Insulina, obesidad, zombis y fanatismo (2/2)

En la primera parte de este artículo comenté que a menudo se intenta demostrar la importancia o la falta de importancia de la insulina empleando estudios que no replican las condiciones reales, fisiológicas in vivo, de nuestras hormonas. Inundar el cuerpo de insulina no replica ni la distribución espacial ni temporal ni de la insulina ni de otras hormonas. Otro error que se suele cometer es sacar conclusiones a partir de los niveles hormonales en ayunas. Eso carece completamente de sentido (ver): digamos que un selfie que te haces nada más levantarte no cuenta qué has hecho durante el día. Y por otro lado, un experimento de unas semanas o unos meses no tiene por qué dar las claves para entender cómo niveles hormonales que cambian progresivamente afectan a nuestro cuerpo. Si a eso le unimos que a menudo los experimentos están hechos en ratones u otros animales, es muy complicado extraer conclusiones relevantes, ni en un sentido ni en otro. Quizá sea casi imposible comprobar ciertos fenómenos, pero un dato irrelevante no se convierte en significativo por ser el único que hemos medido.

A menudo también los autores se expresan con gran contundencia y hacen alarde de haber demostrado que otras personas están equivocadas. Mezclan sus conclusiones con comentarios sarcásticos o despectivos, posiblemente dando una falsa sensación de convicción en lo que se dice. Siempre es conveniente analizar los datos uno mismo y no dar por supuesto que lo que el autor concluye se deduce de esos datos. Ni deberíamos asumir que existe correlación entre arrogancia y competencia.

En mi opinión, quizá la hipótesis de la insulina es demasiado simplista, y posiblemente no es capaz de explicar todas las situaciones (sin hablar también de resistencia a la insulina o de otras hormonas como la leptina), pero como mínimo cumple una función, que es facilitar el hacer entender a la gente que hay otras formas de interpretar las leyes de la termodinámica y que por tanto el paradigma de las calorías, el que dice que la obesidad se debe a una ingesta calórica excesiva y/o a un estilo de vida sedentario, puede y debe ser cuestionado.

En esta segunda parte del artículo hablo de dos autores que defienden versiones encontradas sobre la relevancia de las hormonas en la obesidad: Gary Taubes y Stephan Guyenet. Hay un enfrentamiento que llega a lo personal entre ellos, pero ahora mismo prefiero dejar eso a un lado y centrarme en las ideas de cada uno de ellos. Sé que Guyenet anda relacionado con el entorno paleo, y mi crítica a sus ideas no es una crítica a las dietas paleo ni al mundo paleo. No sigo una de estas dietas, pero no tengo nada en contra suya ni de las personas que las siguen. Al contrario, me parece que merecen un respeto que a menudo se les niega. Criticar los débiles argumentos de Guyenet (en este caso en su obsesivo ataque a la hipótesis de la insulina) no es criticar “lo paleo”.

Gary Taubes

Por un lado está Gary Taubes, que dice que pide centrar nuestra atención en que la insulina es una hormona que regula la acumulación de grasa y que, aunque se sabe que otras hormonas también participan, plantea como base en nuestra forma de pensar que la elevación en sus niveles resulta en una acumulación neta de grasa, que se traduce en que al final del día habremos comido más de lo que hemos gastado, pues parte de lo comido se ha almacenado como grasa, por culpa de ese exceso de insulina. Es importante resaltar que según este punto de vista las leyes de la termodinámica solo reflejan lo que sucede, no son su causa. Puesto que engordas, se crea un superávit calórico.

Taubes suele hacer análisis tan inteligentes como largos. En las entradas de su blog que listo a continuación habla de las teorías de Guyenet como “bad science”. Según Taubes esas teorías no son más que una forma rebuscada de decir que comemos demasiado y nos movemos poco.

Catching up on lost time – the Ancestral Health Symposium, food reward, palatability, insulin signaling and carbohydrates, kettles, pots and other odds and ends (with some philosophy of science as a special added attraction). Part I.

Catching up on lost time – the Ancestral Health Symposium, food reward, palatability, insulin signaling and carbohydrates… Part II(a)

Catching up on lost time – the Ancestral Health Symposium, food reward, palatability, insulin signaling and carbohydrates… Part II(b)

Catching up on lost time – the Ancestral Health Symposium, food reward, palatability, insulin signaling and carbohydrates… Part II(c)

Catching up on lost time – the Ancestral Health Symposium, food reward, palatability, insulin signaling and carbohydrates… Part II(d)

Catching up on lost time – the Ancestral Health Symposium, food reward, palatability, insulin signaling and carbohydrates… Part II(e, as in “end” and “enough already”)

Stephan Guyenet

Por otro lado, existe un bloguero e investigador llamado Stephan Guyenet. Voy a hablar de una entrada del blog de Guyenet titulada “The Carbohydrate Hypothesis of Obesity: a Critical Examination“.

Este autor dice que niveles elevados de insulina en sangre no engordan, puesto que aunque la insulina efectivamente suprima la quema de grasa tras una comida, en el periodo entre comidas sí se quema grasa, y al final del día el haber tenido la insulina transitoriamente elevada no causa engorde.

If you eat a meal of 500 calories of fat, you will burn fat instead of carbohydrate, but since you just ate fat, you aren’t dipping into your body fat stores any more than you were when you ate carbohydrate.  So even though insulin temporarily suppresses fat burning and the release of fat from fat cells when you eat carbohydrate, at the end of the day if you ate the same number of calories you end up with the same amount of fat in your fat cells either way.  You now know more about insulin than many popular diet gurus.

Si consumes una comida de 500 kcal de grasa, quemarás grasa en lugar de carbohidratos, pero puesto que acabas de comer grasa, no vas a usar ñas reservas corporales de grasa más que si consumieras carbohidratos. Así pues, aunque la insulina temporalmente suprime la quema de grasa y la liberación de grasa desde las células grasas cuando consumes carbohidratos, a fin de cuentas si consumes el mismo número de calorías acabarás con la misma cantidad de grasa en tus células grasas en ambos casos. Ahora ya sabes más sobre la insulina que algunos gurús de nutrición populares.

El argumento es muy flojete. Puede que acabes con la misma cantidad de grasa, o puede que no. Guyenet lanza el dogma de que la insulina no tiene un efecto neto en el cómputo global de la grasa acumulada en el día, pero no aporta ninguna prueba de que sea así, ni hay ninguna razón para suponer que sea así. Por ejemplo, ya hemos visto que en una persona con resistencia a la insulina no existe facilidad para pasar a quemar grasa en los periodos entre comidas (ver,ver): si acumulas grasa en las comidas por seguir una dieta alta en hidratos de carbono, pero no tienes facilidad para quemarla en los periodos entre comidas, ¿por qué suponer que al final del día todo se compensa y no hemos acumulado nada de grasa? La realidad es que la gente engorda, no que “todo se compensa al final del día y el peso corporal se mantiene hagamos lo que hagamos”. En algún momento las tasas de acumulación y liberación de grasa se desequilibran, por lo que suponer cierto que al final del día tenemos “lo comido por lo servido”, pase lo que pase con la insulina, no tiene fundamento.

Guyenet cree en el dogma CICO (Calories In Calories Out) y en lugar de pensar en términos de acumulación de grasa, lo reinterpreta en términos de ingesta y gasto energético: si la insulina engorda, es porque nos hace comer más o nos hace gastar menos, o ambas cosas. Guyenet invierte el sentido de causalidad respecto de Taubes: la energía es causa, no consecuencia de la obesidad. Una idea estúpida, en mi opinión (ver).

for insulin to cause fat gain, it must either increase energy intake, decrease energy expenditure, or both.

para que la insulina cause ganancia de grasa, debe incrementar la ingesta energética o disminuir el gasto energético, o ambos.

En su escrito este señor dice que la insulina, si acaso, promueve sentirse saciado, no comer más. También dice que ni la insulina disminuye el gasto energético, ni la composición de la dieta afecta al gasto energético. Un error que comete Guyenet es ponerse a hablar de indicadores que no son el problema real. El resultado que nos interesa es la grasa corporal, no la ingesta, ni el gasto energético, ni el apetito. Cuando lo que se miran son esos indicadores secundarios, la falta de comprensión de lo que está sucediendo nos puede llevar a conclusiones erróneas. Él cree que es lo mismo medir los términos del balance energético (en un experimento en ratones a corto plazo con insulina inyectada) que medir la grasa corporal en una persona (a largo plazo donde las hormonas no son alteradas artificialmente).

Asumiendo como cierto que en la vida real cuando engordamos, lo hacemos un poco cada día, de forma imperceptible de un día para otro (entre uno y dos gramos al día, ver), engordar puede no tener ningún efecto detectable en la práctica ni sobre la saciedad, ni sobre el apetito, ni sobre el gasto energético. No medir cambios en esos marcadores secundarios no significa que nada esté sucediendo. Si encima lo medimos en ratones y con insulina inyectada, apaga y vámonos.

Además de eso Guyenet comete el error conceptual de identificar en su escrito gasto metabólico en reposo con gasto energético total, y ya hemos visto varias veces en este blog (ver,ver,ver) que los cambios en uno no tienen por qué verse reflejados en el otro. Otro argumento que emplea es que el gasto energético no cambia con la composición de la dieta, pero en otros momentos ha dado por buenos estudios que (supuestamente) contradicen esa idea (ver). En cualquier caso, el estudio de Ebbeling en 2013 (ver), que él conoce (ver), debería ser suficiente para demostrar que eso es completamente falso: la composición de la dieta sí puede alterar el gasto energético total (ver). O sencillamente cualquiera de los estudios en ratones que hemos visto en la primera parte de este artículo. Esos estudios ponen en cuestión la utilidad de hablar de energía.

Otro argumento que usa Guyenet es que la insulina no engorda si no produce hipoglucemia. El argumento es interesante, pero, como vamos a ver, los ejemplos que pone no son gran cosa. No voy repetirlo para cada estudio que voy a comentar, pero inyectar insulina exógena no refleja el comportamiento fisiológico normal de la insulina ni de otras hormonas.

En primer lugar dice que inyectar insulina no cambia el apetito o incluso lo puede reducir si no se causa hipoglucemia. Pero el apetito no es la acumulación de grasa: no es lo que queremos conocer sino un parámetro secundario que él cree relevante desde su óptica.

Luego dice que inyectar insulina sin causar hipoglucemia redujo el peso y el apetito en animales no diabéticos. Nuevamente un argumento pobre, pues el peso corporal y el apetito no dicen nada sobre la grasa corporal, y además inyectar insulina en animales que no tienen diabetes no vale mucho para interpretar qué sucede en personas que puedan estar desarrollando resistencia a la insulina durante décadas.

No deja de ser curioso que en los dos artículos que cita en ese momento, no comente que en uno de ellos (ver) los ratones con diabetes sí aumentaron de peso al inyectarles insulina, a diferencia de los no diabéticos. Una prueba más de lo absurdo de hablar de calorías, ingesta y gasto energético, cuando es la resistencia a la insulina, algo no relacionado con las calorías sino con la fisiología, la que está marcando si una misma acción, inyectar insulina, tiene unas u otras consecuencias. En el otro artículo que cita (ver) como prueba de la implicación de la hipoglucemia no se usa insulina sino un “insulin mimetic”. No entiendo que se cite un artículo que no usa insulina como prueba sobre los efectos de la insulina.

Luego habla de los efectos supresores del apetito que tiene la insulina, cuando es inyectada en el cerebro. Irrelevante, pues repito que el apetito no es la acumulación de grasa. Saber que por un lado inyectar insulina tiene un efecto en el cerebro, reducir el apetito, pero por otro tiene el efecto en los adipocitos de aumentar la grasa corporal, no nos dice nada sobre si niveles elevados de insulina por culpa de una dieta con elevada carga glucémica va a acabar engordándonos o no a lo largo de los años. Además, creo que es evidente que los alimentos que nos disparan la insulina, como el pan, los pasteles, la pizza, etc. no nos suprimen el apetito, sino que nos hacen comer más. Los alimentos procesados, llenos de azúcar y cereales, son adictivos (ver). El efecto en la vida real de los alimentos cargados de azúcar no es ni la supresión del apetito ni adelgazar, me parece a mí.

Otro de sus argumentos:

While we’re on the subject, let’s address the idea of “internal starvation”.  Taubes suggests that people overeat because they can’t access their fat stores due to elevated insulin. However, obese people have normal or elevated levels of circulating fat, so how is that possible?

Ya que estamos, hablemos de la “inanición interna”. Taubes sugiere que la gente come de más porque no puede acceder a sus reservas de grasa por culpa de una insulina elevada. Sin embargo, la gente obesa tiene niveles normales o elevados de grasas circulantes, así que ¿cómo es eso posible?

¿Tener elevados niveles de grasa circulante es incompatible con no poder quemarla? Los errores de pensamiento de Guyenet son de bulto: si esas personas estuvieran accediendo a sus depósitos de grasa corporal y quemándola, como él sugiere, adelgazarían. Y la grasa circulante puede provenir de la ingesta o de la de novo lipogenesis. Y hasta él mismo dice, al principio del artículo, que la presencia de glucosa e insulina decanta el metabolismo hacia la quema de glucosa:

The reason insulin suppresses fat burning is because it’s a signal of glucose abundance.  It’s telling tissues to stop burning fat because carbohydrate is the available fuel.

La razón por la que la insulina suprime la quema de grasa es porque es una señal de abundancia de glucosa. Está diciendo a los tejidos que dejen de quemar grasa porque los carbohidratos son el fuel disponible.

Pues eso, tener elevados niveles de grasa circulante no significa que haya una salida neta de grasa de los adipocitos ni que la vayas a quemar, por ejemplo si tienes elevados niveles de insulina. Él mismo se contradice, atribuyendo a la insulina una acción que posteriormente niega que se pueda producir.

Otro argumento no demasiado bueno:

In the most recent study, higher insulin (and insulin resistance) at baseline was associated with less fat gain over time,

En el estudio más reciente, niveles más altos de insulina (y resistencia a la insulina) al principio del estudio estuvieron asociado con menos ganancia de grasa con el tiempo.

Su argumento es que la insulina no tiene que ver con ganar grasa corporal porque las personas que más insulina (y más resistencia a la insulina) tienen son las que menos grasa ganan en estudios observacionales de tipo longitudinal. Y deduce todo eso de un único valor: la insulina en ayunas. Bueno, es que eso es la resistencia a la insulina: cuando tus niveles de insulina están elevados es porque tus células se resisten a acumular más grasa, presumiblemente porque poca más les cabe. Consecuentemente cabe esperar que niveles elevados de insulina estén relacionados con mayor grado de obesidad.

¿Quiere eso decir que los picos de insulina que la dieta ha ido produciendo no tienen nada que ver con la acumulación de grasa? Imaginemos que una célula grasa es un globo. En un principio el globo está deshinchado. Soplamos, lo hinchamos por completo, y en lugar de hacer un nudo lo mantenemos hinchado soplando con la fuerza necesaria para que no cambie de tamaño. Si dejamos de soplar se deshinchará. El argumento de Guyenet es que soplar no tiene que ver con el hecho de que el globo se haya hinchado, porque, una vez el globo está hinchado, se está soplando y no cambia de tamaño. Es cierto que en una persona obesa los niveles de insulina están elevados pero no necesariamente estará engordando, pero ¿quiere eso decir que no ha sido un nivel excesivo de insulina, respecto de otras hormonas en sangre, el que ha mediado en el aumento de peso (mientras su adipocitos no se resistían tanto a acumular grasa)? ¿Es el hecho de que el globo no se hinche más, aunque sigamos soplando, un indicador de que haber soplado no tiene que ver con su tamaño actual?

Again, I don’t see how this can be reconciled with the idea that elevated fasting insulin is the cause of common obesity.

Nuevamente, no veo cómo eso encaja en la idea de que un nivel de insulina en ayunas elevado es la causa de la obesidad común.

¿Y quién dice que es el nivel en ayunas de la insulina, y no su comportamiento durante las 24 horas del día y a lo largo de los años respecto de otras hormonas? Aparte de eso, el otro error que comete es, como hemos dicho, ignorar el desarrollo progresivo en el tiempo de la resistencia a la insulina.

Guyenet termina esa parte de su disertación con una afirmación sorprendente:

the insulin hypothesis is not consistent with basic thermodynamics

la hipótesis de la insulina no es consistente con la termodinámica básica

Pero esa afirmación solo demuestra su falta de capacidad para entender los argumentos de Taubes. La hipótesis de la insulina es perfectamente compatible con las leyes de la termodinámica (ver,ver). Lo curioso del caso es que Guyenet ve un problema (inexistente) en Taubes, por su propia falta de comprensión, pero tiene un nivel de exigencia mucho más bajo consigo mismo, cuando dice, por ejemplo, que el azúcar si no se disfruta puede no engordar (ver). O en otras palabras, que las calorías que consumimos no cumplen las leyes de la termodinámica si no se disfrutan. Vamos, que él sí puede negar la teoría CICO cuando le place. Lo dicho: tiene un rasero para Taubes y otro mucho más relajado para sí mismo.

Obsesionado con atacar el papel de la insulina en la obesidad, no parece ser consciente de que es él el que se contradice. Por ejemplo, cuando da por buenos estudios que supuestamente demuestran la falsedad de la teoría del balance energético:

Their data suggest that both macronutrient extremes are a bit more effective for fat loss than being in the middle, even when calories are held constant (ver)

Estos datos sugieren que ambos extremos en macronutrientes son un poco más efectivos en pérdida de grasa que estar en el medio, incluso cuando las calorías se mantienen constantes.

Does this support the idea that there is a ‘metabolic advantage’ to low-carbohydrate diets?  Well, sort of.  […] it does suggest that a VLC dietary pattern has a metabolic advantage over a LF diet specifically in the context of weight maintenance after weight loss. (ver)

¿Refuerza esto la idea de que hay una ventaja metabólica en las dietas bajas en carbohidratos? Bueno, pues sí. […] sugiere que una dieta muy baja en carbohidratos tiene una ventaja metabólica específicamente en el contexto del mantenimiento de peso tras la pérdida de peso.

Comparemos estas citas con la frase que he puesto al principio, del propio Guyenet: “a fin de cuentas si consumes el mismo número de calorías acabarás con la misma cantidad de grasa en tus células grasas“. O una cosa o la otra, pero no una cosa y la contraria al mismo tiempo.

Ver las cosas desde la óptica CICO le lleva a decir cosas sin sentido. Por ejemplo, un par de años después (ver) en un comentario demuestra la confusión que tiene en el terreno de la nutrición:

The definition of overeating is simple: consuming more energy than you expend. There are a number of controlled trials showing that when this happens, regardless of whether the excess comes from fat or carbohydrate, body fat accumulates.

La definición de “comer en exceso” es sencilla: consumir más energía de la que se gasta. Hay algunos experimentos controlados que muestran que cuando esto sucede, independientemente de si ese exceso viene de grasa o carbohidratos, se acumula grasa corporal.

Overeating, “comer de más”, es un término que usan los que creen en las calorías (ver), y es equivalente a decir que lo que has comido te ha engordado (si no engordas, no has comido “de más”, así de sencillo). Por tanto, lo que Guyenet nos dice es que hay varios experimentos controlados en los que se demuestra que cuando engordas se acumula grasa. Lo realmente interesante, creo yo, hubiese sido encontrar lo contrario, que engordar no engordaba.

En definitiva, lo que yo veo es que los análisis de Guyenet están plagados de errores de bulto y de contradicciones. Todo para él demuestra que la hipótesis de la insulina no es correcta, pero, aunque pueda tener razón en eso, sus argumentos son muy flojos.

Reitero que no estoy criticando lo “paleo”. No siento ninguna necesidad de desmarcar mi forma de comer de una dieta paleo: creo que es una muy buena opción a la hora de alimentarnos.

Leer más:

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11 thoughts on “Insulina, obesidad, zombis y fanatismo (2/2)

    • Hola Johnny,
      tu comentario es muy acertado. Es raro, sin duda. Lo mejor es que cada uno lea el original y que decida si sus argumentos le parecen convincentes o si le parecen tan flojos como a mí. A lo mejor sus argumentos tienen un fondo que yo no alcanzo a comprender.

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  1. More and more scientists believe that it is the surfeit of refined carbohydrates that is driving the global pandemic of obesity, diabetes, and non-communicable diseases. They dispute
    the idea that we get fat simply because energy in exceeds energy out, saying instead that the carbohydrates “trigger a hormonal response that drives the portioning of the fuel consumed as storage as fat

    The successful attempt to reduce fat in the diet of Americans and others around the world has
    been a global, uncontrolled experiment, which like all experiments may well have led to bad outcomes.

    It’s surely time for better science and for humility among experts.

    (Fuente)

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  2. Los experimentos de sobrealimentación demuestran que se acumula grasa, independientemente de dónde venga el exceso

    Si te duele la pierna, es porque te han pegado una patada. En los experimentos controlados en los que los participantes recibieron un golpe en la pierna con una piedra, con un zapato o con una escoba, todos mostraron síntomas de dolor, demostrando que si te duele la pierna es porque ha habido un contacto con un objeto, sin que el tipo de objeto afecte al resultado final.

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