Lecciones caloréxicas (II). Marcos Vázquez

CICO se cumple siempre, por definición. Ley uno de la termodinámica. […] Termodinámica… se cumple, se cumple pero que se cumple, vamos, de eso no hay ninguna discusión. M. Vázquez (Fitness Revolucionario)

Vázquez nos lo explica. Y si lo afirma Vázquez, tiene que ser correcto. Además, lo dice con tanta contundencia que es imposible no creerle. Si no estamos de acuerdo con lo que dice Vázquez, seguramente es porque no estamos prestando suficiente atención a sus enseñanzas, como bien resaltan sus seguidores (ejemplo,ejemplo,ejemplo).

¿Es así? ¿Es CICO lo mismo que la Primera Ley de la Termodinámica?

¿Es la idea de que la causa próxima de la obesidad es consumir demasiada comida (ver) algo que se deduce con argumentos rigurosos de la Primera Ley de la Termodinámica? ¿Es así para cualquier acumulación de energía o sólo es así para la obesidad? 🙂

¿Es la idea de que nuestro peso corporal viene determinado por el balance entre calorías consumidas y calorías gastadas (ver) algo que se deduce con argumentos rigurosos de la Primera Ley de la Termodinámica? ¿Que las calorías gastadas sean determinadas por el balance entre ingesta y acumulación de energía viola esa ley? (ver)

Como estamos viendo en las afirmaciones de Vázquez, la primera línea de defensa de la charlatanería caloréxica es pretender que CICO y Primera Ley de la Termodinámica son lo mismo. No es cierto: CICO es pseudociencia, mientras que la Primera Ley de la Termodinámica es una ley de la física que nadie discute. Que no te engañe Vázquez.

 

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El estigma de la obesidad (I)

No estoy diciendo que las personas no tengan control sobre su situación. Nuestras decisiones impactan nuestros resultados, pero esas decisiones están muy influenciadas a su vez por el entorno. Marcos Vázquez (Fitness Revolucionario)

El mensaje, típico de la industria del fitness, es tan falso como estigmatizante.

¿Qué es el estigma de la obesidad?

El origen del término estigma viene de un “rasgo corporal que delata algo inusual o malo en la moral de un individuo”. El estigma era quemado o cortado en la piel para identificar a su poseedor como un esclavo, un traidor o un criminal. En la actualidad, el término hace referencia a una característica de una persona que se interpreta como algo que la desacredita (ver). Estigma y sesgo por obesidad (weight-bias) vienen a ser el mismo concepto: el sesgo por obesidad sería la inclinación a realizar juicios al carácter de una persona en base a su peso corporal, mientras que el estigma serían las acciones negativas relacionadas con el peso corporal hacia una persona obesa o con sobrepeso (ver).

obesity represents the outward manifestation of selfindulgence and spiritual imperfection, exemplifying the biblical admonition “the spirit is willing but the flesh is weak” (Matthew 26:41). (fuente)

la obesidad representa la manifestación visible de la autoindulgencia y la imperfección espiritual, ejemplificando la enseñanza bíblica de que “el espíritu está dispuesto pero la carne es débil” (Mateo 26:41)

¿Qué causa la estigmatización?

El estigma está causado principalmente por falsas creencias sobre la “controlabilidad de la obesidad”:

  • se cree que el estigma o avergonzar motiva a la gente a perder peso, y además
  • se cree que la gente es responsable de su propio peso y no adelgaza porque tiene insuficiente disciplina o carece de fuerza de voluntad.

El mensaje estigmatizante es que “sabes lo que tienes que hacer para adelgazar“, y sigue siendo estigmatizante aunque a continuación se perdone la vida al obeso añadiendo que se entiende que es muy complicado que lo consiga por la influencia del entorno (ver). El mensaje es el mismo: está en tu mano, es difícil, pero está en tu mano si te lo propones. Difundir falsedades sobre la obesidad causa estigmatización, aunque se diga que se está en contra de ella. Es muy típico que decir explícitamente que estás en contra de que se haga algo sea el paso previo a hacerlo.

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¿Qué consecuencias tiene el estigma?

Aparte de consecuencias económicas o sociales, el estigma tiene efectos sobre la salud. Las personas que sufren el estigma tienen un mayor riesgo de caer en trastornos de la alimentación, terapias para pérdida de peso poco saludables, de evitar la actividad física o de rehuir el tratamiento médico. Además, el estigma puede tener efectos directos en la salud, quizá a través del estrés.

Health consequences can include behaviors such as binge eating, unhealthy weight control practices, coping with stigma by eating more, refusing to diet, and avoiding physical activity. Weight bias can also lead to higher blood pressure, increased stress (which may contribute to physical health problems and increased adiposity), and an overall poor quality of life.

¿Cómo combatimos la estigmatización?

Difundiendo información veraz y contrastada sobre la controlabilidad de la obesidad:

las personas obesas desconocen un método efectivo para adelgazar

Es un dato objetivo (ver,ver,ver) y como prueba de ello fíjate en que nunca nadie te ha mostrado evidencia científica de cuál es ese método basado en dieta y ejercicio (conocido además por la población obesa y procedente de las fuentes de su confianza), que es efectivo a largo plazo para combatir la obesidad. Nunca has visto esas pruebas, porque NO EXISTE UN TRATAMIENTO.

Engañar a la gente diciendo que la dieta hipocalórica funciona crea sufrimiento y aumenta los prejuicios y la estigmatización

Cualquier mensaje que transmite la idea de que sí existe una solución conocida por el obeso para adelgazar fomenta la estigmatización. Hablar de “esfuerzo”, “saciedad”, “adhesión”, “dificultad de tener hábitos saludables en un entorno obesogénico” para justificar el fracaso sistemático de la dieta hipocalórica no tiene el respaldo de la evidencia científica y es dañino para la salud.

La falsa lucha contra la estigmatización

Many significant contributors to obesity are beyond the control of individuals. In addition to the important role of genetic and biological factors regulating body weight, multiple social and economic influences have significantly altered the environment to promote and reinforce obesity (fuente).

Como decía, la percepción de que la obesidad es algo controlable por parte del obeso es la principal causa del estigma (ver). Algunas personas argumentan que el obeso no es responsable de su condición porque hay factores que no controla, como la genética o los condicionantes sociales y económicos; “el entorno” en pocas palabras. Todo eso está muy bien, pero ¿cómo no vamos a pensar que es responsable, si al mismo tiempo se dice que la solución al problema es algo tan factible como “comer menos de lo que se gasta”? Hablar de “difícil” es implícitamente decir “factible”. Con esfuerzo, pero factible, es decir, equivale a decir que la obesidad es controlable y que el obeso sí es responsable por no aplicar el suficiente esfuerzo. ¿Es eso una ayuda o dar la puntilla? Si se defiende que la solución a la obesidad es mayor actividad física y/o controlar la ingesta energética (ejemplo), no se puede argumentar que es algo que no está bajo control del obeso, porque no sería cierto. El discurso de la “dificultad” (ver) no hace sino reforzar el mensaje de la controlabilidad, ¡que es la causa principal del estigma!

“Si reconocemos que no hay tratamiento, la gente dejará de esforzarse”

El mensaje de la industria (y me refiero a la del fitness y a la de la dieta, o sea a la gran mayoría de gurús de la musculación y nutricionistas) es que tienes que hacer algo para bajar de peso. Ese algo, por supuesto, es contratar sus servicios. Nos dicen que no podemos aceptar ser obesos, que no podemos ser felices siéndolo. Quieren “alarma social”, quieren que no se “normalice” la obesidad, quieren que exista una permanente campaña contra la obesidad que presione a los/as obesos/as para que intenten adelgazar. Y entre los argumentos que nos dan para no decir la verdad sobre la inexistencia de un tratamiento efectivo, está que dejaremos de esforzarnos para perder peso: continua alusión a la conducta del obeso, como si ésa fuera la causa y solución del problema.

Fomentan el estigma diciendo que el tratamiento “funciona”, pero que hace falta mucho “esfuerzo”. Nos cuentan que la difusión de imágenes positivas de gente obesa es “normalizar” la obesidad y que eso es negativo porque la gente va a decidir copiar a esos/as modelos y volverse obeso/a. “¡La obesidad es contagiosa!” Es decir, su mensaje es que ser obeso es consecuencia de una decisión voluntaria de adoptar hábitos de vida poco saludables. Esta industria hace negocio creando sufrimiento en la gente.

En tanto no haya un remedio conocido para la obesidad, quiérete, acéptate como eres y, en la medida en que te sea posible, lee sobre lo que de verdad es comer de forma saludable. Tus luchas con tu peso corporal no son asunto de nadie más que tuyo y las opiniones de la industria sobre ti no te definen, sólo les definen a ellos y a sus bastardos intereses. Tu peso corporal no es un reflejo de quién eres. Come de forma saludable —desde luego te animo a que lo hagas— pero NO cometas el error de creer el mensaje interesado de que tienes control de tu peso corporal. No puedes culparte por el resultado que obtengas, ni aceptes como normal que otras personas opinen sobre si tu peso corporal es o no es “aceptable” en nuestra sociedad. Tú eres tan aceptable como cualquier otra persona, tengas el peso que tengas.

La industria de la pérdida de peso tiene interés por su negocio, no interés por tu salud.

¡Todo esto que cuentas son excusas para su falta de esfuerzo!

¿”Su”? También hablas de “mi” falta de esfuerzo, pues he sido obeso. En cualquier caso, esta conversación va a acabar muy pronto:

dame evidencia científica de cuál es el método de adelgazamiento, efectivo para perder una cantidad importante de peso y mantener lo perdido a largo plazo, que las personas obesas conocen de fuentes en las que confían pero que no quieren aplicar

¿Esfuerzo? ¿Para aplicar qué tratamiento? ¿Exiges esfuerzo pero eres incapaz de indicarme cuál es el tratamiento efectivo en el que hay que esforzarse?

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“Obviamente los gramos importan, pero importan más tus hormonas”

— ¿Los gramos? ¿Cómo puedes decir que el peso de la comida importa?

— Ley de conservación de la materia, amigo mío, una de las leyes fundamentales de la ciencia: la materia ni se crea ni se destruye, sólo se transforma. Cuando engordamos en nuestros adipocitos se acumula materia y esa materia no sale de la nada: para que se acumule, la masa entrante ha tenido que ser superior a la masa que sale del cuerpo:

Es indiscutible: no puede aumentar la materia acumulada si no entra más materia de la que sale. Para que lo entiendas mejor, si no comes nada no puedes engordar, tan sencillo como eso. Los gramos importan.

— Nadie dice que la materia surja de la nada, pero de eso no se deduce que el peso de la comida que consumes determine los cambios en tu peso corporal.

— No sabes lo que dices. No puedes negar el cumplimiento de una ley básica de la ciencia. Además, en los experimentos científicos, cuando se aumenta la cantidad de comida, la gente engorda más. Si quieres adelgazar, debes pesar la comida y ajustar la cantidad a tus necesidades. Si no consigues bajar de peso, no te preocupes, reduce un poco más los gramos totales y bajarás. La ciencia dice que con un déficit de materia tienes que perder peso, sí o sí.

— Aunque no me estás mostrando ninguno de esos estudios, asumiendo que sea cierto lo que afirmas, al decir que los gramos importan o que contando gramos puedes controlar tu peso corporal estás afirmando que es la variación en los gramos la que determina el resultado. Pero puedes variar la composición de la comida, de forma que con menos gramos engordes más, o lo contrario, que engordes menos con más gramos. Pero tú, hablando de gramos, estás dando a entender que es el peso de la comida lo que determina si hay engorde o no, y eso no es cierto. 

— ¿Me estás diciendo que los gramos no importan, que si consumo todos los gramos que me apetezca no voy a engordar? ¿Quieres apostar algo?

— A ver, no me estás entendiendo. Cuando digo que los gramos no importan lo que estoy diciendo es que no son el parámetro de nuestra ingesta que determina si engordamos o no y que por lo tanto una estrategia de control de peso corporal basada en pesar la comida es sencillamente estúpida. 

— Bueno, di lo que quieras. Creo que es obvio que si la cantidad de gramos es excesiva vas a engordar. Si consumes demasiados gramos, independientemente de lo que comas, engordas. Y si estableces un déficit en tu balance de materia, adelgazas. No sé cómo estás discutiéndome algo tan evidente.

— En serio, ¿demasiados gramos? ¿Es la cantidad de gramos la que marca si engordas o no? Creo que deberías responder a esta última pregunta y además hacerlo respaldando lo que dices con evidencia científica. Reitero que al hablar de gramos tú estás señalando de forma falaz el peso de la comida como la variable que determina que haya engorde. Por otro lado, estás usando los tautológicos “demasiado” y “excesivo” de forma tramposa, pues no son más que otra forma de decir “engordar” y, de forma falaz, al decir “demasiados gramos” identificas los gramos como la causa del resultado. No lo estás demostrando, sólo juegas con las palabras y haces parecer que los gramos son el parámetro de interés, lo que determina si hay engorde o no hay engorde.

— Mira, déjalo porque esto es un diálogo de besugos. Si te parece, ahora para adelgazar tienes que consumir más comida, no menos. Estás ignorando que la ley de conservación de la materia es aplicable SIEMPRE, también en los seres humanos. Decir que los gramos no importan es decir que los seres humanos somos entes mágicos que existen al margen de las leyes universales. Además, medir las cosas es importante para mejorar, porque a lo mejor estás comiendo más de lo que crees. En la próxima entrega explicaré cómo pesar la comida para controlar nuestro peso corporal. Si no tenéis una balanza de cocina de precisión, necesitaréis una.

La falacia de la moderación (o falacia del punto medio)

Esta falacia consiste en suponer que cuando hay dos posiciones encontradas, una postura conciliadora, equidistante o intermedia entre ambas es lo óptimo, lo más razonable o lo que tiene más credibilidad. De forma falaz y arbitraria se califican las otras posturas como “extremistas” y se presume de ser “moderado” por defender una posición a medio camino entre posturas radicalizadas.

“Los gramos importan pero tus hormonas importan más” no es una postura más razonable que otras por ser la conciliación de dos posturas encontradas. Si “los gramos importan” es charlatanería —y sin duda lo es— “los gramos importan pero tus hormonas importan más” es exactamente la misma charlatanería. No nos dejemos engañar, alardear de “moderación” sólo es marketing, nunca un argumento.

No se puede razonar con quien no razona

Reasoning will never make a Man correct an ill Opinion, which by Reasoning he never acquired. Jonathan Swift

Razonar nunca hará que una persona corrija una postura errónea, si no fue a través del razonamiento como fue adquirida.

Ése es uno de los problemas que hay a la hora de denunciar la pseudociencia del balance energético. La gente que defiende esa teoría no ha llegado a su postura razonando, sino asumiendo como ciertos los postulados que todo el mundo defendía (y que no dudo les parecieron lógicos o sensatos), pero que eran falaces (ejemplo,ejemplo). Y, además, cuando llevas años dando lecciones desde tu estrado y cobrando a la gente por consejos basados en el balance energético, cuando tienes libros a la venta en los que defiendes esa estúpida teoría como si fuera incuestionable, no es sencillo reconocer que te has estado equivocando de forma gravísima año tras año. Tu prestigio quedaría por los suelos y tu obeso ego no quiere sufrir esa terrible humillación. Sólo necesitas un poco de respaldo social, algunas palmaditas en la espalda, para decidir no afrontar una dolorosísima autocrítica. A lo mejor, si sigues repitiendo lo mismo de siempre, con la misma arrogancia de siempre —o quizá mayor aún, para aparentar que tus convicciones son firmes— el problema desaparecerá solo.

 

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“Registrar la comida mejora la adherencia a la dieta y por tanto los resultados”

registrar la comida mejora la adherencia a la dieta y por tanto los resultados (estudioestudio). Marcos Vázquez (FitnessRevolucionario)

El mantra de la adhesión es falso o, peor aún, es una media verdad que engaña haciendo creer lo que no es cierto: no hay pruebas científicas de que con una dieta hipocalórica por mejorar la adhesión vayas a mejorar los resultados. Salvo que tu objetivo sea perder peso únicamente a corto plazo, pero no veo que el mensaje de este señor esté limitado a ese caso. Contar calorías nunca ha funcionado para perder una cantidad importante de peso y mantener lo perdido a largo plazo. ¿No me crees? Perfecto: muéstrame el estudio científico controlado y aleatorizado que demuestra que con restricción calórica se pueden perder 25 kg y mantener lo perdido al cabo de 4 años. No me lo vas a dar, porque tras cientos de estudios de pérdida de peso empleando dietas hipocalóricas, los resultados científicos dice que NO funcionan a largo plazo (ver). No hay pruebas de que la adhesión sea clave a largo plazo, ni de que los resultados no se deban, por el contrario, a las carencias del método: las dietas hipocalóricas son dietas milagro de origen pseudocientífico y no hay ninguna razón para pensar que una mayor adhesión a la dieta va a suponer un cambio en el resultado (ver,ver).

Pero este señor cita dos estudios como prueba de lo que dice. Mi consejo es que no te fíes de las apariencias: poner citas no es garantía de nada. Hay que consultar los enlaces.

El primero de los artículos que cita este señor es de un seguimiento de tan solo 8 semanas de duración a personas que llevaban 17 meses (en término medio) perdiendo peso. En esas 8 semanas perdieron, en término medio, 50 gramos. Divididos en cuartiles, los que más se preocuparon de registrar lo que comían perdieron 1.7 kg mientras que los que menos se preocuparon ganaron 1.5 kg. Prueba muy pobre, pues es un dato observacional: no sabemos si fue la adhesión a la dieta la causa de una mayor pérdida de peso, o si por el contrario las personas que todavía lograban perder algo de peso eran las únicas todavía motivadas para anotar lo que comían. Así nos lo cuentan los autores del estudio:

The findings presented here suggest the importance ofself-monitoring in effective weight control, but they do not establish self-monitoring as a causal agent in weight loss […] Another distinct possibility is that whenever weight controllers find themselves successfully eating and exercising in accord with their plans, regardless of how they developed these successful patterns, they may find it easier (more pleasant) to self-monitor.

O en otras palabras, puede existir un importante factor de motivación: una persona que no obtiene resultados es una persona desmotivada para mantener la dieta y propensa a dejarla.

A corto plazo hay una correlación estadística, ninguna objeción, pero no se demuestra una relación causa efecto ni los resultados de dos meses de observación nos aportan nada sobre resultados a largo plazo, que son los que obviamente están en cuestión. A corto plazo hasta “comer menos y moverse más”, el más estúpido de los consejos para perder peso, hace perder algo de peso corporal. Si yo esta semana estoy tres días sin comer, seguro que bajo de peso, pero eso no quiere decir que esa medida sirva para nada a largo plazo.

El segundo estudio citado se centra en la parte inicial de un estudio de pérdida de peso. Los primeros meses, ¿pierdes más peso cuanto menos comes? En término medio seguro que sí, porque es lo que se ve en los resultados científicos (ver). Lo realmente importante es lo que sucede a continuación, a largo plazo, y eso lo vemos en este otro artículo, que muestra, para ese mismo experimento, la evolución del peso corporal durante 30 meses de seguimiento. Mira la gráfica que pongo bajo estas líneas: ¿se pueden sacar conclusiones sobre lo que funciona para perder peso, de la primera fase de un estudio que ha fracasado a largo plazo? Y han fracasado todos los grupos: desde los participantes que iban a su aire hasta los que recibían atención personalizada. 4 kg ó 5.5 kg: un gran respaldo a la dieta hipocalórica y a la teoría de la adhesión que nos cuenta el señor Marcos Vázquez.

Es el típico estudio de pérdida de peso: espejismo a corto plazo, fracaso a largo plazo. Y nótese que para participar en la segunda fase había que perder al menos 4 kg, algo que una tercera parte de los participantes no consiguió. Es un porcentaje altísimo de gente que no ha sido capaz de perder una cantidad ridícula de peso. El método es fantástico, pero los obesos somos unos patanes. O a lo mejor es el método el que falla y los obesos somos personas capaces de seguir a largo plazo una dieta que funciona.

¿Crees que estos dos estudios demuestran que con mayor adhesión vas a tener mejores resultados a largo plazo con una dieta hipocalórica? Que no te tomen el pelo los gurús de la musculación como Marcos Vázquez. La mejor información la conseguirás mirando los estudios directamente.

El “experto” te dice que tienes que ser “honesto” reconociendo cuánto comes. Yo le pido al “experto” que él sea “honesto” y que ponga sobre la mesa los estudios que demuestran que con una dieta hipocalórica se puede perder una cantidad importante de peso a largo plazo (e.g. 25 kg al cabo de cuatro años). Y que cuente a sus lectores/clientes cuánto peso pueden esperar perder teniendo máxima adhesión a la dieta, de acuerdo con las pruebas científicas. Y luego que nos explique otra vez cómo contar calorías para perder peso y lo poco que le importan los resultados científicos.

La energía total es el factor individual que más influye en tu peso final. Marcos Vázquez (FitnessRevolucionario)

Tiene delito lo de pedir honestidad a la gente que quiere adelgazar cuando el consejo que se está dando carece de fundamento científico. Por otro lado, este “experto” debería ser “honesto” y dejar de difundir ideas y dietas que no sabe o no quiere defender con argumentos. Le pido que deje de engañarse a sí mismo y a los demás.

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Se puede engordar reduciendo la ingesta calórica

Intensive Conventional Insulin Therapy for Type II Diabetes

Experimento con humanos. Intervención consistente en tratamiento intensivo con insulina.

Los participantes reducen ligeramente la ingesta calórica y engordan 8.7 kg en seis meses:

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weight gain correlated with pre- and posttreatment mean day-long serum insulin levels (r = -0.55, P < 0.05 and r = 0.67, P < 0.01, respectively) and the total exogenous insulin dose (r = 0.62, P < 0.02), implying that insulin per se mediates weight gain

el peso ganado estuvo correlacionado con el nivel medio de insulina sérica de todo el día tanto previo como posterior al tratamiento (r=-0.55, P<0.05 and r=0.67, P<0.01, respectively) y con la dosis total de insulina exógena (r=0.62, P<0.02), lo que sugiere que la insulina per se influye en la ganancia de peso.

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This insulin requirement was associated with progressive increases in body weight despite frequent visits with the dietician and instructions to reduce the daily caloric intake

Esta necesidad de insulina estuvo asociada con progresivos incrementos en el peso corporal a pesar de las frecuentes visitas al dietista y las instrucciones de reducir la ingesta calórica diaria 

Weight gain is a well-recognized consequence of long-term insulin therapy

La ganancia de peso es una consecuencia muy reconocida de la terapia con insulina a largo plazo

Quizá estás pensando que si han engordado comiendo menos, han tenido que reducir sus niveles de actividad física. Puede que haya sido así, pero piensa que si en este estudio, en lugar de usar inyecciones de insulina, los participantes hubieran ganado masa muscular con inyecciones de esteroides anabolizantes, nadie consideraría ni el apetito ni el gasto energético como relevantes en el aumento de peso. ¿Es que no se cumplen las leyes de la física? Por supuesto que sí se cumplen, pero todo el mundo tiene claro que se trata de una intervención “hormonal” que no hace aumentar el peso corporal alterando la ingesta energética o el gasto energético, ¡aunque pueda alterarlos!

NADIE argumentaría que el músculo ha crecido porque “se ha comido demasiado”.

NADIE buscaría una explicación en un descenso de la actividad física.

NADIE recurriría a las calorías para explicar el resultado.

Pero, curiosamente, cuando hablamos de tejido adiposo y no de tejido muscular, las mismas leyes de la física sólo permiten una explicación: exceso calórico.

Obviamente las calorías importan. Marcos Vázquez (FitnessRevolucionario)

Sí, “obviamente”…

– ¿Tu hijo ya ha dejado de crecer?
– Sí, por fin ha conseguido equilibrar su ingesta energética con su gasto energético.

Los niños crecen mientras tienen exceso calórico y dejan de crecer cuando aprenden a controlar su apetito y lo equilibran con su nivel de actividad física. Gracias a las leyes de la física sabemos que es así. ¡Tiene que ser así!

Es muy simple. Si tienes un déficit calórico, pierdes peso. Si el balance calórico es positivo, aumentas de peso. James Fell

Simple sí que es. Profundamente estúpido, más bien.

Marcos Vázquez insiste en engañar a la gente con la pseudociencia del balance energético

El entorno moderno estropea nuestro ciclo hambre-saciedad, altera los ritmos circadianos, daña nuestra microbiota, elimina desafíos térmicos y físicos… Todos estos elementos contribuyen al desequilibrio energético.

Centrándonos en los alimentos, la causa próxima sería que comemos mucha comida, la causa última que comemos mala comida. La solución en el primer caso es comer menos, en el segundo comer mejor.

¿Nos centramos entonces en las calorías o en los alimentos? Mi recomendación es siempre entender primero el por qué (causa última), pero sin ignorar el qué y el cómo (causa próxima).

Marcos Vázquez (FitnessRevolucionario)

¿Es “comer mucha comida” la causa próxima de engordar? Sólo lo es según la pseudociencia del balance energético.

Causa Próxima y Causa Última. ¿Por qué?

Marcos Vázquez usa esta vez los conceptos de Causa Próxima y Causa Última (ver,wikipedia). La idea es sencilla de entender, sin más que plantearnos que alguien nos pregunta repetidamente “¿por qué?”:

— Hoy he llegado tarde al trabajo

— ¿Por qué?

— Porque he llegado más tarde de la hora de inicio de la jornada laboral

— ¿Por qué?

— Porque mi coche se ha quedado sin gasolina y he tenido que llamar a la grúa y llegar al trabajo en taxi

— ¿Por qué?

— Porque ayer olvidé poner gasolina

— ¿Por qué?

— Porque tuve una discusión con mi jefe y con la tensión del momento se me olvidó que tenía que hacerlo

— ¿Por qué?

— Porque hubo un malentendido en la fecha de entrega de un producto

En una cadena de causalidad, el evento o circunstancia inicial (e.g. el malentendido) sería la Causa Última, mientras que el evento o circunstancia más cercano al resultado final (e.g. el coche se queda sin gasolina) sería la Causa Próxima.

Supongo que, en el diálogo anterior, la primera de las respuestas te habrá chirriado: decir “llegar tarde al trabajo” de otra forma no es una respuesta lógica cuando se pregunta por la causa de “llegar tarde al trabajo”. Lo que nos parece absurdo en este diálogo es en esencia lo que sucede con el balance energético: se nos da esa misma respuesta estúpida, pero se hace de forma que se nos lleva a conclusiones fraudulentas.

Engordar es que nuestros adipocitos acumulen grasa corporal

—  En mis adipocitos ha entrado más grasa de la que ha salido

— ¿Por qué?

— Porque en mis adipocitos ha entrado más grasa de la que ha salido

Es evidente que el que entre más grasa de la que sale en los adipocitos, ni siquiera es una Causa Próxima de engordar, pues no es más que decir engordar de otra manera. Aparentemente esta última respuesta no aporta ningún conocimiento, pero es clave en la pseudociencia del balance energético: la afirmación es modificada y de forma fraudulenta se habla de calorías en lugar de grasa y se habla del cuerpo humano en lugar del tejido graso (ver,ver). La —en este caso— inútil primera ley de la termodinámica se aplica de forma tramposa mezclando unos términos referidos a todo el cuerpo y otros referidos a la masa grasa:

—  En mis adipocitos ha entrado más grasa de la que ha salido

— ¿Por qué?

— Porque comemos mucha comida

Supuestamente estamos dando la misma respuesta absurda de antes, pues la respuesta se basa en la misma tautología, pero ¿has visto el cambio? Ya no hablamos de grasa que entra en tus adipocitos, sino de calorías que entran en nuestro cuerpo (ver). De una frase estúpida hemos pasado a una frase falaz y tramposa. Eso es la teoría del balance energético.

La estúpida tautología:

He engordado porque en mis adipocitos ha entrado más grasa de lo que ha salido

La trampa dialéctica —derivada de la tautología anterior— que es la base de la pseudociencia del balance energético:

Engordamos porque comemos más de lo que gastamos

No estamos diciendo nada, pero acabamos de identificar falazmente un exceso calórico como causa de engordar (ver). Y, claro, luego vienen las conclusiones erróneas:

es más importante la ingesta calórica total que los macros exactos

¿Porque así lo dictaminan las leyes de la física, o porque es lo que se demuestra en los experimentos científicos? (ver,ver)

¿Es comer demasiada comida la Causa Próxima del crecimiento de un tumor?

¿Es eso así? ¿Es, en última instancia, el hecho de que comemos demasiado lo que hace que un tumor crezca? ¿Es esto algo que no debemos ignorar? En el crecimiento del tumor, ¿es la ingesta energética total lo más importante? (ver) Que yo sepa, las leyes de la física son las mismas que en el caso de la obesidad.

Marcos Vázquez dice que la Causa Próxima de engordar es que comemos mucha comida. Yo digo que eso es estúpida pseudociencia.

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“Tan simple como esto”

aunque te esfuerces todo lo posible para mantener la insulina a raya todo el día, mientras no estés en un déficit calórico vas a ganar peso. Tan simple como esto. Víctor Reyes (FitnessReal)

Aunque vayas regularmente al gimnasio y aumentes tu ingesta de proteína, como no estés en superávit calórico no vas a desarrollar la musculatura.

¿Lo más importante, entonces, para la hipertrofia muscular, es comer más de lo que se gasta?

Aunque consumas únicamente comida de verdad y sólo bebas agua, si estás en superávit calórico engordarás.

¿Lo más importante, entonces, para no engordar, es comer menos de lo que se gasta?

Aunque estés meses estudiando para el examen y entiendas perfectamente todos los ejercicios del libro, si tu número de respuestas correctas es insuficiente suspenderás el examen.

¿Lo más importante, entonces, para aprobar los exámenes es contestar correctamente a un número suficiente de preguntas?

Aunque lleves meses acudiendo a clases de perfeccionamiento de tenis y tu rival no sepa sacar, tenga un revés muy malo, apenas pueda moverse por culpa de su sobrepeso y sea incapaz de mantener la bola en juego, si él gana el último punto del partido vas a perder.

¿Lo más importante, entonces, para ganar partidos es ganar el último punto del partido?

Por muchas clases prácticas que sigas en la autoescuela, si el día del examen de conducir no demuestras un suficiente dominio del vehículo, suspenderás.

¿Lo más importante entonces, para aprobar el examen de conducir, es hacerlo suficientemente bien el día del examen?

Lo que se dice en este tipo de oraciones subordinadas (“aunque…”) es que la objeción contenida en las oraciones subordinadas no es suficiente para el incumplimiento de lo expuesto en la oración principal. Supongo que está claro cómo se construye la falacia en los ejemplos anteriores, ¿no? Se escoge como oración principal una tautología, i.e. decir lo mismo de otra forma, con lo que la oración principal se cumple siempre, sin condiciones y por definición. Con esa premisa, cualquier oración subordinada se hace parecer, de forma falaz, poco relevante para el cumplimiento de ese suceso. Cuando la oración principal es una tautología, la frase siempre es estúpida, pues no se está diciendo nada. Cualquier conclusión que se deduzca de la frase es más estúpida aún.

Vamos a ver otro ejemplo, paso a paso:

  • Nos planteamos qué hacer para obtener beneficios en nuestro negocio
  • Tautología: si ganas menos de lo que gastas, perderás dinero (o sea, dos formas de decir lo mismo)

Cualquier factor que sabemos vital para que el negocio funcione y sea rentable, se puede presentar como irrelevante empleando la falacia de la que estamos hablando. Sólo tenemos que escoger como oración principal la tautología anterior:

Por mucho que vendas unos productos con excelente relación calidad-precio, tengas el local siempre lleno de gente, tengas excelente trato al cliente y servicio postventa, si ganas menos de lo que gastas perderás dinero.

¿Deducimos de lo anterior que deberíamos centrar nuestros esfuerzos en lo realmente importante, que es ganar más de lo que se gasta? Porque eso es lo que estamos diciendo, ¿no? ¿Y qué conclusiones podemos sacar de la sentencia anterior? Ninguna.

Volviendo a la frase original, “superávit calórico” no es más que otra forma de decir “ganar peso”:

aunque te esfuerces todo lo posible para mantener la insulina a raya todo el día, mientras no estés en un déficit calórico vas a ganar peso. Tan simple como esto.

¿Demuestra esta afirmación que la insulina es menos importante en la ganancia o pérdida de peso, que controlar la ingesta calórica y hacer ejercicio? No, no aporta ningún conocimiento, ni ninguna enseñanza: ni ésa, ni ninguna otra. De la frase anterior no se puede extraer absolutamente ninguna conclusión, pues no es más que una frase estúpida, pero aparentemente válida, es decir, una falacia.

tautologia

Los “expertos” en obesidad llevan décadas cometiendo el mismo error lógico que estoy intentando explicar: para encontrar una solución para la obesidad toman como punto de partida una tautología que no aporta ninguna información útil, “si comes más de lo que gastas, engordas“, y de ella deducen que “las calorías importan” y que todo lo que no sean las calorías, la ingesta energética y el gasto energético, son factores secundarios, pues lo realmente importante es controlar las calorías. Deducir eso de una tautología es demencial.

NOTA: ya vimos cómo Marcos Vázquez (FitnessRevolucionario) divulga esta dañina falacia (ver,ver,ver) y dice que es “totalmente válida”.

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