de personas de 88 kg de peso corporal, de media, por lo que están consumiendo poca comida).

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El control de la glucemia mejoró mucho más con la dieta cetogénica que con la dieta control. De hecho, la mayoría de los participantes bajaron del 6.5% en el HbA1c con la dieta cetogénica, algo que no consiguió nadie con la dieta control (la recomendada por la ADA, ¡vaya tela!): imagen_0569

Así lo reflejan los autores del estudio en una de las tablas:

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Aparte de la comparación entre dietas, que viene marcada —más bien echada a perder— por la asimetría de la intervención en ambos grupos, volvemos a ver lo de siempre: el consejo oficialmente establecido por los “profesionales” de la salud para pérdida de peso es una estafa, una “dieta milagro”, pues no funciona a largo plazo. Y ha dejado de funcionar a pesar de que, según los datos del estudio, los participantes SÍ están siguiendo la dieta.

Cuando alguien te hable de la importancia de la “adherencia”, pídele la evidencia científica de que el método que te receta es efectivo a largo plazo:

¿cuántos kilos dicen los experimentos científicos que se pierden al cabo de 3-4 años con esta dieta hipocalórica que me estás recetando? ¿Puedes darme la referencia de esos estudios científicos para que los consulte?

No basta que esas personas tengan una titulación académica: pide esos estudios y protégete de los vendedores de humo.

Relacionado con la adherencia a las dietas, a finales del 2014 se publicó un estudio (Bazzano et al.) del que ya he hablado en el blog (ver). Lo repaso brevemente y luego vuelvo al tema de la adherencia.

Duración: 1 año. Dos grupos: uno en el que se consumen unos 100 g/día de hidratos de carbono, frente a otro en el que se consumen 200 g/día. El grupo de los 100 g consume sistemáticamente más calorías que el de 200 g (unas 100-150 kcal más al día). Al final del estudio el grupo de los 100 g ha perdido una media de 5.3Kg de peso, frente a 1.8Kg del otro grupo. Es decir: el grupo que más calorías consumía, el de los 100g de HC, perdió más peso corporal.

En la gráfica que hay bajo estas líneas a la derecha vemos que el grupo que consumía 200 g (low-fat diet) acabó con un porcentaje mayor de grasa que al comienzo del estudio: un poco menos de peso, pero mayor porcentaje de grasa.

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En el otro grupo, el de los 100 g de carbohidratos, el porcentaje de grasa corporal sí mejoró.

Pues bien, los autores de este estudio publicaron otro artículo dos años más tarde. En ese segundo artículo analizaron, para los participantes de este estudio, la relación entre su adherencia a la dieta y el resultado obtenido.

Adherence to low‐carbohydrate and low‐fat diets in relation to weight loss and cardiovascular risk factors

Las conclusiones de este análisis fueron que una mayor adherencia a la dieta baja en grasa y alta en carbohidratos no tuvo asociada mayor pérdida de peso:

greater adherence to a low‐fat, high‐carbohydrate diet was not associated with greater weight loss or improvement in CVD risk factors

Y concluían que si por alguna razón no se podía seguir una dieta baja en carbohidratos, una dieta baja en grasa no era una alternativa a recomendar.

if a low‐carbohydrate diet is not tolerated or feasible for an individual, a low‐fat diet should not be recommended as an alternative

Por el contrario, los participantes que tuvieron una mayor adherencia a la dieta baja en carbohidratos SÍ tuvieron un mejor resultado:

In the low‐carbohydrate group, attendance at more dietary sessions, less deviation from carbohydrate goals and presence of urinary ketones at 6 and 12 months were consistently associated with greater reductions in body weight and percent fat mass and increase in percent lean mass

¿Importa la adherencia? Los “expertos” deberían dejar de volcar las culpas en sus clientes y empezar a dar explicaciones sobre el consejo que dan y por el que cobran.

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