Se busca caloréxico inteligente para contestar a unas sencillas preguntas

sethh, usuario del foro musclecoop, hablando de mí:

no entiendo como puede ser tan corto de miras y estar metido en un bucle casi de misticismo “religioso” de ir contra una teoria [sic] que todo el mundo inteligente entiendesethh (musclecoop)

Falacia ad populum: consiste en argumentar que la postura propia es correcta porque es lo que la mayor parte de la gente opina que es correcto (ver): “Si (supuestamente) todo el mundo dice que A es correcto, se deduce que A es correcto.”

¿Argumento? Ninguno. Es una falacia bien cutre. ¿Que mucha gente cree que la Teoría CICO es correcta o que es una ley de la física? Qué gran argumento… ¡No hablemos más entonces!

Esto es como si me da por ir contra el sistema metrico [sic] decimal o contra la medida de tiempo. sethh (musclecoop)

Falacia de falsa analogía. Por comparar A y B, ni A ni B heredan todas las propiedades del otro. O, dicho de otra forma, del hecho de que A y B sean similares en algún aspecto no se deduce que compartan todas sus propiedades.

Cuando en lugar de argumentar se recurre al insulto y a las falacias…

En el blog he explicado repetidamente que la Teoría CICO (también llamada Teoría del Balance Energético) no es la Primera Ley de la Termodinámica, y que la Teoría CICO es una teoría fraudulenta cuya supuesta utilidad nace de asumir una causalidad sin fundamento en dicha ley. Si tuviera que explicarlo de la forma más clara y sencilla posible, señalaría que la Teoría CICO está basada dos premisas injustificadas:

  1. La teoría CICO no permite que el tejido adiposo cambie por sí mismo (o en otras palabras, de forma injustificada se asume que su comportamiento es pasivo y su fisiología es ignorada), y
  2. La teoría CICO sólo considera posibles los cambios en la energía acumulada en el tejido adiposo. No permite cambios en ningún otro tejido/órgano.

Las explicaciones detalladas las podemos encontrar, por ejemplo, en estos artículos:

Si alguien quiere llamarme supertalibán, gurú de secta o corto de miras, primero debería molestarse en prestar atención a lo que estoy diciendo. Y no tergiversarlo tratando así de hacer creer que el oponente es obviamente estúpido (ver).

Voy a plantear tres peticiones, a ver si hay suerte y algún caloréxico inteligente se atreve a contestarlas. Advierto de antemano que marear la perdiz sólo salva los muebles ante los más fanáticos, que se conforman con cualquier cosa. Pregunto lo que pregunto y las evasivas y los insultos sólo demuestran que no se puede o no se quiere contestar a las preguntas.

Primera petición

Puesto que, de acuerdo con sethh, todas las personas inteligentes entienden la Teoría CICO, pido que un caloréxico inteligente:

me diga qué errores estoy cometiendo en mis argumentos.

Aparentemente, no estoy pidiendo nada del otro mundo: si toda persona inteligente entiende la Teoría CICO, se deduce que debe de ser relativamente sencillo encontrar un defensor inteligente de esa charlatanería que me explique los errores que estoy cometiendo en mis explicaciones en los artículos que he enlazado antes (ver,ver,ver).

Segunda petición

Pido que el caloréxico inteligente:

exprese lo que dice la Teoría CICO sin usar falacias y empleando en todo momento argumentos 100% rigurosos:

  1. Enunciado de la Teoría CICO. Sin falacias y con rigor.
  2. Defensa de la utilidad de esa teoría para gestionar nuestro peso corporal. ¿Qué conclusiones útiles se deducen de esa teoría? Sin falacias y con rigor.
  3. Explicación de cómo se aplica la Teoría CICO cuando ganamos peso porque aumenta el tamaño de un tumor.

Las bases detalladas de este desafío a los caloréxicos están planteadas en la parte final de esta entrada.

Tercera petición

Pido que el caloréxico inteligente:

conteste a unas sencillas preguntas sobre la aplicación de la Teoría CICO en el crecimiento de un tumor. Son las preguntas recogidas en esta entrada. Si la Teoría CICO es una estupidez aplicada al crecimiento de un tumor, pido también que explique por qué la Teoría CICO es errónea en ese caso.

Si, como dicen sus defensores, la Teoría CICO es la Primera Ley de la Termodinámica misma, una ley universal e inviolable, debe de ser igual de aplicable cuando ganamos peso porque crece un tumor y cuando ganamos peso porque crece el tejido adiposo. ¿Es o no es la Teoría CICO una inviolable ley de la física? Parece que algún cimiento de esta charlatanería se resquebraja con ciertas preguntas…

una teoría que todo el mundo inteligente entiende

Los defensores de la Teoría CICO no van a contestar a ninguna de mis peticiones. A ninguna. Lo doy por supuesto. Mi objetivo no es convencer a quien defiende charlatanería, sino poner negro sobre blanco que carecen de argumentos con los que defender sus dogmas. La Teoría CICO es una teoría pseudocientífica basada en juegos de palabras falaces y cualquier intento de usar argumentos rigurosos para defender esa teoría está abocado al fracaso. Dicho de otra forma:

No vamos a encontrar una exposición de la Teoría CICO que sea rigurosa y que esté libre de falacias.

En cuanto pides que sean rigurosos, a los caloréxicos se les apagan las luces.

Una persona inteligente es la que rectifica cuando ve que no puede contestar preguntas sencillas y es la que a continuación intenta averiguar en qué se estaba equivocando. Los que ven que no pueden rebatir argumentos y siguen repitiendo con fervor lo que todo el mundo dice, porque todo el mundo lo dice, no son inteligentes, son merluzos.

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Leer más:

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The CICO theory is a conceptual mistake

 

Leer más:

¿Qué dice la Primera Ley de la Termodinámica? (I)

The Obesity Epidemic: Science, Morality and Ideology

Algunos fragmentos de este libro, con mi traducción bajo los mismos, en color púrpura:

In passing, it is worth remem-bering this kind of research would not be necessary if the human body conformed to the energy-in/energy-out law.

De paso, vale la pena recordar que este tipo de investigación no sería necesaria si el cuerpo humano se ajustara a la ley de entrada/salida de energía.

We certainly are not suggesting that the laws of physics are mysteriously suspended when it comes to human body weight. On whether the energy-in/energy-out law produces ‘true’ knowledge about body weight, the most defensible position would appear to be an open and undecided mind. More importantly, however, whether this model helps us to understand human body weight and why it changes — that is, is it a useful model? — would also seem very much open to question.

Por supuesto no estamos sugiriendo que las leyes de la física queden misteriosamente en suspenso cuando se trata del peso corporal humano. Sobre si la ley de entrada/salida de energía produce un conocimiento “verdadero” sobre el peso corporal, la posición más defendible parece ser una mente abierta e indecisa. Más importante aún, sin embargo, parece totalmente abierto a debate si este modelo nos ayuda a comprender el peso corporal humano y por qué cambia, es decir, ¿es un modelo útil? 

It is also worth remembering that researchers consis-tently describe the long-term success of scientifically controlled weight loss programmes, where the energy-in and/or energy-out of individuals are modified as, at best, ‘disappointing’ and, at worst, ‘dismal’

También vale la pena recordar que los investigadores describen sistemáticamente el resultado a largo plazo de los programas de pérdida de peso controlados científicamente, en los que la energía entrante y/o la energía saliente de los individuos se modifican como, en el mejor de los casos, “decepcionantes” y, en el peor de los casos , “deprimentes” 

Taken together, these results are not conclusive proof of anything, but they should at least make us wonder about the usefulness of the science of obesity’s preoccupation with the ‘energy balance’ — food and physical activity — of individuals.

Tomados en conjunto, estos resultados no son prueba concluyente de nada, pero al menos deberían hacernos cuestionarnos sobre la utilidad de la preocupación por el ‘balance de energía’ —alimentos y actividad física— de las personas en la ciencia de la obesidad.

Preguntas

  1. ¿Se rige el cuerpo humano por la teoría CICO?
  2. ¿Proporciona la teoría CICO “conocimiento verdadero”?
  3. ¿Es la teoría CICO un modelo útil, a pesar de su perfecto récord de fracasos en los experimentos científicos?
  4. ¿Es razonable que los intentos de prevenir y combatir la obesidad sigan tomando la teoría CICO como base de trabajo?

¿Qué justificación real tiene el uso de la teoría CICO?

La teoría CICO no viene avalada por las leyes de la física, como hace poco reconocía un popular gurú caloréxico (ver), aunque algunos de los defensores de esta teoría todavía lo crean así. Por otro lado, en la práctica el fracaso de esta teoría para ayudar a las personas obesas a perder el peso que les sobra y mantener lo perdido, es sistemático (ver).

Algunos caloréxicos nos dicen que es inevitable hablar de calorías, porque “el balance energético existe“, porque en términos de energía “2+2=4” o porque “es la diferencia entre calorías ingeridas y gastadas lo que determina el peso corporal“. Dejo las explicaciones relativas a estos argumentos para las siguientes dos partes de esta entrada. Adelanto que esas ideas no sólo son erróneas: son indiscutiblemente erróneas. Creen defender conocimiento científico, pero sólo defienden charlatanería.

Y en cuanto a sus resultados constatados en la práctica, los argumentos son que la teoría CICO es demostrada correcta por:

¿Es ésta la base “científica” con la que se está tratando la obesidad? Es la misma base científica que cualquier otra pseudociencia: ninguna.

One of life’s great disappointments is that when you finally corner the bad guys, they turn out to be pathetic like Saddam Hussein. They don’t break down on the stand as in the old Perry Mason episodes. It is sad but it is also hard to feel much sympathy. Richard Feinman

Una de las grandes decepciones de la vida es que cuando finalmente arrinconas a los malos, resultan ser patéticos como Saddam Hussein. No se rompen en el estrado como en los viejos episodios de Perry Mason. Es triste pero también es difícil sentir mucha simpatía.

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