La ralentización del metabolismo y la “tumba metabólica”

En personas sobrealimentadas, se ponen en marcha mecanismos que se opondrán a la pérdida de peso cuando intenten crear un déficit calórico prolongado. Son múltiples, complejos, individuales e incluyen cambios en el gasto energético (comer menos > se gastará menos) además de señales fisiológicas que alterarán el apetito. Alberto Hernández

Todos creemos saber cuáles son las causas de que la dieta hipocalórica no funcione:

  1. La gente vuelve a sus viejos hábitos (i.e. vuelve a comer “demasiado”).
  2. Hacer dieta produce una ralentización del metabolismo que hace que la ingesta calórica que estaba sirviendo para bajar de peso ya no cree un “déficit calórico”.

El problema de estas explicaciones es que son parte de la Teoría CICO (o teoría del balance energético). Esa teoría está basada en una falsa ecuación del balance energético (es falsa porque en lugar de hablar de la energía total acumulada en el cuerpo, habla únicamente de la energía acumulada en un tejido concreto, el tejido adiposo), y en esa falsa ecuación únicamente se permite hablar de la fisiología/hormonas que afectan a 2 de los 3 términos de la ecuación. La Teoría CICO no permite hablar de la fisiología y hormonas que afectan al término 3 en la siguiente imagen. ¿Por qué no? Porque no.

Como decía, las explicaciones típicas de por qué fracasa la dieta hipocalórica son parte de la Teoría CICO:

  • ¿Se vuelve a “comer mucho”? Es hablar del término 1.
  • ¿Se reduce el gasto energético? Es hablar del término 2.

Yo mismo he caído en el pasado en la trampa de relacionar la recuperación del peso perdido con una reducción del gasto energético (ejemplo). Pero es erróneo, porque es seguir dando por supuesta la falsa causalidad impuesta por la pseudociencia del balance energético. A diferencia de lo que se da por supuesto en las injustificadas premisas de la Teoría CICO (ver), la causa de la recuperación de la grasa corporal perdida puede estar en los cambios fisiológicos que afectan directamente al tejido adiposo (ver). Pero, insisto, esos cambios no son permitidos en la Teoría CICO: esa teoría no permite que el tejido adiposo cambie por sí mismo, sólo los otros dos términos de la ecuación pueden hacerlo. Y no puede ser de otra forma, porque desde el momento en que esos cambios se tengan en cuenta, la Teoría CICO es demolida: toda la falsa causalidad de esa Teoría se basa en las injustificadas premisas de que el tejido adiposo es pasivo y que es la única energía que puede cambiar en el cuerpo (ver,ver).

La “tumba metabólica”

La recuperación del peso perdido no es demasiado rápida (entre otras cosas porque no se suele bajar mucho, así que el cuerpo tiene poco que recuperar). Por ejemplo, acumulando 5 g diarios, en tan sólo 3 años hemos recuperado 5.5 kg. Si asumimos que hemos bajado inicialmente 9 kg, estaríamos en una pérdida total al cabo de 3 años y medio de tan sólo 3.5 kg. No creo que estos datos sean muy diferentes de la realidad publicada en la literatura científica (ver)

Si creemos que el problema de esos 5 g diarios es que nuestro metabolismo se ha reducido 50 kcal/d llegaríamos a dos conclusiones:

  1. lo de la “tumba metabólica” es un mito sin sentido: la reducción del metabolismo es insignificante, y
  2. simplemente consumiendo un poco menos de comida se habría evitado el efecto.

Y, de hecho, esto es lo que nos cuentan los caloréxicos: nos dicen que lo de la tumba metabólica es una mentira y que sencillamente la gente come más de lo que dice y que el efecto rebote se podría haber evitado comiendo un poco menos (ejemplo,ejemplo,ejemplo,ejemplo):

se necesita que consumamos más calorías de las que gastamos, nunca se podrá dar un efecto rebote en una dieta hipocalórica. Si el peso se estanca, hay que dudar de que el consumo calórico sea el reportado.

Es lo que dice la Teoría CICO, que el método tiene que funcionar si se sigue. Si fracasa, la explicación es que no se ha seguido.

Pero, las conclusiones anteriores parten de una premisa injustificada, que es que la explicación de por qué se recupera el peso tiene que estar o bien en una ingesta calórica aumentada o en un metabolismo reducido. Pero, si la explicación está en el tercer término, las conclusiones son radicalmente diferentes:

Si tu tejido adiposo decide acumular cada día 5 g, al margen de cuánto estés comiendo o de cuánto ejercicio físico hagas, reducir aún más la ingesta energética o aumentar tus niveles de actividad física no son la solución para evitar ese proceso fisiológico.

Tu cuerpo puede haberse adaptado a lo poco que estás comiendo, aprovecha lo que necesita, que es menos de lo que necesitaba unos meses atrás, almacena esos 5 g diarios en el tejido adiposo, y disipa el resto como calor. Y, la clave de lo que estoy diciendo es que esos gramos no se acumulan por tener un gasto energético reducido, se acumulan porque la fisiología del tejido adiposo lo busca, toma la iniciativa para acumular grasa corporal. Con esa causalidad, comer unas calorías menos cada día no sólo no lo resuelve, sino que puede agravarlo un poco más, pues puede ser precisamente la escasez de comida lo que ha detonado ese proceso. Otra posibilidad es que se esté pretendiendo vaciar demasiado los adipocitos, un objetivo factible a corto plazo, simplemente comiendo menos, pero prácticamente imposible a largo plazo (ver).

Nótese por otro lado que se construye un hombre de paja: se convierte la teoría a desmontar en un caso extremo —¡tumba! metabólica— y se pretende haber refutado ese mecanismo simplemente demostrando que el efecto “no es extremo”, es decir, derrotando al hombre de paja. Como he tratado de explicar, no sólo hablar de la reducción del metabolismo como única causa posible es seguir dentro del injustificado paradigma energético, sino que un efecto realmente pequeño como recuperar 5 g diarios puede explicar la observada recuperación a largo plazo del peso perdido. Y no hay razones reales para pensar que consumir 5 gramos de grasa menos cada día sea la solución a ese problema. La Teoría CICO nos hace creer que sí, pero no es necesariamente cierto. Es sólo un hipótesis basada en errores de pensamiento y sin evidencia científica que la respalde.

Resumen

esto es un clavo directamente en el ataúd del daño metabólico y demás cuentos y magufadas. Héroe Fitness

Si cada día recuperas 5 g, el efecto puede parecerte pequeño, pero esa “insignificancia” supone no haber conseguido nada a largo plazo. Y el problema de hablar de la ralentización del metabolismo o de la “tumba metabólica” es que es un concepto perteneciente al injustificado paradigma energético: si una persona sigue consumiendo muy poca comida, ésa es la única causa permitida por la Teoría CICO para que la pérdida de peso se paralice. Pero es una trampa: la recuperación del peso perdido puede producirse por causas fisiológicas que la Teoría CICO —de forma injustificada— no admite como posibles.

Nótese que a todos la Teoría CICO nos ha parecido lógica en algún momento, pero es una teoría fraudulenta, no el corolario de una ley inviolable de la física. La Teoría CICO es charlatanería pseudocientífica.

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