De calorías, de burros y de estupideces bendecidas por las mayorías

(english version: click here)

Ésta es mi entrada preferida entre todas las que he publicado, y si alguien me preguntara por dónde empezar a leer el blog, creo que le pasaría el enlace a esta entrada. En ella escribo sobre el absurdo de hablar del balance energético en nutrición, y creo que lo hago de forma que cualquier persona puede entender que lo que nos han vendido como algo incuestionable, el uso de las calorías en la nutrición, es en realidad una flagrante estupidez. Es muy complicado hacer comprender a otras personas lo irracional que es hablar de las calorías, porque es una lucha desigual: lo que cuento va en contra de prejuicios muy arraigados (e.g. “la gente está gorda porque come demasiado”), de inmensos intereses económicos y de un mensaje que, a fuerza de ser repetido, se ha convertido en sabiduría popular.

Es una entrada un tanto larga, pero sin duda el tema es importante: hablar de calorías es la causa última de la obesidad, no su solución. Hay que hacer algo para que las cosas cambien. 


Hace unos días se publicó un editorial (ver) en la revista Open Heart en el que los autores pedían que se dejase de una vez de contar calorías y se empezase a hablar de dietas saludables (y ponían como ejemplo una dieta de estilo mediterránea alta en grasa). Pedir que se deje de contar calorías fue calificado de “idiota” por algún defensor de las teorías del balance energético (ver). En el pasado también se ha usado el término “estúpidos” (ver,ver) referido a los que creemos que hablar de calorías es un error que hace más daño que otra cosa.

Yo también voy a hablar de estupidez, pero esta entrada no es un rebote contra esas personas que me llaman “estúpido”. Creo que se puede hablar perfectamente de estupidez, de idiotez y de burros, no como insultos, sino describiendo la evidente falta de luces de muchos “expertos” en nutrición y el sinsentido que supone hablar del balance energético en la nutrición. Si se quiere decir que una idea es estúpida, difícilmente se puede transmitir ese mensaje con otras palabras sin falsear la realidad. Yo lo voy a decir, y lo voy a argumentar.

Entro en materia.

La obesidad es una enfermedad caracterizada por un cúmulo excesivo de grasa neutra debido a un balance energético positivo mantenido durante un tiempo prolongado (ver)

El problema de un diagnóstico estúpido…

Imagina que diriges un restaurante que está pasando por un mal momento, y un experto en economía te dice: “mira, los problemas económicos se producen cuando durante un tiempo prolongado los ingresos son menores que los gastos (ver). Por tanto, la solución a tu problema pasa por tomar medidas que a) aumenten los ingresos, como aumentar los precios, combinadas con otras que b) reduzcan los gastos, por ejemplo reducir la plantilla a la mitad y/o bajar el sueldo de los empleados a la mitad“. Sin duda pensarías que esa persona tiene un increíble problema de limitación intelectual, por decirlo suavemente. Pero es aún más grave de lo que parece, porque cuando intentas explicarle lo estúpido de su consejo, te dice “lo que me parece increíble es que estés negando algo tan básico como que tener beneficios precisa una diferencia positiva entre ingresos y gastos”.

Te armas de paciencia, y le explicas que, a tu entender, el problema de tu restaurante viene de que han abierto en la misma calle dos locales de comida rápida, y la gente joven, posiblemente por la novedad y por los bajos precios, está acudiendo a esos locales. Y le explicas que, en tu opinión, la solución al problema pasa por encontrar la forma de recuperar a esa clientela. Tu interlocutor, que te ha escuchado atentamente, te dice: “mira, todo eso es importante, pero a final de cuentas si ingresas menos de lo que gastas, el negocio no va a funcionar. Tienes que aumentar los ingresos y reducir los gastos. Cualquier solución efectiva debe cumplir algo tan sencillo como eso“. En ese momento ya no te cabe ninguna duda: no tiene cerebro.

La obesidad aparece porque el aporte de energía, mediante la ingesta de alimentos, supera al gasto (ver).

Ahí tenemos el diagnóstico estúpido…

… seguido de una solución aún más estúpida

Ecuación del “balance económico”:

Beneficios = IngresosGastos

¿Crees que la ecuación anterior te da las claves para decidir cómo enderezar el rumbo de tu restaurante? Si haces caso al experto y despides a la mitad de la plantilla, habrás reducido los gastos de personal y por tanto según las matemáticas aumentas los beneficios. Y si duplicas los precios, las matemáticas dicen que los beneficios también aumentan. Una combinación de todas esas medidas seguro que te saca del apuro, ¿verdad? Parece que las matemáticas sin cerebro no sirven para resolver el problema del restaurante.

Sólo un burro propondría una medida como “despedir a la mitad de la plantilla” sin plantearse qué consecuencias tiene a corto-medio-largo plazo esa medida en el negocio. Pero la ecuación del balance económico no te dice nada de eso. ¡No puede! Porque es genérica y descriptiva, no particular y explicativa. Es la misma ecuación para un vendedor ilegal de top-manta, que para un restaurante chino o para una fábrica con miles de empleados. La misma ecuación para tu restaurante, que para mis hijas y su paga semanal. Esa ecuación no sabe cómo funciona el negocio concreto del que hablamos. MUY IMPORTANTE: esa ecuación no sabe qué consecuencias tiene realizar un cambio en el sistema, como duplicar los precios, despedir a la mitad de la plantilla, o bajar el sueldo de los trabajadores a la mitad. Según las matemáticas todo eso aumenta los beneficios, pero el conocimiento de cómo funciona un restaurante lo que dice es que con esas medidas lo que vas a conseguir es hundir el negocio. Quedarse en las matemáticas es ser muy muy muy burro. Lo repito: muy muy muy burro. Y además, muy burro.

¿Crees que pensar en formas de recuperar la clientela perdida es negar que los beneficios dependan de los ingresos y los gastos? Obviamente no. Pero sí tienes claro que hablar del “balance económico” es buscar respuestas en una obviedad que en ningún caso te da las claves para gestionar tu negocio. Hablar del balance económico es una estupidez que sólo lleva a soluciones estúpidas.

En nutrición se está viviendo exactamente la situación que describo con la analogía del restaurante. No hay ninguna diferencia. Se nos están proponiendo soluciones basadas en una ley genérica de la física, que sirve igual para el cuerpo humano que para una máquina en una fábrica o para el crecimiento de una estrella:

Energía acumulada = Energía que entraEnergía que sale

Y las soluciones a la obesidad deducidas de la ecuación anterior, al igual que en el caso del restaurante, son estúpidas, pues ignoran el funcionamiento real del sistema al que las aplicamos.

Comer menos y hacer más ejercicio te permitirá perder el peso que te sobra

¿De verdad?

Del mismo modo que despedir a la mitad de la plantilla es una estupidez (porque en tal caso ni siquiera tienes capacidad para atender a los clientes), un consejo como “come menos” ignora cómo eso va a afectar al “sistema” en cuestión, que será produciendo hambre y alterando el metabolismo de forma que el gasto energético se va a reducir y se va a potenciar la acumulación de grasa a medio-largo plazo (ver,ver). Lo que matemáticamente puede parecer razonable es en realidad una estupidez de dimensiones colosales, por la sencilla razón de que no tiene en cuenta el comportamiento del sistema en el que se realiza el cambio, que en este caso es algo tan complejo como el cuerpo humano. También aumentar la actividad física produce una reacción compensatoria, que tiende a reducir el gasto energético (ver,ver,ver). A largo plazo, lo más probable es arruinar el negocio en el caso del restaurante, y dificultar aún más la pérdida de peso en el caso de la obesidad (ver). Nada de eso nos lo dicen las matemáticas: es el conocimiento de cómo funciona el sistema del que estamos hablando el que nos da esa información y lo que, en algún caso, permite pronosticar un resultado. Si la pregunta es “cómo adelgazar”, la termodinámica no va a darnos una respuesta. Porque la termodinámica no sabe nada de los efectos de reducir la ingesta calórica, de eliminar el azúcar y los cereales de la dieta o de hacer más ejercicio. La termodinámica sólo permite saber de antemano alguna característica del resultado final, pero no nos dice qué va a suceder. ¿Y qué pasa con el balance energético? ¿Es que no se cumple? Sí, se cumple. Nadie está negando las leyes de la física, igual que nadie niega que los beneficios dependan de los ingresos y los gastos. En el caso del cuerpo humano, el sistema se comportará como se tenga que comportar, y en todo momento la energía acumulada cumplirá la ecuación anterior. Pero el resultado final no se puede deducir de las matemáticas, sino únicamente de comprender el comportamiento del sistema concreto del que estemos hablando. Y no es lo mismo hablar del cuerpo humano, que del cuerpo de un ratón o de una máquina en una fábrica. Usando una analogía, lo que la termodinámica dice es que si tengo 10 euros para repartir entre mis hijas, la suma del dinero dado a ambas será 10 euros. Innegable. Eso lo podemos saber seguro. Pero la termodinámica no impone condiciones sobre cómo va a ser el reparto. Cualquier reparto es posible mientras cumpla la condición de que la suma del dinero sea 10 euros. Saber esa característica del resultado no permite saber nada sobre cómo se va a repartir ese dinero.

La termodinámica dice que si una célula grasa, un adipocito, acumula grasa, en esa célula entra más energía de la que sale. En ningún caso la termodinámica puede decirnos en qué condiciones la célula va a acumular o perder grasa, porque eso depende de la fisiología. En ningún caso, nunca, vamos a encontrar una solución a la obesidad que se deduzca de las leyes de la termodinámica. Nunca hablar de calorías va a darnos la respuesta que buscamos: hay que hablar del metabolismo, del comportamiento del cuerpo humano.

En cuanto a pérdida de peso, comer menos y hacer más ejercicio funciona siempre

Ahí tenemos la solución estúpida (no nos creamos lo de que funciona siempre: nunca ha funcionado) y…

… que además sólo se propone para la obesidad

Si yo quisiera aumentar un poco mi musculatura, eso supondría aumentar la energía acumulada en mi cuerpo. ¿Estás de acuerdo en eso?

¿Debo hincharme a comer y tumbarme en el sofá todo el día para conseguir un físico de culturista? ¿Es que a ningún “experto” le llama la atención que los consejos para aumentar la musculatura y para aumentar la grasa corporal sean diferentes si, de acuerdo con sus teorías, en ambos casos lo que se produce es una acumulación de energía? ¿Por qué no se usa el balance energético para decirnos cómo desarrollar músculo? Esta última pregunta me parece muy importante y creo que su respuesta encierra gran parte de la comprensión del problema.

¿Por qué nadie llama vagos y glotones a los que practican culturismo? ¿Te has preguntado por qué la gente gasta energía en el gimnasio cuando de acuerdo con las teorías del balance energético lo que se necesita para crear músculo es un balance energético positivo, no negativo?

Las preguntas anteriores nos llevan a una conclusión evidente: las calorías se emplean porque culpabilizan a las personas con problemas de peso de habérselo ganado ellos, porque los “expertos” saben que las personas obesas son vagas, perezosas, inactivas y faltas de fuerza de voluntad. Sin prejuicios no hablaríamos de calorías. Sin prejuicios, estarían buscando la verdadera causa del problema, que, al igual que en el caso del restaurante, no es un desbalance ni de energía ni de dinero.

Vamos allá con otro ejemplo. Si quiero que me crezca el pelo (ver), ¿qué dicen las leyes de la termodinámica que tengo que hacer? Es evidente que “necesito” crear un balance energético positivo, ¿otra vez todo el día en el sofá e hincharme a comer? ¿O más bien el pelo crecerá si tiene que crecer, y simplemente el resultado final será que parte de la energía consumida estará almacenada en esos pelos? Las leyes de la termodinámica se cumplen, seguro, pero la termodinámica no nos va a decir si el pelo me va a crecer o no, aunque yo me empeñe en forzar un cierto déficit o superávit calórico por el método que sea. Ni comer más de lo que gasto hace crecer el pelo, ni comer menos de lo que se gasta hace que el pelo encoja.

Desde el punto de vista termodinámico, la obesidad es una enfermedad de etiología simple, consecuencia de un balance energético positivo prolongado. (ver)

Desde el punto de vista termodinámico, el crecimiento del pelo es un proceso de etiología simple, consecuencia de un balance energético positivo prolongado.

En la cita anterior he cambiado el texto original, “la obesidad”, por “el crecimiento del pelo”. En ambos casos hay un balance energético positivo, pero sólo en el caso de la obesidad se considera ese balance como causa. Y cualquiera que plantease que para depilarse hay que crear un balance calórico negativo (ver) sería tachado, con razón, de descerebrado.

¿Por qué se habla de energía en el caso de la obesidad, pero no en el del crecimiento del pelo o en el desarrollo muscular? Porque hablar de energía es la excusa de los expertos para llegar a la causa que “saben” desde el principio: los obesos son unos vagos y unos glotones.

Problema de termodinámica: ayer tu ingesta fue de 2000 kcal, con un gasto energético de 1995 kcal y las 5 kcal restantes se almacenaron en forma de crecimiento de pelo. ¿Cuántas calorías tienes que consumir hoy para que el pelo no te crezca?

Si no has tratado de resolver el problema anterior, hazlo, por favor.

Recapitulando…

“Come menos y muévete más” es una solución sacada de las matemáticas, no del conocimiento del funcionamiento del cuerpo humano. Y lógicamente, lo profundamente estúpido de su origen es compatible con el hecho de que NO funciona para perder peso a largo plazo.

Calcula los gastos que tienes y ajusta tus ingresos hasta que tengas beneficios. Problema resuelto.

Hasta el tonto del pueblo entiende que el problema económico del restaurante NO está causado por ingresar menos de lo que se gasta, ni pensar en esos términos puede ayudar nunca a resolver el problema. Si entendemos que eso es así —y hay que ser muy burro para no entenderlo—, es sencillo ver que la obesidad NO está causada por ingerir más energía de la que se gasta, ni pensar en esos términos puede ayudar nunca a resolver el problema.

Decir que la obesidad es causada por un exceso de ingesta respecto del gasto es un diagnóstico estúpido que conduce a soluciones estúpidas. Para diagnosticar correctamente el problema y encontrar una solución útil hay que entender el funcionamiento del sistema del que hablamos. Por complicado que nos parezca el funcionamiento del cuerpo humano, la termodinámica no simplifica el problema, porque no ayuda ni a diagnosticar correctamente ni a encontrar soluciones al problema. Hablar de energía es la causa, no la solución a la obesidad.

El problema es la acumulación excesiva de grasa en los adipocitos, y la pregunta debería ser ¿qué controla la acumulación de grasa en un adipocito? ¿Un exceso de ácidos grasos circulantes? ¿Un exceso de alguna hormona respecto de otra provocado por un exceso de azúcares de rápida absorción en la dieta?

Hay gente que tiene tan pocas luces, que le cuentes lo que te cuentes acaba diciendo cosas de este estilo:

Es un hecho incontestable que si comes demasiado vas a engordar, lo hagas con comida saludable o lo hagas con comida basura

¿Vemos los errores en la lógica? Aunque por cuestión de espacio no quiero entrar en detalle sobre este comentario ahora (lo dejo para otra entrada en el blog), debería bastarnos expresar esa frase en términos de la analogía del restaurante para ver lo absurdo del comentario:

Si ingresas menos de lo que gastas, el restaurante no tendrá beneficios, tanto si recuperas la clientela perdida como si no lo haces

¿Alguien cree que aumentar los ingresos y reducir los gastos es realmente la ley que nos permite salvar el restaurante? Es difícil aceptar que la gente pueda ser tan burra.

¡No pueden ser todos unos burros!

Es la falacia de la cantidad: ¡todo el mundo no puede estar tan equivocado!  Pero nadie ha dicho que todo el mundo lo esté. Muchos sí, demasiados, pero no todos. ¿Has visto cuánta gente hay diciendo “olvida las calorías, olvida los productos procesados, los cereales y los aceites de semillas”? No todo el mundo habla de calorías.

Lo primero que hay que tener claro si nos planteamos que tanta gente pueda estar tan equivocada, es que hablamos de una manada de búfalos: si el búfalo líder cambia el rumbo, el resto de búfalos le van a seguir a muerte. No son muchos búfalos equivocados: sólo está equivocado el que manda, que es el gobierno de EEUU. El resto de gobiernos simplemente carecen de criterio propio. Sólo siguen directrices.

Reconozco que este tipo de comentarios sarcásticos me repatean el estómago. “¿Entonces todos los gobiernos del mundo son unos incompetentes en temas de nutrición?“. Esta maniobra lo que busca es evitar pensar, tratando de terminar el debate por la vía de ridiculizar a la otra persona llamándola conspiranoica de forma velada. Una postura que por otro lado es típica de los que trabajan de pregoneros de las verdades oficiales: presumen de ser lo seguro, lo sensato, y los demás son “dietas milagro” y riesgos para la salud.

Yo no veo una explicación que parezca sensata a que la gente sea tan burra, cuando se parte del supuesto de que tanta gente no puede estar equivocada. Y tengo claro que buscar explicaciones a este hecho es una trampa dialéctica, porque cualquier posible explicación hace quedar mal al que la da.

Cuando alguien emplea este tipo de argumentos falaces, lo que hay que entender es que ya ha tomado la decisión de no cuestionar lo que dice “la mayoría”. No va a tener espíritu crítico, digamos lo que digamos. Quiere seguir al líder de la manada sin cuestionar sus decisiones. Ninguna respuesta, por ingeniosa y aclaradora que parezca, va a forzar a esa persona a pensar por sí misma y cuestionar sus creencias.

“Nadie ha dicho que todos sean unos burros. Hay muchísima gente que sí entiende lo absurdo que es hablar del balance energético”

“Yo no puedo explicarlo, explícame tú cómo hemos dejado que los prejuicios contra los obesos dicten las políticas en la lucha contra la obesidad”

“¿Estás tú diciendo que los que opinan como yo son los burros? ¿Me puedes dar la referencia de un solo estudio científico en el que la restricción calórica haya servido para perder peso a largo plazo? Si tan seguro estás de que funciona…”

En general la gente no quiere escuchar, cuando lo que cuentas va en contra de lo oficialmente establecido. La gente asocia lo que viene de estamentos “oficiales” con lo sensato, lo seguro, y además no se ve con suficiente formación en nutrición para cuestionar los mensajes oficiales. Sí se atreven a reírse en grupo de lo que perciben como “alternativo”, algo muy humano, pero la realidad es que los que formulan estos argumentos nunca han cuestionado sus propias creencias ni tienen una opinión formada, sólo repiten dogmas.

Aunque casi todos los gobiernos del mundo, y gran parte de los científicos, puedan recomendar “comer menos y moverse más” para atajar la obesidad, eso no cambia la efectividad real del método de acuerdo con la literatura científica, que es cero (ververver). Son más numerosos y son los que imponen las normas, pero su mensaje sigue siendo falso. La respuesta es: sí, están equivocados. Y la pregunta importante es cómo se puede salir del caos creado por la teoría del balance energético. Ponernos a hablar de cómo es posible que sean todos tan burros no suele llevar a ninguna parte.

semm

Difícilmente en la historia de los errores humanos encontraremos algo tan asombroso como el timo del balance energético

Para acabar, y aun a riesgo de alargar demasiado esta entrada, voy a contar brevemente la historia de Ignác Fülöp Semmelweis, un médico húngaro. Este médico, allá por 1840, observó que, en su hospital, la tasa de mortalidad entre las madres al dar a luz era diferente entre las dos salas de partos que había. Semmelweis se dio cuenta de que había una diferencia entre ambas salas: en una de ellas participaban los estudiantes de medicina, mientras que en la otra no. Y puesto que los estudiantes de medicina ayudaban en los partos después de haber tenido sesiones de anatomía en las que se manipulaban cadáveres, postuló la hipótesis de que quizá algún tipo de materia que los estudiantes transportaban en sus manos, procedente de los cadáveres, era la causa de la mayor tasa de mortalidad.

El estamento médico de la época rechazaba la necesidad de tomar medidas higiénicas en los partos. Semmelweis quiso obligar a los estudiantes a lavarse las manos antes de ingresar en la sala de partos, lo que hizo que fuera despedido. Su supervisor descartó la teoría de Semmelweis y achacó la alta tasa de mortalidad a la incompetencia de los estudiantes, expulsando a gran parte de ellos.

Pasado un tiempo Semmelweis volvió al hospital, pasando a trabajar en la otra sala de partos, ésa en la que no participaban los estudiantes de medicina. Hizo algunas pruebas, como por ejemplo llevar a los estudiantes a esa otra sala de partos y comprobar cómo con ese cambio morían más mujeres (¡y éste es el bueno de la película!) pero según la wikipedia “por vanidad o por envidia, los principales cirujanos y obstetras europeos ignoran o rechazan su descubrimiento“, incluso acusándole de haber falseado los datos.

En palabras del profesor Hebra: “Cuando se haga la Historia de los errores humanos se encontrarán difícilmente ejemplos de esta clase y provocará asombro que hombres tan competentes, tan especializados, pudiesen, en su propia ciencia, ser tan ciegos, tan estúpidos“.

Cuando se sabe lo que está pasando en el mundo de la nutrición con el balance energético y las calorías, la historia de Semmelweis no causa ningún asombro. Lo que sí asombra es el uso del término “competentes”.

Leer más:

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34 thoughts on “De calorías, de burros y de estupideces bendecidas por las mayorías

  1. Al final de los finales, después de leer de todo por ahí (por supuesto tb burradas varias), cada vez tengo más cacao mental…

    Llevo 2 meses siguiendo una alimentación Paleo (adaptada, café con leche sin lactosa y pan ezequiel para el desayuno): como sano, no compro procesados, no tomo carbohidratos (y si lo hago, de indice glucémico bajo -ni medio- bajo), no tomo refrescos, 0 azúcares (panela en mi café solamente), me permito un vinito cuando salgo a tomar algo (porq la vida puede ser muy dura…) y a veces calmo mis antojos con un puñadín de pasas y si tiro la casa x la ventana porq es fiesta nacional, con un helado sin azúcares añadidos…
    Como 3 veces al día (porq antes era malo, y había q comer 5 y luego era bueno, y con 3 vas q chutas)

    Cocino todo con aceite de oliva y de coco. Y sólo llevo perdidos 2 kilos en 2meses!! Y sólo quiero perder otros 4 kilos que son lorza básicamente. Tb hago deporte intenso 3 días x semana. Estoy plenamente estancada y harta de tener cuidado con todo lo me llevo a la boca… entonces:
    – grasas (saludables desde luego) si o no?
    – dieta proteica a tope de por vida es buena?
    – carbohidratos 0… sin licencias? nunca?
    – si tu cuerpo tiende a almacenar grasa ya puedes hacer lo q sea, q dice q nones, no?
    – no contar las calorias, pero al final… hay q reducir la ingesta porq sino… nada.
    – ayunos intermitentes, buenos o malos, y quien tiene las narices de hacerlo?

    una solución quiero! ains… q lioooooooo, q hago mal?

    unos tips, please, los acuñaré sobre piedra como las tablas de moisés.
    Gracias!

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    • Hola Eva. Me tomo la libertad de contestarte (trabajo en este mundillo). Así a bote pronto, y sin saber nada de ti (ni peso, ni enfermedades, ni intolerancias alimentarias) me atrevería a decir que algunas cosas están fallando:
      – Estás tomando cereales (el pan, por muy Ezequiel que sea, tiene cereales, y algunos de ellos tienen gluten).
      – Estás tomando azúcar (la panela es azúcar, aunque no sea azúcar refinado; las pasas también).
      – Tomas lácteos: el problema de los lácteos no es la lactosa. Quitar la lactosa no te ayudará a perder peso (si acaso te ayudará a ahorrarte malestar gastrointestinal).
      No quiero decir con esto que haya que ser un talibán y dejar de tomar cualquiera de estas cosas el resto de tu vida (ni de lejos), pero si quieres experimentar una pérdida de peso sustancial es imprescindible que durante por lo menos un mes no consumas ni un poquito de éstas. El error está en pensar que es la cantidad la que hace la diferencia (un poquito de pan al desayuno, un poco de azúcar en el café, etc..) cuando es la presencia del alimento, por muy pequeña que sea, la que te puede estar fastidiando los planes de perder peso. Si tienes intolerancia al gluten, da igual que comas sólo un poco. Si tienes problemas con la insulina u otras hormonas, da igual que sólo eches un poquito de panela al café. Y si tienes problemas con la caseína u otras proteínas de la leche, da igual que sólo tomes un poco, tendrá su efecto en el cuerpo.
      No quiero alargar mucho esto, así que sólo dos cosas te diría: sé estricta con la dieta paleo si quieres adelgazar. Adaptarla te servirá después de haber perdido peso -y observando bien tu reacción a los alimentos que reintroduces- pero no te ayudará a perderlo. La segunda cosa es que dejes de pensar en el desayuno como el momento del pan, el café y el chute de azúcar y empieces a considerarlo una comida más del día. Sólo eliminando azúcares -y carbohidratos en general- del desayuno perderás peso: sustituye el pan por los huevos y el azúcar por la leche de almendras (por ejemplo) y verás un cambio sustancial -en tu peso y en tu energía matutina…!-. Consume carbohidratos sin pasarte durante el resto del día, pero que no te preocupe mucho. Lo más importante es que los restrinjas durante el desayuno (come cuanto quieras, pero que sea un desayuno proteico y con grasa, que te sacie). Suerte!

      Gracias por el post, por cierto, buenísimo!

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    • Hola Eva,
      suscribo el mensaje de Sofqa. Me parecen consejos muy bien orientados.

      Yo puedo compartir mis opiniones, como persona que por ahora consigue mantener el peso perdido y que ha tratado de buscar respuestas a las preguntas que tú te haces, y que todos nos hacemos. Pero solo soy uno más, no un gurú de las dietas que tiene respuesta para todo, ni nada parecido. No lo digo por nada que hayas dicho, solo por aclarar que mi opinión vale tanto como la de cualquier otro.

      Mis pensamientos en voz alta (que no es el consejo de un profesional de la nutrición):

      Bebe agua y come comida de verdad, la que se pudre si la dejas fuera de la nevera, y dale una oportunidad a tu cuerpo para que autoregule el peso corporal. Si, como dices, básicamente es lo que estás haciendo y has perdido algo de peso, aunque no te parezca mucho, ten paciencia y comprueba si la pérdida de peso continúa o si se estanca.

      Tengo una opinión diferente según el tipo de persona que me pregunta: para mis hijas les digo que no se preocupen de cuánta grasa, ni de cuántos carbohidratos, ni de cuánta proteína tienen los alimentos. Simplemente que coman comida de verdad, sin alimentos procesados con listas de ingredientes, sin azúcar y sin trigo. Y que si quieren o tienen que comer arroz o patata, que lo hagan sin preocuparse, porque posiblemente en el contexto de una alimentación saludable y para una persona sana, esos alimentos no son ningún problema. Lo que les digo es que hace 150 años la gente no estaba gorda y que no veo razón para pensar que comer como se comía entonces puede ser malo. Eso sí, el trigo ni probarlo, porque nutricionalmente no aporta nada frente a la comida de verdad, y lo veo un riesgo innecesario.

      Mi hija mayor es muy responsable con la comida. La menor pide permiso para comerse un helado, y luego se lo come sin ningún problema.

      Ése es el mensaje para mis hijas. Tengo otra opinión para mí o para personas con problemas de peso: dieta basada en alimentos de verdad, igual que les digo a ellas, pero además evitando arroz, patatas y por supuesto los cereales. Es decir, low-carb. ¿Por qué? Pues porque está demostrado que es más saludable y que da mejores resultados en pérdida de peso A CORTO PLAZO a igualdad de calorías que otras dietas. Esos resultados demuestran que hay algo distinto en reducir los hidratos de carbono en la dieta, una idea que se confirma en un par de estudios científicos de un año de duración en los que no se manifiesta el efecto rebote característico de la restricción calórica.

      ¿Contar carbohidratos? Si quieres hacerlo, hazlo. Pero también puedes experimentar simplemente no pasándote con alimentos de verdad, tipo zanahoria o tomate que pueden proporcionarte más de los que en este momento te convienen.

      – no contar las calorias, pero al final… hay q reducir la ingesta porq sino… nada.

      ¿Reducir conscientemente la ingesta? Yo le tengo mucho miedo a esa opción. ¿Por qué? Porque el cuerpo se rebota si pasa hambre y se pone en modo de “acumulación de grasa”. No es lo que he leído en un blog escrito por un ingeniero como yo, ni el típico mito que todo el mundo repite pero que nadie demuestra: es lo que he visto que dice la literatura científica. Ya lo he contado aquíaquí o aquí, y lo que cuento en esas entradas está sacado de estudios científicos. Y tengo pendiente hablar de otros estudios científicos que van en la misma línea. Por eso creo que hay que darle una oportunidad a “comer comida de verdad” y rezar (así es) para que el peso corporal vuelva a su sitio él solito, sin forzar nada. La alternativa, la restricción calórica, no solo no da resultados a largo plazo, es que te puede dejar peor que antes de empezar.

      Dices que estás un poco harta de estar tan pendiente de lo que comes. Mi pensamiento sobre eso, para mí, es que si vuelvo a comer como comía antes, sin estar pendiente de lo que como, volveré a ser obeso. Mi única opción de mantenerme como estoy es seguir con una alimentación orientada a la salud, y no a la moderación o a querer comer de todo. Con más o menos “extras”, eso depende de cada uno, pero seguir prestando atención a la comida. No en cantidad, en calidad.

      – si tu cuerpo tiende a almacenar grasa ya puedes hacer lo q sea, q dice q nones, no?

      Ese planteamiento que haces me gusta, porque parte de la base de que es nuestro cuerpo el que dicta las normas, y no nuestra fuerza de voluntad. Me parece muy bien orientado. Y creo que lo que dices es correcto: si alguien me dice que está comiendo “limpio” y que no ha encontrado la forma de bajar de peso, yo no tengo razones para dudar. Lo creo posible. No voy a pensar “ya, seguro, y luego cuando llegas a casa seguro que te zampas tus buenos bocadillos”. Por ejemplo, haber intentado en el pasado perder peso con restricción calórica, o simplemente haber seguido de forma sostenida una dieta forzadamente hipocalórica pueden ser un lastre difícil de contrarrestar.

      – ayunos intermitentes, buenos o malos, y quien tiene las narices de hacerlo?

      No he leído suficiente para tener una opinión formada.

      Gracias por la visita y por el comentario

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    • Hola, Eva.

      Pienso que vas en buena dirección aunque falta afinar un poco (en mi opinión, claro). Pero no deja de resultarme chocante ver que en un artículo en que se hace tanto hincapié en la falta de sentido crítico de unos y otros, el primer comentario diga “unos tips, please, los acuñaré sobre piedra como las tablas de moisés.” Por mucho que confíes en el criterio de Vicente (yo también lo hago), comprenderás que suena un poco dogmático.

      Con ánimo constructivo, decir que creo que te ayudaría mucho pensar en términos de salud, y el sobrepeso se acabará yendo. Hemos automatizado la comida hasta el punto de que, aunque de forma consciente no nos demos cuenta, es lo que en el fondo nos mueve. Como al resto de seres vivos: aquello de que nacen, crecen, se reproducen y mueren… requiere energía y nutrientes = comida real.

      Quieres una solución? Yo te pregunto: hasta qué punto? Es suficiente para ti con que alguien en internet (con todos mis respetos, Vicente, no es personal) te diga “haz esto o lo otro”, o prefieres tener la información para DECIDIR tú lo que hacer? Prefieres invertir horas leyendo blogs y los estudios a los que hacen referencia, buscar otros, buscar el modo de comprenderlos e interpretarlos correctamente… o mejor inviertes experimentando en tus carnes lo que te digan unos y otros, más lo de tu cosecha? Entiendo que estés cansada de sentirte como una marioneta, yo también lo estuve, y por ello te animo a dar el siguiente paso e investigar por ti misma todo lo posible: lo único que de verdad posees plenamente en esta vida, eres tú. Porque al final, por mucho que te digan aquí o allá, y por muy acertados que estén algunos (como los comentarios de sofqa y Vicente, en mi opinión), si no comprendes las bases, los porqués, puedes estar haciendo algunas cosas mal. Es como estudiar por apuntes de otro en vez de por los libros o estudios científicos y hacerte tú los apuntes, nunca tendrás un dominio completo sobre la información y estarás a merced de las interpretaciones y sesgos ajenos. Sería un gran esfuerzo pero mal enfocado y por tanto con malos resultados… en este caso sobre tu salud. No lo olvides.

      Por ejemplo, ese “no compro procesados” no me cuadra con el pan diario ni el helado ocasional. Dices que no comes carbos y no haces alusión a las verduras, pero espero que estés comiendo más que un vegetariano. Por otra parte, no todo lo natural es bueno per se, ni en todas las circunstancias ni para todo el mundo (miel, pasas, panela…). Qué entiendes por “dieta proteica a tope”? Sobre reducir la ingesta, pues parece que al consumir carbos solo de verduras y resto comida no procesada (protes y grasas de calidad) parece que “se reduce sola”, ya que se reduce el apetito, pero hay que vigilar porque también puede acabar ralentizando el metabolismo (de hecho igual es interesante si ves que no bajas mirar qué tal anda tu tiroides); aunque con ese ejercicio intenso quizás puedas paliar eso, depende de qué ejercicio, qué intensidad, etc. Ayunos intermitentes pues yo los hago (no necesariamente para adelgazar, me siento muy bien con 2 comidas diarias) y encantada, otras personas los llevan mal, en esto sí puede ser interesante autoexperimentar siempre y cuando no te genere ansiedad ni hambre; tampoco hay por qué hacerlos de 16h diarias, o 24h seguidas, pueden ser 14h y 3 días a la semana, la idea es maximizar el proceso de “autofagia” y en parte la quema de grasa y otros procesos hormonales, por eso si hay ansiedad o hambre es contraproducente. Personalmente lo veo un poco como el ejercicio, con cabeza puede ser útil para la salud, no lo veo tanto para el adelgazamiento a medio/largo plazo, de todas formas es mi opinión y sensaciones, no he leído suficiente como para afirmar si es bueno o malo ni mucho menos si vale para todos en todas las situaciones, cosa que dudo.

      Sobre tendencia del cuerpo a almacenar grasa, antojos y licencias de carbos (entiendo que de CG media/alta)… pienso que esa “tendencia” o “morfotipo” se debe a algún desequilibrio hormonal, quizás parte sea genético pero parte seguro que se puede mejorar con la alimentación. Pero claro, lleva tiempo, y en las mujeres seguramente más. Aquí entra en juego incluso el estrés aunque no conlleve mayor ingesta. Una vez perdido el sobrepeso y reguladas las hormonas, seguro que es posible darse alguna licencia sin “catastróficas consecuencias”. También es importante comer cuando se tiene hambre real, para facilitar ese equilibrio hormonal, no comer porque toca o por aburrimiento o similares. Volviendo al tema: una vez sanos (o en proceso)… sería inteligente comer no-comida? Sería inteligente hacerlo además con el riesgo de que nos vuelva a desequilibrar las hormonas por “enganche” físico o psicológico?? Yo pienso que debemos “resetearnos” para dejar de ver deseables ciertas cosas que no lo son, lo mismo con ciertos “productos alimentarios” como alcohol o tabaco por ejemplo, así nuestra mente no nos pide consumirlos porque una vez dentro es el cuerpo quien los pide, como una droga. Lo mejor para no engordar es no haberlo hecho nunca, en mi opinión, igual que se habla de la memoria de los músculos y el gimnasio, ocurre algo similar con la grasa…

      Si has llegado hasta aquí, repito, digo todo esto con ánimo constructivo y la mejor de las intenciones, espero haberte podido aportar algo de utilidad.

      Un saludo y suerte.

      Vicente, muy muy muy grande. Y además, muy grande. 😉 Gracias, es un gustazo leerte siempre, pero te superas de forma exponencial. Si me lo permites, quizás alguien recién llegado a tu blog agradecería alguna de tus muchas referencias sobre esta afirmación (coincido, y a lo largo del artículo las hay, pero ahí ubicadas incluso siendo duplicadas pueden “tranquilizar” a muchos): “recomendar “comer menos y moverse más” para atajar la obesidad, eso no cambia la efectividad real del método de acuerdo con la literatura científica, que es cero.” Creo que este post lo va a leer muchísima gente, es muy bueno, y ojalá sirva para que algunos comiencen a dudar… Un saludo y enhorabuena.

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      • Hola Carolina,
        muchísimas gracias por tu elaborado comentario. Es de agradecer.

        Estoy 100% seguro de que lo de Eva y las tablas de Moisés solo era una broma. Desafortunadamente en el lenguaje escrito se pierden los matices (por eso los emoticonos a veces son imprescindibles). Nadie diría en serio eso, especialmente cuando su comentario transmite que efectivamente ha leído mucho.

        Me parece muy bien tu comentario sobre la importancia de tomar las riendas de nuestra salud y buscar las fuentes reales de la información. Pero también estoy a favor de leer los comentarios de otras personas, porque entre unos y otros yo creo que se aprende mucho.

        debemos “resetearnos” para dejar de ver deseables ciertas cosas que no lo son“. Y dejan de ser deseables, sin duda. De verdad: yo antes no podía vivir sin mi coca-cola, y ahora bebo agua y café y no echo de menos otras cosas.

        Ahora añado unos enlaces en esa afirmación, como éste, éste y éste.

        Me alegra que te haya gustado el post. Respecto de hacer dudar a alguien, te pongo un tuit de Tim Noakes:

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      • Vicente, sobre lo de Moisés seguro que estás en lo cierto, no soy muy fina para esas cosas, jaja.

        Hay una cosa en que quizás me expresé mal y quiero aclararlo: por supuesto que es interesante leer los comentarios de otras personas, sobre estudios y también sobre sus experiencias. Te da una visión más global y de alguna forma aprendes teoría pero también realidad. ¡Si no lo creyera así no estaría aquí!! La verdad es que en ese momento con lo de “antes 5 comidas, ahora 3…”, se me vino a la mente la prensa y sus “publi-noticias”, al final, como es lógico, más lees y más te lías. Es lógico que mucha gente oye “expertos” o “un estudio dice” y cuesta discriminar bien qué es correcto y qué erróneo (a mí me pasa), por eso es interesante ver algún estudio tal cual, cómo se hacen, cómo se pueden “manipular”, cómo se demuestra algo o no, si las conclusiones se corresponden realmente con la evidencia, y si las “noticias” se corresponden con lo que dice el estudio o lo sacan de contexto. Hay muchos puntos donde se puede manipular o/y malinterpretar el mensaje. No tiene nada que ver con el rigor analítico y la ausencia de compromiso económico que por ejemplo tú manejas (que no es habitual). Y ojo, yo misma aún tengo mucho que aprender, pero lo poco que voy leyendo ya vas viendo ciertas “pegas” que hacen que muchas cosas haya que cogerlas con pinzas (aunque a veces fastidie). Pienso que tú por ejemplo sabes interpretar muy bien los datos, y lo que para mí es más importante, sabes explicarlos de forma bastante neutral y además que otros lo entendamos (y lo haces, encima sin pedir nada a cambio). Tendrás tu sesgo, como yo y cualquiera, pero si los datos dicen X tú también, al margen de hipótesis oficiales, alternativas estudiadas o sospechas personales. La sociedad en general deberíamos tener más formación científica y lógica, nos colarían muchos menos goles, pero si no la obtuvimos en su momento, aún podemos y debemos trabajarla, y qué mejor que por salud.

        Para mí entender un estudio científico normalmente supone mucho tiempo y esfuerzo. Además del idioma, que aunque no lo llevo mal me sigue faltando vocabulario específico y lógicamente me dificulta un poco más la tarea, y ciertas carencias de estadística etc. que poco a poco voy intentando mejorar. Vamos, que me cuesta. Y reconozco que a veces me da más pereza de la que me gustaría, por el tiempo, mis limitaciones, porque me resulta “lento” extraer conclusiones, árido, frustrante cuando veo que no comprendo bien lo que leo… Por eso valoro y agradezco mucho la labor divulgativa que realizas, el trabajo de buscar, leer, interpretar, resumir y contar “en cristiano” lo que se investigó, quién pagó, cómo y qué se obtuvo. También me gustan los ejemplos y diálogos que pones a veces, resulta ameno y se entiende muy bien. En fin, que con vuestro trabajo de síntesis y “traducción”, “usando el mismo tiempo obtengo más conocimiento”. Y añado, si no fuera por gente como vosotros, yo seguiría sufriendo con la pirámide oficial y el “menos plato y más zapato”, porque meterme directamente a leer estudios no creo que me lo planteara, al menos mientras no estuviera mal-mal, y eso que “destaco” por ser una persona curiosa… Pero poco a poco me vais picando el gusanillo y también me gusta ir a la fuente de vez en cuando, especialmente si algo encaja mucho con lo que quiero oír o todo lo contrario. También escucho muchas experiencias personales al margen del respaldo científico, ya que por ejemplo no sé si se puede achacar concretamente al gluten o si es otra cosa pero mucha gente es dejar las harinas y deshincharse su barriga y otras mejoras, y sin embargo según “”los estudios”” si no eres celíaco poco menos que son imaginaciones tuyas…

        Vamos, que hay que leer, comprender, compartir, escuchar, aprender, dudar… Ser críticos para no ir dando bandazos a costa de nuestra salud. Cuidadosos a la hora de decidir a qué/quién damos credibilidad, y aun dándosela, SEGUIR CUESTIONÁNDOSE LAS COSAS y estar abiertos a otras opciones (incluso sobre lo que creemos saber), porque estar acertado en unas cosas hoy no implica estar acertado mañana ni en todo. Por eso me gusta que a veces nos recuerdes que eres “un particular más” y que no te creamos sino que ahí está la info y la veamos nosotros mismos. De vez en cuando deberíamos hacerte caso 😉

        Muy bueno el tweet, por cierto, por lo que fui leyendo un crack el señor Noakes. Y sobre “deseabilidad” me alegro por tus avances, yo lo he logrado con algunas cosas y con otras estoy en ello, pero lo conseguiré. 🙂

        Perdón por el rollo. Y gracias de nuevo. Te leo a menudo, pero ya ves por qué no suelo comentar, jajaja. Un saludo!!

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        • Así es Carolina: interés económico para mentir no tengo, ni lo tendré, pero SÍ tengo sesgo. Tengo mi experiencia personal y tengo mis opiniones, y todo eso afecta a qué cosas leo y a cómo cuento lo que veo en los artículos científicos.

          Si mi hija mayor me dijera que está leyendo las opiniones sobre nutrición de un señor que tiene un blog, y que además es ingeniero… ¿qué le diría? Pues que desconfíe, que tenga una actitud crítica, que no se crea nada sin haber leído antes varias fuentes. Aunque la realidad es que no me sería posible mentir respecto de mi experiencia personal, porque mis amigos, familia y compañeros de trabajo conocen el blog, pensemos que hasta las cosas que cuento sobre mí (mis fotos, lo que como, etc.) podrían ser falsas. ¡Me lo podría estar inventando todo! Las fotos del “antes” y del “después” podrían estar cambiadas de orden. DESCONFIANZA, por favor, en todo momento. Leamos mucho, aunque solo sea para decir “esto no me convence”. Y como tú dices, incluso las personas que nos inspiran confianza tarde o temprano se van a equivocar.

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    • Hola,

      Sólo quiero mencionar otro detalle desde mi humilde opinión (no soy dietista-nutricionista, sólo aficionado a leer sobre estos temas). Dices que haces ejercicio intenso pero no mencionas de qué tipo. Si son ejercicios de fuerza puede que estés ganando masa muscular y por ello la báscula no baje tanto. Creo que se da demasiada importancia a los kilos y no a su procedencia. No es lo mismo perder 2 kilos de grasa que de masa magra. Medir el porcentaje de grasa te podría dar más pistas…

      Un saludo

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    • La respuesta de sofqa es muy acertada, pero quiero añadir algo:
      La leche sin lactosa sí tiene azúcar. El proceso que se realiza no es extraer la lactosa de la leche sino añadir lactasa (la enzima que digiere la lactosa, que en muchos humanos no existe). De esta forma la leche resultante en lugar de lactosa como tal lo que contiene son los dos azúcares simples que la forman, glucosa y galactosa. Es por eso que la leche sin lactosa sabe incluso más dulce que la normal.

      Te recomiendo que eches un vistazo a este enlace del blog de Ana Muñiz que te puede resultar de gran ayuda:

      http://megustaestarbien.com/2014/08/13/por-que-no-adelgazo-si-mi-dieta-es-baja-en-hidratos/

      Un saludo y ánimo!

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    • Se me olvidaba comentarte el tema del ejercicio. Es posible que el deporte esté enmascarando tu pérdida de grasa corporal. Si sólo te pesas (no te mides) es perfectamente posible que al hacer ejercicio intenso estés ganando musculatura y la báscula no esté reflejando lo que está ocurriendo en tu cuerpo: pierdes kilos de grasa, pero ganas kilos de músculo, la báscula no diferencia.
      Prueba a medir tus contornos y comprueba si disminuyen o se mantienen. También puedes saberlo por cómo te queda la ropa.

      Por otro lado a veces el ejercicio ralentiza la pérdida de peso. Hacer ejercicio hasta la extenuación provoca un estrés que se paga en la báscula, pues se estimula el cortisol y esta hormona favorece la acumulación de grasa. Es más importante que el ejercicio sea el adecuado y no tanto que te machaques durante horas y horas. si te apetece puedes leer más aquí:

      http://www.naturarla.es/en-busca-del-ejercicio-antiaging-el-ejercicio-de-intervalos

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  2. Agradezco mucho vuestros comentarios y desde luego veo la mejor de las intenciones en ellos. La cuestión de todo esto es, como mencionáis, que se nos ha bombardeado con ideas falsas y manipuladas, jugando con nuestra salud para que consumamos ciertos productos. Cuando intentas indagar sobre el tema y te sumerges en artículos con estudios serios y de gente seria (o sea profesionales q saben de lo q hablan), te encuentras con un montón de información que cualquier profano es incapaz de procesar…. Por eso me gusta cuando Vicente no los traduce al cristiano :).

    Entonces, cuanto más lees, más ideas tienes, más dudas … de ahí lo de mi lío… q seguro q con el tiempo conseguiré aclararlo o sintetizar las ideas más importantes (de ahí lo de las tablas) o las que mejor me funcionan a mí.

    Mi comentario de las tablas era una broma, pero sé porqué lo digo, y es porque en el ejercicio de desestimar la “basura” que nos han enseñado, hay cosas q sí debemos recordar o al menos son verdades para mí: cosas como que debemos comer sano y cosas (como dice Vicente), que se estropeen fuera de la nevera. También sé que esto forma parte de un estilo de vida y que no puedo pretender hacerlo por 2 meses a no ser que quiera tirar por tierra todo el esfuerzo. Y que si asimilo información de calidad, llegará un momento que perderé costumbres del pasado y no será un esfuerzo especial “analizar todo lo que me llevo a la boca”. De ahí, que en mis “tablas de moisés” haya dejado apuntadas cosas. 🙂

    Por supuesto sigo cuestionándome cosas, y adiestrando mi paciencia. Ahí voy bajando lenta pero segura, y creedme que hace muy poco que me he pasado al bando de los que “miran” lo que comen y estoy desenganchándome de hábitos alimentarios que en principio parecían saludables o simplemente inocuos. Así que agradezco mucho la información clara (y traducida) que no me quiera vender nada. De la misma forma, trato de enseñar a mi familia las cosas que aprendo, cosa que es complicadísima por todo lo mal que nos han enseñado y a ver quien es la guapa que le dice a su madre (x poner un ejemplo), que lleva 20 años desayunando lo mismo, que los cereales de “dieta” son veneno dulce. A lo que no hay derecho (y lo digo desde la indignación más profunda), es que la publicidad manipule nuestra salud, y lo que es peor, la de los más pequeños. Porque no todo el mundo sabe lo que implica el azúcar en los niños por ejemplo o cosas tan básicas como estas. Que pena q no sepamos más sobre lo más importante que tenemos que es nuestra la salud…

    En fin, proceso vuestras sugerencias y muchísimas gracias de nuevo por vuestros comentarios!

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  3. Muy buena entrada Vicente. Enhorabuena, de verdad. Estoy encantado con la analogía del culturista. Que la energía sea CAUSA y RESULTADO no lo convierte en SOLUCIÓN. Obvio, pero difícil de distinguir con la influencia de tanto bombardeo publicitario…

    Saludos y sigue así por favor.

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    • Muchas gracias Jos,

      es muy complicado de hacer ver lo absurdo que es hablar de calorías. Todos, yo incluido, hemos vivido engañados pensando que era razonable. Pero no lo es.

      Pues claro que el restaurante tiene que ingresar más dinero del que gasta, pero eso no me da las claves para llevar el restaurante.
      Pues claro que el músculo del culturista tiene que ingresar más energía de la que gasta, pero eso son obviedades que no hablan de la verdadera causa.

      Y claro que un avión tiene que tener igual o más fuerza de sustentación que fuerza de gravedad, para que no se estrelle…

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  4. Una ley que se cumple siempre, en cualquier suceso en el universo, no te va a decir por qué estás gordo/a.

    Hay un signo de igualdad y nos ponen una flecha de causalidad.

    Gary Taubes

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  5. […] En conclusión es una petición valiente y arriesgada, con dos frentes importantes: contra la hipótesis nunca demostrada pero aún en vigor de que la grasa saturada causa enfermedad cardíaca y contra la hipótesis de obesidad que nos han vendido, unida a la cantidad de calorías que consumes y no gastas, resultado de ser glotones y vaguetes CICO (calories-in, calories-out). […]

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  6. Buenos dias,

    Hablando de calorias i ganar peso me ha dado por hacer unos cálculos:

    Sabemos que la glucolísis + ciclo de Krebs + cadena de transporte de electrones por una molécula de glucosa nos da 36 moléculas de ATP limpias por cada glucosa consumida. Sabemos que la masa molar de la glucosa es 180.16g / mol. 1 mol son 6.02×10²³ moléculas. Y que 1g de glucosa son 4Kcal. Bueno, calculamos y me da que por el consumo de 180.16g (1 mol) de glucosa obtenemos 228.76×10²³ moléculas de ATP. Si lo multiplicamos por 7.3 Kcal, tenemos 1670×10²³ Kcal obtenidas en forma de ATP para 180.16g de glucosa (suponiendo que absorvemos i destinamos a obtención de energia el 100% de lo consumido) Si los números de Atwater (los del calorímetro) nos dicen que 1g de glucosa genera 4Kcal. Entonces, quemar 180.16g deberían dar 720.64 Kcal. Muy distinto de lo que genera nuestro metabolismo.

    ¿Me equivoco en mis cálculos o es que simplemente no tienen nada que ver calorías teóricas en el alimento con las obtenidas de él por el metabolismo? Con lo cual, ¿que más dan las calorías que contenga un alimento?

    Un saludo,

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    • Hola Xavier,
      usando tus datos, si a partir de una molécula de glucosa se producen 36 moléculas de ATP, un mol debería producir 36 mol. Si la energía que se puede sacar de un mol de ATP es de 7.3 kcal estaríamos hablando de unas 36*7.3= 263 kcal por cada 180g de glucosa.

      El día que a las embarazadas les preparen dietas para que coman más de lo que gastan y que así el feto pueda crecer, a lo mejor la gente empieza a entender la tremenda estupidez que es hablar de calorías en temas de obesidad.

      Un saludo

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      • Buenas,

        No entiendo tu frase “usando tus datos, si a partir de una molécula de glucosa se producen 36 moléculas de ATP, un mol debería producir 36 mol.”

        Me estas equiparando una molécula a un mol, cuando un mol de glu son 6.02×10 elevado a 23 moléculas de glu. Por tanto, se deberia multiplicar este 6.02 x 36 ATP que da cada molécula. Y despues x 7.2 que es la energia que proporciona el ATP. ¿no?No me digas que ya se me ha olvidado hacer los factores de conversión que aprendí en el instituto que me deprime….

        Un saludo,

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        • Hola Xavier,

          si a partir de una molécula de glucosa se producen 36 moléculas de ATP, un mol de glucosa debería producir 36 mol de ATP.

          Del ATP se pueden extraer 7.3 kcal/mol. Creo que lo estás interpretando como que es 7.3 kcal/molécula y de ahí el extraño valor que obtienes.
          Un saludo

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  7. Buenas de nuevo,

    Visto. Muchas gracias. No había pasado las moléculas de ATP a moles antes de multiplicar por las 7.2 Kcal, como bien dices.

    Aun así, se puede observar que no tiene nada que ver obtener 263 Kcal frente a las teóricas 720 Kcal por esa cantidad de glucosa. Así que el rendimiento que obtiene el cuerpo en términos calóricos es mucho menor del esperado y por tanto más difícil que la ganancia de peso sea debido a exceso calórico.

    Un saludo,

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  8. “La obesidad es un desorden de la acumulación de la grasa, no del balance energético. Es qué haces con lo que comes más que cuánto comes.”

    ¿Entonces los gramos no importan? ¡Pero si como 3 kg de pizza engordo más que si como 1 kg!

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