Etiquetado: pérdida de peso

Se puede engordar por «comer menos»

No es ésta la entrada que tenía previsto publicar en este momento, pero la cuelo porque me apetece más contar algo ameno que volver a publicar una entrada demasiado densa. Hay unos ratoncitos que nos quieren enseñar cosas muy interesantes.

 

Estudio de 2013 titulado «Weight cycling promotes fat gain and altered clock gene expression in adipose tissue in C57BL/6J mice«.

Dos grupos de ratones, consumiendo la misma dieta, con una diferencia:

  • El grupo identificado en la gráfica con color gris claro consume toda la comida que quiere
  • Al grupo identificado con color gris oscuro se le restringe la ingesta periódicamente (se van alternando 10 días de comer libremente con 4 días de restricción calórica)

En la gráfica se muestra la ingesta de cada una de esas dos dietas (y de una tercera, de la que hablaré luego) a lo largo del experimento. Ignora la gráfica si quieres, porque enseguida la voy a analizar.

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He repetido la gráfica más abajo, resaltando en rojo la diferencia entre las dos dietas en los 10 segmentos temporales. Como se puede comprobar, el grupo de ratones «gris claro» acaba consumiendo más comida que el «gris oscuro».

Selección_424

Repito: el grupo gris claro ha consumido más comida, claramente, que el grupo gris oscuro.

¿Qué grupo de ratones ha acabado con más peso y más grasa corporal?

Antes de dar la respuesta, vamos a ver los mismos datos de ingesta, pero esta vez resaltando otra cosa:

  • El grupo gris claro ha tenido una ingesta bastante constante en el tiempo. Alta, pero estable. He destacado su ingesta con color azul.
  • El grupo gris oscuro ha consumido menos calorías, pero alternando etapas de muy poca ingesta con etapas de ingesta similar al grupo gris. Su ingesta la he destacado en rojo. En cierta manera es como si este grupo hace dieta, la deja, hace dieta, la deja, etc. De ahí la etiqueta «weight cycling» (ciclos de pérdida y recuperación de peso) que se le da al grupo gris oscuro.

Y repito la pregunta, ¿qué ratones han engordado más? La composición de la dieta es la misma, la diferencia es que los ratones del grupo gris claro han consumido más energía, mientras que los ratones del grupo gris oscuro han alternado etapas de poca ingesta («hacer dieta») con otras de mucha ingesta («no hacer dieta»).

La respuesta es que los ratones del grupo gris oscuro, los que menos han comido, han engordado más. Alternar restricción con no-restricción calórica ha alterado su metabolismo, haciéndolos más eficientes a la hora de acumular grasa. Han consumido menos energía, pero de esa energía han aprovechado un mayor porcentaje para acumular grasa, y al final del experimento han acabado con más grasa corporal que los otros ratones, los que más comían.

En la siguiente figura vemos cómo los ratones del grupo gris oscuro han acabado con más grasa corporal (WAT, de White Adipose Tissue) que los del grupo gris claro:

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Y la eficiencia con la que han aprovechado lo que comían para engordar es claramente mayor en el grupo gris oscuro. Para ellos una caloría de comida era mucho más engordante que una caloría para los otros ratones:

Selección_425

NOTA: según los autores, la eficiencia decae con el tiempo porque los ratones eran jóvenes al principio del estudio (estaban creciendo).

En la gráfica bajo estas líneas podemos ver cómo los ratones del grupo gris oscuro (puntos negros en la gráfica), aun ingiriendo menos comida, han acabado pesando más que los ratones del grupo gris claro (puntos identificados como Hypercaloric feeding):
Selección_423

También me parece interesante resaltar lo que ha sucedido con la tercera dieta, el grupo Low-fat, identificado en la gráfica anterior con color gris-claro, en comparación con el grupo Hypercaloric. Las dietas de ambos grupos eran diferentes. En todo momento el grupo Hypercaloric ha consumido más energía, como se puede ver en la gráfica inicial, pero eso ha sido compensado con una menor eficiencia a la hora de engordar, como se deduce de la gráfica de la eficiencia. Si bien es cierto que el grupo Hypercaloric acabó pesando más que el grupo Low-fat, esa diferencia no fue estadísticamente significativa (P=0.988). Se demuestra que una mayor ingesta en términos calóricos no tiene por qué engordar más, si la composición de la dieta es diferente.

Volvamos a nuestros ratones, los de la restricción calórica repetida varias veces. ¿Han acabado más gordos porque el hambre que han pasado durante la restricción calórica les ha hecho comer más, cuando se les ha dejado comer libremente? No, no es eso lo que ha sucedido. En global comieron menos que el grupo gris claro. Y nótese que fueron los que más se sacrificaron. Si hubieran hecho la restricción calórica voluntariamente estaríamos hablando de los ratones con más fuerza de voluntad. Y son los que más gordos han acabado.

¡Tanto esfuerzo haciendo dieta y engordamos más que los que han comido lo que les ha venido en gana!

No solo eso: al final del estudio están más gordos que los demás y ¡con tendencia a seguir engordando! porque su cuerpo todavía es el más «eficiente» almacenando grasa (el que más engorda por cada caloría ingerida). Es decir, se han metido en un problema del que parece imposible salir pensando en términos de cantidad de comida.

Estos resultados son en ratones, no en personas. No estoy queriendo deducir de este estudio que en humanos las cosas sean igual, pero sí estoy afirmando que la restricción calórica NO es un método de adelgazamiento incuestionable. Al contrario, su origen es estúpido (ver,ver), no divino, y la evidencia científica no nos da razones para pensar que funciona para adelgazar (ver).

Mi hipótesis es que a los humanos nos suceden cosas parecidas cuando hacemos restricción calórica.

The majority of individuals regain virtually all of the weight that was lost during treatment irrespective of whether they maintain their diet or exercise programme. (De “It is time to stop counting calories, and time instead to promote dietary changes that substantially and rapidly reduce cardiovascular morbidity and mortality“)

La mayor parte de los individuos recuperan virtualmente todo el peso que fue perdido durante el tratamiento, con independencia de que se mantenga o no la dieta o el programa de ejercicios.

«La mayor parte recupera virtualmente todo el peso perdido, con independencia de que se mantenga o no la dieta»

These studies show that one third to two thirds of dieters regain more weight than they lost on their diets, and these studies likely underestimate the extent to which dieting is counterproductive because of several methodological problems, all of which bias the studies toward showing successful weight loss maintenance. (De «Medicare’s search for effective obesity treatments: diets are not the answer.»)

Estos estudios muestran que de un tercio a dos tercios de los que hacen dieta acaban con más peso que el que tenían antes de ponerse a dieta, y probablemente estos estudios estiman a la baja en qué medida hacer dieta es contraproducente, debido a varios problemas metodológicos, todos los cuales conducen a presentar éxitos en el mantenimiento del peso perdido.

«de un tercio a dos tercios de los que hacen dieta acaban con más peso»

En los humanos tenemos básicamente dos explicaciones para el fracaso sistemático de la restricción calórica como método para perder peso. O bien a) la restricción calórica fracasa porque la gente la abandona al cabo de unos meses, o bien b) la restricción calórica fracasa porque se producen en nuestro cuerpo reacciones metabólicas/hormonales que se oponen a la pérdida de peso (y que, por ejemplo, nos hacen acumular más grasa por cada caloría ingerida, algo análogo a lo que hemos visto en los ratones).

La primera opción se basa en la hipótesis de que prácticamente nadie tiene fuerza de voluntad para seguir una dieta más allá de seis meses. ¿Tiene sentido eso? Pero además defender esa hipótesis supone negar la existencia de evidencia científica que señala a otras causas en la recuperación del peso perdido. ¿Hay pruebas científicas que respalden la idea de que en humanos existe una reacción similar a lo que hemos visto en los ratones? Ya he hablado de eso aquíaquí o aquí, y volveré a hacerlo más adelante (ver). Pero en pocas palabras: yo diría que SÍ existe evidencia científica de que es así.

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