“En la segunda guerra mundial todos estaban delgados”

La “evidencia científica” en que se basa la calorexia es “impresionante”:

¿De verdad a nadie mínimamente serio le llama la atención que estemos tratando la obesidad con una hipótesis pseudocientífica cuya “evidencia científica favorable” es la morralla anterior? Porque no tienen otra cosa. La evidencia científica real, la publicada en revistas científicas, la tienen toda en contra: NO FUNCIONA (ver,ver,ver). ¿Es ésta la “ciencia” con la que estamos tratando la obesidad?

Tenemos un nuevo argumento de que la hipótesis CICO es correcta:

En la segunda guerra mundial todos estaban delgados

Si que haya una guerra es relevante, supongo que hablamos de un país afectado directamente por la guerra. He buscado datos de obesidad en esa época en Francia o Alemania, pero no he encontrado nada. ¿De qué país hablamos?

Supongamos que hablamos de Francia. ¿Había en Francia un problema de obesidad que se resolvió gracias a la segunda guerra mundial? Porque si el argumento es que estaban delgados gracias a la guerra, se deduce que, obviamente, antes de la guerra tenía que haber un problema de obesidad. Si no había un problema, se estaría citando las condiciones de guerra como la supuesta solución a un problema inexistente.

Creo que todo el mundo entiende cuál es realmente el argumento: lo que se nos quiere transmitir es que es verse forzados a no comer lo que les hizo adelgazar, dando a entender que ahora la gente no adelgaza porque no se esfuerza en cerrar la boca. Ésa es la razón de citar la guerra como causa.

Estamos hablando de la hipótesis de que “la dieta hipocalórica funciona pero la gente se la salta“. Y para defender esa hipótesis transmiten la idea de que cuando la gente se ve obligada a no comer, cuando no pueden saltarse la dieta, entonces sí adelgazan.

Mi primera pregunta es: ¿en qué país había un problema de obesidad en 1930 que se corrigió gracias al racionamiento en la segunda guerra mundial? Reitero que si no había obesidad previamente, es una falacia proponer que el racionamiento resolvió un problema que en realidad no existía sin racionamiento.

— ¡Todos delgados gracias al racionamiento!
— ¿Y antes de la guerra?
— También delgados y con mejor salud.

Y tengo más preguntas: ¿qué características concretas tenía la dieta seguida por las personas que siendo obesas consiguieron adelgazar? ¿la composición de la dieta era la misma que ahora, pero en menor cantidad? ¿fue la supuesta pérdida de peso saludable? ¿mantuvieron el peso a largo plazo, una vez finalizado el racionamiento? ¿se ha probado ese mismo método en experimentos científicos aleatorizados y controlados? ¿era la obesidad de esas personas comparable cuantitativa y cualitativamente a la obesidad actual? ¿dónde encontramos datos que den respuesta a estas preguntas? ¿por qué los que usan este argumento no acompañan sus proclamas con esos datos?

Creo que es obvio que este argumento no tiene ningún fundamento real. Sencillamente se quiere apuntalar el prejuicio de que la dieta hipocalórica sí funciona y que la culpa de que los obesos no consigamos adelgazar es nuestra, no del método. A falta de evidencia científica se recurre a este tipo de “pruebas” para sostener la pseudociencia creada a partir de esos prejuicios. La prevención y el tratamiento de la obesidad no pueden seguir anclados en este nivel.

Nada puede cambiar si antes no se acepta que lo que hemos estado haciendo es insuficiente o erróneo o ilegítimo. Daniel Flichtentrei

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6 respuestas a ““En la segunda guerra mundial todos estaban delgados”

  1. Para que salgan ácidos grasos del tejido adiposo tienen que salir ácidos grasos del tejido adiposo.

    Hasta ahí vamos bien.

    Para que salgan ácidos grasos del tejido adiposo tienen que entrar en el tejido adiposo menos ácidos grasos de los que salen.

    Todo sigue bien, por ahora.

    Lo siguiente es el triple salto mortal en el que la entrada y salida de ácidos grasos en el tejido adiposo se convierten en entrada y salida de calorías en el cuerpo.

    Ahí ya hemos llegado a la charlatanería.

    Es curioso que ningún caloréxico explique si para reducir el tamaño de un tumor también tiene que haber déficit calórico. Mismas leyes de la física.

    Es curioso que ningún caloréxico explique si la causa de que un tumor crezca es que comemos por encima de nuestras necesidades energéticas. Mismas leyes de la física.

    Todos calladitos.

  2. 1800 kcal/d o como enfermar y volver locas a unas personas. Y, recuperaron toda la grasa perdida sin haber dejado en ningún momento de “comer menos”.

    This was followed by a 6-mo semistarvation period, beginning on February 12, 1945, in which they received ∼1800 kcal (7531 kJ) of food/d, with the starvation diet reflecting that experienced in the war-torn areas of Europe, i.e., potatoes, turnips, rutabagas, dark bread, and macaroni. […]

    As semistarvation progressed, the enthusiasm of the participants waned; the men became increasingly irritable and inpatient with one another and began to suffer the powerful physical effect of limited food. […]

    We became, in a sense, more introverted, and we had less energy. I knew where all the elevators were in the buildings.” The men reported decreased tolerance for cold temperatures, and requested additional blankets even in the middle of summer. They experienced dizziness, extreme tiredness, muscle soreness, hair loss, reduced coordination, and ringing in their ears. Several were forced to withdraw from their university classes because they simply didn’t have the energy or motivation to attend and concentrate. Food became an obsession for the participants.[…]

    Several of the men, like Max Kampelman, agreed that nearly immediately after semistarvation began, all interest in women and dating was lost: “I can tell you, the sex drive disappeared. […]

    The men became more noticeable around campus as they began to manifest visible signs of starvation, sunken faces and bellies, protruding ribs, and edema-swollen legs, ankles, and faces. Other problems such as anemia, neurological deficits, and skin changes became apparent.

    Esto fue seguido por un período de semiinanición de 6 meses, a partir del 12 de febrero de 1945, en el que recibieron ∼1800 kcal (7531 kJ) de alimentos /d, con la dieta de inanición reflejo de las áreas devastadas por la guerra de Europa Es decir, patatas, nabos, colinabos, pan negro y macarrones. […]

    A medida que avanzaba la semiinanición, el entusiasmo de los participantes disminuía; los hombres se volvieron cada vez más irritables e impacientes entre sí y comenzaron a sufrir el poderoso efecto físico de la limitación de comida […]

    En cierto sentido, nos convertimos en más introvertidos y teníamos menos energía. Sabía dónde estaban todos los ascensores en los edificios ”. Los hombres reportaron una tolerancia reducida a las temperaturas frías y solicitaron mantas adicionales incluso en medio del verano. Experimentaron mareos, cansancio extremo, dolor muscular, pérdida de cabello, reducción de la coordinación y zumbidos en los oídos. Varios se vieron obligados a retirarse de sus clases universitarias porque simplemente no tenían la energía o la motivación para asistir y concentrarse. La comida se convirtió en una obsesión para los participantes. […]

    Varios de los hombres, como Max Kampelman, coincidieron en que, casi inmediatamente después de que comenzara la semiinanición, se perdió todo interés en las mujeres y en las citas: “Puedo decirles que el deseo sexual desapareció”. […]

    Los hombres se hicieron más notorios en la zona del campus cuando comenzaron a manifestar signos visibles de hambre, caras hundidas y vientres, costillas sobresalientes y piernas, tobillos y caras hinchadas con edema. Otros problemas como la anemia, los déficits neurológicos y los cambios en la piel se hicieron evidentes.

    https://academic.oup.com/jn/article/135/6/1347/4663828

  3. En facebook te recomiendo buscar “El Diario del Nutriólogo”, otro claro ejemplo de charlatanería caloréxica…y me bloqueó el acceso a comentar por decirle sus verdades

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