El estigma de la obesidad (I)

No estoy diciendo que las personas no tengan control sobre su situación. Nuestras decisiones impactan nuestros resultados, pero esas decisiones están muy influenciadas a su vez por el entorno. Marcos Vázquez (Fitness Revolucionario)

El mensaje, típico de la industria del fitness, es tan falso como estigmatizante.

¿Qué es el estigma de la obesidad?

El origen del término estigma viene de un “rasgo corporal que delata algo inusual o malo en la moral de un individuo”. El estigma era quemado o cortado en la piel para identificar a su poseedor como un esclavo, un traidor o un criminal. En la actualidad, el término hace referencia a una característica de una persona que se interpreta como algo que la desacredita (ver). Estigma y sesgo por obesidad (weight-bias) vienen a ser el mismo concepto: el sesgo por obesidad sería la inclinación a realizar juicios al carácter de una persona en base a su peso corporal, mientras que el estigma serían las acciones negativas relacionadas con el peso corporal hacia una persona obesa o con sobrepeso (ver).

obesity represents the outward manifestation of selfindulgence and spiritual imperfection, exemplifying the biblical admonition “the spirit is willing but the flesh is weak” (Matthew 26:41). (fuente)

la obesidad representa la manifestación visible de la autoindulgencia y la imperfección espiritual, ejemplificando la enseñanza bíblica de que “el espíritu está dispuesto pero la carne es débil” (Mateo 26:41)

¿Qué causa la estigmatización?

El estigma está causado principalmente por falsas creencias sobre la “controlabilidad de la obesidad”:

  • se cree que el estigma o avergonzar motiva a la gente a perder peso, y además
  • se cree que la gente es responsable de su propio peso y no adelgaza porque tiene insuficiente disciplina o carece de fuerza de voluntad.

El mensaje estigmatizante es que “sabes lo que tienes que hacer para adelgazar“, y sigue siendo estigmatizante aunque a continuación se perdone la vida al obeso añadiendo que se entiende que es muy complicado que lo consiga por la influencia del entorno (ver). El mensaje es el mismo: está en tu mano, es difícil, pero está en tu mano si te lo propones. Difundir falsedades sobre la obesidad causa estigmatización, aunque se diga que se está en contra de ella. Es muy típico que decir explícitamente que estás en contra de que se haga algo sea el paso previo a hacerlo.

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¿Qué consecuencias tiene el estigma?

Aparte de consecuencias económicas o sociales, el estigma tiene efectos sobre la salud. Las personas que sufren el estigma tienen un mayor riesgo de caer en trastornos de la alimentación, terapias para pérdida de peso poco saludables, de evitar la actividad física o de rehuir el tratamiento médico. Además, el estigma puede tener efectos directos en la salud, quizá a través del estrés.

Health consequences can include behaviors such as binge eating, unhealthy weight control practices, coping with stigma by eating more, refusing to diet, and avoiding physical activity. Weight bias can also lead to higher blood pressure, increased stress (which may contribute to physical health problems and increased adiposity), and an overall poor quality of life.

¿Cómo combatimos la estigmatización?

Difundiendo información veraz y contrastada sobre la controlabilidad de la obesidad:

las personas obesas desconocen un método efectivo para adelgazar

Es un dato objetivo (ver,ver,ver) y como prueba de ello fíjate en que nunca nadie te ha mostrado evidencia científica de cuál es ese método basado en dieta y ejercicio (conocido además por la población obesa y procedente de las fuentes de su confianza), que es efectivo a largo plazo para combatir la obesidad. Nunca has visto esas pruebas, porque NO EXISTE UN TRATAMIENTO.

Engañar a la gente diciendo que la dieta hipocalórica funciona crea sufrimiento y aumenta los prejuicios y la estigmatización

Cualquier mensaje que transmite la idea de que sí existe una solución conocida por el obeso para adelgazar fomenta la estigmatización. Hablar de “esfuerzo”, “saciedad”, “adhesión”, “dificultad de tener hábitos saludables en un entorno obesogénico” para justificar el fracaso sistemático de la dieta hipocalórica no tiene el respaldo de la evidencia científica y es dañino para la salud.

La falsa lucha contra la estigmatización

Many significant contributors to obesity are beyond the control of individuals. In addition to the important role of genetic and biological factors regulating body weight, multiple social and economic influences have significantly altered the environment to promote and reinforce obesity (fuente).

Como decía, la percepción de que la obesidad es algo controlable por parte del obeso es la principal causa del estigma (ver). Algunas personas argumentan que el obeso no es responsable de su condición porque hay factores que no controla, como la genética o los condicionantes sociales y económicos; “el entorno” en pocas palabras. Todo eso está muy bien, pero ¿cómo no vamos a pensar que es responsable, si al mismo tiempo se dice que la solución al problema es algo tan factible como “comer menos de lo que se gasta”? Hablar de “difícil” es implícitamente decir “factible”. Con esfuerzo, pero factible, es decir, equivale a decir que la obesidad es controlable y que el obeso sí es responsable por no aplicar el suficiente esfuerzo. ¿Es eso una ayuda o dar la puntilla? Si se defiende que la solución a la obesidad es mayor actividad física y/o controlar la ingesta energética (ejemplo), no se puede argumentar que es algo que no está bajo control del obeso, porque no sería cierto. El discurso de la “dificultad” (ver) no hace sino reforzar el mensaje de la controlabilidad, ¡que es la causa principal del estigma!

“Si reconocemos que no hay tratamiento, la gente dejará de esforzarse”

El mensaje de la industria (y me refiero a la del fitness y a la de la dieta, o sea a la gran mayoría de gurús de la musculación y nutricionistas) es que tienes que hacer algo para bajar de peso. Ese algo, por supuesto, es contratar sus servicios. Nos dicen que no podemos aceptar ser obesos, que no podemos ser felices siéndolo. Quieren “alarma social”, quieren que no se “normalice” la obesidad, quieren que exista una permanente campaña contra la obesidad que presione a los/as obesos/as para que intenten adelgazar. Y entre los argumentos que nos dan para no decir la verdad sobre la inexistencia de un tratamiento efectivo, está que dejaremos de esforzarnos para perder peso: continua alusión a la conducta del obeso, como si ésa fuera la causa y solución del problema.

Fomentan el estigma diciendo que el tratamiento “funciona”, pero que hace falta mucho “esfuerzo”. Nos cuentan que la difusión de imágenes positivas de gente obesa es “normalizar” la obesidad y que eso es negativo porque la gente va a decidir copiar a esos/as modelos y volverse obeso/a. “¡La obesidad es contagiosa!” Es decir, su mensaje es que ser obeso es consecuencia de una decisión voluntaria de adoptar hábitos de vida poco saludables. Esta industria hace negocio creando sufrimiento en la gente.

En tanto no haya un remedio conocido para la obesidad, quiérete, acéptate como eres y, en la medida en que te sea posible, lee sobre lo que de verdad es comer de forma saludable. Tus luchas con tu peso corporal no son asunto de nadie más que tuyo y las opiniones de la industria sobre ti no te definen, sólo les definen a ellos y a sus bastardos intereses. Tu peso corporal no es un reflejo de quién eres. Come de forma saludable —desde luego te animo a que lo hagas— pero NO cometas el error de creer el mensaje interesado de que tienes control de tu peso corporal. No puedes culparte por el resultado que obtengas, ni aceptes como normal que otras personas opinen sobre si tu peso corporal es o no es “aceptable” en nuestra sociedad. Tú eres tan aceptable como cualquier otra persona, tengas el peso que tengas.

La industria de la pérdida de peso tiene interés por su negocio, no interés por tu salud.

¡Todo esto que cuentas son excusas para su falta de esfuerzo!

¿”Su”? También hablas de “mi” falta de esfuerzo, pues he sido obeso. En cualquier caso, esta conversación va a acabar muy pronto:

dame evidencia científica de cuál es el método de adelgazamiento, efectivo para perder una cantidad importante de peso y mantener lo perdido a largo plazo, que las personas obesas conocen de fuentes en las que confían pero que no quieren aplicar

¿Esfuerzo? ¿Para aplicar qué tratamiento? ¿Exiges esfuerzo pero eres incapaz de indicarme cuál es el tratamiento efectivo en el que hay que esforzarse?

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“Obviamente los gramos importan, pero importan más tus hormonas”

— ¿Los gramos? ¿Cómo puedes decir que el peso de la comida importa?

— Ley de conservación de la materia, amigo mío, una de las leyes fundamentales de la ciencia: la materia ni se crea ni se destruye, sólo se transforma. Cuando engordamos en nuestros adipocitos se acumula materia y esa materia no sale de la nada: para que se acumule, la masa entrante ha tenido que ser superior a la masa que sale del cuerpo:

Es indiscutible: no puede aumentar la materia acumulada si no entra más materia de la que sale. Para que lo entiendas mejor, si no comes nada no puedes engordar, tan sencillo como eso. Los gramos importan.

— Nadie dice que la materia surja de la nada, pero de eso no se deduce que el peso de la comida que consumes determine los cambios en tu peso corporal.

— No sabes lo que dices. No puedes negar el cumplimiento de una ley básica de la ciencia. Además, en los experimentos científicos, cuando se aumenta la cantidad de comida, la gente engorda más. Si quieres adelgazar, debes pesar la comida y ajustar la cantidad a tus necesidades. Si no consigues bajar de peso, no te preocupes, reduce un poco más los gramos totales y bajarás. La ciencia dice que con un déficit de materia tienes que perder peso, sí o sí.

— Aunque no me estás mostrando ninguno de esos estudios, asumiendo que sea cierto lo que afirmas, al decir que los gramos importan o que contando gramos puedes controlar tu peso corporal estás afirmando que es la variación en los gramos la que determina el resultado. Pero puedes variar la composición de la comida, de forma que con menos gramos engordes más, o lo contrario, que engordes menos con más gramos. Pero tú, hablando de gramos, estás dando a entender que es el peso de la comida lo que determina si hay engorde o no, y eso no es cierto. 

— ¿Me estás diciendo que los gramos no importan, que si consumo todos los gramos que me apetezca no voy a engordar? ¿Quieres apostar algo?

— A ver, no me estás entendiendo. Cuando digo que los gramos no importan lo que estoy diciendo es que no son el parámetro de nuestra ingesta que determina si engordamos o no y que por lo tanto una estrategia de control de peso corporal basada en pesar la comida es sencillamente estúpida. 

— Bueno, di lo que quieras. Creo que es obvio que si la cantidad de gramos es excesiva vas a engordar. Si consumes demasiados gramos, independientemente de lo que comas, engordas. Y si estableces un déficit en tu balance de materia, adelgazas. No sé cómo estás discutiéndome algo tan evidente.

— En serio, ¿demasiados gramos? ¿Es la cantidad de gramos la que marca si engordas o no? Creo que deberías responder a esta última pregunta y además hacerlo respaldando lo que dices con evidencia científica. Reitero que al hablar de gramos tú estás señalando de forma falaz el peso de la comida como la variable que determina que haya engorde. Por otro lado, estás usando los tautológicos “demasiado” y “excesivo” de forma tramposa, pues no son más que otra forma de decir “engordar” y, de forma falaz, al decir “demasiados gramos” identificas los gramos como la causa del resultado. No lo estás demostrando, sólo juegas con las palabras y haces parecer que los gramos son el parámetro de interés, lo que determina si hay engorde o no hay engorde.

— Mira, déjalo porque esto es un diálogo de besugos. Si te parece, ahora para adelgazar tienes que consumir más comida, no menos. Estás ignorando que la ley de conservación de la materia es aplicable SIEMPRE, también en los seres humanos. Decir que los gramos no importan es decir que los seres humanos somos entes mágicos que existen al margen de las leyes universales. Además, medir las cosas es importante para mejorar, porque a lo mejor estás comiendo más de lo que crees. En la próxima entrega explicaré cómo pesar la comida para controlar nuestro peso corporal. Si no tenéis una balanza de cocina de precisión, necesitaréis una.

La falacia de la moderación (o falacia del punto medio)

Esta falacia consiste en suponer que cuando hay dos posiciones encontradas, una postura conciliadora, equidistante o intermedia entre ambas es lo óptimo, lo más razonable o lo que tiene más credibilidad. De forma falaz y arbitraria se califican las otras posturas como “extremistas” y se presume de ser “moderado” por defender una posición a medio camino entre posturas radicalizadas.

“Los gramos importan pero tus hormonas importan más” no es una postura más razonable que otras por ser la conciliación de dos posturas encontradas. Si “los gramos importan” es charlatanería —y sin duda lo es— “los gramos importan pero tus hormonas importan más” es exactamente la misma charlatanería. No nos dejemos engañar, alardear de “moderación” sólo es marketing, nunca un argumento.

No se puede razonar con quien no razona

Reasoning will never make a Man correct an ill Opinion, which by Reasoning he never acquired. Jonathan Swift

Razonar nunca hará que una persona corrija una postura errónea, si no fue a través del razonamiento como fue adquirida.

Ése es uno de los problemas que hay a la hora de denunciar la pseudociencia del balance energético. La gente que defiende esa teoría no ha llegado a su postura razonando, sino asumiendo como ciertos los postulados que todo el mundo defendía (y que no dudo les parecieron lógicos o sensatos), pero que eran falaces (ejemplo,ejemplo). Y, además, cuando llevas años dando lecciones desde tu estrado y cobrando a la gente por consejos basados en el balance energético, cuando tienes libros a la venta en los que defiendes esa estúpida teoría como si fuera incuestionable, no es sencillo reconocer que te has estado equivocando de forma gravísima año tras año. Tu prestigio quedaría por los suelos y tu obeso ego no quiere sufrir esa terrible humillación. Sólo necesitas un poco de respaldo social, algunas palmaditas en la espalda, para decidir no afrontar una dolorosísima autocrítica. A lo mejor, si sigues repitiendo lo mismo de siempre, con la misma arrogancia de siempre —o quizá mayor aún, para aparentar que tus convicciones son firmes— el problema desaparecerá solo.

 

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“Registrar la comida mejora la adherencia a la dieta y por tanto los resultados”

registrar la comida mejora la adherencia a la dieta y por tanto los resultados (estudioestudio). Marcos Vázquez (FitnessRevolucionario)

El mantra de la adhesión es falso o, peor aún, es una media verdad que engaña haciendo creer lo que no es cierto: no hay evidencia científica de que con una dieta hipocalórica por mejorar la adhesión vayas a mejorar los resultados. Salvo que tu objetivo sea perder peso únicamente a corto plazo, pero no veo que el mensaje de este señor esté limitado a ese caso. Contar calorías nunca ha funcionado para perder una cantidad importante de peso y mantener lo perdido a largo plazo. ¿No me crees? Perfecto: muéstrame el estudio científico controlado y aleatorizado que demuestra que con restricción calórica se pueden perder 25 kg y mantener lo perdido al cabo de 4 años. No me lo vas a dar, porque tras cientos de estudios de pérdida de peso empleando dietas hipocalóricas, la evidencia científica dice que NO funcionan a largo plazo (ver). No hay pruebas de que la adhesión sea clave a largo plazo, ni de que los resultados no se deban, por el contrario, a las carencias del método: las dietas hipocalóricas son dietas milagro de origen pseudocientífico y no hay ninguna razón para pensar que una mayor adhesión a la dieta va a suponer un cambio en el resultado (ver,ver).

Pero este señor cita dos estudios como prueba de lo que dice. Mi consejo es que no te fíes de las apariencias: poner citas no es garantía de nada. Hay que consultar los enlaces.

El primero de los artículos que cita este señor es de un seguimiento de tan solo 8 semanas de duración a personas que llevaban 17 meses (en término medio) perdiendo peso. En esas 8 semanas perdieron, en término medio, 50 gramos. Divididos en cuartiles, los que más se preocuparon de registrar lo que comían perdieron 1.7 kg mientras que los que menos se preocuparon ganaron 1.5 kg. Evidencia muy pobre, pues es un dato observacional: no sabemos si fue la adhesión a la dieta la causa de una mayor pérdida de peso, o si por el contrario las personas que todavía lograban perder algo de peso eran las únicas todavía motivadas para anotar lo que comían. Así nos lo cuentan los autores del estudio:

The findings presented here suggest the importance ofself-monitoring in effective weight control, but they do not establish self-monitoring as a causal agent in weight loss […] Another distinct possibility is that whenever weight controllers find themselves successfully eating and exercising in accord with their plans, regardless of how they developed these successful patterns, they may find it easier (more pleasant) to self-monitor.

O en otras palabras, puede existir un importante factor de motivación: una persona que no obtiene resultados es una persona desmotivada para mantener la dieta y propensa a dejarla.

A corto plazo hay una correlación estadística, ninguna objeción, pero no se demuestra una relación causa efecto ni los resultados de dos meses de observación nos aportan nada sobre resultados a largo plazo, que son los que obviamente están en cuestión. A corto plazo hasta “comer menos y moverse más”, el más estúpido de los consejos para perder peso, hace perder algo de peso corporal. Si yo esta semana estoy tres días sin comer, seguro que bajo de peso, pero eso no quiere decir que esa medida sirva para nada a largo plazo.

El segundo estudio citado se centra en la parte inicial de un estudio de pérdida de peso. Los primeros meses, ¿pierdes más peso cuanto menos comes? En término medio seguro que sí, porque es lo que dice la evidencia científica (ver). Lo realmente importante es lo que sucede a continuación, a largo plazo, y eso lo vemos en este otro artículo, que muestra, para ese mismo experimento, la evolución del peso corporal durante 30 meses de seguimiento. Mira la gráfica que pongo bajo estas líneas: ¿se pueden sacar conclusiones sobre lo que funciona para perder peso, de la primera fase de un estudio que ha fracasado a largo plazo? Y han fracasado todos los grupos: desde los participantes que iban a su aire hasta los que recibían atención personalizada. 4 kg ó 5.5 kg: un gran respaldo a la dieta hipocalórica y a la teoría de la adhesión que nos cuenta el señor Marcos Vázquez.

Es el típico estudio de pérdida de peso: espejismo a corto plazo, fracaso a largo plazo. Y nótese que para participar en la segunda fase había que perder al menos 4 kg, algo que una tercera parte de los participantes no consiguió. Es un porcentaje altísimo de gente que no ha sido capaz de perder una cantidad ridícula de peso. El método es fantástico, pero los obesos somos unos patanes. O a lo mejor es el método el que falla y los obesos somos personas capaces de seguir a largo plazo una dieta que funciona.

¿Crees que estos dos estudios demuestran que con mayor adhesión vas a tener mejores resultados a largo plazo con una dieta hipocalórica? Que no te tomen el pelo los gurús de la musculación como Marcos Vázquez. La mejor información la conseguirás mirando los estudios directamente.

El “experto” te dice que tienes que ser “honesto” reconociendo cuánto comes. Yo le pido al “experto” que él sea “honesto” y que ponga sobre la mesa los estudios que demuestran que con una dieta hipocalórica se puede perder una cantidad importante de peso a largo plazo (e.g. 25 kg al cabo de cuatro años). Y que cuente a sus lectores/clientes cuánto peso pueden esperar perder teniendo máxima adhesión a la dieta, de acuerdo con la evidencia científica. Y luego que nos explique otra vez cómo contar calorías para perder peso y lo poco que le importa la evidencia científica.

La energía total es el factor individual que más influye en tu peso final. Marcos Vázquez (FitnessRevolucionario)

Tiene delito lo de pedir honestidad a la gente que quiere adelgazar cuando el consejo que se está dando carece de fundamento científico. Por otro lado, este “experto” debería ser “honesto” y dejar de difundir ideas y dietas que no sabe o no quiere defender con argumentos. Le pido que deje de engañarse a sí mismo y a los demás.

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Se puede engordar reduciendo la ingesta calórica

Intensive Conventional Insulin Therapy for Type II Diabetes

Experimento con humanos. Intervención consistente en tratamiento intensivo con insulina.

Los participantes reducen ligeramente la ingesta calórica y engordan 8.7 kg en seis meses:

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weight gain correlated with pre- and posttreatment mean day-long serum insulin levels (r = -0.55, P < 0.05 and r = 0.67, P < 0.01, respectively) and the total exogenous insulin dose (r = 0.62, P < 0.02), implying that insulin per se mediates weight gain

el peso ganado estuvo correlacionado con el nivel medio de insulina sérica de todo el día tanto previo como posterior al tratamiento (r=-0.55, P<0.05 and r=0.67, P<0.01, respectively) y con la dosis total de insulina exógena (r=0.62, P<0.02), lo que sugiere que la insulina per se influye en la ganancia de peso.

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This insulin requirement was associated with progressive increases in body weight despite frequent visits with the dietician and instructions to reduce the daily caloric intake

Esta necesidad de insulina estuvo asociada con progresivos incrementos en el peso corporal a pesar de las frecuentes visitas al dietista y las instrucciones de reducir la ingesta calórica diaria 

Weight gain is a well-recognized consequence of long-term insulin therapy

La ganancia de peso es una consecuencia muy reconocida de la terapia con insulina a largo plazo

Quizá estás pensando que si han engordado comiendo menos, han tenido que reducir sus niveles de actividad física. Puede que haya sido así, pero piensa que si en este estudio, en lugar de usar inyecciones de insulina, los participantes hubieran ganado masa muscular con inyecciones de esteroides anabolizantes, nadie consideraría ni el apetito ni el gasto energético como relevantes en el aumento de peso. ¿Es que no se cumplen las leyes de la física? Por supuesto que sí se cumplen, pero todo el mundo tiene claro que se trata de una intervención “hormonal” que no hace aumentar el peso corporal alterando la ingesta energética o el gasto energético, ¡aunque pueda alterarlos!

NADIE argumentaría que el músculo ha crecido porque “se ha comido demasiado”.

NADIE buscaría una explicación en un descenso de la actividad física.

NADIE recurriría a las calorías para explicar el resultado.

Pero, curiosamente, cuando hablamos de tejido adiposo y no de tejido muscular, las mismas leyes de la física sólo permiten una explicación: exceso calórico.

Obviamente las calorías importan. Marcos Vázquez (FitnessRevolucionario)

Sí, “obviamente”…

– ¿Tu hijo ya ha dejado de crecer?
– Sí, por fin ha conseguido equilibrar su ingesta energética con su gasto energético.

Los niños crecen mientras tienen exceso calórico y dejan de crecer cuando aprenden a controlar su apetito y lo equilibran con su nivel de actividad física. Gracias a las leyes de la física sabemos que es así. ¡Tiene que ser así!

Es muy simple. Si tienes un déficit calórico, pierdes peso. Si el balance calórico es positivo, aumentas de peso. James Fell

Simple sí que es. Profundamente estúpido, más bien.

Marcos Vázquez insiste en engañar a la gente con la pseudociencia del balance energético

El entorno moderno estropea nuestro ciclo hambre-saciedad, altera los ritmos circadianos, daña nuestra microbiota, elimina desafíos térmicos y físicos… Todos estos elementos contribuyen al desequilibrio energético.

Centrándonos en los alimentos, la causa próxima sería que comemos mucha comida, la causa última que comemos mala comida. La solución en el primer caso es comer menos, en el segundo comer mejor.

¿Nos centramos entonces en las calorías o en los alimentos? Mi recomendación es siempre entender primero el por qué (causa última), pero sin ignorar el qué y el cómo (causa próxima).

Marcos Vázquez (FitnessRevolucionario)

¿Es “comer mucha comida” la causa próxima de engordar? Sólo lo es según la pseudociencia del balance energético.

Causa Próxima y Causa Última. ¿Por qué?

Marcos Vázquez usa esta vez los conceptos de Causa Próxima y Causa Última (ver,wikipedia). La idea es sencilla de entender, sin más que plantearnos que alguien nos pregunta repetidamente “¿por qué?”:

— Hoy he llegado tarde al trabajo

— ¿Por qué?

— Porque he llegado más tarde de la hora de inicio de la jornada laboral

— ¿Por qué?

— Porque mi coche se ha quedado sin gasolina y he tenido que llamar a la grúa y llegar al trabajo en taxi

— ¿Por qué?

— Porque ayer olvidé poner gasolina

— ¿Por qué?

— Porque tuve una discusión con mi jefe y con la tensión del momento se me olvidó que tenía que hacerlo

— ¿Por qué?

— Porque hubo un malentendido en la fecha de entrega de un producto

En una cadena de causalidad, el evento o circunstancia inicial (e.g. el malentendido) sería la Causa Última, mientras que el evento o circunstancia más cercano al resultado final (e.g. el coche se queda sin gasolina) sería la Causa Próxima.

Supongo que, en el diálogo anterior, la primera de las respuestas te habrá chirriado: decir “llegar tarde al trabajo” de otra forma no es una respuesta lógica cuando se pregunta por la causa de “llegar tarde al trabajo”. Lo que nos parece absurdo en este diálogo es en esencia lo que sucede con el balance energético: se nos da esa misma respuesta estúpida, pero se hace de forma que se nos lleva a conclusiones fraudulentas.

Engordar es que nuestros adipocitos acumulen grasa corporal

—  En mis adipocitos ha entrado más grasa de la que ha salido

— ¿Por qué?

— Porque en mis adipocitos ha entrado más grasa de la que ha salido

Es evidente que el que entre más grasa de la que sale en los adipocitos, ni siquiera es una Causa Próxima de engordar, pues no es más que decir engordar de otra manera. Aparentemente esta última respuesta no aporta ningún conocimiento, pero es clave en la pseudociencia del balance energético: la afirmación es modificada y de forma fraudulenta se habla de calorías en lugar de grasa y se habla del cuerpo humano en lugar del tejido graso (ver,ver). La —en este caso— inútil primera ley de la termodinámica se aplica de forma tramposa mezclando unos términos referidos a todo el cuerpo y otros referidos a la masa grasa:

—  En mis adipocitos ha entrado más grasa de la que ha salido

— ¿Por qué?

— Porque comemos mucha comida

Supuestamente estamos dando la misma respuesta absurda de antes, pues la respuesta se basa en la misma tautología, pero ¿has visto el cambio? Ya no hablamos de grasa que entra en tus adipocitos, sino de calorías que entran en nuestro cuerpo (ver). De una frase estúpida hemos pasado a una frase falaz y tramposa. Eso es la teoría del balance energético.

La estúpida tautología:

He engordado porque en mis adipocitos ha entrado más grasa de lo que ha salido

La trampa dialéctica —derivada de la tautología anterior— que es la base de la pseudociencia del balance energético:

Engordamos porque comemos más de lo que gastamos

No estamos diciendo nada, pero acabamos de identificar falazmente un exceso calórico como causa de engordar (ver). Y, claro, luego vienen las conclusiones erróneas:

es más importante la ingesta calórica total que los macros exactos

¿Porque así lo dictaminan las leyes de la física, o porque es lo que se demuestra en los experimentos científicos? (ver,ver)

¿Es comer demasiada comida la Causa Próxima del crecimiento de un tumor?

¿Es eso así? ¿Es, en última instancia, el hecho de que comemos demasiado lo que hace que un tumor crezca? ¿Es esto algo que no debemos ignorar? En el crecimiento del tumor, ¿es la ingesta energética total lo más importante? (ver) Que yo sepa, las leyes de la física son las mismas que en el caso de la obesidad.

Marcos Vázquez dice que la Causa Próxima de engordar es que comemos mucha comida. Yo digo que eso es estúpida pseudociencia.

Leer más:

“Tan simple como esto”

aunque te esfuerces todo lo posible para mantener la insulina a raya todo el día, mientras no estés en un déficit calórico vas a ganar peso. Tan simple como esto. Víctor Reyes (FitnessReal)

Aunque vayas regularmente al gimnasio y aumentes tu ingesta de proteína, como no estés en superávit calórico no vas a desarrollar la musculatura.

¿Lo más importante, entonces, para la hipertrofia muscular, es comer más de lo que se gasta?

Aunque consumas únicamente comida de verdad y sólo bebas agua, si estás en superávit calórico engordarás.

¿Lo más importante, entonces, para no engordar, es comer menos de lo que se gasta?

Aunque estés meses estudiando para el examen y entiendas perfectamente todos los ejercicios del libro, si tu número de respuestas correctas es insuficiente suspenderás el examen.

¿Lo más importante, entonces, para aprobar los exámenes es contestar correctamente a un número suficiente de preguntas?

Aunque lleves meses acudiendo a clases de perfeccionamiento de tenis y tu rival no sepa sacar, tenga un revés muy malo, apenas pueda moverse por culpa de su sobrepeso y sea incapaz de mantener la bola en juego, si él gana el último punto del partido vas a perder.

¿Lo más importante, entonces, para ganar partidos es ganar el último punto del partido?

Por muchas clases prácticas que sigas en la autoescuela, si el día del examen de conducir no demuestras un suficiente dominio del vehículo, suspenderás.

¿Lo más importante entonces, para aprobar el examen de conducir, es hacerlo suficientemente bien el día del examen?

Lo que se dice en este tipo de oraciones subordinadas (“aunque…”) es que la objeción contenida en las oraciones subordinadas no es suficiente para el incumplimiento de lo expuesto en la oración principal. Supongo que está claro cómo se construye la falacia en los ejemplos anteriores, ¿no? Se escoge como oración principal una tautología, i.e. decir lo mismo de otra forma, con lo que la oración principal se cumple siempre, sin condiciones y por definición. Con esa premisa, cualquier oración subordinada se hace parecer, de forma falaz, poco relevante para el cumplimiento de ese suceso. Cuando la oración principal es una tautología, la frase siempre es estúpida, pues no se está diciendo nada. Cualquier conclusión que se deduzca de la frase es más estúpida aún.

Vamos a ver otro ejemplo, paso a paso:

  • Nos planteamos qué hacer para obtener beneficios en nuestro negocio
  • Tautología: si ganas menos de lo que gastas, perderás dinero (o sea, dos formas de decir lo mismo)

Cualquier factor que sabemos vital para que el negocio funcione y sea rentable, se puede presentar como irrelevante empleando la falacia de la que estamos hablando. Sólo tenemos que escoger como oración principal la tautología anterior:

Por mucho que vendas unos productos con excelente relación calidad-precio, tengas el local siempre lleno de gente, tengas excelente trato al cliente y servicio postventa, si ganas menos de lo que gastas perderás dinero.

¿Deducimos de lo anterior que deberíamos centrar nuestros esfuerzos en lo realmente importante, que es ganar más de lo que se gasta? Porque eso es lo que estamos diciendo, ¿no? ¿Y qué conclusiones podemos sacar de la sentencia anterior? Ninguna.

Volviendo a la frase original, “superávit calórico” no es más que otra forma de decir “ganar peso”:

aunque te esfuerces todo lo posible para mantener la insulina a raya todo el día, mientras no estés en un déficit calórico vas a ganar peso. Tan simple como esto.

¿Demuestra esta afirmación que la insulina es menos importante en la ganancia o pérdida de peso, que controlar la ingesta calórica y hacer ejercicio? No, no aporta ningún conocimiento, ni ninguna enseñanza: ni ésa, ni ninguna otra. De la frase anterior no se puede extraer absolutamente ninguna conclusión, pues no es más que una frase estúpida, pero aparentemente válida, es decir, una falacia.

tautologia

Los “expertos” en obesidad llevan décadas cometiendo el mismo error lógico que estoy intentando explicar: para encontrar una solución para la obesidad toman como punto de partida una tautología que no aporta ninguna información útil, “si comes más de lo que gastas, engordas“, y de ella deducen que “las calorías importan” y que todo lo que no sean las calorías, la ingesta energética y el gasto energético, son factores secundarios, pues lo realmente importante es controlar las calorías. Deducir eso de una tautología es demencial.

NOTA: ya vimos cómo Marcos Vázquez (FitnessRevolucionario) divulga esta dañina falacia (ver,ver,ver) y dice que es “totalmente válida”.

Leer más:

Coletazos del balance energético (2 de 2)

(Ir a la primera parte)

En esta segunda parte me voy a centrar en tres citas relativas al balance energético. Me apoyaré en ellas para disertar un poco sobre conceptos relacionados con el balance energético y las calorías:

Las calorías importan, pero importan más tus hormonas.

Mi opinión se sitúa en un punto intermedio. Es obvio que las calorías importan, y algún tipo de equilibrio entre lo que consumes y lo que gastas es necesario.

Si quieres adelgazar, deberás reducir las calorías que consumes (asumiendo que no intensificas tu actividad física) en por ejemplo 200-300 calorías menos al día si quieres bajar 2-5 Kg, o 400-500 calorías menos si necesitas perder más de 10 Kg. Y si necesitas ganar peso, obviamente deberás consumir estas cantidades aproximadamente por encima de tu nivel básico.

 

“Las calorías importan, pero importan más tus hormonas”

¿Qué significa “las calorías importan“? ¿Para qué importan? ¿Por qué importan?

Se me ocurren varias razones por las que alguien puede afirmar tal cosa:

1) ¿Importan, igual que importa la gravedad para dar un paseo a la orilla del mar? Sin gravedad no podríamos pasear, pero no parece que haga falta explicarle a nadie este hecho para que pueda dar un paseo por la playa. La ley de la gravedad no importa un carajo. ¿Cuando nos dicen “las calorías importan“, realmente quieren decir “no importan un carajo“?

También la ley de la conservación de la materia (ver,ver) se cumple en un ser vivo, pero no creo que eso sea en absoluto relevante para entender por qué nuestro tejido adiposo acumula triglicéridos, o cómo conseguir que los libere (ver). Decir que esa ley es irrelevante para entender las causas/soluciones a la obesidad, de ninguna forma es negar su cumplimiento.

Si quieres coger la zanahoria, tienes que tener una velocidad mayor que ella. No puedes violar las leyes de la física. Eso es cierto. ¿Importan esas leyes para resolver el problema y alcanzarla? Pues así estamos, haciendo el burro detrás de la zanahoria, porque sabemos muuuuuuucho de física.

2) Si lo que se quiere decir es que aumentar o reducir la cantidad de calorías puede influir en la ganancia de peso corporal, no tiene sentido atribuir el resultado a la energía de la comida, pues lo mismo se puede decir de los kilos o los litros de comida, pero todos coincidimos en que los kilos o litros “no importan”, ¿verdad? Todas esas variables están asociadas a la cantidad de comida y sus cambios suponen alterar múltiples propiedades de la dieta. Explicación ampliada.

Lo correcto sería decir que la cantidad de comida puede influir en algunos casos en la ganancia o pérdida de grasa corporal. ¿Porque cambian las calorías? Es obvio que no, como demuestran una y otra vez los estudios científicos donde a igualdad de calorías los resultados son diferentes. Ejemplo.

3) Si lo que se quiere decir es que las calorías son lo que determina (y aquí usar la palabra correcta es muy importante) si hay ganancia o pérdida  de grasa corporal, erramos, porque los adipocitos responden a cambios fisiológicos (hormonales, enzimáticos, etc.), y esos cambios no vienen determinados por el total de calorías consumidas, sino por muchas otras propiedades de la dieta. Bajo este supuesto, si las calorías (que eliminan esa información) “importan”, las hormonas no pueden importar. Blanco y negro al mismo tiempo no es gris, es falso.

The “clean eating” kicker is that “clean” calories count just as much as “dirty” calories when it comes to gaining or losing fat. Michael Mathews

Lo que manda al traste “comer limpio” es que las las calorías “limpias” cuentan tanto como las calorías “sucias” cuando de ganar o perder grasa se trata.

Como lo dictaminan las leyes de la física, no hace falta darle más vueltas, ¿verdad? (ver)

4) Planteo una cuarta opción. La gente es muy burra y cree que la primera ley de la termodinámica, inviolable, hace inevitable hablar de calorías para analizar las causas y buscar soluciones a la obesidad. Es un error (ver), pero decir “las calorías no importan” supone, bajo su punto de vista, ser visto por los demás como un cantamañanas que está negando el cumplimiento de leyes universales. A los ojos de la manada te conviertes en un paria sin credibilidad. Decir “las calorías importan”, lo creas correcto o no, te importe lo que estás diciendo o no, evita convertirse en el ojo del huracán “social”.

5) Y una quinta opción, que es ser o bien un fanático o muy cortito de entendederas y simplemente dices que las calorías importan porque no entiendes nada de nada, y es lo que deduces de argumentos de “alto nivel” como que “las leyes de la termodinámica son inviolables” o que “como nuestro cuerpo funciona con energía pues es obvio que las calorías importan“. Y te quedas tan pancho.

No se puede convencer con razones a quien no ha llegado a su postura razonando. Ben Goldacre

Supongo que en ese caso, ningún razonamiento sirve para hacer entender el error. Pero de cualquier modo, por intentarlo no va a quedar (ver):

  • ¿Importan las calorías cuando le crece la musculatura a un culturista? ¿Sí? ¿No? ¿Qué significa “importan”?
  • ¿Importan las calorías cuando crece un niño? ¿Sí? ¿No? ¿Qué significa “importan”?
  • ¿Importan las calorías cuando una persona desarrolla joroba de búfalo? ¿Sí? ¿No? ¿Qué significa “importan”?
  • ¿Importan las calorías en una persona que sufre gigantismo? ¿Sí? ¿No? ¿Qué significa “importan”?
  • ¿Importan las calorías cuando una embarazada acumula grasa en previsión de la lactancia? ¿Sí? ¿No? ¿Qué significa “importan”?
  • ¿Importan las calorías cuando una persona acumula grasa en el hígado? ¿Sí? ¿No? ¿Qué significa “importan”?

A mí me parece imposible no entender que

¡ninguna de estas situaciones es un problema de termodinámica!

Ni se estudian, ni se entienden, ni se resuelven hablando de calorías. ¿Tan difícil es ver eso? ¿Se cumplen las leyes de la termodinámica en esas situaciones? Sí. Y sin duda en esos casos aumenta la energía acumulada en ciertos tejidos, ¿verdad? Pero esos cambios de “energía acumulada” no se entienden hablando de calorías, y mucho menos a nivel de todo el cuerpo, en lugar de en el tejido concreto que crece (ver). ¿Cierto? A lo mejor será porque lo que se acumula no es energía, sino grasa y/o músculo. La primera ley de la termodinámica se cumple siempre, pero eso no significa que sea ni relevante ni necesario ni útil hablar de ella, igual que no se alude a otras leyes que también se cumplen, pero que no aportan nada a la comprensión del problema. De verdad, ¿cómo el ser humano ha podido llegar a plantear el “balance energético” como base para entender la obesidad o cómo adelgazar?

  • ¿Importan las calorías cuando una persona acumula grasa en el tejido graso? ¿Sí? ¿No? ¿Qué significa “importan”?

Pero ni se te ocurra plantear que la obesidad no es un problema de energía, sino endocrino (ver), ni se te ocurra decir que las calorías (especialmente a nivel corporal, y no del tejido concreto) no importan, igual que no importan en el crecimiento de ningún tejido en un ser vivo, porque entonces eres un cantamañanas que niega el cumplimiento de leyes inviolables. Y pierdes credibilidad ante la manada de cenutrios. Tiene narices la cosa.

Yo no veo más opciones que esas cinco. O se está usando de forma inapropiada el verbo “importar”, o se está usando de forma incorrecta “calorías” como equivalente a “cantidad de comida”, o se están asumiendo como ciertas, simultáneamente, dos premisas que son incompatibles, o se quiere evitar ser machacado socialmente por la manada, o es que esa persona no da para más y es absurdo plantearse qué es lo que quiere decir con la frasecita de marras, por la sencilla razón de que ni él lo sabe ni tiene capacidad para saberlo.

¿Por qué no se habla de los kilos de comida o de los litros? ¿Por qué no se dice “la cantidad de comida importa”? ¿Por qué se mencionan las calorías, si las calorías no determinan los cambios en la grasa corporal? Desde el punto de vista científico o de la lógica no hay justificación para esa elección de palabras y de connotaciones.

NOTA: la cantidad de comida afecta a tus hormonas y puede, en algún caso concreto, ser un factor a tener en cuenta (ver,ver). Pero eso no quiere decir que engordar o adelgazar sea un “problema de energía”. Hablar de calorías no es algo que venga impuesto por las leyes de la física ni es algo que la evidencia científica haya justificado (ver).

¿Importan las calorías?

Puede que en algún caso, a algún forofo de la musculación, contabilizar las calorías de la comida le sea útil para controlar la cantidad de comida que consume, y así conseguir algún objetivo de grasa corporal que no logra comiendo con normalidad. ¿Es contar calorías inútil o contraproducente en todos los casos? No. No creo que sea inútil y contraproducente en todos los casos. Es una forma más de medir la cantidad de comida que puede tener utilidad práctica en algún caso. Una cosa diferente es atribuir el resultado obtenido a las calorías o afirmar que las leyes de la física obligan a plantear la obesidad como un problema de termodinámica: eso es intelectualmente indefendible (ver). Por otro lado, en el caso del forofo de la musculación del que hablaba antes, si fija un determinado reparto de macronutrientes, o una determinada composición de la dieta, lo mismo le da controlar el peso de la comida que contar calorías. Y es más, no es por despreciar esa forma de pasar el tiempo libre, pero bajar la grasa corporal al 5% no es un problema “real”. Sin ánimo de criticar ese tipo de aficiones, pero no veo que demuestre la inevitabilidad de hablar de calorías.

¿Importan entonces las calorías, signifique eso lo que signifique? ¿Para qué problemas prácticos hemos encontrado solución o alivio hablando de calorías?

  • Salvo en alguna persona que se sale de la norma, la evidencia científica dice que contar calorías no funciona como estrategia para pérdida de peso (ver, ver,ver,ver,ver). Por tanto, tampoco va a ser solución para todo tipo de problemas que se creen agravados por la obesidad (cáncer, diabetes, enfermedad cardiovascular, hígado graso, síndrome metabólico, etc.).
  • Aunque adelgazar o engordar fuera una cuestión de comer menos o comer más, que no lo es, hablar de calorías es menos efectivo para reducir la ingesta energética que hablar de la composición de la dieta (ver).
  • Aparentemente la teoría del balance energético, hablar de energía, tampoco ha impedido que la población engorde (ver,ver). Posiblemente porque engordar no es un problema de termodinámica, sino de hormonas y fisiología. No hay justificación para tratar el tema desde el punto de vista de la energía (ver,ver,ver). Y algunos opinamos que no sólo es inútil, sino que es contraproducente (ver).
  • La dependencia emocional y fisiológica de ciertos productos alimentarios, el problema de adicción a la no-comida, no tiene que ver con las calorías, sino con la composición de la dieta (ver,ver,ver,ver). No he visto evidencia científica de que contar calorías lo resuelva, y tampoco veo razonable pensar que sea una solución.
  • El hígado graso no tiene que ver con las calorías, sino con la composición de la dieta (ver,ver,ver), aunque la cantidad de comida pueda ser en algún caso concreto un agravante.
  • Los problemas de tiroides no son problemas de calorías y no se resuelven hablando de calorías, pero sí importa la composición de la dieta (ver,ver)
  • La diabetes, en cualquiera de sus versiones, se gestiona peor pensando en términos de calorías que pensando en la composición de la dieta (ver,ver,ver,ver)

Las calorías importan tanto, tanto, tanto, que no aportan ninguna solución.

El origen

Aparentemente, es casi imposible hacer entender a los creyentes en CICO (Calories In Calories Out) que el paradigma de la energía es un paradigma fraudulento, y que no es algo que venga impuesto por leyes inviolables de la física. Lamentablemente, no sabemos salir de la que creo que es la mayor estupidez cometida por el ser humano en toda su historia.

Those who consume more calories than they expend in energy will gain weight. There is no getting around the laws of thermodynamics. Fuente

Los que consumen más calorías de las que gastan en energía ganarán peso. No se pueden violar las leyes de la termodinámica

Lo que originalmente algunos burros creyeron que era algo impuesto por las leyes de la física, se ha quedado grabado a fuego, a pesar de que tanto la lógica como la evidencia científica han demostrado que la idea es fraudulenta (ver,ver,ver).

No sabemos salir de ahí, pero ¿por qué se habla de energía en el caso de la obesidad? ¿Cómo se ha llegado a la situación actual? Una respuesta obvia es la falta de inteligencia y el excesivo ego (el “ego obeso”) de las personas que se han dedicado a estudiar las causas y soluciones para la obesidad (ver,ver). La disonancia cognitiva de los investigadores es alucinante: te cuentan que el problema de la obesidad es el exceso calórico, pero cuando lo explican no vuelven a mencionar las calorías y detallan el papel de la insulina (ver). Pero esa estupidez tiene un origen: los prejuicios hacia los obesos, la creencia de que son/somos personas sin fuerza de voluntad, incapaces de contener el apetito y demasiado vagos para hacer ejercicio físico (ver,ver,ver). Ese tipo de creencias subyacentes se manifiestan en las contradicciones en las que caen los defensores de esta ideología, como afirmar que se puede engordar sin exceso calórico (ver), cuando les consta que la ingesta ha sido lo que ellos consideran “normal”. Eso delata que se juega con dos definiciones de “exceso calórico”, la confesable, i.e. la definida por el balance energético y sinónimo de “engordar”, y otro “exceso calórico” inconfesable, que significa “te lo has ganado tú solito por vago y glotón” (ver).

En mi opinión, sin esos prejuicios, nunca se habría llegado a plantear la estupidez de que el problema de engordar es un problema de cantidad de comida, y que la solución “evidente” es comer menos (ver). Y, lamentablemente, la nutrición basada en prejuicios no está dando resultado.

 “Mi opinión se sitúa en un punto intermedio. Es obvio que las calorías importan, y algún tipo de equilibrio entre lo que consumes y lo que gastas es necesario”

El punto intermedio entre un pensamiento correcto y un pensamiento erróneo, es un pensamiento también erróneo, pero quizá más peligroso, pues se nos vende como la voz de la moderación y el equilibrio, alejada de posturas dogmáticas. La moderación tiene buena fama y te anotas un tanto en la batalla de la imagen, pero presumir de moderación no da puntos como argumento racional.

¿”Es obvio que las calorías importan“? Ni de casualidad, eso es únicamente un dogma sin fundamento, una creencia basada en errores de interpretación de lo que dicen las leyes de la física (ver). Lo que es obvio es que quien hace este tipo de afirmaciones no sabe de lo que habla, o lo que es peor, no quiere saberlo.

Y es de lamentar que haya gente que siga propagando la pseudociencia del balance energético. ¿Equilibrio entre lo que consumes y lo que gastas? ¿Ese equilibrio es “necesario“? ¡Vamos hombre!

Bajo el fraudulento paradigma del balance energético, la diferencia entre lo que se consume y lo que se gasta es lo que se engorda. Si alguien dice “algún tipo de equilibrio entre lo que consumes y lo que gastas es necesario“, lo único que está diciendo es “algo es necesario hacer para no engordar“. No hay más información contenida en esa expresión. La consecuencia lógica de jugar con tautologías es acabar diciendo perogrulladas. Pero no es un error inocente: como vemos en la frase que estoy comentando, esta perogrullada existe para mandar el mensaje de que engordar es una cuestión de cantidad de calorías, de equilibrar ingesta y gasto energético: es necesario moderar tu ingesta energética y realizar ejercicio físico. Y ya sabes: si no lo consigues, eres un vago y un glotón. En esencia, eso es el fraude del balance energético: deducir de una tautología causas y soluciones para controlar el peso corporal.

¿”necesario“? Lo que es necesario es ignorar a la gente que habla de “equilibrar lo que se ingiere con lo que se gasta“. A veces, un comentario en un pequeño blog como éste, es más útil que leer a populares gurús de la nutrición:

Me parece que CICO es un error de concepto.
También me parece que hablar de “calorías sobrantes o excesivas” es otro error, más grave incluso. Establece una jerarquía que no creo que esté soportada con pruebas, es decir, asume que primero las calorías se gastan o consumen y lo que queda, lo que sobra, se almacena. No creo que esto sea lo que estamos viendo. Tenpao

Creo que vale la pena leer el comentario de Tenpao completo. Como digo, se puede aprender más leyendo ese comentario, que leyendo diez libros escritos por creyentes en CICO.

 

“Si quieres adelgazar, deberás reducir las calorías que consumes”

ABSOLUTAMENTE FALSO. Por mucho que nos den cifras de cuanto vamos a perder, por mucho que parezca que la persona que habla sabe lo que dice, nunca, en ningún experimento científico, se ha demostrado que reducir el número de calorías sea un método efectivo para adelgazar (entendiendo por adelgazar lo que todo el mundo entiende por adelgazar: perder mucho peso y mantener la pérdida a largo plazo). Es algo que no me voy a cansar de repetir en el blog: esa idea carece de fundamento científico (ver,ver,ver,ver). Aunque nos parezca razonable, NO ES VERDAD (ver). Es que no se adelgaza AUNQUE NO SE DEJE LA DIETA (ver,ver,ver,ver,ver,ver). Desconfía de cualquiera que te diga cuál es la clave para adelgazar con una dieta hipocalórica: no hay pruebas de que con adherencia se consiga (ver), no hay pruebas de que la clave sea que la restricción calórica sea moderada en lugar de drástica (ver), no hay pruebas de que la clave sea tomar mucha proteína por su poder saciante (ver), no hay pruebas de que reduciendo el tamaño de las raciones o sacando a pasear al perro cuando tienes hambre vayas a conseguir nada.

¿No quieres creer lo que dice en su blog un tipo que se llama Vicente? ¡Bien hecho! Consulta la evidencia científica y busca los estudios científicos que demuestran la efectividad de la restricción calórica. Hazlo. No te fíes de la opinión de otras personas, yo incluido, que dicen tener pruebas de lo que afirman. Fíate de las pruebas.

¿Y entonces qué hacemos si necesitamos perder peso? Igual que digo que las dietas hipocalóricas no funcionan, tampoco hay evidencia de ninguna otra opción basada en dieta y ejercicio físico que haya demostrado “adelgazamiento” en experimentos científicos. Tampoco los fármacos funcionan, al menos que haya visto yo.

Pensando en dieta y ejercicio, no te obsesiones con bajar de peso, porque es posible que no esté en tu mano. No se sabe cómo bajar de peso y por tanto tampoco qué parte de la población obesa puede lograrlo (ver). Come alimentos de verdad, no los que se crean procesando materias primas, y si el peso baja, perfecto, y si no baja, no aceptes que nadie te eche la culpa, porque no la tienes. Y no compres ningún producto para adelgazamiento, a nadie.

Como comentario final, siendo que la “cantidad” de energía no resuelve el problema, cabe pensar que puede haber esperanza en la “calidad”, es decir en pensar en la composición de la dieta. No son pruebas de que se pueda “adelgazar”, pero estos tres estudios son interesantes: ver,ver,ver.

Para acabar, algunas ideas básicas

1) Las calorías NO determinan los cambios en la grasa corporal. He comentado en el blog decenas o cientos de estudios científicos que demuestran que la misma cantidad de calorías producen resultados muy diferentes, luego las calorías no determinan cuánta grasa se acumula en un ser vivo. O en otras palabras, conociendo únicamente cuál es la ingesta energética, sin ningún dato más de la dieta, no se puede predecir el resultado que se va a producir. Si se acepta que los alimentos concretos en la dieta importan, se tiene que estar de acuerdo en que las calorías no sirven para predecir los cambios: hay más información relevante en la comida, al margen de las energía que se puede sacar de ella.

2) La razón por la que se engorda NO es que la ingesta supera al gasto energético. Esa expresión no es más que una tautología reinterpretada con una falsa causalidad. Sería como decir que el músculo crece porque se come más de lo que se gasta. ¿Alguien cree que es así, que el músculo crece porque la ingesta supera al gasto energético? Espero que no, porque inventar una causalidad en las leyes de la termodinámica es una barbaridad.

¿Es una obviedad que para que crezca el músculo “algún tipo de desequilibrio entre lo que consumes y lo que gastas es necesario“? ¿En serio? Es una estupidez hablando de musculatura, y es la misma estupidez hablando del tejido adiposo.

3) Engordamos cuando la comida crea los cambios fisiológicos (hormonales, enzimáticos, regulación de receptores hormonales, etc.) que producen el engorde, y esos cambios dependen de múltiples factores (cantidad de comida, reparto de macronutrientes, alimentos concretos, productos químicos en la comida, estrés, toxinas, suficiente descanso, estado de salud de la persona, etc.). Partiendo de ese hecho es imposible argumentar que las calorías importan, pues esos cambios no vienen determinados por las calorías. La fisiología no responde ante la energía de la comida.

4) Si se aumenta suficientemente la cantidad de comida (me refiero a aumentarla sin cambiar la composición de la dieta), es razonable pensar que llegará un momento en que los cambios hormonales producidos nos van a engordar. Pero ese momento no lo marcan las calorías de la dieta, pues con las mismas calorías dietas diferentes generarán resultados diferentes. Pero eso no quiere decir que en condiciones normales haya que prestar atención a la cantidad de comida: con una dieta saludable dudo que la cantidad de comida sea un factor relevante, pues imagino que habrá un rango de ingesta en el que no habrá efectos sobre el peso corporal, suba o baje la ingesta. Sólo es una creencia (ver). En cualquier caso, no está justificado aludir a las calorías (insisto: del mismo modo que no hablamos de kilos o litros).

5) Pensando en el peso corporal, la cantidad de calorías de la dieta es un mal resumen de la dieta, pues hay información relevante que se convierte en irrelevante cuando se habla del total calórico. Simplemente teniendo en cuenta cómo los distintos macronutrientes afectan a las hormonas, si creemos que las hormonas juegan un papel relevante, se tiene que concluir que las calorías son un resumen erróneo o incompleto de la comida. Por decirlo de alguna manera, son una imagen en blanco y negro de una escena en la que es posible que únicamente el color sea relevante. Es incoherente afirmar que es importante que la foto sea en blanco y negro, al tiempo que se dice que el color también importa.

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