La guerra del lenguaje (VII): el aumento significativo del riesgo

No pesarte con regularidad aumenta significativamente el riesgo de que engordes (ver).

Hacer dieta aumenta significativamente tu riesgo de engordar (ver).

Comer carnes procesadas aumenta significativamente tu riesgo de contraer cáncer en un 20% por cada 50g de producto (ver).

Fumar aumenta significativamente tu riesgo de contraer cáncer de pulmón (ver)

Una mala dieta a los tres años de edad aumenta significativamente el riesgo de tener un cociente intelectual reducido a los 8 años de edad (ver)

Cuidado con el lenguaje. Tres problemas: “significativo“, “aumento del riesgo” y la cuantificación del riesgo.

Significativo

En lo artículos científicos casi siempre usan el adjetivo “significativo” con el significado de “estadísticamente significativo”. No quiere decir lo que las personas “normales” entendemos por significativo. Lo que dicen es “que no parece debido a la casualidad“, mientras que las personas normales entendemos que es “importante“. La realidad es que un dato insignificante puede ser significativo desde el punto de vista estadístico, y de hecho yo diría que casi siempre es así: casi siempre los científicos nos venden como significativo lo que a efectos prácticos es nimio. Su objetivo es publicar y llenar el currículum, no proporcionar información fiable. Y para eso, todo vale.

Aumento del riesgo

¿Qué interpretas cuando te dicen que hacer X “aumenta tu riesgo”? Que al hacer X estás haciendo algo peligroso. Causa y efecto: interpretas que si haces X es más probable que te suceda algo malo.

Es lo que quieren que pienses, pero no es lo que dicen los datos. Cuando alguien se expresa de esa manera, maneja datos observacionales/epidemiológicos. No pueden asegurar que te estés poniendo en peligro, aunque sin duda quieren que lo creas. Es el modus operandi de los “epidemiólogos”, que nunca van a reconocer la realidad, que es que son simples charlatanes. No hablamos de ciencia, sino de pseudociencia.

¿Qué es en realidad “aumento del riesgo”? Pongamos un ejemplo: clasificamos a las personas en dos grupos: los que se pesan regularmente y los que casi nunca se pesan. Y observamos la evolución de su peso corporal, comprobando que al cabo de un par de años los que se pesan regularmente aumentan de peso en término medio 100g menos que los que no se suelen pesar. Diferencia “significativa” (me sigues, ¿no?). Los “científicos” te dirían en ese caso que “no pesarte regularmente aumenta significativamente tu riesgo de engordar”. La manipulación del lenguaje es muy clara. Piénsalo: yo no me peso, ¿me pone eso en riesgo de engordar? ¿Crees que el ejercicio de levantar todos los días los pies 2cm para subirse a la báscula es clave para no engordar?

En este ejemplo es evidente que pesarse todos los días es un marcador, un indicador, de la determinación de una persona para perder peso. Si te pesas tan a menudo, está claro que te fijas en qué comes, que intentas cuidarte, que posiblemente estás aumentando tu actividad física, etc. No es pesarte regularmente lo que está causando un mejor control del peso. Ambos son efectos de la misma causa: cuidarte.

Pesarse regularmente tiene una relación matemática, estadística, con el peso corporal, pero no es una relación causa-efecto como la expresión “aumenta tu riesgo” nos da a entender. Eso es lo que hay que pensar cada vez que alguien habla de “aumento del riesgo”, que no es necesariamente cierto que nos estemos poniendo en peligro. Nos están engañando con el lenguaje.

La cuantificación del riesgo

Pero los “científicos” no paran ahí a la hora de engañarte. Te van a dar cifras manipuladas, impactantes, que no tienen nada que ver con la realidad.

Por ejemplo, con el tema de la carne procesada te pueden decir que consumir 50g de carne procesada aumenta en un 18% tu riesgo de sufrir en el futuro cáncer colorrectal. Un 18%: eso significa que a 1 de cada 5 le toca esa “lotería”, ¿verdad? Pues no. En primer lugar porque recordemos que nos están engañando haciéndonos creer que una cosa causa la otra, cuando el tipo de estudios que manejan no permite llegar a esa conclusión. Y en segundo lugar porque ese 18% es falso.

Supongamos que el cáncer colorrectal afecta a 50 de cada 100,000 personas (ver,ver). Eso significa que lo que han observado estos “científicos” es que entre las personas que consumen carne procesada, si consumen 50g diarios hay 59 casos por cada 100,000 personas de ese tipo de cáncer. Es decir, 9 personas más por cada 100,000. Eso es un incremento porcentual del 0,01%, aproximadamente. 0.01% no es 18%. Las cifras reales están más cerca de garantizar la inocuidad que de hacer sospechar que exista un peligro.

Solo es un ejemplo, pero la idea es ésa: no te fíes de las cifras que te dan, porque las manipulan para magnificar la importancia (ver).

En cuanto a la cuantificación del riesgo, suele entenderse que si existe una respuesta gradual con la dosis, eso refuerza la sospecha de una relación causa-efecto. Cuando los investigadores dicen que por cada 50g de producto aumenta en un 18% la mortalidad o el cáncer, están dando a entender que sí existe esa respuesta proporcional a la dosis. En el caso concreto de la carne, los datos reales dicen que es un nuevo engaño: había mayor mortalidad entre los que no consumían productos cárnicos que entre los que tenían un consumo moderado (ver). Eso no permite modelar los datos con una relación lineal ni con cualquier otro tipo de relación monótonamente creciente. Si lo que los investigadores creen estar obteniendo con sus datos es evidencia del nocivo efecto del consumo de carne sobre la mortalidad, ¿cómo explican que haya mayor mortalidad en el grupo de menor consumo que en otros grupos?

En resumen

  • Significativo no significa significativo
  • El aumento del riesgo no significa un aumento del riesgo
  • Los más habitual es que los datos numéricos que se nos dan sean un engaño estadístico

NOTA ADICIONAL 1

Los estudios que relacionan tabaco con cáncer de pulmón encuentran relaciones incuestionables: 100 veces más fuertes que las que la OMS nos quiere vender como evidencia científica contra la carne. No hablamos de lo mismo.

NOTA ADICIONAL 2

Pese al terrorismo informativo desencadenado hace unos días por la OMS contra la carne, yo voy a seguir consumiendo productos cárnicos de calidad. No soy partidario de los productos con ingredientes añadidos, como el jamón york o las salchichas de Frankfurt. En mi caso, si los consumo va a ser de forma muy esporádica. Voy a seguir consumiendo jamón serrano y embutido de carnicería sin ningún tipo de miedo (ver). En cuanto a las carnes rojas, me parece MUY razonable evitar cocinarlas directamente sobre las llamas o pasarse quemándolas en la plancha, pero no voy a modificar el consumo dejándome asustar por evidencias tan débiles como las usadas por la OMS (ver). La maniobra es conocida, pues la repiten cada equis tiempo, siempre con la misma falta de fundamento (ver,ver). El ataque de la OMS a la carne no tiene que ver con la carne, sino con la agenda política de la OMS (ver).

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