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La ética del dietista-nutricionista

Tres principios éticos básicos:

  1. Respeto al cliente, que es algo más que no usar palabras malsonantes. Es una preocupación sincera por la salud del cliente, buscando ofrecerle información veraz y tratamientos útiles.
  2. Actuar para que el cliente conozca la verdad.
  3. No actuar por intereses ajenos a la salud del cliente, sin informar de ello al cliente.

¿Cuál es la verdad actual que el D-N debe asegurarse de que el cliente conoce?

  • Que la dieta hipocalórica es una dieta de origen pseudocientífico. La base de esa dieta son dos premisas injustificadas (ver,ver) que hacen creer que el fundamento científico para hablar del peso corporal es el balance energético. Se debe insistir cuanto haga falta para que el cliente entienda que todo lo que cree saber sobre control del peso corporal relativo a las calorías, no tiene fundamento.
  • Que, según la evidencia científica, la dieta hipocalórica no funciona (ver). El D-N debe asegurarse de que el cliente entienda que sólo produce resultados a corto plazo, pero no a largo plazo.
  • Que, según la evidencia científica, la causa de que no funcione NO es que la gente deje la dieta y vuelva a sus viejos hábitos. Los estudios dicen que la dieta hipocalórica tampoco funciona cuando la dieta se sigue (ver). Es importante que esto sea aclarado, pues a buen seguro el cliente cree saber la razón por la que esa dieta no funciona. Si no se aclara, se está actuando para que el cliente siga engañado.
  • Que no se sabe si para todo el mundo es posible adelgazar con dieta y ejercicio (ver). Ni siquiera se sabe qué porcentaje de la gente puede conseguirlo, ni cómo identificar a esas personas, ni con qué dieta podrían lograrlo.
  • Que no existe ninguna dieta que haya demostrado efectividad para adelgazar (perder una cantidad importante de peso y mantener el nuevo peso a largo plazo) en un experimento científico. Aquí es importante resaltar que tampoco la dieta hipocalórica lo ha demostrado, siendo la que más veces se ha puesto a prueba.
  • Que toda dieta diferente de la pirámide de las harinas ha sido calificada, de forma irresponsable, como «dieta milagro». Y no necesariamente todas esas dietas son peligrosas para la salud. Las dietas low-carb y paleo, al menos, suelen dar mejores resultados que las dietas oficiales en los experimentos científicos (ver,ver,ver,ver). O, en otras palabras, la dieta de las harinas carece de fundamento científico.

Guardar silencio no es una opción ética, pues el cliente cree que la dieta hipocalórica funciona y que fracasa porque el cliente abandona la dieta. Guardar silencio es hacer que el cliente salga engañado de la consulta. Guardar silencio es hacer que el cliente se culpe cuando la dieta no funcione a largo plazo (ver). No aclarar un engaño «es hacer».

Contentarse con repetir lo que se ha memorizado en la carrera no es una opción ética. Existe obligación ética de comunicar la verdad, y para poder comunicar la verdad, primero hay que conocer la verdad. La obediencia ciega a los dogmas comunes es una falta de respeto al cliente. Prestar atención a las críticas a las propias creencias no es una opción, es una obligación ética. Cambiar las creencias cuando éstas no pueden ser defendidas con argumentos racionales, no es una opción, es una obligación ética.

Ignorar el código deontológico cuando éste entra en contradicción con los tres principios anteriores, es una obligación ética.

Y no sólo los alumnos y titulados tienen obligaciones éticas: formar profesionales para que mientan y engañen a sus clientes no es ético.

Aunque millones de personas buscan tratamientos para la obesidad, los beneficios del tratamiento han sido exagerados. Para la mayor parte de la gente no es efectivo; la mayoría de los obesos se esfuerzan en vano en perder peso y se culpan por las recaídas. Las repetidas experiencias de fracaso se suman a la carga psicológica causada por el estigma social y por la presunción de condiciones psicopatológicas asociadas a la obesidad. Muchos terapeutas pueden estar contribuyendo a este daño psicológico ofreciendo a sus pacientes falsa esperanza de éxito. (fuente)

se puede argumentar que en muchos casos el tratamiento de la obesidad es destructivo(fuente)

NOTA: estoy recibiendo visitas desde esta página de la Universidad de Navarra y he pensado que podía facilitarles la labor de interpretar mi blog.

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