Categoría: Diabetes

«Sustituir azúcares simples por carbohidratos complejos NO produce una reducción en el peso corporal»

 

Vamos a echarle un vistazo a ese metaanálisis.

«Dietary sugars and body weight: systematic review and meta-analyses of randomised controlled trials and cohort studies«

Metaanálisis que considera a) 19 estudios ad-libitum (no se pide control de la cantidad de comida) y b) 11 estudios isocalóricos.

a) Estudios ad-libitum

Se encontró una clara relación entre consumir menos azúcares y reducción en el peso corporal y también entre incrementar el consumo de azúcares y aumentar el peso corporal.

In trials of adults with ad libitum diets (that is, with no strict control of food intake), reduced intake of dietary sugars was associated with a decrease in body weight (0.80 kg, 95% confidence interval 0.39 to 1.21; P<0.001); increased sugars intake was associated with a comparable weight increase (0.75 kg, 0.30 to 1.19; P=0.001).

Es muy relevante que esa relación se vio mucho más claramente cuando los estudios tenían mayor duración. Un estudio de corta duración puede concluir que un efecto no es relevante por culpa de la corta duración del estudio, no porque el efecto no exista.

b) Estudios con sustitución isocalórica

En 8 de los 11 experimentos isocalóricos no se llega a los 2 meses de duración. 8 de los 11 están basados en participantes que sufren diabetes:

Como decía, únicamente 3 estudios tienen al menos 2 meses de duración. Esos 3 estudios son Grigoresco et al. 1988, Osei et al. 1989 y Santacroce et al. 1990. Como vemos en la Figura 5 del metaanálisis, resultado neutro para dos de ellos y contrario a los azúcares simples en el tercero:

De forma resumida, éstas son las características de esos tres estudios:

Participantes Azúcar usado Duración
Grigoresco et al. 8 (cruzado) T2D Fructosa (30g) 2 meses
Osei et al. 11 (cruzado) T2D Fructosa (60g) 6 meses
Santacroce et al. 12 (cruzado) T1D Sacarosa (30g) 2 meses

En total se trata de sólo 31 personas, la tercera parte de ellos diabéticos tipo 1. Dos de los estudios son de 2 meses de duración en los que tan sólo 30 g de azúcares simples son sustituidos por otro tipo de azúcares (pan en el de Santacroce). ¿Con esa duración, ese número de participantes y ese mínimo cambio en la dieta nos sorprendería no encontrar diferencias entre grupos? ¿Qué conclusiones se pueden sacar de experimentos de tan baja calidad?

Por otro lado, el estudio de Grigoresco et al. estaba basado en una dieta de unas 1500 kcal, lo que entra en contradicción con las bases de selección de artículos indicadas por los propios autores del metaanálisis, que aclaran que no quieren resultados de experimentos de pérdida de peso pues su objetivo es ayudar a crear recomendaciones para la población general, no dietas para gestionar la obesidad:

  • «Fructose could be taken at any time during the day as part of the 1400-1600 kcal allowed diet»
  • «Interventions designed to achieve weight loss were excluded […] the ultimate aim of the review wasto facilitate the development of population based recommendations rather than nutritional recommendations for the management of obesity.

Es decir, que según su propio criterio ese experimento con dieta hipocalórica no debería ser sido incluido en la revisión. En cualquier caso, en ese experimento se está mezclando el efecto del cambio dietario con el efecto a corto plazo de la reducción en la cantidad de comida. Como ellos mismos argumentan, ¿van a sacar de ahí recomendaciones para la población que no está intentando perder peso? Son sus propios argumentos.

El estudio de Osei et al. es el único de 6 meses de duración y de los tres es el que sustituye una mayor cantidad de azúcares simples (60g en forma de fructosa). Es el único de los tres que encuentra diferencias en el peso corporal:

Como vemos los pesos corporales de partida no eran los mismos con ambas dietas por lo que es falso que la diferencia entre dietas sea de 2.5 kg: el cambio en el peso corporal fue de +1.8 kg con una dieta y -1.3 kg con la otra, es decir una diferencia de 3.1 kg.

Mean body weight did not change significantly during fructose supplementation (87.7 ± 7.6 vs 89.5 ± 5.0 kg) or on the normal diet (88.3 ± 5.8 vs 87.0 ± 6.0 kg) at month 0 vs 6, respectively. At 6 months, mean body weight was not significantly different between fructose and normal diet (89.5 ± 5.0 vs 87.0 -1- 6.0 kg).

Cabe plantearse qué tipo de científico se fija sólo en el peso final a la hora de extraer los datos para comparar grupos, sin tener en cuenta los pesos de partida (ver).

En cuanto al estudio de Santacroce et al., los participantes sufren diabetes tipo 1. ¿Qué sentido tiene incluir en este metaanálisis datos de personas en las que el efecto de la comida en el medio hormonal está absolutamente alterado por un páncreas disfuncional y el uso obligatorio de medicación? Los participantes se inyectaron la misma cantidad de insulina con ambas dietas y su peso fue el mismo con ambas dietas. ¿Cómo se puede atribuir el resultado a lo que están comiendo? ¿Cómo se pueden extrapolar este resultado con fructosa al consumo de sacarosa a largo plazo en personas que sí tienen un páncreas sano capaz de segregar insulina en respuesta a lo que comen?

Mean daily insulin dose (calculated as the mean of 7 days in each subject) was 42 ± 2 IU (SE) with the control diet and 43 ± 3 IU with the sucrose diet (p<0.5). Body weight was 64 ± 3 kg (SE) at the end of the control diet and 64 ± 4 kg at the end of sucrose diet (p>0.7).

Aparte del hecho de que 2 de los 3 estudios no deberían estar en el metaanálisis, llama muchísimo la atención el peso asignado a los mismos. Es habitual usar la inversa de la varianza como medida de fiabilidad y asignar un peso a los estudios proporcional a la inversa de la varianza. De esa forma los resultados de estudios con pocos participantes suelen tener menos peso en el total de un metaanálisis que estudios con más participantes. Parece razonable, ¿verdad? Pero en este metaanálisis el estudio de Grigoresco et al., con sólo 8 participantes, tiene asignado un peso 170 veces mayor que el de Osei et al., que tiene 13 participantes y tres veces más duración. ¡¡¡170 veces mayor!!! ¿Tan fiable es un estudio con sólo 8 participantes y dos meses de duración? Como consecuencia de estos sorprendentes pesos, el estudio de Osei et al. es, a efectos prácticos, como si no estuviera y el global de la comparación es básicamente como considerar sólo el de Grigoresco et al..

Las conclusiones de los autores

Las conclusiones de los autores del metaanálisis son que en dietas ad libitum el consumo de azúcares libres influye en el peso corporal, pero que como esa relación no la han visto cuando las dietas son isocalóricas entonces se deduce que probablemente el azúcar engorda porque hace comer «de más»:

Among free living people involving ad libitum diets, intake of free sugars or sugar sweetened beverages is a determinant of body weight. The change in body fatness that occurs with modifying intakes seems to be mediated via changes in energy intakes, since isoenergetic exchange of sugars with other carbohydrates was not associated with weight change.

Es decir, deducen que los azúcares simples sí engordan pero para ellos esos ocho experimentos que no llegan a los dos meses de duración junto con esos tres estudios que he comentado con algo de detalle, con unos pesos sorprendentes en el metaanálisis, permiten deducir que el azúcar engorda porque hace consumir más calorías, no por ser esencialmente engordante.

The most obvious mechanism by which increasing sugars might promote weight gain is by increasing energy consumption to an extent that exceeds energy output and distorts energy balance

El mecanismo más obvio por el cual aumentar los azúcares podría promover el aumento de peso es aumentando el consumo de energía en una medida que exceda la producción de energía y distorsione el equilibrio energético

Mis conclusiones

Muy lamentable. Esta patata de metaanálisis no permite concluir que el azúcar sea engordante por sus calorías. La ecuación matemática del balance energético NO es un «mecanismo» fisiológico sino simple charlatanería cuando se usa en el estudio de la obesidad, pues se inventa una causalidad en la primera ley de la termodinámica (ver,ver,ver,ver,ver). Esta chapuza no se hace con ningún otro crecimiento de un tejido en un ser vivo y la primera ley de la termodinámica SIEMPRE es aplicable (ver). Da que pensar, ¿no? Que se engorda por consumir más calorías de las que se gastan es tan obvio como que las pirámides egipcias las construyeron extraterrestres. Pero bueno, éste es el nivelazo que tienen los «científicos» en el área de la obesidad y la nutrición.

https://twitter.com/VinayPrasad82/status/952976578035597312

Noticia de última hora: un metaanálisis demuestra que experimentos que de forma aislada son muy malos pueden ser mezclados en un batido sospechoso que algunos podrían encontrar sabroso por error.

 

NOTA: la sustitución isocalórica de fructosa o sacarosa por otros azúcares no necesariamente reduce el índice glucémico.

NOTA: me parece cuestionable que se combinen en un mismo metaanálisis sustancias como la glucosa, sacarosa y fructosa que son procesadas de muy diferente forma por nuestro cuerpo. Es más razonable concluir que no hay datos para hacer un metaanálisis en condiciones, que extraer conclusiones de un conjunto de datos inadecuado por inconsistente. Parece que en temas de nutrición no hay ningún tipo de filtro a la hora de publicar: «a broken peer-review system», que decía alguien por ahí, con toda la razón del mundo.

NOTA: uno de los autores del metaanálisis es Jim Mann (ver,ver).

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