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Si comes pan y lo quemas, ¿dónde está el problema? (I)

¿Parece razonable? Sí, parece razonable. Pero nuestro cuerpo no funciona así.

¿Por qué creemos que haciendo ejercicio vamos a compensar el engorde que nos provocan los malos alimentos? ¿Dónde está la demostración de que haciendo ejercicio se adelgaza y de que por tanto hacer ejercicio es equivalente a quemar grasa? Dejemos aparcado el falso “sentido común” y hablemos de evidencias científicas.

¿Cuál es el mecanismo fisiológico por el que hacer ejercicio te hace adelgazar?

Que haciendo ejercicio vas a quemar el “exceso de comida” (sea eso lo que sea) no se deduce de cómo funciona nuestro cuerpo, sino del fraudulento “balance energético”. La realidad es la que es: la grasa corporal no es un depósito pasivo que simplemente se llena cuando comes y se vacía cuando haces ejercicio. Eso es tan simplista como falso. Si el funcionamiento de nuestro cuerpo fuera tan simplón, ¡nos sería complicadísimo mantener un peso corporal estable!

En mi opinión, la realidad se parece más a lo siguiente: como alimentos engordantes, engordo y cuando hago ejercicio, aunque me canse y crea que estoy adelgazando, en realidad quemo más glucógeno que grasa. Y la poca grasa que haya quemado, al cabo de 24h mi cuerpo la puede reponer, con lo que en la práctica haciendo ejercicio puedo no perder absolutamente nada de grasa corporal. O una cantidad ridícula. Quizá el ejercicio físico puede mitigar los efectos de una mala dieta durante un tiempo, pero el cuerpo se puede acabar adaptando a ese nivel de actividad física. No está justificado pensar que haciendo ejercicio compensas los efectos de una mala dieta.

En cambio, los miembros del público son ahogados por un mensaje inútil sobre mantener un peso saludable a través del conteo de calorías, y muchos todavía creen erróneamente que la obesidad es enteramente debida a la falta de ejercicio. Esta falsa percepción se basa en la maquinaria de relaciones públicas de la industria alimentaria, que utiliza tácticas escalofriantemente similares a las del “Gran Tabaco”. “Es hora de acabar con el mito del ejercicio físico y la obesidad: no se puede ganar la carrera a una mala dieta

En definitiva, este mensaje es otra versión más de la estupidez del “balance energético”, según la cual una ley universal de la física nos da claves para saber cómo gestionar nuestro peso corporal. Es lo que la industria alimentaria quiere que pensemos: puedes comer lo que ellos venden, mientras luego lo quemes. “¿Dónde está el problema?” Pues el problema es que esa forma de pensar nos ha llevado a estar bien rellenitos.

Por otro lado la pregunta tiene una trampa típica: si la premisa es que puedes compensar el efecto de un mal alimento haciendo ejercicio, no ha lugar a cuestionar si realmente es así. Obviamente, si la premisa es que sabes cómo hacer que no te engorde, no existe riesgo de que te engorde y nada más se puede decir. Pero no es más que una falacia. Las cuestiones son: ¿cómo sabes que vas a poder librarte de ese engorde? ¿qué vas a hacer para forzar que se queme lo que hayas engordado? ¿más ejercicio físico?

Un amigo mío hizo, hace ya bastante tiempo, un comentario similar al que estoy comentando: “el problema de McDonalds no es la comida, es que luego no quemas lo que has comido“. Esa persona siempre ha sido delgada, su mujer también es delgada y sus hijas son muy delgadas. Pero él ha cambiado: ahora tiene bastante tripón, aunque no esté tan gordo como lo he sido yo. Mi interpretación es que su forma de pensar no le está funcionando bien. Y es una persona formada, culta y con titulación universitaria: el problema de la ignorancia no es tanto no saber, sino tener un falso conocimiento, es decir, creer que sabemos.

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