El mito de la adhesión a la dieta

Tanto para la pérdida de peso como para obtener cualquier otro beneficio atribuible a la alimentación, una de las más importantes claves es la adherencia al plan de alimentación. Julio Basulto

Y la dieta cetogénica, además de ser muy restrictiva, se aleja de un patrón de dieta sana, como indicó en octubre de 2018 el doctor Donald Hensrud. Julio Basulto

¿Por qué la dieta cetogénica se aleja de un patrón de dieta sana? Porque no sigue las directrices de lo que es una “dieta sana” según la definen los “expertos”: fruta, vegetales y cereales.

Instead, Dr. Hensrud recommends focusing on a healthier lifestyle with exercise; portion control; and a diet with more fruits, vegetables and whole grains. You might not lose weight quite as quickly, but it will be healthier for your body long term.

¿Pruebas científicas aportadas de que una dieta con más frutas y con harina es más saludable que una dieta cetogénica? Ninguna: sólo es un “experto” usando como argumento que lo dice otro “experto” en un recorte de prensa. Y, por cierto, el médico citado es un defensor de las dietas basadas en plantas (ver). Es decir, Basulto enlaza a otra opinión como si dos opiniones sin fundamento fueran más que una sola.

Y tampoco quiero dejar pasar la falacia de definir como “dieta sana” lo que te venga en gana, y luego cualquier dieta que se sale de tu definición ya no tiene el patrón de “dieta sana” (ver). Es patético que éste sea el nivel intelectual en el que se mueven los “expertos” en nutrición.

Pero no quiero desviarme de lo que quería contar en esta entrada: el mito de que la clave para perder peso es la adhesión a la dieta. Con ese dogma como base, los nutricionistas montan su pseudocientífico discurso, por no decir directamente charlatanería: si la adhesión es la clave, la dieta tiene que contener los productos que la gente quiere comer. Las dietas restrictivas, según su razonamiento, son peor opción que comer lo que se quiera pero moderando las cantidades porque la gente no va a mantener una dieta restrictiva a largo plazo. Ésa es la película que se montan los nutricionistas, salvo alguna excepción.

¿Suena razonable? No me extraña: es lo que a la población se nos ha hecho creer durante décadas.

Why do obese patients not lose more weight when treated with low-calorie diets? A mechanistic perspective

Es el artículo citado por Basulto como prueba de que la adhesión a la dieta es “una de las más importantes claves” para perder peso.

Dos fragmentos de ese artículo:

The small maximal weight loss observed with LCD treatments thus is likely not due to gastrointestinal adaptations but may be attributed, by deduction, to difficulties with patient adherence or, to a lesser degree, to metabolic adaptations induced by negative energy balance that are not captured by the current models.

La pequeña pérdida de peso máxima observada con los tratamientos con LCD probablemente no se deba a adaptaciones gastrointestinales, sino que puede atribuirse, por deducción, a dificultades con la adhesión del paciente o, en menor grado, a adaptaciones metabólicas inducidas por un balance energético negativo que no son capturadas por los modelos actuales.

We examined 2 mechanisms, improved FEA and energetic adaptation to under-feeding. A third potential mechanism, low adherence to the prescribed energy deficit, was the default selection that was based on deductive logic after analysis of the first 2 mechanisms.

Examinamos 2 mecanismos, FEA mejorada y adaptación energética a la subalimentación. Un tercer mecanismo potencial, la baja adhesión al déficit de energía prescrito, fue la selección por defecto que se basó en la lógica deductiva después del análisis de los 2 primeros mecanismos.

Como vemos, en este artículo no se ha demostrado que manteniendo una dieta hipocalórica a largo plazo se pierda la grasa corporal que sobra y se mantenga el nuevo peso también a largo plazo. Lo que estos señores dicen es que no saben por qué la gente consigue perder tan poco peso a largo plazo. Y, como la razón no la encuentran con su “modelo” actual, deducen por descarte de posibilidades que probablemente lo que sucede es que la gente no sigue el consejo. Pero no han demostrado que su deducción sea correcta, ni siquiera han intentado demostrarla con un experimento a largo plazo: sólo es lo único que se les ocurre que puede estar pasando tras descartar otras opciones. Pero, como ellos mismos reconocen, hay otra opción: que el modelo que emplean para analizar el problema no sea capaz de explicar lo que está sucediendo. Es decir, que falle el “experto”.

Ésta es la gran prueba que aporta Basulto. Es, como todo lo que dice Basulto, una prueba basura. Y decir esto con Basulto no es exagerar.

¿Dónde están las pruebas científicas de que manteniendo una dieta hipocalórica a largo plazo se puede mantener un peso saludable? ¿Que matando a alguien de hambre durante años, como si estuviera en un campo de concentración (ver,ver), lo vas a dejar en los huesos y va a perder la salud? No me cabe ninguna duda, pero ni ése es el método del que estamos hablando, por extremo, ni son esos los resultados que buscamos, ni en salud ni en peso, ¿verdad? Los casos extremos cambian la situación de interés por otra que no es la de interés: falacia de falsa analogía, falacia de causa única, falacia del continuum, etc. En la realidad hay efectos techo y efectos suelo.

¿No es importante la adhesión a la dieta?

Ésa es una pregunta equivocada. La pregunta correcta es:

¿Es tan importante la adhesión a la dieta que la composición de la dieta puede ser sacrificada, orientándola a maximizar la adhesión a largo plazo?

Ésa es la pregunta, porque eso es lo que Basulto, como tantos otros nutricionistas, está diciendo. ¿Es irrelevante la composición de la dieta para adelgazar? ¿Basta con reducir la ingesta y hacer más ejercicio, al margen de lo que se coma? Porque eso es lo que significa sacrificar la composición para, supuestamente, ganar en adhesión. Éste es un consejo que lleva fracasando un siglo, el mismo tiempo que los “expertos” nos llevan culpando a la población obesa de que el método, su método, no nos funcione (ver).

¿Que la gente no suele mantener la dieta mucho tiempo? Puede ser. Lo que no se puede aceptar sin más es el dogma de que ésa es la causa de que las dietas no funcionen. La falta de adhesión puede ser una consecuencia esperable del fracaso de éstas: si una dieta no funciona lo lógico es que la adhesión a la misma decaiga, porque la falta de resultados desanima a cualquiera. La creencia de que cualquier dieta funciona si te hace comer menos y de que, por lo tanto, la mejor dieta es aquella que eres capaz de mantener a largo plazo es sólo ideología, no un hecho científico. Da igual que los “expertos” lo hayan repetido un millón de veces: carece de fundamento.

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El efecto nocivo sobre la salud de los alimentos de origen animal

Asignatura de 4º curso del grado de nutrición:

Por otro lado, como hemos comentado, aparece la dieta occidental, caracterizada por un consumo más elevado de energía, grasas, azúcares refinados y alimentos procesados y una disminución de alimentos de origen vegetal a favor de aquellos de origen animal cuyo efecto nocivo sobre la salud demuestran todas las investigaciones actuales. (fuente)

Lo demuestran todas las investigaciones actuales… por ejemplo las citadas en ese texto, que es ninguna. Es el problema de tener tanta evidencia científica y tan contundente a favor de tus creencias, que no sabes qué evidencia citar. Y dices “toda”, porque no te ves capaz de elegir.

Otra opción es que no tengas ninguna evidencia y te lo estés inventando, claro. O que tu evidencia científica sean estudios observacionales, es decir pseudociencia (ver).

Encontramos la misma basurilla ideológica en el libro de Carlos Ríos, en el que este señor nos cuenta que la dieta debe estar basada en vegetales…

Basa tu alimentación en alimentos mínimamente procesados, priorizando los de origen vegetal.

Nos dice Carlos Ríos que la carne, el pescado y los huevos (¡que pone en el mismo grupo que los cereales integrales!) son ¡¡alimentos neutros!! de los que no es conveniente abusar porque desplazan a los “alimentos protectores” y crean un patrón de alimentación no saludable:

Son alimentos saludables, pero si se priorizara este grupo de alimentos o se consumieran en cantidades que sustituyeran a los alimentos protectores, el patrón de alimentación no sería saludable. Aportan macronutrientes importantes para construir y reparar tejidos, como las proteínas, y también energía importante para el organismo, como las grasas y los hidratos de carbono. De nuevo, son estos aspectos que cabe destacar, pero hay mucho más. Estos alimentos son los tubérculos, los cereales integrales, el pescado, la carne, los huevos y los lácteos.

“El patrón de alimentación no sería saludable…”.

Me gustaría ver qué experimentos científicos son los que han establecido el patrón de alimentación saludable que vende Carlos Ríos, en el que consumir carne, pescado, huevos o lácteos es un peligro para la salud.

NOTA: tantos años diciéndonos que no existen los alimentos mágicos, pues ahora resulta que sí existen: son los “alimentos protectores”, como frutas y verduras. 

NOTA: cuando Julio Basulto dice que el huevo tiene un efecto neutro en la salud, nos rasgamos las vestiduras y con razón (ver). Ya vemos que no es él sólo quién realiza esa afirmación y ya vemos qué significa esa afirmación.

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Opinadores sin skin in the game (II)

Avoid taking advice from someone who gives advice for a living, unless there is a penalty for their advice. Skin in the Game: Hidden Asymmetries in Daily Life, Nassim Nicholas Taleb

No aceptes consejo de quien se gana la vida dando consejos, a menos que su consejo lleve asociada una sanción.

Este dietista-nutricionista nos dice que el jamón de bellota no es saludable.

¿Cuál es el origen de esa afirmación? Por lo que yo he visto, el origen es este “razonamiento”:

  1. La OMS ha clasificado las carnes procesadas como posibles cancerígenas, en concreto, cáncer colorrectal.
  2. El jamón serrano es una carne procesada, según la definición de la OMS.
  3. Por tanto, se deduce que el jamón serrano aumenta el riesgo de contraer cáncer colorrectal.
  4. Por tanto, consumir menos jamón serrano hace que tengas menos papeletas de contraer cáncer.

Paralogismo: razonamiento falso o incorrecto.

Falacia de asociación

El principal error en el razonamiento es que no se pueden achacar sin más los resultados de otras carnes procesadas (con distintos ingredientes y distinto procesamiento) al jamón serrano. ¿En cuántos de los estudios científicos considerados por la OMS se estudió el efecto del jamón serrano o de una carne con un procesamiento y lista de ingredientes comparable? ¿En ninguno? Pues esa evidencia científica es la que se tiene en contra del jamón serrano: ninguna. Extrapolar el resultado de un experimento científico a condiciones manifiestamente diferentes a las de su obtención, es prácticamente la definición de mala ciencia.

Falacia de asociación: falacia inductiva en la que se afirma que las cualidades de un objeto específico se corresponden con las de un grupo general, mediante una relación intrascendente.

Todos entendemos que el efecto de una salchicha de Frankfurt en nuestra salud no tiene por qué ser el mismo que el del jamón serrano, que es carne curada, con sal añadida. Pretender que es así porque englobamos a ambas en “carnes procesadas” es una falacia.

Correlación no implica causalidad

Por otro lado, la epidemiología es una pseudociencia. Supuestamente todos sabemos que no se puede deducir causalidad de una correlación (relación estadística), pero la epidemiología existe para hacer lo que con rigor no se puede hacer. Estamos viendo un nuevo ejemplo en el caso de las carnes rojas/procesadas y el cáncer. ¿No consumir carnes rojas/procesadas reduce la probabilidad de contraer cáncer colorrectal? Sólo es así si existe una relación causal: si no hay relación causal, adoptar esa medida no cambia la probabilidad de contraer cáncer.

Por ejemplo, vamos a ver cómo un dietista-nutricionista llamado Aitor Sánchez deduce causalidad de datos epidemiológicos (ver):

  • “Es cierto que aumenta el riesgo de cáncer”
  • “causa de cáncer mucho más peligrosa que la carne roja: el tabaco, incluso el alcohol”
  • “la cantidad de cáncer colorrectal que produce la carne roja es notable, es importante, es llamativo”
  • “es un factor modificable de nuestro día a día. Cuantas menos papeletas podamos comprar…”

¿Consumir menos carne roja hace que tengamos menos papeletas de contraer cáncer colorrectal? Es una conclusión incorrecta y es engañar a la gente: la causalidad no se puede deducir de resultados epidemiológicos. No nos fiemos de opinadores a los que no les sucede nada si dan consejos erróneos.

NOTA: en el vídeo, Aitor Sánchez hace referencia a sí mismo como “investigador y científico”. No tengo constancia de que sea cierto (ver). 

NOTA: en 2015 el dietista-nutricionista Juan Revenga tenía claro que los estudios que usaba la OMS no estaban basados en consumo de jamón serrano (“No meter en el mismo saco las salchichas industriales y el jamón ibérico“), pero tres años más tarde los vientos habían cambiado, y ese mismo mensaje de la OMS ya era, para él, “totalizador” y “sin matices” (el mensaje de la OMS es especialmente totalizador […] No hay matices“).

NOTA: no defiendo el jamón serrano por defenderlo. Si alguien tiene evidencia científica que demuestre algún tipo de daño a la salud por consumir jamón serrano (sin más ingredientes que jamón y sal), por favor que la aporte. 

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