Tener exceso de peso no es saludable, pero que se llame continuamente la atención sobre nuestro peso corporal, como se está haciendo, tampoco es saludable

Ésa es la excusa: que lo hacen porque están preocupados por nuestra salud:

como nutricionista, tampoco puedo pasar por alto a las personas que pretenden que la obesidad sea saludable

Nótese cómo “querernos y aceptarnos como somos” es retorcido para hacer creer que lo que se dice es que “la obesidad es saludable”. Tergiversan el mensaje para poder crear presión social para tener más clientes. Hacernos sentirnos mal con nuestro cuerpo es su forma de hacer negocio. ¿No quieres contratar sus servicios? Pues ellos crean presión social para que lo hagas.

Tener exceso de peso no es saludable, nadie dice lo contrario, pero, si tienes exceso de peso, que se llame continuamente la atención sobre nuestro peso corporal, como se está haciendo, tampoco es saludablees un riesgo para nuestra salud. Y es muy discutible que ayude lo más mínimo a resolver el problema de la obesidad. Tener exceso de peso no es saludable, pero no querernos como somos tampoco es saludable. Y hay personas que fomentan lo segundo porque dicen querer salvarnos de nuestra ignorancia en lo primero.

Tener interés económico en llamar la atención sobre el peso corporal de otras personas no te da derecho a hacerlo. Y si no tienes interés económico tampoco tienes derecho a hacerlo. Nadie tiene derecho a jugar con la salud de otras personas.

Nótese en la imagen anterior cómo se resalta “chica obesa que se acepta tal y como es“. ¿En qué cabeza cabe que aceptarnos tal y como somos pueda ser algo negativo? Estar a disgusto con tu cuerpo no te ayuda en nada. Quiérete, tengas el cuerpo que tengas.

Nótese en la imagen de la derecha cómo se habla de “opción”, como si tener obesidad fuera una elección que hacemos.

¿Qué persiguen esos mensajes?

¿Persiguen informar de que la obesidad es un “riesgo” para la salud? No. La gente ya ha sido informada de eso. No hay nueva información en esas acciones. ¿Entonces? Lo que supuestamente buscan esos mensajes no es informar, es concienciar y forzar un cambio de hábitos: parten del supuesto de que la gente no se da cuenta de que es obesa y de que es peligroso para la salud y asumen, porque sí, que una llamada de atención pública hará que cambien sus hábitos.

  • Se fomenta la atribución de control y, por tanto, se fomenta la estigmatización de la gente que tiene un problema de peso: se transmite la idea de que son personas que no quieren hacer lo que saben que deben hacer para tener salud. No importa si los que realizan esas acciones dicen que se está en contra del estigma y del fat-shaming: con esos mensajes se están fomentando.
  • Se presume de forma infundada que aumentar la presión social resulta en una motivación adecuada/útil y que los “hábitos saludables” difundidos por los “expertos” son solución para el problema. Es una presunción sin fundamento.

Todos sabemos que “come menos y muévete más” es la solución a la obesidad. Pero la gente no hace caso. Eso es lo que nos quieren hacer creer y ése es el cimiento en el que se construye el estigma de la obesidad.

¿La presión social no ayuda?

Imagina que tener un lunar en la nariz estuviese asociado con problemas de salud y que la gente creyera que hay un remedio efectivo para ese problema (una crema, por ejemplo). Imagina que tú tienes un lunar en la nariz y que no te gusta nada: te hace sentir feo. Imagina que constantemente en las redes sociales y los medios de comunicación la gente no hace más que hablar de lo indeseable que es tener ese lunar. Y ahora imagina que has intentado varias veces aplicar la crema y que no te hace efecto.

¿Te están ayudando en algo todas esas personas que no paran de hablar de lo peligroso que es para la salud tener ese lunar? ¿Te ayuda en algo sentir que cuando entras en una habitación la gente te mira como la persona que tiene el lunar? A diferencia de otras condiciones médicas, está a la vista, no puedes ocultarlo, todo el mundo ve tu lunar y te sientes fatal. No es una situación de broma. ¿De verdad tenemos derecho a estar constantemente resaltando una característica física de otras personas, demoliendo el concepto que esas personas tienen de sí mismas? ¿Demuestra eso nuestra preocupación o más bien nuestra falta de consideración?

Volviendo a la obesidad, a lo mejor en algún caso se trata de actos bienintencionados de personas ignorantes, pero eso no quiere decir que esos actos sean positivos ni que ayuden.

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La atribución de control

Supongo que los lectores habituales de este blog (¡gracias  por seguir ahí!) ven perfectamente dónde está el origen del problema: ¿por qué se asume sin más que existe un remedio para la obesidad? ¿por qué se asume sin más que esas personas saben lo que tienen que hacer y no lo están haciendo, o que no lo han intentado repetidamente sin éxito? ¿por qué se asume sin más que aceptar el cuerpo que se tiene es equivalente a no esforzarse en llevar una vida saludable? Yo puedo quererme al máximo, tenga el cuerpo que tenga, al tiempo que poner todo mi esfuerzo en seguir hábitos de vida que considere saludables.

Somos presa del paradigma energético, en el que se asimila problemas de peso con falta de interés o falta de esfuerzo por estar delgados. El problema es la atribución de control, fruto de la pseudocientífica teoría del balance energético:

Altogether, the body of research on weight attributions highlights that individuals with obesity are blamed for their weight due to its perceived controllability (fuente)

En conjunto, el grueso de la investigación sobre las atribuciones del peso destaca que los individuos con obesidad son culpados por su peso debido a la percepción de su controlabilidad

news media portrayals that frame obesity as a result of “personal responsibility” confirm attributions of controllability and blame. (fuente)

que los medios de comunicación enmarquen la obesidad como resultado de la “responsabilidad personal” confirma las atribuciones de controlabilidad y culpa.

El mensaje oficial es que sabemos lo que tenemos que hacer: comer menos y movernos más. Se nos dice que engordamos o no adelgazamos porque comemos “más de la cuenta” por culpa de un “entorno obesogénico” que nos ofrece productos con muchas calorías a precios muy asequibles. ¡El problema está en nuestro cerebro! La obesidad deja de ser vista como una condición fisiológica y se interpreta como un problema de comportamiento (ver):

one’s levels of eating and exercise, even in an obesogenic environment, are voluntary; so there is something individuals can do to avoid obesity, and thus the associated risk of morbidity. (fuente)

los niveles de alimentación y ejercicio, incluso en un entorno obesogénico, son voluntarios; así que hay cosas que los individuos pueden hacer para evitar la obesidad y, por lo tanto, el riesgo asociado de morbilidad.

Motivos ambientales, sociales, estrés, depresiones, falta de educación nutricional, etc etc, indudablemente es nuestra decisión pero en una inmensa mayoría de veces no sabemos gestionar ciertas emociones q tenemos relacionadas cn la comida y nunca nos han enseñado a trabajarlas.

¿Indudablemente es nuestra decisión tener obesidad? Ahí tenemos la atribución de control: sabes lo que tienes que hacer para dejar de ser obeso y no lo estás haciendo.

Pequeño resumen: se nos hace creer que los “expertos” nos están diciendo cuáles son los hábitos que tenemos que seguir para dejar de ser obesos. Por tanto, si eres obeso se deduce que no sigues esos consejos. Y como es algo peligroso para la salud, evidentemente no te estás preocupando por tu salud. Y a partir de ahí la gente se siente autorizada a señalar con el dedo constantemente nuestro cuerpo. Se sienten autorizados a crearnos malestar con nuestro cuerpo, ¡por nuestro bien! Pero ese tipo de presiones nunca han demostrado ser efectivas. Y pueden hacer daño a la salud física y mental de los obesos.

¡Pues con el tabaquismo la presión social funcionó!

El tabaquismo tiene una solución evidente: no fumar o cualquier método que lleve a ese fin. Si crees que la solución evidente para adelgazar es “comer menos y moverse más”, o cualquier método que te lleve a ese fin, sencillamente no sabes de lo que hablas (ver). ¿Cuáles son los hábitos saludables que nos sacan de obesos? Por supuesto, pregunto por métodos avalados por evidencia científica. No hay ninguno (ver,ver). Y no hay ninguna evidencia de que, en particular, la dieta de las harinas, la promovida desde nuestras instituciones públicas, cuando es consumida con “moderación” sea un remedio efectivo para la obesidad. Nos quieren hacer creer que sí, pero no es cierto.

Pero en temas de obesidad la evidencia científica no se considera necesaria, porque tenemos la creencia en una estúpida teoría que nos da explicaciones y remedios (ver,ver). ¿Que no funciona en la práctica? Pues será que la gente no sigue el consejo. Y es que ya sabemos que los obesos somos vagos y glotones (ver).

¿Presión social sin ofrecer al mismo tiempo un tratamiento efectivo?

when we highlight a health risk but fail to provide actionable steps people can take to prevent it, the response is often either denial or some other dysfunctional behavior […] We need to fight obesity, not obese people (Marsha Davis)

cuando se resalta un riesgo de salud pero no se proporcionan medidas prácticas que la gente puede tomar para prevenirlo, la respuesta es o bien negación o bien cualquier otro comportamiento disfuncional […] Hay que combatir la obesidad, no a los obesos

Si lo único que hacemos es poner en el centro de atención el peso corporal de las personas, lo único que estamos haciendo es bullying a las personas que tienen exceso de peso. Estamos haciendo que se sientan a disgusto con su cuerpo, estamos haciendo que los ignorantes se crean con derecho a opinar continuamente sobre sus cuerpos en las redes sociales, estamos haciendo que las personas que tienen exceso de peso se sientan constantemente juzgadas por su peso corporal.

Insisto en que una de las cuestiones clave es, a mi entender: ¿se están proporcionando esas medidas que de ser aplicadas revertirían el problema? No pregunto por la charlatanería del balance energético: estoy preguntando por evidencia científica de un método efectivo para adelgazar y, por supuesto, evidencia de que ese método es el que se propone actualmente a la persona que tiene problemas de peso. Porque de otro modo estamos creando presión sólo para hacer daño y porque queremos hacer daño.

¿Cuáles son los efectos constatados científicamente de seguir los “hábitos saludables” divulgados por los expertos?

¿Cuáles son los efectos constatados científicamente de hacer continua referencia al cuerpo de los obesos como un peligro para su salud? ¿Cuáles son los daños que hacen estas acciones?

¿Por qué estamos haciendo la vista gorda al hecho de que los actos de hostigamiento a los obesos nunca han demostrado funcionar? ¿Por qué estamos haciendo la vista gorda al hecho de que los “hábitos saludables” de los expertos en obesidad nunca han demostrado funcionar para revertir la obesidad? ¿Nos da igual que no exista evidencia científica que respalde los mensajes porque “sabemos” la verdad? ¿Por qué hacemos la vista gorda al hecho de que esos mensajes pueden estar haciendo más mal que bien?

“Perfecto, pues dejemos entonces que cada vez haya más obesidad”

Informar sobre la ineficacia del método es querer que haya cada vez más obesidad. Claro que sí. Si no das por buena la pseudociencia y charlatanería de las/los nutricionistas entonces es que estás a favor de que la obesidad vaya a más. Deberíamos aplicar esos argumentos a todo: si un charlatán dice que cura el cáncer con pensamientos positivos, explicar que esa idea es una patochada es no querer curar el cáncer…

Hablar negativamente del cuerpo de una persona puede hacerle daño

La presión social no sólo nunca ha dado resultado, es que además puede hacer daño.

Given the uncertainty of the balance between ‘benefit’ and harm associated with community-based programmes and social marketing campaigns that specifically target the undesirability of obesity, the approach to controlling the increasing prevalence of this condition should shift towards dietary and physical activity interventions where there is a better established evidence base and a stronger prospect of benefit

Dada el incierto balance entre “beneficio” y daño asociado con los programas basados ​​en la comunidad y las campañas de marketing social que destacan específicamente lo indeseable de la obesidad, el enfoque para controlar la creciente prevalencia de esta condición debe cambiar hacia intervenciones de actividad física y dietaria donde hay una base de evidencia mejor establecida y una previsión más sólida de beneficio

Discrepo de que exista una previsión de beneficio más sólida con los “hábitos saludables” transmitidos desde nuestras instituciones. Me quedo con la idea de que insistir en lo indeseable de tener exceso de peso no ha sido solución a nada, y puede hacer daño a la salud de la gente:

Overall, then, these stigmatizing public health campaigns are unlikely to have the intended positive benefits and may even have unintended negative effects arising from the stigmatization (fuente)

En general, entonces, es poco probable que estas estigmatizantes campañas de salud pública tengan los beneficios positivos previstos e incluso pueden tener efectos negativos no deseados derivados de la estigmatización.

Public health campaigns should focus on facilitating behavioral change, rather than stigmatizing obese people, and should be grounded in the available empirical evidence. Fundamentally, these campaigns should, first, do no harm. (fuente)

Las campañas de salud pública deben centrarse en facilitar el cambio de comportamiento, en lugar de estigmatizar a las personas obesas, y deben basarse en la evidencia empírica disponible. Fundamentalmente, estas campañas deben, en primer lugar, no hacer daño.

¿Qué daño pueden hacer?

  • Una imagen negativa del propio cuerpo está asociado a desarrollar un desorden alimentario (fuente,fuente,fuente). Y no es la única forma de auto-daño que puede resultar de una baja autoestima.
  • Casi nadie adelgaza y la mayoría de los obesos se culpan a sí mismos por el fracaso. Someter a las personas a una experiencia de fracaso se añade a la carga psicológica del estigma y la presunción de que la obesidad está asociada a condiciones psicopatológicas (fuente).
  • Fomentar el estigma con intención de que se cambien los hábitos puede tener el efecto contrario en algunas personas: desmotivar y reducir la adhesión a unos hábitos dietarios y de ejercicio físico saludables (fuente,fuente).

¿De verdad queremos ayudar?

Where is the evidence that inculcating a sense of spoiled identity is a good way to get people to adopt healthier behaviors? (fuente)

¿Dónde está la evidencia de que inculcar un sentimiento de identidad dañado es una buena forma de hacer que la gente adopte comportamientos saludables?

Dejemos de meter presión a la gente por su peso. Si algo no necesita una persona con exceso de peso es que le estén recordando continuamente que tiene exceso de peso. Os aseguro que lo sabe. Lo que necesita es un método que le sirva para adelgazar: uno que venga avalado por la evidencia científica, no por charlatanería y juegos de palabras. Los obesos no dejaremos de serlo con comprensión ni optimismo ni buenas palabras: es un remedio efectivo para la obesidad lo que no se está proporcionando.

¿Quieres lanzar mensajes que ayuden? Pues centra la atención en las verdaderas causas del problema: seguimos adorando la pseudociencia del balance energético y seguimos recetando un tratamiento para la obesidad, el “come menos y muévete más” que no tiene más fundamento que la estupidez humana. Eso daña la salud de la gente, haciéndonos creer que el fracaso del método es culpa nuestra, de los obesos. ¿Quieres ayudar? Informa de la efectividad real del método, documentada en la literatura científica. En lugar de tirar de prejuicios, difunde información veraz. La información veraz siempre ayuda, mientras que la falsa esperanza no cura a nadie y hace daño.

Leer más:

 

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El estigma de la obesidad (II)

Antes de hacer un comentario, positivo o negativo, a alguien sobre su peso corporal plantéate por qué sientes necesidad de decirle a esa persona algo que ya sabe. Porque seguramente vas a hacer más daño de lo que crees.

El daño psicológico afectará a la autoestima y a la propia imagen, aumentando el riesgo de que esa persona caiga en un trastorno alimentario, rehuya atención médica, evite la actividad física o pueda caer en una depresión, o cosas peores (fuente). Pero no sólo hay daño a nivel psicológico.

The body politic: the relationship between stigma and obesity-associated disease

Obese persons experience a high degree of stress, alnd this stress plausibly explains a portion of the BMI-health association.

Las personas obesas experimentan un alto grado de estrés, y este estrés puede explicar una parte de la relación entre IMC y salud.

Perceived weight discrimination and chronic biochemical stress: A population‐based study using cortisol in scalp hair

Mean hair cortisol concentrations were 33% higher in those who had experienced weight discrimination than those who had not (mean log pg/mg 1.241 vs. 0.933, F = 12.01, P = 0.001). The association between weight discrimination and hair cortisol was particularly pronounced in individuals with severe (class II/III) obesity (1.402 vs. 0.972, F = 11.58, P = 0.001).

Las concentraciones medias de cortisol en el pelo fueron un 33% superiores en aquellos que habían experimentado discriminación [por peso] en comparación con los que no […]. La asociación entre discriminación por peso y cortisol en el pelo fue especialmente pronunciada en individuos con obesidad clase II/III

Associations of Weight Stigma With Cortisol and Oxidative Stress Independent of Adiposity

Independent of abdominal fat, weight stigma was significantly related to measures of cortisol (including salivary measures of cortisol awakening response and serum morning levels) as well as higher levels of oxidative stress.

Al margen de la grasa abdominal, el estigma por peso estuvo relacionado de forma significativa con las medidas de cortisol […] y también con altos niveles de estrés oxidativo.

Pressure to be Thin and Insulin Sensitivity among Adolescents

Pressure to be thin was positively associated with fasting insulin (p = .01) and negatively associated with insulin sensitivity (p = .02), after controlling for pubertal stage, sex, race, height, fat-free mass, and adiposity. Pressure to be thin was associated with a greater odds of having hyperinsulinemia (fasting insulin ≥ 15 µIU/mL; Odds Ratio (95% CI): 1.65 (1.08–2.50), p = .02), adjusting for the same covariates.

La presión por ser delgado estuvo asociada positivamente con la insulina en ayunas (p=0.01) y asociada negativamente con la sensibilidad a la insulina (p=0.02), tras controlar por estado pubescente, sexo, raza, altura, masa libre de grasa y adiposidad. La presión por ser delgado estuvo asociada con una mayor probabilidad de tener hiperinsulinemia (insulina en ayunas ≥ 15 µIU/mL: cociente de riesgo (95% IC): 1.65 (1.08–2.50), p = .02), ajustando para las mismas covariables.

Weight Discrimination and Risk of Mortality

Controlling for the demographic characteristics, discrimination based on weight was associated with an almost 60% increased risk of mortality in both HRS (Table 2) and MIDUS (Table 3). [..]  In the both samples, BMI, subjective health, disease burden, depressive symptoms, smoking history, and physical activity reduced this association but did not eliminate it.

The present findings indicate that the harmful effect of unfair treatment because of body weight is not limited to psychological distress and morbidity, but extends to risk of mortality.

Controlando características demográficas, la discriminación por peso estuvo asociada con un riesgo de muerte incrementado en casi un 60% tanto en el HRS como en el MIDUS […] En ambas muestras, el BMI, la salud subjetiva, la carga de la enfermedad, los síntomas de depresión, la historia de tabaquismo, y la actividad física redujeron la asociación pero no la eliminaron.

Los presentes hechos indican que el efecto dañino de un tratamiento injusto por el peso corporal no está limitado al malestar psicológico y morbilidad, sino que alcanzan también al riesgo de muerte.

Leer más:

El estigma de la obesidad (I)

No estoy diciendo que las personas no tengan control sobre su situación. Nuestras decisiones impactan nuestros resultados, pero esas decisiones están muy influenciadas a su vez por el entorno. Marcos Vázquez (Fitness Revolucionario)

El mensaje, típico de la industria del fitness, es tan falso como estigmatizante.

¿Qué es el estigma de la obesidad?

El origen del término estigma viene de un “rasgo corporal que delata algo inusual o malo en la moral de un individuo”. El estigma era quemado o cortado en la piel para identificar a su poseedor como un esclavo, un traidor o un criminal. En la actualidad, el término hace referencia a una característica de una persona que se interpreta como algo que la desacredita (ver). Estigma y sesgo por obesidad (weight-bias) vienen a ser el mismo concepto: el sesgo por obesidad sería la inclinación a realizar juicios al carácter de una persona en base a su peso corporal, mientras que el estigma serían las acciones negativas relacionadas con el peso corporal hacia una persona obesa o con sobrepeso (ver).

obesity represents the outward manifestation of selfindulgence and spiritual imperfection, exemplifying the biblical admonition “the spirit is willing but the flesh is weak” (Matthew 26:41). (fuente)

la obesidad representa la manifestación visible de la autoindulgencia y la imperfección espiritual, ejemplificando la enseñanza bíblica de que “el espíritu está dispuesto pero la carne es débil” (Mateo 26:41)

¿Qué causa la estigmatización?

El estigma está causado principalmente por falsas creencias sobre la “controlabilidad de la obesidad”:

  • se cree que el estigma o avergonzar motiva a la gente a perder peso, y además
  • se cree que la gente es responsable de su propio peso y no adelgaza porque tiene insuficiente disciplina o carece de fuerza de voluntad.

El mensaje estigmatizante es que “sabes lo que tienes que hacer para adelgazar“, y sigue siendo estigmatizante aunque a continuación se perdone la vida al obeso añadiendo que se entiende que es muy complicado que lo consiga por la influencia del entorno (ver). El mensaje es el mismo: está en tu mano, es difícil, pero está en tu mano si te lo propones. Difundir falsedades sobre la obesidad causa estigmatización, aunque se diga que se está en contra de ella. Es muy típico que decir explícitamente que estás en contra de que se haga algo sea el paso previo a hacerlo.

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¿Qué consecuencias tiene el estigma?

Aparte de consecuencias económicas o sociales, el estigma tiene efectos sobre la salud. Las personas que sufren el estigma tienen un mayor riesgo de caer en trastornos de la alimentación, terapias para pérdida de peso poco saludables, de evitar la actividad física o de rehuir el tratamiento médico. Además, el estigma puede tener efectos directos en la salud, quizá a través del estrés.

Health consequences can include behaviors such as binge eating, unhealthy weight control practices, coping with stigma by eating more, refusing to diet, and avoiding physical activity. Weight bias can also lead to higher blood pressure, increased stress (which may contribute to physical health problems and increased adiposity), and an overall poor quality of life.

¿Cómo combatimos la estigmatización?

Difundiendo información veraz y contrastada sobre la controlabilidad de la obesidad:

las personas obesas desconocen un método efectivo para adelgazar

Es un dato objetivo (ver,ver,ver) y como prueba de ello fíjate en que nunca nadie te ha mostrado evidencia científica de cuál es ese método basado en dieta y ejercicio (conocido además por la población obesa y procedente de las fuentes de su confianza), que es efectivo a largo plazo para combatir la obesidad. Nunca has visto esas pruebas, porque NO EXISTE UN TRATAMIENTO.

Engañar a la gente diciendo que la dieta hipocalórica funciona crea sufrimiento y aumenta los prejuicios y la estigmatización

Cualquier mensaje que transmite la idea de que sí existe una solución conocida por el obeso para adelgazar fomenta la estigmatización. Hablar de “esfuerzo”, “saciedad”, “adhesión”, “dificultad de tener hábitos saludables en un entorno obesogénico” para justificar el fracaso sistemático de la dieta hipocalórica no tiene el respaldo de la evidencia científica y es dañino para la salud.

La falsa lucha contra la estigmatización

Many significant contributors to obesity are beyond the control of individuals. In addition to the important role of genetic and biological factors regulating body weight, multiple social and economic influences have significantly altered the environment to promote and reinforce obesity (fuente).

Como decía, la percepción de que la obesidad es algo controlable por parte del obeso es la principal causa del estigma (ver). Algunas personas argumentan que el obeso no es responsable de su condición porque hay factores que no controla, como la genética o los condicionantes sociales y económicos; “el entorno” en pocas palabras. Todo eso está muy bien, pero ¿cómo no vamos a pensar que es responsable, si al mismo tiempo se dice que la solución al problema es algo tan factible como “comer menos de lo que se gasta”? Hablar de “difícil” es implícitamente decir “factible”. Con esfuerzo, pero factible, es decir, equivale a decir que la obesidad es controlable y que el obeso sí es responsable por no aplicar el suficiente esfuerzo. ¿Es eso una ayuda o dar la puntilla? Si se defiende que la solución a la obesidad es mayor actividad física y/o controlar la ingesta energética (ejemplo), no se puede argumentar que es algo que no está bajo control del obeso, porque no sería cierto. El discurso de la “dificultad” (ver) no hace sino reforzar el mensaje de la controlabilidad, ¡que es la causa principal del estigma!

“Si reconocemos que no hay tratamiento, la gente dejará de esforzarse”

El mensaje de la industria (y me refiero a la del fitness y a la de la dieta, o sea a la gran mayoría de gurús de la musculación y nutricionistas) es que tienes que hacer algo para bajar de peso. Ese algo, por supuesto, es contratar sus servicios. Nos dicen que no podemos aceptar ser obesos, que no podemos ser felices siéndolo. Quieren “alarma social”, quieren que no se “normalice” la obesidad, quieren que exista una permanente campaña contra la obesidad que presione a los/as obesos/as para que intenten adelgazar. Y entre los argumentos que nos dan para no decir la verdad sobre la inexistencia de un tratamiento efectivo, está que dejaremos de esforzarnos para perder peso: continua alusión a la conducta del obeso, como si ésa fuera la causa y solución del problema.

Fomentan el estigma diciendo que el tratamiento “funciona”, pero que hace falta mucho “esfuerzo”. Nos cuentan que la difusión de imágenes positivas de gente obesa es “normalizar” la obesidad y que eso es negativo porque la gente va a decidir copiar a esos/as modelos y volverse obeso/a. “¡La obesidad es contagiosa!” Es decir, su mensaje es que ser obeso es consecuencia de una decisión voluntaria de adoptar hábitos de vida poco saludables. Esta industria hace negocio creando sufrimiento en la gente.

En tanto no haya un remedio conocido para la obesidad, quiérete, acéptate como eres y, en la medida en que te sea posible, lee sobre lo que de verdad es comer de forma saludable. Tus luchas con tu peso corporal no son asunto de nadie más que tuyo y las opiniones de la industria sobre ti no te definen, sólo les definen a ellos y a sus bastardos intereses. Tu peso corporal no es un reflejo de quién eres. Come de forma saludable —desde luego te animo a que lo hagas— pero NO cometas el error de creer el mensaje interesado de que tienes control de tu peso corporal. No puedes culparte por el resultado que obtengas, ni aceptes como normal que otras personas opinen sobre si tu peso corporal es o no es “aceptable” en nuestra sociedad. Tú eres tan aceptable como cualquier otra persona, tengas el peso que tengas.

La industria de la pérdida de peso tiene interés por su negocio, no interés por tu salud.

¡Todo esto que cuentas son excusas para su falta de esfuerzo!

¿”Su”? También hablas de “mi” falta de esfuerzo, pues he sido obeso. En cualquier caso, esta conversación va a acabar muy pronto:

dame evidencia científica de cuál es el método de adelgazamiento, efectivo para perder una cantidad importante de peso y mantener lo perdido a largo plazo, que las personas obesas conocen de fuentes en las que confían pero que no quieren aplicar

¿Esfuerzo? ¿Para aplicar qué tratamiento? ¿Exiges esfuerzo pero eres incapaz de indicarme cuál es el tratamiento efectivo en el que hay que esforzarse?

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