Lo más vergonzoso que he leído nunca

No estoy exagerando. Es una vergüenza: los “expertos” nos ilustran sobre la necesidad y las bondades de consumir azúcar.

El azúcar en los distintos ciclos de la vida: desde la infancia hasta la vejez

Los hidratos de carbono son nutrientes esenciales que deben estar en la dieta en las diferentes etapas de la vida y situaciones fisiológicas, de acuerdo a las recomendaciones.

Absolutamente falso (ver,ver): los hidratos de carbono NO son nutrientes esenciales. No hay ninguna necesidad de consumirlos, pues no hay ninguna enfermedad producida por no consumirlos.

the human body can adapt to a carbohydrate-free diet and manufacture the glucose it needs (fuente)

El cuerpo humano sabe adaptarse a una dieta sin carbohidratos y fabrica la glucosa que necesita

The lower limit of dietary carbohydrate compatible with life apparently is zero, provided that adequate amounts of protein and fat are consumed (fuente)

La mínima cantidad diaria de carbohidratos compatible con la vida es aparentemente cero, siempre que se consuman cantidades adecuadas de proteína y grasa.

La falsedad típica es que necesitamos consumir cabohidratos para que nuestro cerebro no se quede sin energía (mis negritas):

La principal función del azúcar es proporcionar la energía que nuestro organismo necesita para el funcionamiento
de los diferentes órganos, como el cerebro y los músculos, funcionalidad esencial a lo largo de la vida y situaciones fisiológicas.

constituyen la principal fuente energética del sistema nervioso y de las células sanguíneas, lo que sin duda es un aspecto esencial en todas las etapas de la vida y situaciones fisiológicas, pero de manera muy especial en el embarazo, recién nacidos, deportistas o en las personas mayores.

Pero no es cierto:

The elimination of dietary carbohydrate did not diminish the energy supply to the CNS under the conditions of these experiments (fuente)

La eliminación de los carbohidratos dietarios no disminuyó el suministro de energía al sistema nervioso central en las condiciones de estos experimentos

El artículo insiste una y otra vez en la conveniencia de incluir el azúcar en la dieta (mis negritas):

se debe incluir el consumo de azúcar en cantidad moderada

El consumo de azúcar es particularmente importante, porque permite incrementar y reponer los depósitos de glucógeno, tanto en el músculo como en el hígado. Tanto si la actividad laboral es física como intelectual, el consumo de azúcar sigue siendo aconsejable en la edad adulta.

Entre las mujeres adultas es muy habitual seguir algún tipo de régimen hipocalórico. En este caso, es muy importante conocer el beneficio que el consumo de azúcar implica para el buen desarrollo de la dieta

La alimentación de la diabética embarazada no debe ser ni hipocalórica ni restrictiva en hidratos de carbono

una ingesta moderada de azúcar es compatible con una dieta adecuada nutricionalmente y con el necesario aporte de micronutrientes y fibra dietética

los azúcares también son compatibles con una dieta equilibrada y saludable, y resultan de especial importancia en etapas de la vida que requieren de un aporte muy significativo de glucosa para los continuados procesos de atención y aprendizaje (infancia) o para el mantenimiento del apetito y para que se puedan vehiculizar otros nutrientes de crítica importancia, como sería el caso de las personas mayores, sin olvidar tampoco la importancia en la correcta práctica deportiva. El azúcar, incluso en cantidades muy moderadas, para determinados grupos de edad, constituye una importante fuente de placer en la dieta, pilar fundamental para procurar una correcta nutrición.

Y, según los autores, la percepción de que los carbohidratos engordan provoca un “perfil calórico” inadecuado en el que, en proporción, se consume más azúcar:

 la precepción muy generalizada de que los carbohidratos “engordan”, son perjudiciales o no esenciales, supone de hecho que, en general, su aporte al contenido energético de la dieta (“perfil calórico”) disminuya conforme el poder adquisitivo aumenta, y viceversa. Este fenómeno se viene observando también en España en los últimos años. En este perfil calórico inadecuado, son los hidratos de carbono complejos los que más disminuyen, mientras que, proporcionalmente, determinados hidratos de carbono como la sacarosa o los lípidos y las proteínas aumentarían.

Alucinante cómo se manipulan los conceptos en el texto anterior, jugando con los conceptos relativo-absoluto para meter miedo a la gente dando a entender que si reducen la ingesta de carbohidratos van a consumir más azúcar, que es ¡asustar a la gente con un mayor consumo del producto que esta basura de artículo está promocionando! ¡Madre mía! Puede que sea el argumento más manipulador que yo haya leído en toda mi vida.

Sigo con el artículo: es simplista relacionar azúcar con caries dental pues a lo mejor lo que pasa es no que no te has cepillado suficientemente los dientes, no culpa del consumo de azúcar. Y los carbohidratos evitan la cetosis (mis negritas):

esta relación es compleja, ya que no sólo los azúcares contribuyen al desarrollo de la caries debido a que este proceso también se encuentra interconectado con la frecuencia de la limpieza bucal, el uso de flúor en la misma, así como la composición salivar, por lo que no es admisible científicamente una relación simplista y exclusiva de asociación de la caries dental con el consumo de azúcares

Los hidratos de carbono tienen un efecto anticetogénico, al mismo tiempo que ahorrador de proteínas.

¿Problemas del “posible aumento de cuerpos cetónicos”? Por supuesto, no aportan evidencia de ninguno (ver).

¿Y qué produce la obesidad según los autores? Una excesiva ingesta energética no compensada mediante el gasto energético adecuado, es decir, la pseudociencia del balance energético (mis negritas):

Se calcula que unos 200 millones de niños de edad escolar padecen sobrepeso y unos 50 millones obesidad según la IOTF (International Obesity Task Force), debido a la ingesta excesiva de energía obtenida a base de productos con elevado contenido energético y baja densidad nutricional, pero fundamentalmente a la incapacidad actual para compensar mediante un gasto energético adecuado

no hay evidencia clara todavía para implicar directamente a los azúcares con la obesidad, aunque hay que tener en cuenta que un exceso de energía ya bien provenga de hidratos de carbono simples o de cualquier otro macronutriente energético, y asociado siempre a un estilo de vida sedentario, favorecería dicha patología si no se contrarresta con un adecuado gasto energético.

Las pruebas contra el azúcar

En temas de nutrición y obesidad es complicado establecer las causas de forma definitiva (ver). Eso es un hecho. A partir de ahí, es razonable que las personas tomemos decisiones sobre lo que creemos que es una alimentación saludable, y esas decisiones las vamos a tomar siempre en base a evidencia imperfecta. Unos podemos pensar que lo más sensato es ignorar a los “expertos” en nutrición y seguir una dieta evolutiva o paleo, porque es lo que más sentido tiene: comer lo que la naturaleza nos ofrece, no lo que inventamos en fábricas. Del mismo modo alguien puede creer que los alimentos que encontramos tal cual en la naturaleza son el problema, y que el azúcar es inocuo y/o necesario. Lo que no se puede hacer es usar falsedades para defender el consumo de azúcar: no necesitamos consumir carbohidratos, no necesitamos consumir azúcar, no necesitamos “el placer” que nos da el azúcar para mantener una dieta saludable y es profundamente estúpido argumentar que las leyes de la física dicen que engordamos porque “comemos más de lo que gastamos”. No es discutible (ver).

La verdadera causa del problema de obesidad que tenemos

¿Quién nos dice que engordar es un problema de “comer más de lo que se gasta”? ¿Quién nos dice que el azúcar no sólo no es contraproducente sino que es necesario consumirlo “con moderación”? No nos dejemos engañar: el problema de la obesidad no lo ha causado la industria alimentaria ni el problema es que la gente no siga las recomendaciones de los expertos: se está basando la –supuesta– lucha contra la obesidad en patética pseudociencia y recomendaciones dietarias sin fundamento. ¿Culpables? Para mí lo son los que promocionan la teoría del balance energético y la dieta de las harinas (ver). El problema de la nutrición no viene de las “dietas milagro”, ni de la homeopatía, ni del intrusismo, ni de no saber cerrar la boca a tiempo: viene de una casta de “expertos” que se ha inventado lo que es una “alimentación saludable” (ver). En cuanto rascas un poco te das cuenta de que no hay más fundamento que falsedades y planteamientos pseudocientíficos.

Leer más:

 

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14 respuestas a “Lo más vergonzoso que he leído nunca

  1. Saludos Vicente
    Me encantaría poder decir que eso es lo más vergonzoso que yo he leído también y, aunque tiene méritos de sobra, por desgracia no hace falta buscar mucho para encontrar joyas que le hacen competencia. He aquí solo un ejemplo:

    “Quizás este mito lleva arraigado mucho tiempo en la sociedad porque relacionamos que los alimentos que tienen gran cantidad de glucosa suelen ser bastantes calóricos y, por tanto, un consumo excesivo conduciría a un aumento sustancial de peso que a largo plazo podría convertirse en obesidad, factores de riesgo para la diabetes de tipo 2.”

    “Debemos recordar que los hidratos son uno de los elementos irreemplazables junto a las grasas y las proteínas, y que tan sólo nuestro cerebro consume un 20% de la energía que ingerimos en forma de glucosa.”

    http://muyenforma.com/consumir-mucho-azucar-provoca-diabetes.html

    No me queda más que alegrarme por haber descubierto la farsa a tiempo, antes de ser un diabético declarado, pero no puedo dejar de lamentar la suerte de quienes aún viven y mueren engañados.

    Gracias por la información que difundes

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  2. la retórica anti-azúcar es simplemente una campaña de meter miedo nacida del analfabetismo fisiológico

    El consumo de azúcares simples y polímeros de azúcar (p. ej., almidones) hasta el 75% de la ingesta calórica diaria total es inocuo en individuos sanos.

    Sería conveniente hacer el experimento con su familia. Tenerlos 50 años consumiendo esos niveles de azúcar y no detener el experimento bajo ninguna circunstancia. Este señor propone que sigamos haciendo ese mismo experimento con nuestra familia.

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  3. No importa que sea mentira lo que dices, si trabajas en la Harvard Medical School.

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