La guerra del lenguaje (VI): dietas milagro

The real criterion for a fad diet, however, is that you don’t like it. Fad diets are the other guy’s diet (ver).

El criterio real para llamar a una dieta “dieta milagro”, es que no te gusta. “Dietas milagro” son las dietas ajenas.

NOTA de traducción: las dietas que, de forma nada profesional, se desprecian en España llamándolas “dietas milagro”, se desprecian en la lengua anglosajona llamándolas “fad diets”, dietas de moda o de temporada, dietas que no perduran en el tiempo.

In practical terms, there are two kinds of fad diets: first, those that have some quirky feature which hardly anybody adheres to (unlike fads in fashion), and second, the bête noire of the nutritional establishment, the Atkins diet. Or more generally, any form of low carbohydrate diet. What rankles researchers is that such diets out-perform “healthy” diets for however long they are compared.  (ver).

En la práctica, hay dos tipos de dietas de moda: por un lado, las que tienen alguna rareza que hace que casi nadie la siga (a diferencia de las modas a la hora de vestir), y por otro, la más detestada por el establishment nutricional, la dieta Atkins. O en general cualquier forma de dieta baja en hidratos de carbono. Lo que toca las narices a los investigadores es que esas dietas son mejores que las dietas “saludables” sea cual sea la duración de la comparación.

“Milagro” es otro de esos términos empleados para engañarnos. Por ejemplo, lo que hacen algunas organizaciones es: en lugar de decir que tal o cual dieta es poco saludable, para lo que tendrían que aportar pruebas (que normalmente no tienen) y entrar en un debate científico (que prácticamente siempre perderían por goleada), la descalifican de forma arbitraria llamándola “dieta milagro”. Y ¿cómo va a ser saludable una “dieta milagro”? Si es dieta milagro, tiene que ser mala. Y punto pelota. A falta de argumentos científicos, usan el insulto desde la posición de poder que se han arrogado.

El resultado del recurso a la decalificación sin base científica es que una “dieta milagro” puede ser perfectamente más saludable que una dieta “saludable” y “balanceada”. Porque en algunos casos ni la primera es “milagrosa”, sino que viene avalada por la evidencia científica, ni las otras han demostrado nunca ser saludables ni balanceadas. De hecho su propia dieta, la basada en las harinas de semillas, no pasa el test de las dietas milagro (ver). Yo desconfiaría de cualquiera que hable de “calorías”, “balanceado” o “dieta milagro”: son la marca de la incompetencia.

Que los “expertos” en nutrición nos hablen de “dietas milagro” es una muestra más de lo malos que son como profesionales. Algo así es inimaginable en otras disciplinas. Y lo realmente grave es que las personas desinformadas son las pagan con su salud esa falta de profesionalidad.

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