Si comes pan y lo quemas, ¿dónde está el problema? (II)

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Effects of post-absorptive and postprandial exercise on 24 h fat oxidation

Los participantes, que son 12 atletas jóvenes y varones, realizan 60 minutos de bicicleta de no muy alta intensidad. Realizan dos veces el experimento, una haciendo el ejercicio antes y la otra después de desayunar:

Exercise was performed before (0630–0730 h) or after (1030– 1130 h) breakfast at 50% of VO2 max for 60 min using a bicycle ergometer.

En la gráfica se muestra el resultado en términos de oxidación de grasa y carbohidratos si el ejercicio se realiza antes (puntos negros) o después (puntos blancos) de desayunar.

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Más que comparar las dos posibilidades de ejercicio, lo que me interesa es que, tal y como vemos en la gráfica anterior, en ambos casos se queman más carbohidratos que grasa. Si el gasto energético durante el ejercicio ha sido de unas 600 kcal (ver figura 2 del artículo), a ojo, unas 200 kcal vienen de grasa en el caso de que el ejercicio se realizara antes de desayunar,  y tan sólo 150 kcal vienen de grasa si ya se había desayunado.

Al final del día, los que hicieron el ejercicio después de desayunar no han perdido ni un gramo de grasa corporal. Los que hicieron el ejercicio antes de desayunar han perdido unos 12 g de grasa (unas 110 kcal).

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En términos de balance energético, el ejercicio de 600 kcal realizado por la mañana se ha traducido en un déficit calórico al final del día de unas 150 kcal. Pero eso no nos dice nada de la pérdida de grasa corporal, que, como ya he comentado, en uno de los grupos ha sido nula y en el otro unos 12 g.

En palabras de los autores, hacer ejercicio hace que quemes grasa durante la actividad física, pero al final del día quemas tanta grasa como si hubieses tenido un día sedentario:

exercise-induced negative energy balance increases fat oxidation. However, exercise, independent of negative energy balance has little effect on accumulated 24 h fat oxidation, i.e. fat oxidation on days with exercise is not different from that on sedentary control day in energy balanced condition

Dando por buenos estos datos, el beneficio en términos de perder grasa corporal es irrisorio. Y, encima, no todos somos jóvenes atletas.

¿Ejercicio físico? Sí, claro: hacer ejercicio es saludable (ver). Pero, ¿para adelgazar o para compensar una mala dieta? No lo tengo claro.

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Islas paradisíacas, hasta que por arte de magia todos se vuelven vagos y glotones

La epidemia empezó cuando la región tropical le dio la espalda a las dietas tradicionales de pescado y vegetales frescos y los reemplazó con […] arroz blanco, harina, alimentos enlatados, carnes procesadas y refrescos importados de otros países (ver)

Estamos hablando de islas del Océano Pacífico en las que las tasas de obesidad van más allá de lo alarmante. ¿Cómo describirías esa lista de alimentos que el texto hace responsables de la epidemia de obesidad? Yo diría cereales, azúcar y alimentos procesados. Y si se quiere, aún se puede resumir más: productos que no se pudren fuera de la nevera.

¿Cómo lo describen en el artículo del que he sacado el texto? En la parte en la que he puesto el símbolo “[…]” figura la siguiente descripción: “alimentos altamente procesados y con una alta densidad energética“.

¿Alta densidad energética? ¿Ven alta densidad energética en alimentos que son básicamente carbohidratos? Fijémonos en lo que está pasando: el dogma nutricional actual establece que la obesidad es culpa de un exceso de energía: nos dicen que ingerimos más energía de la que gastamos. Y como no tienen dos dedos de frente, eso lo reinterpretan como que comemos de más y que nos hemos vuelto sedentarios (ver, ver). Como “saben” que la culpa de la obesidad es de comer demasiado, la causa del problema tiene que ser la energía. Ven “alta densidad energética” donde no la hay, y sin embargo no resaltan que se ha pasado de una dieta tradicional sin carbohidratos basura, en la que solo había pescado y vegetales frescos, a una llena de carbohidratos (arroz, harina y refrescos). Pero no ven los carbohidratos, solo ven exceso de energía.

Pensemos un momento en la siguiente incoherencia: ¿viene el problema de estas poblaciones de que han copiado la glotonería y vaguería de occidente? Si todo es un problema de moverse poco y comer mucho, si realmente es así, ¿por qué se resalta que ha habido una sustitución de los alimentos tradicionales por otros? Es un planteamiento incoherente. ¿O es que nos están diciendo que casualmente esas poblaciones se han vuelto vagas y glotonas, justo al mismo tiempo en que han empezado a consumir cereales, azúcar y alimentos procesados? ¡Sí que es casualidad!

En los países tropicales existe un deseo de evitar el trabajo físico e incluso de caminar

El patrón es siempre el mismo (ver ): sustitución de alimentos tradicionales no procesados por “alimentos” altamente procesados basados en los cereales. Con ese cambio vienen las “enfermedades de occidente”. No es la energía. No es la glotonería. No es el sedentarismo.

Pero los hay que solo ven energía:

la creciente urbanización y la cultura sedentaria han contribuido aún más al incremento de la obesidad entre los isleños del Pacífico

Es la “teoría del coche“: antes se iba andando a todas partes, ahora se va en coche. ¡Ahora se gasta menos energía y eso nos hace gordos! Nos parece razonable porque es lo que nos han repetido durante décadas. Pero no es una idea avalada por la evidencia científica (ver). Ni por el sentido común: si te mueves menos, comes menos. Si te mueves más, comes más. Y no engordas. Sin cereales, ni azúcar, ni alimentos procesados en la dieta, no estarían gordos. Si la dieta fuera la tradicional, basada en la pesca o la caza y vegetales frescos, con seguridad no iban a engordar, por muy sedentarios que fueran (ver,ver).

Solo una cosa más. Fijémonos en el siguiente relato (ver):

En las regiones más pobres del mundo y en los estratos más pobres de la sociedad en general, la dieta típica ha sido tradicionalmente baja en grasa, basándose en cereales y legumbres, y siendo suplementada cuándo y cómo era posible con proteína animal rica en nutrientes. Las pasadas décadas han sido testigo de una transición nutricional hacia una dieta occidentalizada en muchos lugares del mundo. Esta dieta ofrece mayor diversidad, pero contiente más grasas saturadas, azúcares, almidón y proteína animal.

¿Sabes qué ponen a continuación en ese texto, como ejemplo destacado de lo que cuentan? Exacto: las islas del Pacífico. Al parecer los habitantes de esas islas se han dedicado desde siempre al cultivo del trigo, no a la pesca, y su salud empeoró por culpa de la grasa saturada y la proteína animal. Y estaban sanísimos mientras consumían grandes cantidades de harina.

Los “expertos” en nutrición nunca defraudan.

Frente a esas mentiras, los hechos dicen que en las islas en que se consume la dieta tradicional de pescado, tubérculos, fruta y coco, la enfermedad cardiovascular y el síndrome metabólico son desconocidos. En esas islas el aceite, los cereales y el azúcar contribuyen en término medio en un 0.03%. Nada de cereales ni de azúcar. Y la margarina, productos lácteos y alcohol no forman parte de la dieta (ver,ver,ver). ¿Alguien ha dicho “paleo”?

Tubers, fruit, fish and coconut are dietary staples. Oil, cereals and refined sugar contribute by a median of 0.03% of the energy intake (90th percentile 0.8), and margarine, dairy products and alcohol are absent

Mis conclusiones:

  • Si quieres evitar problemas de salud, come como tus antepasados: productos sin procesar. Carne fresca, pescado fresco, vegetales frescos y agua. Y para de contar. Olvida el azúcar, los cereales y cualquier otro producto que no se estropee rápidamente fuera de una nevera. Si no existe tal cual en la naturaleza, no lo consumas.
  • Nunca te fíes de los “expertos”.
  • Asume la responsabilidad de tu salud: lee, analiza, piensa. Te llevará un tiempo, que pensabas que podías ahorrarte, pero es imprescindible evitar a los “intérpretes” de los resultados científicos. Yo incluido: no te creas lo que yo cuento, analiza por ti mismo/a la evidencia científica.

Leer más:

No hay más ciego que el que no quiere ver

“incluso en los colegios con una dieta equilibrada” hay obesidad infantil, por lo que “hay que dar más importancia al ejercicio” (fuente).

Sí, es sorprendente. Incluso cuando a nuestros hijos los alimentan en los colegios con pienso para engorde, incluso cuando la alimentación se basa en harinas de semillas, hay obesidad… ¡Es tan tan sorprendente!

Pero como ellos no creen que el pienso para engorde pueda ser causa de la obesidad, deducen que tiene que ser la falta de ejercicio. O es que somos unos vagos o es que somos unos glotones (ver), pero los cereales y el azúcar de la dieta nunca tienen la culpa.

Como curiosidad, en EEUU hay más obesidad en los condados pobres que en los ricos (ver). Cuesta creer que sean la sobreabundancia de comida y la glotonería las que hace que en este caso la gente con menos recursos económicos engorde más. ¡Será entonces que son sedentarios!

¿Es razonable pensar que la gente con menos recursos económicos es más sedentaria? ¿O será que consumen más harina, más pan, más pasta, “alimentos” más asequibles económicamente, muy pobres en nutrientes pero cargados de hidratos de carbono?

Me llama la atención la definición de sedentarismo que hacen en este artículo:

sedentary adults are those who report no physical activity or exercise other than at their regular job

Adultos sedentarios son los que no dicen hacer más ejercicio o actividad física que la que hacen en su trabajo

Acabamos de convertir en sedentaria a una empleada del hogar, que se pasa el día limpiando casas, que llega rendida a casa y que no va entonces al gimnasio o sale a correr un rato para mantenerse “en forma”. ¿Tiene eso algún sentido? Yo solo veo uno: puesto que no podemos achacar la obesidad al exceso de comida, entonces hay que falsificar los datos para encontrar sedentarismo.

Por otro lado, como todos sabemos los gordos lo son por falta de fuerza de voluntad: tu trabajo puede ser muy físico, pero eso no cuenta porque te has visto obligado a hacer ejercicio. Sigues siendo un golfo. Y sedentario.

Hace un par de días se publicó un Editorial en el British Journal of Sports Medicine titulado “Es hora de acabar con el mito de la obesidad y el sedentarismo: no se puede ganar la carrera a una mala dieta“.

El título ya es prometedor, al no hablar de “exceso de calorías”, sino de “mala dieta”. Evitar la obesidad no se consigue pensando en la cantidad de comida, sino en qué se come.

Algunos extractos:

physical activity does not promote weight loss

La actividad física no produce pérdida de peso

members of the public are drowned by an unhelpful message about maintaining a ‘healthy weight’ through calorie counting, and many still wrongly believe that obesity is entirely due to lack of exercise.

La gente de la calle es ahogada por un mensaje inútil sobre mantener un peso saludable a través de contar calorías y muchos todavía creen erróneamente que la obesidad es debida por completo a no hacer ejercicio

It is where the calories come from that is crucial. Sugar calories promote fat storage and hunger. Fat calories induce fullness or ‘satiation’.

Lo importante es de dónde vienen las calorías. Las calorías del azúcar producen acumulación de grasa y hambre. Las calorías de la grasa inducen saciedad.

A large econometric analysis of worldwide sugar availability, revealed that for every excess 150 calories of sugar (say, one can of cola), there was an 11-fold increase in the prevalence of type 2 diabetes, in comparison to an identical 150 calories obtained from fat or protein.

Un análisis econométrico de disponibilidad de azúcar a nivel mundial reveló que por cada 150 kcal de azúcar (un bote de refresco), se multiplica por once la prevalencia de la diabetes tipo 2, en comparación con obtener esas mismas 150 kcal de grasa o proteína.

A recently published critical review in nutrition concluded that dietary carbohydrate restriction is the single most effective intervention for reducing all the features of the metabolic syndrome and should be the first approach in diabetes management, with benefits occurring even without weight loss.

Una revisión crítica en nutrición publicada recientemente concluyó que la restricción de carbohidratos en la dieta es el tratamiento más efectivo para reducir todas las manifestaciones del síndrome metabólico, y debería ser la primera opción en la gestión de la diabetes, con beneficios que ocurren incluso sin pérdida de peso.

Hay algunas cosas que no me gustan del editorial, como por ejemplo que hablen de “hambre” o “saciedad”, pero son detalles. En general, lo veo muy acertado.

Leer más:

Menos nutricionistas = más salud

Hace un par de días Inma enlazó en un comentario un artículo publicado en la prensa española. Me llamó la atención que en ese artículo una persona pedía que los “nutricionistas” formaran parte del sistema público de salud. Un sinsentido. Un paso atrás. No solamente les daríamos más poder para dañar nuestra salud, sino que además lo pagaríamos de nuestro bolsillo. Desde luego no es lo que yo quiero, pensando en mi salud y en la de los míos.

La vía para mejorar nuestra salud no es dar a esa gente más protagonismo, sino quitárselo por completo. Esos “expertos” son la causa de muchos de los problemas de salud que sufrimos; difícilmente facilitarles seguir haciendo daño es la solución.

Como todo buen engaño, al principio suena razonable

Aumento de grasa corporal = Calorías que ingieres menos calorías que quemas

  • Suponiendo que las calorías que quemas no cambian, si ingieres demasiadas calorías engordarás. Conclusión: engordas por comer demasiado.
  • Suponiendo que la ingesta calórica no cambia, si quemas pocas calorías engordarás. Conclusión: engordas por sedentario.

Esto es lo que los “expertos” nos cuentan: que nos hemos vuelto vagos y glotones. Según ellos, ésa es la conclusión que se deriva de las leyes de la termodinámica.

Es como cuando vas al bufé libre de un hotel: comes por comer. En eso nos hemos convertido.

Nos dicen que el problema es la glotonería. Y el sedentarismo. Pero es un engaño.

Reorganicemos la igualdad matemática:

Calorías que ingieres =Aumento de grasa corporal más calorías que quemas

  • Suponiendo, como antes, que las calorías que quemas no cambian, si aumenta tu grasa corporal vas a aumentar la ingesta. Conclusión: comes más porque estás engordando. No al contrario.

Pero también es posible escribirla así:

Calorías que quemas =Calorías que ingieres menos Aumento de grasa corporal

  • Suponiendo, como antes, que las calorías que ingieres no cambian, si aumenta tu grasa corporal vas reducir el gasto energético. Conclusión: te vuelves sedentario porque estás engordando. No al contrario.

Las leyes de la termodinámica NO dicen que engordemos por consumir más energía de la que gastamos. Ni que el problema sea que la gente come mucho y se mueve poco. Ese mensaje es un engaño, una tomadura de pelo. Y tan sencillo de ver, que cuesta creer que los “expertos” sean capaces de cometer un error de tal magnitud.

La disminución del tamaño de las raciones consumidas es una medida estratégica válida para la reducción de peso

Reducir las calorías y luchar contra el sedentarismo. Esos son los pilares de los consejos nutricionales que nos dan los “expertos”, y están basados en una fraudulenta interpretación de lo que dicen las leyes de la física. Y aunque se ha demostrado sobradamente que “come menos y muévete más” no es un camino válido para adelgazar, sigue siendo recomendado como solución al problema de la obesidad. ¡Hasta nos dicen que es una estrategia válida para perder peso! Los “expertos” desdeñan los resultados reales de sus consejos, pues creen tan firmemente que estamos gordos por glotones y vagos, que no conciben que su solución no funcione. Dar más poder a los “expertos” en nutrición es una temeridad que nuestros seres queridos pagarán con su salud. Lo que necesitamos no es intensificar unas recomendaciones dietarias estúpidas, sino librarnos de ellas.

Solo se me ocurre un mensaje sencillo y eficaz para controlar el peso: Haz tu alimentación más vegetariana

Se le ocurre… ¡Por favor! Nunca hemos necesitado “expertos” que nos dijeran cómo comer. La paradoja es que si no hubiera “expertos”, no los necesitaríamos.

NOTA: por supuesto, como en todos los colectivos, habrá excepciones, gente competente que base sus consejos en la evidencia científica. Pero, a la vista está, que la mayoría de ellos habla de calorías, dice lo que “se le ocurre”, nos habla de controlar las cantidades y recomienda dietas casi vegetarianas. Cuanto más lejos, mejor.

Leer más:

Nutrición, una ciencia en la que el ciego es el rey

(english version: click here)

La obesidad es causada en general por comer demasiado y moverse poco

Si quieres perder peso, no comas. No es medicina, es termodinámica. Si comes más de lo que gastas, lo almacenas

La ley de la conservación de la energía dice que la energía que ingerimos no puede desaparecer, tiene que transformarse de alguna manera. De forma simplificada, en una persona, la energía ingerida tiene que transformarse en músculo creado, grasa acumulada o gastarse en forma de calor/trabajo.

Primer error

El primer error que cometen algunos “expertos” es pretender que la ecuación anterior da una explicación o las claves para entender cómo funciona un sistema. ¿A qué me refiero? Muy sencillo: ¿dice la ecuación anterior que lo que está a la izquierda de la igualdad depende de lo que está a la derecha? ¿el músculo que desarrollo, la grasa que acumulo y el calor que disipo determinan cuánto como? Matemáticamente sí, pero el planteamiento es estúpido, como es evidente en el momento en que pensamos en qué gobierna en el mundo real cada elemento de la ecuación.

Y reorganizando los términos de la ecuación, verás que precisamente ése es el primer error que cometen los “expertos”, interpretar que las matemáticas nos dicen qué hacer para controlar la grasa acumulada:

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¿Dice la ecuación que la energía ingerida, el gasto energético y el músculo creado determinan la grasa que acumulo? Aunque creas que tiene sentido, fíjate que es la misma interpretación que hacíamos antes, y carecía por completo de sentido. La fórmula de la conservación de la energía no permite deducir que la energía ingerida, el gasto energético y el músculo creado determinen la grasa acumulada. Si esa idea es correcta o no, será algo que haya que deducir de nuestro conocimiento del cuerpo humano, pero no se deduce de las leyes de la termodinámica.

Segundo error

El segundo error que cometen algunos “expertos” es omitir la creación de músculo.

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Como comentaremos enseguida, los “expertos” nos dicen que una ingesta excesiva (“comer mucho” ) y un gasto energético reducido (“moverse poco”) nos hacen acumular grasa. Y dicen que eso se deduce de las leyes de la termodinámica. Pues bien, habría que preguntarles por qué comer mucho y moverse poco no hace que aumentemos la musculatura, en lugar de aumentar nuestra grasa corporal. ¿En qué parte de la ecuación anterior se dice que la glotonería y el sedentarismo generan obesidad pero no hacen crecer los músculos? ¿Por qué todo el balance positivo de energía va a parar a uno de los términos a la izquierda de la igualdad y no al otro?

Para poder culpar al obeso de glotón y sedentario, los “expertos” hacen desaparecer la creación de músculo de la ecuación:

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Tercer error

El tercer error que cometen los “expertos” es ignorar la realidad. La teoría que dan por incuestionable es que la energía ingerida es controlable, pues depende de cuánto comemos, y que el gasto energético es controlable, pues nos dicen que depende básicamente de cuánto nos movemos:

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Y el error de ese planteamiento es que ignora la evidencia científica de que tanto lo que comemos, como el ejercicio que hacemos influyen sobre el gasto energético y la acumulación de grasa. Además, probablemente hacer ejercicio nos va a crear hambre, y si engordamos/adelgazamos eso afectará a nuestra tendencia a hacer ejercicio. La teoría “come menos y muévete más” no es consistente con el funcionamiento real de nuestro cuerpo:

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(he cambiado de nuevo el orden de los términos en la igualdad, para no fomentar el primer error, que era deducir que lo que está a la derecha de la igualdad determina lo que está a la izquierda)

Es perfectamente posible aumentar la cantidad de comida, sin hacer más ejercicio, y adelgazar (ver, ver, ver) o engordar (ver). Y reducir la ingesta nunca ha funcionado para adelgazar (ver) porque el cuerpo reduce el gasto energético hasta hacer imposible la pérdida de peso (ver). Y tampoco podemos dar por supuesto que tras una actividad física intensa, nuestro cuerpo va a gastar la misma energía que si no hubiéramos hecho más que descansar (ver). Tampoco podemos asumir que el gasto energético es el mismo independientemente de lo que comamos (ver). Ninguno de los anteriores son efectos que se puedan ignorar. Por tanto, el tercer error es básicamente asumir como ciertas las siguientes hipótesis:

  1. Lo que como solo afecta a la energía ingerida, y no a la grasa que acumulo ni al gasto energético. Eso es contrario a la evidencia científica. Entre otras muchas cosas, si reduzco la ingesta, el gasto energético se va a reducir, mucho más de lo que los “expertos” admiten.
  2. El gasto energético es un término que solo depende del ejercicio físico que hago. Eso es contrario a la evidencia científica. Entre otras cosas, porque nuestro cuerpo puede compensar en las horas siguientes el gasto energético hecho con la actividad física y porque el contenido concreto de la dieta afecta al gasto energético. No es lo mismo basar la dieta en los carbohidratos que hacerlo en las grasas.

Cuarto error

El cuarto error es en parte fruto de los errores anteriores, y consiste en cerrar la puerta a otras posibles causas de la obesidad. Es el error de no escuchar otros argumentos, para luego aceptarlos o descartarlos con racionalidad. Un “experto” con pocas luces puede cometer todos los errores anteriores, pero descartar, sin más, otros argumentos es un nuevo error. Hay otros planteamientos perfectamente “compatibles” o “consistentes” con las leyes de la termodinámica (ver,ver), que son descartados como si plantear algo fuera del “come menos y muévete más” fuera de locos. Un claro síntoma de que no se escucha o de que los intereses económicos para seguir sin escuchar son muy fuertes.

“Exceso de ingesta” o “falta de ejercicio físico”. Ésas son las únicas opciones consideradas por ciertos “expertos” con el argumento de que es lo que se deriva de las leyes de la termodinámica. Pero como hemos visto, es una falsedad fruto de múltiples errores de pensamiento.

Es ridículo ver cómo cuando las pruebas dicen “no es un exceso de ingesta”, ellos concluyen que entonces “tendrá que ser la falta de ejercicio”. Y cuando las pruebas dicen que “no es la falta de ejercicio”, entonces concluyen que “debe ser la ingesta”.

Rebobinando

Lo que dicen algunos “expertos” en nutrición es que de las matemáticas se puede deducir un principio físico:

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Pero no es verdad. Del mismo modo que de una correlación no puede deducirse causalidad, la fórmula anterior no nos dice porqué acumulamos grasa ni cómo evitarlo. Solo es una igualdad matemática, algo que debe cumplirse, nada más. Cambia el orden de los términos, para que no parezca que la acumulación de grasa depende de lo que está al otro lado. Añade el término del músculo desarrollado. Y no confundas gasto energético con ejercicio físico, ni ignores que lo que comes y el ejercicio físico afectan a todos los elementos de la fórmula. Mira la fórmula nuevamente:

¿Tú ves en esa fórmula alguna razón para culpar a los obesos de habérselo ganado ellos solitos, por vagos y glotones? Esa acusación no se sustenta en las leyes de la termodinámica, sino en la ideología de esos “expertos”. Y en su arrogancia. Puesto que es una idea que no deriva de las leyes de la termodinámica, cabe preguntarse, ¿qué pruebas tienen esos “expertos” de que son la glotonería y la vaguería las que producen obesidad, y no, por el contrario, que es consecuencia de una dieta basada en el consumo de cereales, harinas y azúcares? Es decir, ¿qué pruebas tienen de que no son los propios “expertos” y sus absurdas recomendaciones dietarias los responsables de haber causado la epidemia de obesidad? No creo que estén en condiciones de acusar a otros de nada. Una alimentación basada en harinas (cereales), azúcares y aceites de semillas, o incluso la exposición a ciertos tóxicos (ver), podría alterar nuestro metabolismo, decantándolo hacia el almacenamiento de grasa. Esa mala alimentación acabaría haciéndonos comer más de lo que gastamos. Si alguien cree que esta hipótesis viola alguna ley de la termodinámica, está cometiendo varios errores.

Por cierto, si por cada dos hombres obesos hay tres mujeres obesas, ¿nos están diciendo los “expertos” que las mujeres son más vagas y glotonas que los hombres? ¿De verdad? ¿Y las personas con menos poder adquisitivo son más vagas y glotonas que los más adinerados?

Solo una cosa más: ¿crees que los niños crecen porque consumen más energía de la que gastan? ¿crees que dejan de crecer cuando sus padres deciden que ya han crecido bastante y dejan de sobrealimentarlos? ¿crees que es eso lo que se deduce de las leyes de la termodinámica?

Leer más:

¿Quieres conocer el gran secreto para desarrollar tu musculatura?

¿Buscas aumentar tu masa muscular y no sabes cómo hacerlo? Pues estás a solo unos segundos de acceder al secreto mejor guardado por los grandes deportistas. Estás a solo unos segundos de realizar un descubrimiento que cambiará para siempre la forma en la que haces deporte. ¿Preparado? Pues ¡allá vamos!

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El crecimiento de la masa muscular es el resultado de un balance energético positivo, en el que la ingesta total de energía supera el gasto energético. Como todos sabemos, ese balance energético positivo se produce por comer demasiado y llevar un estilo de vida sedentario. Como ves, el secreto mejor guardado estaba a la vista de todos: los deportistas más musculados son los más vagos y glotones. Porque sin duda eso es lo que hace desarrollar la musculatura.

No tiene sentido que pases horas y horas haciendo ejercicio para desarrollar los músculos. Al contrario: las leyes de la termodinámica dicen que un estilo de vida sedentario te ayudará a crear ese balance energético positivo que necesitas. Hacer ejercicio, por el contrario, es contraproducente, pues aumenta el gasto energético, haciendo el balance de energía más negativo. Échate en el sofá, cómete unas palomitas viendo la tele, y, por favor, no lleves ropa muy ajustada, pues el método es infalible y la puedes reventar.

Para meditar:

  • Aumentar la musculatura es el resultado de un balance energético positivo, en el que la ingesta total de energía supera el gasto energético.
  • La obesidad es el resultado de un balance energético positivo, en el que la ingesta total de energía supera el gasto energético.

¿Crees que las leyes de la termodinámica dicen que un balance energético positivo, producido por comer demasiado y tener poca actividad física, es la causa del desarrollo muscular? ¿Explica el balance energético positivo por qué crece el músculo? ¿Es una estrategia útil para desarrollar la musculatura aumentar la ingestar calórica o disminuir el gasto energético?

¿Crees que las leyes de la termodinámica dicen que un balance energético positivo, producido por comer demasiado y tener poca actividad física, es la causa de la obesidad? ¿Explica el balance energético positivo por qué engordamos? ¿Es una estrategia útil para adelgazar, reducir la ingesta calórica o aumentar el gasto energético?

El sedentarismo NO causa obesidad

Perder peso es una cuestión de disciplina, de comer menos o más equilibrado y, sobre todo, de hacer más deporte.

La obesidad, lisa y llanamente, viene de comer demasiado y punto. Cualquier intento de buscar otras causas que no sean la auto-indulgencia solo refuerzan a pacientes que ya buscan cualquier medio para evadir su propia responsabilidad (Obesity, it is flatly stated, comes from eating too much and that is all there is to it. Any attempt to search for causes deeper than self-indulgence can only give support to patients already seeking every possible means to evade their own responsibility.)

Charlando con Carolina, surgió el tema de el sedentarismo como causa de obesidad. Me parece muy lamentable que supuestos expertos en salud o nutrición lancen el mensaje de que las personas obesas lo son por sedentarias. Antes de culpabilizar a alguien de su propia situación, hay que tener datos muy fiables al respecto (pero obviamente, pedir comportamiento responsable y ceñido a la evidencia científica es pedir demasiado). No se puede lanzar un mensaje tan dañino, tan destructor, basándolo en una corazonada (o más bien en la propia arrogancia). Es más, cuando identificas como causa algo que no lo es, estás dificultando que esas personas resuelvan su problema.

Básicamente esa teoría, la de que el sedentarismo es causa de obesidad, dice que:

Si los gordos hubiesen sido activos físicamente, no estarían tan gordos

Ésa es la hipótesis, la teoría, de algunos “expertos”. Pero la evidencia científica es clara al respecto:

Si los gordos son activos físicamente, siguen estando igual de gordos

La contradicción es evidente. La evidencia científica dice lo contrario que los “expertos”: la actividad física no adelgaza, luego no están gordos por sedentarios.

Se podría argumentar que en realidad la teoría del sedentarismo como causa de obesidad dice que:

Si los delgados son activos físicamente, no engordan.

Admito el argumento: hipotéticamente el sedentarismo podría engordar aunque la actividad física no adelgace. Pero:

  1. ¿Dónde están las pruebas de que “si los delgados son activos físicamente no engordan”? Sigue siendo una teoría no respaldada por la evidencia científica. Es más, las pruebas apuntan a que es falso, pues la actividad física no sirve para predecir si vas a engordar o no (como comento más abajo).
  2. Casi más importante que lo anterior: independientemente de que el sedentarismo fuese o no la causa, de acuerdo con la evidencia científica el ejercicio físico seguiría sin ser la solución.

Y aunque hay poco más que discutir, estoy abierto a que alguien me presente la evidencia científica de que simplemente incrementando la actividad física al cabo de cinco años estás más delgado. No es cuestión de querer escurrir el bulto: al contrario, no hay evidencia científica de que esa “carga” sea culpa de la víctima. Y culpabilizarla sin una certeza absoluta es inaceptable. En ningún caso ayuda a resolver el problema.

¿Cómo se entiende entonces que haya “expertos” que responsabilizan a las personas obesas de su propia situación, creando una injusta sensación de culpabilidad que en nada las ayuda? ¿Qué razón puede haber para estigmatizar a las personas con sobrepeso, si no existe evidencia científica que respalde la acusación? Pues una mezcla de incompetencia, corrupción y arrogancia.

Como en tantas cosas, esto solo es la opinión de una persona, yo, perdida en la infinidad de la blogosfera. A las personas con sobrepeso el único mensaje que les va a llegar es que ellos se lo han ganado. Los miles de expertos se suben al púlpito, sacan pecho y pontifican sobre el tema, resaltando lo maravillosos que ellos son, delgados gracias a sus infinitas virtudes, mientras los pobres obesos tienen la culpa de su condición, por vagos y faltos de disciplina. Ése es el mensaje que les llega a las personas con sobrepeso, procedente de los que se supone que les van a ayudar.

Solo un apunte más: algunos estudios epidemiológicos encuentran relación entre sendentarismo y obesidad, lo que desde el púlpito se interpreta como que los obesos lo son porque no mueven el culo. Ése es el peligro de poner un estudio epidemiológico en manos de un incompetente. Por supuesto es más bien al revés: cuando tienes sobrepeso no tienes energía:

Fatness leads to inactivity, but inactivity does not lead to fatness: a longitudinal study in children

“La grasa corporal predijo cambios en la actividad física en los siguientes tres años, pero los niveles de actividad física no predijeron cambios en la grasa corporal en el mismo periodo de seguimiento”

Prospective associations between sedentary lifestyle and BMI in midlife

“El IMC estuvo consistentemente asociado con un riesgo aumentado de volverse sedentario, tanto en hombres como en mujeres […] Un estilo de vida sedentario no predijo cambios en el IMC”

Y es que prestando atención a la literatura científica, todo encaja (ver):

la incapacidad de la persona obesa para extraer abundante ATP de la oxidación de grasas contribuirá a la fatiga y a resistirse a realizar tareas no esenciales, como un regimen de ejercicio voluntario. Las personas obesas, inconscientemente, racionarán el gasto energético en las actividades cotidianas para adaptarse a la [deficiente] habilidad de su cuerpo para extraer ATP de la mitocondria y rápidamente experimentarán fatiga y dolor muscular con la actividad física, pues una mitocondria disfuncional es incapaz de convertir de forma eficiente ácidos grasos en ATP.

Se puede decir más alto, pero no más claro.

Pero todo esto da igual: los “expertos” saben que el sedentarismo causa obesidad. Ellos “saben” que las personas obesas no tienen disciplina ni autocontrol y que se lo han ganado a pulso. ¿Para qué consultar la evidencia científica si ya tienes una “hermosa” teoría? Los expertos generan un problema, fallan al diagnosticar las causas y proponen una solución que está demostrado que no funciona.

Para acabar, una cita interesante de Gary Taubes:

“When you look at the data from research on obesity and exercise, there’s no compelling evidence that exercise has any effect on weight. The American College of Sports Medicine says in its guidelines, which were issued jointly with the American Heart Association, that it’s reasonable to assume that if you exercise more, you’ll be less likely to gain weight over time. But in those same guidelines, it also says that so far, data to support this hypothesis are not particularly compelling. Which is the kiss of death. It’s a 100-year-old hypothesis—if the data aren’t compelling by now, you can be pretty confident that the hypothesis is wrong.”

Nota: tampoco comer demasiado es la causa de la obesidad, pero ése es otro tema.

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