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CICO es pseudociencia

La idea anterior es, básicamente, lo que nos dice la pseudociencia del balance energético: que nuestro tejido adiposo almacena grasa porque consumimos “calorías en exceso”.

¿Crece un tumor porque consumimos calorías en exceso? (ver) ¿Decrece cuando consumimos menos calorías de las que nuestro cuerpo necesita? Si el planteamiento del que estamos hablando fuera la simple expresión de una ley universal de la física, tendría que ser aplicable en cualquier crecimiento de un tejido, patológico o no.

Siendo que no lo aceptamos en ningún crecimiento, la deducción lógica es que CICO no deriva de una ley universal de la física.

Si CICO no deriva de una ley universal de la física, tiene que estar basado en premisas que no se hacen explícitas, pues se cuenta como si fuera esa ley de la física y no lo es. ¿Cuáles son esas premisas injustificadas que están en la base de CICO? (ver)

  1. Que únicamente dos de los tres términos de la ecuación del balance de energía pueden variar por sí mismos (i.e. el CI, o calorías ingeridas, y el CO, o calorías gastadas), no así el tercer término, que son los cambios en toda la energía acumulada en todos los tejidos del cuerpo en todos los formatos. El tercer término se toma de forma injustificada como pasivo: i.e. incapaz de variar por sí mismo.
  2. Que únicamente la energía almacenada en el tejido adiposo puede variar y que, por tanto, el tercer término es, porque sí, los cambios en la energía acumulada en un único tejido del cuerpo.

Si lo pensamos un momento, ésas son las premisas que no aceptamos cuando el planteamiento que estamos comentando se intenta aplicar en el caso del crecimiento de un tumor.

Además de lo anterior, mediante juegos de palabras y el uso de términos injustificados y falaces (“exceso calórico”) se convierte el gasto energético del cuerpo en una entrada, cuando en realidad no está bajo nuestro control y es un resultado. Pero, mediante esa maniobra, se crea la falsa causalidad de la teoría CICO: se establece un valor para 2 de los 3 términos de la ecuación y se hace creer de esa manera que el cuerpo se ve obligado a cambiar, de acuerdo con la ecuación matemática del balance de energía. Y, puesto que el tercer término de la ecuación ha sido fraudulentamente reemplazado por la energía acumulada en un tejido concreto del cuerpo, lo que se consigue es transmitir la fraudulenta idea de que lo que causa la acumulación de energía en el tejido adiposo es una diferencia entre las calorías ingeridas y las calorías gastadas.

Todo es falso en la hipótesis CICO: también la idea de que nuestro cuerpo no sabe qué hacer con la energía que sobra. Esa idea se usa para crear la falsa causalidad desde el lenguaje, pero carece de soporte fisiológico: nuestro cuerpo tiene mecanismos que permiten disipar en forma de calor energía que no se necesita. Son las llamadas “proteínas desacopladoras” (ver,ver,ver,ver,ver,ver). Es falso que se vea obligado a almacenar grasa porque no sabe qué hacer con los excesos.

Lo he explicado mil veces, y seguiré haciéndolo mientras tenga energía para denunciar este ABUSO. Repito con frecuencia las explicaciones y lo siento por los lectores habituales del blog, pero se está tratando la obesidad con ESTUPIDEZ. Y los errores en los que está basada esta pseudociencia están a la vista. No lo consintamos ni un minuto más.

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