Crónicas caloréxicas (II): Mark Haub y la “twinkie diet”

he followed a basic principle of weight loss: He consumed significantly fewer calories than he burned (fuente)

siguió un principio básico de pérdida de peso: consumió muchas menos calorías de las que quemó

En este sentido, el experimento de esta dieta, es interesante porque no hace sino confirmar una de las leyes de la termodinámica (fuente)

¿En qué consistió la intervención?

En pocas palabras, un experimento no controlado realizado en 2010 con las siguientes características (fuente):

  • 1 persona
  • 10 semanas
  • consumiendo un máximo de 1800 kcal/día
  • incluyendo pastelitos (“twinkies”)

Perdió 14 kg en esas 10 semanas

¿Qué variable está alterando Mark Haub? ¿Existe un grupo control en el que esa variable no se altera?

En un experimento científico el objetivo es comprobar el efecto de alterar una única variable. Si se altera más de un parámetro se puede hacer imposible determinar qué es exactamente lo que ha causado el efecto producido. Como quizá en esa prueba concreta existan factores que se están alterando sin que el científico sea consciente de ello, es conveniente tener un “grupo de control” en el experimento, un grupo que también es observado pero en el que la variable independiente no es alterada.

¿Qué variable está alterando Mark Haub? No es una pregunta retórica y la respuesta es importante.

No hay justificación racional para atribuir el resultado a las calorías

Un problema de este experimento es la anticientífica suposición de que cambiar la cantidad de comida es lo mismo que cambiar la cantidad de calorías. En este experimento se está alterando el volumen, el peso, la energía potencial que se puede sacar de la comida, la cantidad de carbohidratos, el tipo de carbohidratos, el tipo de grasa, etc. y, sobre todo, se está alterando la respuesta hormonal. Dar por supuesto que lo único que se está alterando es la energía y que, por tanto, el resultado hay que atribuirlo a esa característica de la intervención no es ciencia, es brociencia.

“Déficit calórico”

Nótese cómo reducir el consumo de comida y cambiar la composición es interpretado como “consumir menos calorías” y consumir menos calorías es interpretado como “crear un déficit calórico”. No me entretengo con esto ahora, pero de forma simplificada consumir menos calorías es alterar un término de la ecuación del balance energético, mientras que “déficit calórico” es una expresión que busca el engaño jugando con la ambigüedad entre a) alterar un único término de esa ecuación o b) alterar la diferencia entre dos de ellos (ver,ver). La causalidad impostora que la teoría del balance energético propone como “obvia” nace de esos juegos de palabras.

¿Qué demostró el experimento?

Que en esa persona, y en su estado físico particular en ese momento, en el corto plazo reducir la cantidad de comida hizo perder peso corporal.

¿Alguna objeción? No, creo que la evidencia científica confirma que es un resultado bastante generalizable: a corto plazo todo o casi todo el mundo pierde unos kilos restringiendo la cantidad de comida (ver).

Pero perder unos kilos a corto plazo no nos saca de gordos. ¿Qué sucede a largo plazo? Mark Haub fantasea con que si su gasto energético se hubiese mantenido, su peso corporal se habría mantenido. Si…

Had I continued eating about 1,600 kcals with the amount of kcal expenditure, at some the asymptote would have been reached and weight stability would have insued. Mark Haub

Si hubiera continuado consumiendo 1600 kcal/día con esa cantidad de gasto energético, en algún momento se habría alcanzado la asíntota y se habría producido estabilidad del peso corporal

Es la falacia de petitio principii: si el gasto energético se mantiene… Nótese la aberración: Haub no puede predecir el resultado a largo plazo del experimento pero sí lo deduce ¡dando por supuesto en las premisas cuál sería el resultado de ese experimento! Esencialmente en esto consiste la estupidez del balance energético: inventarse la respuesta de un ser vivo a un estímulo a partir de juegos de palabras falaces.

Los resultados a corto plazo no demuestran resultados a largo plazo

¿Qué hace nuestro cuerpo si le quitamos la comida que necesita para funcionar con normalidad? Eso no nos lo dicen las matemáticas, sino el estudio de esa reacción fisiológica:

¿Y qué sucede a largo plazo con nuestro peso corporal?

Según la charlatanería caloréxica cuando se estanca la pérdida de peso es suficiente con reducir la ingesta para evitar el efecto rebote producido por la escasez de alimento (ver). Pura fantasía basada en brutales errores de pensamiento y prejuicios contra los obesos.

El nivelazo de los caloréxicos

Que experimentos como el de Mark Haub sean publicitados como prueba de validez de la pseudociencia del balance energético es una prueba más del bajísimo nivel intelectual que existe en el mundo de la nutrición/obesidad. Con Mark Haub y los campos de concentración nazis los caloréxicos tienen confirmación suficiente de que sus “pensamientos” y sus prejuicios son correctos (ver).

¿Qué aporta el experimento de Mark Haub?

No aporta absolutamente ninguna información útil sobre cómo adelgazar pues, entre muchas otras cosas, muestra un resultado a muy corto plazo. Tampoco aporta nada nuevo, pues está perfectamente documentado el efecto a corto plazo de la restricción de comida. Lo interesante es lo que sucede a largo plazo, pero eso Haub no lo somete a prueba, sólo lo imagina. Por supuesto este experimento no demuestra que la teoría del balance energético sea correcta ni confirma la primera ley de la termodinámica ni nada remotamente parecido.

 

NOTA: Coca-Cola pagaba a Mark Haub y sólo nos enteramos de ello cuando Coca-Cola publicó un listado de personas a las que estaba financiando (fuente).

Leer más:

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6 respuestas a “Crónicas caloréxicas (II): Mark Haub y la “twinkie diet”

    • Jajaja, no pude evitar la carcajada Vicente, son un chiste, y no nos olvidemos de los campos de concentración, que motivar a alguien a seguir una dieta hipocalorica es tan fácil como encerrarlo en una celda y obligarlo a trabajos forzados.
      Ya sabes, la adherencia lo es todo.

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      • No todos los expertos dicen que la falta de adhesión a la dieta hipocalórica es la causa de la recuperación del peso.

        Por ejemplo, Kevin Hall dice que sí es así:

        Complejos mecanismos de retroalimentación fisiológica regulan el peso corporal y se resisten a la pérdida de peso. La ralentización del metabolismo puede ser sustancial y persistente y contribuye a detener la pérdida de peso y poner en marcha la recuperación del peso. Sin embargo, la trayectoria típica del peso corporal está impulsada principalmente por pacientes que experimentan una disminución exponencial de la adhesión a la dieta debido a un aumento del apetito relativo a la pérdida de peso corporal, junto con dificultades para mantener cambios en las elecciones dietéticas y comportamientos que afectan la capacidad del paciente para disfrutar, celebrar y socializar con la comida.

        Pero por otro lado, tenemos a Kevin Hall, que dice que esa idea es naif:

        En particular, la prevención de la obesidad a menudo se describe erróneamente como una simple cuestión de contabilidad en la que el consumo de calorías debe equilibrarse con el gasto de calorías. […] Por lo tanto, la falta de pérdida sustancial de peso implica que un individuo carece de la fuerza de voluntad para adherirse a una intervención de estilo de vida modesto durante un período de tiempo suficiente.

        Sin embargo, esta visión naif es incorrecta porque considera que la ingesta y el gasto de energía son parámetros independientes que pueden ajustarse a voluntad y, posteriormente, permanecer estáticos sin ser influenciados por señales homeostáticas relacionadas con la pérdida de peso. Ahora comprendemos que la ingesta y el gasto de energía son variables interdependientes que se influyen dinámicamente entre sí y con el peso corporal. Los intentos de alterar el balance de energía a través de la dieta o el ejercicio se contrarrestan mediante adaptaciones fisiológicas que resisten la pérdida de peso.

        Sin embargo, otro investigador de renombre, Kevin Hall, ya demostró que esa adaptación fisiológica no podía ser la causa de paralización de la pérdida de peso, cargando claramente la culpa en tal caso en la falta de adhesión a la dieta.

        Esta simulación ilustra el muy largo tiempo de equilibrio para la pérdida de peso en sujetos obesos y demuestra que la meseta de pérdida de peso observada después de 6 meses no puede ser el resultado de una adaptación metabólica

        Como vemos, hay diversidad de opiniones entre los científicos top del mundo mundial. Lo que unos dicen haber demostrado, otros dicen que es una idea ingenua y errónea.

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