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Ciencia es la creencia en la ignorancia de los expertos (1 de 2)
Science is the belief in the ignorance of experts. Richard Feynman
The experts who are leading you may be wrong. Richard Feynman
Los expertos que te guían pueden estar equivocados.
Olvida por un momento todo aquello que dicen los «expertos» en nutrición. Y piensa en cuáles son tus ideas sobre cómo comer de forma saludable y cómo adelgazar. ¿Eres consciente de en qué se basan esas ideas? Si quisieras convencerme de alguna de ellas, ¿en qué se basaría tu argumentación? ¿Tienen un fundamento real esas ideas o son simples consignas transmitidas por los que se supone que saben?
Es posible que todo lo que hayas hecho hasta el momento sea «creer». Pero en mi opinión los «expertos» en nutrición no son una fuente de conocimiento, sino de desconocimiento. No son una ayuda, sino el problema.
Hacer dieta no sirve de nada
Ésa es la conclusión a la que llegaron los autores de un artículo de 2007: si hay que promover un método para luchar contra la obesidad, que sirva para mantener a largo plazo el peso perdido, está claro que ese método NO es hacer dieta.
If Medicare is to fund an obesity treatment, it must lead to sustained improvements in weight and health for the majority of individuals. It seems clear to us that dieting does not.
Analizaron los estudios publicados hasta ese momento sobre dietas de adelgazamiento y llegaron a la conclusión de que es mejor NO hacer dieta, que hacerla. Haciendo dieta casi nadie pierde peso, pero sin embargo entre uno y dos de cada tres participantes acaban con igual o más peso que antes de hacer dieta. Eso es lo que se muestra en la siguiente tabla resumen, sacada de ese mismo artículo: que al cabo de 4-5 años estamos hablando de alrededor de unos ridículos 3-4 Kg perdidos, de media. Y dependiendo del estudio, el porcentaje de gente que recuperó todo el peso perdido, o más, se movía entre el 30 y el 60%. Si hacer dieta fuera jugar a la ruleta, ten claro que a la larga la banca siempre gana.
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Los autores del artículo analizaron el balance de beneficios y peligros potenciales de ponerse a dieta, no encontrando claros beneficios ni en término de peso ni en término de salud, y sí advirtiendo del peligro para la salud de subir y bajar de peso repetidamente (weight cycling): «los beneficios de ponerse a dieta son sencillamente demasiado pequeños y los daños potenciales demasiado grandes para que se pueda recomendar como un tratamiento seguro y efectivo para la obesidad«.
The benefits of dieting are simply too small and the potential harms of dieting are too large for it to be recommended as a safe and effective treatment for obesity.
Eso es lo que se deduce de los resultados científicos. Si los supuestos expertos en nutrición saben que su consejo para adelgazar, el «come menos y muévete más», no funciona y que posiblemente es peor que no hacer nada, ¿cómo es que siguen insistiendo en ese mensaje? ¿Cómo son capaces de afirmar que el único método que se ha demostrado efectivo para adelgazar es comer menos y hacer más ejercicio, cuando ese método no funciona?
Cuando alguien me pregunta cómo es posible que los expertos te digan que para adelgazar controles el tamaño de las raciones, si no funciona, no soy yo el que tiene que aventurar una explicación para eso. La carga de la prueba está en quien hace esa propuesta: ese «experto» debería mostrar la evidencia de que con su consejo se va a perder peso de manera importante y a largo plazo. Y no puede mostrar esa evidencia, porque no se adelgaza.
¿Es cierto que ponerse a dieta no sirve de nada?
Creo que, efectivamente, hacer una dieta hipocalórica con intención de perder peso no sirve para nada (salvo alguna excepción que no hace más que confirmar que no es efectivo). La evidencia científica no respalda que seguir con la misma dieta basada en los carbohidratos, pero con raciones más pequeñas, lleve a una pérdida de peso significativa a largo plazo. «Come menos y muévete más» no funciona. Científicamente demostrado.
Pero eso no quiere decir que adelgazar sea imposible. Lo que quiere decir es que siguiendo las indicaciones de los «expertos», adelgazar es prácticamente imposible. Los que dicen que hacer dieta no sirve de nada solo contemplan un enfoque: la restricción calórica. Con pequeñas variaciones, pero restricción calórica. Y es cierto que esa solución no sirve de nada, pero no es la única opción. Sé prudente y desconfía de cualquier dieta extravagante. No quiero transmitir la idea de que uno deba seguir la primera dieta que le propongan. Lo que quiero decir es que la primera dieta de la que deberíamos desconfiar es la que nos proponen los supuestos expertos en nutrición.
La dieta de los «expertos» no es la palabra de Dios
La dieta propuesta por la mayoría de «expertos», la pirámide nutricional basada en la harina de semillas, es presentada como la forma en que tenemos que alimentarnos, sí o sí, como si existiera un fundamento científico indiscutible que respaldara su ideología, como si cualquier dieta que no siguiese esas directrices fuera incuestionablemente equivocada o peligrosa. Los «expertos» se comportan como si así fuera, como si salirse de sus normas fuera una locura.
Pero la ideología de esta gente es un gigante con pies de barro.
¿Dónde están los estudios científicos que garantizan que el consumo masivo de la harina de semillas es saludable a largo plazo? ¿Qué estudios científicos garantizan que a largo plazo es más saludable consumir harina de semillas que no consumir ningún tipo de harina? ¿No deberían haber realizado esos estudios antes de jugar con la salud de la población? Parece que ni siquiera son conscientes de lo irresponsable de su comportamiento. Sus creencias, sus intuiciones, deberían «hablarlas en la intimidad».
Ninguna opinión de los «expertos» es fiable, ni sobre la dieta que ellos proponen, la basada en la harina de semillas, ni sobre otras dietas.
Toda dieta diferente es una «dieta milagro»
Hay opciones más saludables para comer que la dieta de las semillas. Es un hecho demostrado, como mínimo, a corto-medio plazo, y nada hace pensar que esas otras opciones no sean más saludables también a largo plazo. Pero los «expertos» desacreditan sin titubeos cualquier dieta que no sea la suya. Mienten como cosacos, se inventan los datos y nos advierten de múltiples e imaginarios riesgos. Desde la situación de poder en la que se encuentran machacan sin miramientos cualquier idea que no sea la suya. La suya es la dieta saludable, el resto, dietas milagro.
Y si existen otras formas de comer más saludables, ¿cómo es que no acaban por imponerse? Pues porque esta gente es como el perro del hortelano, ni comen ni dejan comer. Todo lo que no sea SU pirámide nutricional, SU contar calorías, SU odio filovegetariano a la grasa procedente de animales, es rápidamente tildado de «dieta milagro», «dieta peligrosa» o «dieta inefectiva». Da igual que lo sean o no: no son la suya y ellos no necesitan ningún tipo de prueba para descalificarlas. La cuestión es que todas las mentiras que los «expertos» nos cuentan sobre dietas diferentes de la suya, en realidad bloquean cualquier posibilidad que puedan tener esas otras formas de comer para aportar resultados donde ellos no tienen respuestas. Los «expertos» nos tienen bloqueados en su absurda forma de pensar. Mientras no saquemos de nuestras vidas a esta gente, es complicado recuperar la salud.
La mala ciencia da carnaza a esta gente
Parece complicado discernir si el uso que hacen los «expertos» de la mala ciencia es consciente o inconsciente. ¿Son los «expertos» incompetentes o malvados? En parte es culpa de dichos «expertos», y en parte culpa de estudios científicos que a veces parecen diseñados ex profeso para darles argumentos. Me parece especialmente grave cómo se emplean los resultados científicos para ocultar que ciertas dietas sí permiten perder peso a largo plazo, como sucede, por ejemplo, cuando se nos dice que una dieta como la mía no hace perder más peso que otras dietas, y se oculta que en realidad en los estudios que citan la dieta nunca se mantiene a largo plazo. Ese hecho es relevante, y se oculta. Lo de que «ninguna dieta funciona» o «todas sirven por igual para adelgazar» son afirmaciones falsas basadas en estudios científicos en los que se abandona la dieta low-carb.
O cuando se habla de que una dieta baja en hidratos de carbono no es mejor que otras dietas, y se emplean en dichos argumentos estudios en los que la supuesta dieta low-carb era más bien un baño en hidratos de carbono. ¿Culpa del «experto» que ignora la evidencia, que se queda con conclusiones no respaldadas por los resultados reales, o culpa del «científico» que engaña al experto al extraer conclusiones sobre una dieta sin usar esa dieta en su estudio?
Un hecho significativo: en estudios en los que se compara una dieta baja con una dieta alta en hidratos de carbono, los resultados en términos de factores de riesgo cardiovascular sistemáticamente favorecen a la dieta baja en hidratos de carbono. Pero nos encontramos conque en alguno de esos estudios los investigadores muestran su preocupación por los efectos a largo plazo ¡de la dieta baja en hidratos de carbono! es decir, de la que sale victoriosa en la comparación. ¿No debería preocuparles la que siempre es la peor dieta, que además es la peligrosa porque es la que se nos recomienda seguir?
Es curioso cómo algunos expertos solo advierten de potenciales peligros en las dietas que no son la suya. Siempre peligros hipotéticos, no demostrados. Y que solo se les ocurren para las dietas que no son la suya.
La situación actual es lamentable
La ideología de los «expertos» carece de fundamento.
- No hay razón para basar la alimentación del ser humano en la harina de semillas. Eso no es comida para las personas.
- No hay razón para evitar la grasa de procedencia animal (la grasa saturada).
- Contabilizar las calorías de la comida no solo es inútil: es contraproducente.
- No es la grasa lo que engorda, ni el exceso de comida, sino una dieta desproporcionadamente alta en carbohidratos (especialmente el azúcar y las semillas/cereales) y llena de productos procesados.
- La gente no engorda por falta de fuerza de voluntad, ni por sedentarios: estamos gordos por culpa de seguir la recomendaciones de los «expertos» en nutrición.
- La gente no adelgaza comiendo menos ni haciendo más ejercicio.
- La dieta que los «expertos» imponen es dañina para nuestra salud.
No parecen ser conscientes de que sus ideas no son más que unas teorías sistemáticamente desmentidas por la realidad. Y siguen insistiendo en esas ideas, una y otra vez, como si por arte de magia, de repente, fueran a dar resultado tras décadas de sonados fracasos.
¿Por qué mienten? ¿Por qué mienten tanto?
No podemos aceptar como normal que supuestos profesionales de la salud mientan con impunidad. Debería haber consecuencias. La cantidad de mentiras empleadas para desacreditar una dieta como la mía es increíble. Mentir es un comportamiento irresponsable que pone en riesgo nuestra salud.
En la segunda parte de esta entrada hablaré de las principales mentiras que los «expertos» dicen sobre una dieta como la mía. No son pocas.
Leer más:
- El consejo de los expertos para adelgazar
- ¿Es posible perder peso a largo plazo?
- Desinformando, que es gerundio
- ¿Son sanas las dietas bajas en hidratos de carbono?
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