Taubes escribe sobre el estudio de Hall et al.

Gary Taubes ha escrito sobre el estudio de Hall et al. (ver,ver), ése en el que los autores presumían de haber demostrado cosas que ni por asomo habían demostrado. Recomiendo la lectura del artículo de Taubes. El análisis que hace es muy acertado, como suele ser habitual en él.

Diet Advice That Ignores Hunger“, by Gary Taubes

El estudio de Hall et al., si bien aporta resultados francamente intrascendentes y ha creado mucha desinformación, tiene como efecto positivo que nos permite analizar los prejuicios y creencias en los que se mueven los defensores del balance energético y de contar calorías.

Como ya comenté, la pérdida de grasa en el estudio de Hall et al. se sacó de una hoja de cálculo, y echándole imaginación, no de medidas reales de la grasa corporal. Esas medidas, que se hicieron, no dieron diferencias entre dietas. Y los propios autores reconocen que el resultado de sus cálculos matemáticos es debido en gran parte a un efecto transitorio, pues en el grupo con menos hidratos de carbono se estaba sufriendo la típica adaptación a una dieta con menos carbohidratos y más grasa: se estaban reduciendo temporalmente las reservas de glucógeno y por tanto se estaba quemando menos grasa de la que se hubiese quemado en régimen permanente (ver). Eso es lo que creen los autores del estudio, y difícilmente da para sacar conclusiones grandilocuentes, como fue el caso. No me es posible hablar de este estudio sin hacer estas aclaraciones, pues de otro modo estaría participando en el engaño que supone ese estudio científico en general y las conclusiones de sus autores en particular.

Hecha esa aclaración, hagamos el acto de fe de creer que lo que los autores han calculado con sus ecuaciones es cierto, y una dieta sin prácticamente grasa hace perder más grasa que una dieta moderada en hidratos de carbono, durante los seis primeros días de la dieta. Comparemos eso con sus conclusiones:

Este estudio demostró que, a igualdad de calorías, la restricción de grasa produce mayor pérdida de grasa corporal que la restricción de carbohidratos en adultos con obesidad.

Si damos por supuesto que los autores actúan de buena fe (que cada uno crea lo que quiera sobre eso), estaríamos viendo cómo estas personas creen que la pérdida de peso en los primeros seis días de una dieta demuestran que la dieta funciona a largo plazo. Según los prejuicios de estas personas, la restricción calórica sí funciona para perder peso, y si casi nunca da resultados (ver,ver) es porque el obeso no tiene fuerza de voluntad y abandona la dieta. Las conclusiones de los autores solo pueden explicarse si ésa es su forma de pensar (siempre que descartemos que estén faltando a la verdad de forma consciente).

El escrito de Taubes va en esa línea. Resalta que un estudio de seis días no demuestra absolutamente nada en términos de pérdida de peso y lo argumenta de la siguiente forma: el hambre es importante. Cuando una dieta hace pasar hambre a los participantes, lo que se ha demostrado es que el cuerpo reacciona con cambios fisiológicos que van a hacer imposible mantener a largo plazo el nuevo peso corporal. Y una dieta de seis días no nos dice nada sobre esos efectos a largo plazo, que son los que realmente van a hacer que la dieta sea útil o no para pérdida de peso.

By inflicting the caloric deprivation for only six days, the researchers seem to have made the implicit decision that hunger — the physiological response to caloric deprivation — is irrelevant to how we should think about a weight-loss diet.

Al aplicar la restricción calórica durante solo seis días, los investigadores parecen haber tomado implícitamente la decisión de que el hambre — la respuesta fisiológica a la restricción calórica — es irrelevante a la hora de evaluar una dieta para pérdida de peso.

¿Demostraron Hall et al. que se puede perder peso a cortísimo plazo con restricción calórica? No sé si esperan un premio por demostrar lo que todo el mundo sabe y nadie pone en duda. Eso, en mi opinión, es tirar el dinero.

That humans or any other organism will lose weight if starved sufficiently has never been news. The trick, if such a thing exists, is finding a way to do it without hunger so weight loss can be sustained indefinitely.

Que los seres humanos o cualquier otro organismo pierde peso si se le restringe la comida suficientemente no es ninguna novedad. La clave, si es que existe, es encontrar una forma de hacerlo sin pasar hambre, de forma que la pérdida de peso pueda ser mantenida indefinidamente.

Hall et al. alardearon de haber demostrado efectividad en pérdida de peso. Es falso. La verdadera demostración en este estudio es que deja claro que según los prejuicios de los autores, si la gente con problemas de peso no consigue adelgazar es porque abandonan la dieta. Eso es lo que creen los autores y los que han dado cancha a esta parodia de estudio científico (ver):

As far as success with weight management goes, adherence is king and consequently I’m for any diet that a person enjoys enough to sustain. Yoni Freedhof

Cuando se trata de éxito en el mantenimiento del peso corporal, la adhesión a la dieta es lo principal y consecuentemente estoy a favor de cualquier dieta que una persona disfrute tanto como para no dejarla.

¿Qué demostraron los autores del estudio? Sus prejuicios hacia la gente con exceso de peso, nada más.

Ésas son las creencias de esta gente: el problema es que los obesos no tienen fuerza de voluntad y dejan las dietas. Pero Taubes no está de acuerdo: para él la clave está en los cambios fisiológicos que produce el hambre, es decir, la restricción calórica.

Son las dos forma de pensar, los dos paradigmas sobre la pérdida de peso, el que culpa al obeso de que la restricción calórica no funcione para perder peso y mantener lo perdido, y el que dice que el método, la restricción calórica, es un error.

Plantear que a la humanidad le ha desaparecido de repente la fuerza de voluntad, que se ha vuelto vaga y glotona porque sí, por igual en Nueva york, que en Valencia, que en una isla del pacífico (ver), es sencillamente estúpido. Y no sé hasta qué punto el “racismo” hacia las personas con exceso de peso puede seguir siendo ya no solo fomentado, sino tan siquiera tolerado. Por otro lado, la posición de Taubes está basada en evidencia científica, que constata que la restricción calórica produce cambios en nuestro organismo que se oponen la pérdida de peso (ver,ver,ver,ver). Esos mismos efectos los hemos visto una y otra vez en experimentos con animales (ver,ver). Prejuicios e hipótesis estúpidas frente a evidencia científica y sentido común.

Leer más:

Más sobre el gol que nos han metido

En la entrada anterior del blog hablé de un estudio que supuestamente decía que las dietas low-fat eran mejor que las low-carb para pérdida de peso. Supuestamente.

Mi pregunta era si había habido intención de engañar en ese estudio. Y es que los autores extrapolaban en su escrito los (supuestos) resultados de una dieta sin prácticamente grasa de solo 6 días de duración a la pérdida de peso a largo plazo con cualquier restricción de grasa dietaria. Pero la realidad es que ni siquiera encontraron diferencias entre las dietas cuando midieron la grasa corporal perdida.

¿No tuvieron intención de engañar? ¿De qué otra forma interpretamos ese engaño? ¿Ninguno de los 17 autores del artículo es consciente de que es una salvajada generalizar un resultado tan limitado en tiempo y grasa a la pérdida de peso a largo plazo con otras restricciones en la grasa dietaria? ¿Hemos de presuponer incompetencia en todos ellos? Cuesta creer que a ninguno de los autores le saltase una alarma en la cabeza que dijese “¡pero si no hemos demostrado nada de todo eso!”.

¿Quizá me confundí yo, y no es eso lo que los autores del artículo querían decir?

No, decían lo que decían. El primer autor de los firmantes lo confirma aquí:

In contrast to previous claims about a metabolic advantage of carbohydrate restriction for improving body fat loss, our data and model simulations support the opposite conclusion when comparing the reduced-fat and reduced-carbohydrate diets,

the findings should reassure those who prefer to whittle their dietary fat and enjoy the occasional carb that their efforts to shape up are not in vain,

A diferencia de afirmaciones predecentes sobre la ventaja metabólica de la restricción de carbohidratos para mejorar la pérdida de grasa corporal, nuestros datos y modelos de simulación dan soporte a la conclusión contraria al comparar dietas reducidas en grasa con dietas reducidas en carbohidratos.

Los hallazgos deben reafirmar a los que prefieren restringir su grasa dietaria y disfrutar de vez en cuando de los carbohidratos de que sus esfuerzos para mejorar físicamente no son en vano.

Es decir, no cabe ninguna duda de que están usando sus resultados de una intervención dietaria extrema en grasa y de cortísima duración para recomendar reducir la grasa dietaria como estrategia para pérdida de peso a largo plazo. Es lo que parecía y es lo que es.

Nótese que los resultados científicos que contradicen sus conclusiones (ver) se convierten en “claims”, es decir, “afirmaciones”. Décadas de estudios científicos apuntando hacia la ventaja de las dietas low-carb en pérdida de grasa se convierten en simples afirmaciones. Es increíble que se atrevan a hablar de demostración sin haber dado una explicación a cómo toda la evidencia científica publicada previamente está equivocada. Ignorar la contradicción y hablar de “claims” no hace desaparecer la contradicción.

Y recordemos que a pesar de lo que nos cuentan, no encontraron diferencias en pérdida de grasa en la dieta. No la midieron: la calcularon de forma indirecta con ecuaciones. No pueden, de ninguna manera, afirmar que sus cálculos sean correctos. Es más, como bien destaca Tom Naughton, el P-value de la diferencia en pérdida de grasa corporal (59 g según la Tabla 3 del estudio) es P=0.78, es decir que hay al menos un 78% de probabilidades de que esa mínima diferencia haya sido debida al azar. Con ese P-value se han atrevido a alardear y hablar de “demostración” y hasta hablar de ese resultado en el propio título del artículo. ¡Qué fenómenos! En condiciones normales este estudio habría sido ignorado por irrelevante: 6 días de intervención dietaria donde una de las dietas parece insostenible desde el punto de vista de la salud y cuyos resultados son más que probablemente debidos al azar no aportan ningún conocimiento útil, mas que para los muy frikis. Y sin embargo estos señores nos han metido un gol contándonos que las dietas low-fat permiten perder más peso que las low-carb. La pregunta es ¿qué dieta low-fat ha demostrado eso en este estudio, a largo plazo? ¿59 g de diferencia entre dietas, con un P-value de 0.78 y en seis días? ¡Por favor!

Pero esto no es más que pataleo. Ahí están los titulares en blogs y periódicos digitales. Cuatro gatos serán conscientes del engaño, pero los autores han conseguido su objetivo. Gol, en fuera de juego, marcado con la mano, al tiempo que se agarra la camiseta del defensa, pero nos lo han metido.

¿Podemos presuponer que los autores han actuado de mala fe? Complicado meterse en su cabeza para saber en qué pensaban o más bien qué querían conseguir. Podemos elucubrar, barruntar, como decía Miguel, pero poco más.

Leamos lo que dice, nuevamente, el primer firmante del artículo:

There may be some satisfaction in puncturing low-carb champions’ claims of metabolic superiority

Puede que haya algo de satisfacción en pinchar las afirmaciones que hacen los campeones low-carb sobre la superioridad metabólica.

“Low-carb champions”, “satisfaction in puncturing”. ¿Campeones de low-fat? ¿Satisfacción en pinchar? Cuando alguien se expresa en estos términos (y a la vista de la inmensa chapuza que es el estudio en cuestión) a mí me cuesta presuponer que el estudio ha sido realizado de forma equilibrada, sin estar buscando como fuese un resultado que se pudiese manipular para favorecer a las dietas low-fat.

Y es que lo tendencioso de los autores ya se veía en el artículo, en la parte en la que tergiversaban las palabras de Gary Taubes para poder atacarle:

One influential author concluded that ‘‘any diet that succeeds does so because the dieter restricts fattening carbohydrates .Those who lose fat on a diet do so because of what they are not eating—the fattening carbohydrates’’ (Taubes, 2011). In other words, body fat loss requires reduction of insulinogenic carbohydrates. This extraordinary claim was based on the observation that even diets targeting fat reduction typically also reduce refined carbohydrates.

Vamos a ver con detalle cómo han manipulado las palabras de Taubes.

El texto en rojo efectivamente es de Gary Taubes. Está sacado del libro “Why We Get Fat: And What to Do About It”. En el texto original Taubes está hablando de Weight Watchers, de la dieta de Dean Ornish y del A to Z Trial, y comenta que invariablemente algunos sujetos pierden una cantidad importante de peso con una dieta baja en grasa. Y se pregunta, retóricamente, si, al igual que algunas personas engordan por culpa de los carbohidratos, otras deben evitar las grasas.

Doesn’t this mean that some of us get fat because we eat carbohydrates and get lean again when we don’t, but for others, avoiding fat is the answer?

Y atentos a su respuesta:

The simple answer is probably not. The more likely explanation is that any diet that succeeds does so because the dieter restricts fattening carbohydrates, whether by explicit instruction or not. To put it simply, those who lose fat on a diet do so because of what they are not eating—the fattening carbohydrates—not because of what they are eating.

La respuesta simple es que probablemente no. La explicación más probable es que cualquier dieta que tiene éxito lo tiene porque el sujeto restringe los engordantes carbohidratos, por indicación expresa o no. Poniéndolo de forma simple, los que pierden grasa en una dieta lo hacen por lo que no comen —los engordantes carbohidratos— y no por lo que comen.

Como vemos, el contexto es que Taubes está hablando de dietas comerciales ya existentes y dice que la explicación más probable (“the more likely explanation”) es que si esas dietas funcionan lo hacen porque restringen los carbohidratos. Nótese que obviamente se refiere a pérdida de peso a largo plazo, pues a corto plazo nadie niega que cualquier dieta da resultados si reduce la cantidad de comida suficientemente. Pero Hall et al. convierten el “the more likely explanation” hablando de experiencias pasadas con dietas existentes en un dogma categórico que dice que “la pérdida de grasa corporal solo se produce si se reduce la cantidad de carbohidratos insulinogénicos”. ¿Afirma Taubes categóricamente que no existe ninguna otra posibilidad, aún por testear, de perder peso a largo plazo? No, lo que es categórica es la reformulación que hacen Hall et al. de las palabras de Taubes, para lo que oportunamente habían dejado fuera del texto entrecomillado el “probably not” y el “the more likely explanation”.

Así es como los autores del artículo se refieren a Taubes en las conclusiones:

Furthermore, we can definitively reject the claim that carbohydrate restriction is required for body fat loss

Es más, podemos rechazar definitivamente la afirmación de que la restricción de carbohidratos es necesaria para la pérdida de grasa corporal.

¿De verdad ninguno de los 17 autores del artículo se da cuenta de que no pueden hacer este tipo de declaraciones grandilocuentes? Un experimento de 6 días de duración no aporta ninguna prueba sobre pérdida de peso a largo plazo. NINGUNA. No pueden “rechazar definitivamente” nada basándose en esta parodia de estudio científico.

Pero además lo único que están tratando de desmentir con una dieta insostenible a medio-largo plazo es su propia reformulación manipuladora de las palabras de Taubes. Ellos han convertido en categórico un comentario que venía precedido de “la explicación más probable”. Ellos convierten en dogmático a Taubes para poder atacarle, pero el argumento es un hombre de paja. Es evidente que le tenían ganas (“low-carb champions”) y que han ido a por él intentando dejarle en evidencia. Y para ello no han dudado en manipular sus palabras.

Y no creo que Taubes niegue que una dieta con tan poca grasa, de ser saludable, pueda dar resultado en términos de pérdida de peso a largo plazo. Al menos en mi opinión, no es él el que se comporta como un fanático, aunque los autores del artículo le hayan querido dejar como un dogmático.

Was there intention to deceive in the Hall et al. study?

(Versión en español: pinchar aquí)

This study demonstrated that, calorie for calorie, restriction of dietary fat led to greater body fat loss than restriction of dietary carbohydrate in adults with obesity.

It sounds like a relevant study, right? Apparently they show that obese people that restrict dietary fat lose more body fat than those that restrict the same calories from carbohydrates.

Is that so? Have they demonstrated what they say they have?

The study is ” Calorie for Calorie, Fat Dietary Restriction Results in More Body Fat Loss than Carbohydrate Restriction in People with Obesity “.

Let’s have a look at the data they give us. In the figure below this line they show the change in body fat measured by DXA (dual-energy X-ray Absorptiometry) for the two diets:

Selección_413

Do you see the markers on the right side of the graph, the orange and blue ones, one overlapping the other? These are the fat mass loss they measured in the study: there was no difference between both diets. You should ignore the straight lines because they are just predictions made using mathematical models (and those models are obviously not that good).

Does that mean that there was no difference between diets? No. It means that that difference was not measured. May be if the study had lasted longer, the ultra-low-fat diet could have produced a greater loss of body fat than the other diet. I can’t think of a reason for that to be impossible. But that is not what they measured.

One small comment. The authors tell us that One female subject had fat mass changes measured via DXA that were not physiological and were clear outliers. These data were excluded from the analyses “. What? The only direct method they used for measuring body fat was so “reliable” that they removed the data from one participant because it was not possible? And I have another question: why didn’t they repeat the measure rather than discarding the data from the participant? I don’t understand that they don’t give an explanation about what happened here.

Let’s read again the conclusions of the study: “This study demonstrated that, calorie for calorie, restriction of dietary fat led to greater body fat loss than restriction of dietary carbohydrate in adults with obesity.”

But we see that the body fat loss was not different between diets. How can they tell us the opposite? The reason is that as they didn’t get the difference they were looking for, they started computing fat loss indirectly, using equations: they knew the fat intake, approximately, they measured the respiratory quotient and from this ratio and using equations they computed the rate of fat oxidation, approximately. Then they assumed that all the ingested fat that wasn’t oxidized was stored as fat. They assumed that no fat could be lost with the feces or could have been used for other functions in the body. The assumption of the authors is that all that unaccounted fat was stored as body fat. To me, as long as the DXA measurement of body fat gave a result that contradicts this indirect computation, this is not enough for the grandiloquent use of the word “demonstrated”.

Let’s read again the conclusions from the study: “This study demonstrated that, calorie for calorie, restriction of dietary fat led to greater body fat loss than restriction of dietary carbohydrate in adults with obesity.”

The authors speak of “body fat loss”, “restriction of dietary fat” and “restriction of dietary carbohydrate”. Were those the elements analyzed in their study?

Not quite.

“Body fat loss”

We are talking about an experiment in which diets were followed for just 6 days (please check the horizontal axis of the chart above) and the weight loss achieved in 6 days is completely irrelevant. Any diet, even starvation, can make you lose body fat and body weight in the short term. But that result can’t be used when talking about significant weight loss, i.e. to lose a significant amount of body weight in the long term. The interesting data comes from years, not from less than a week.

They should at least have talked about “body fat loss in the extremely short term”, to avoid being misleading.

“Restriction of dietary fat”

They talk about dietary fat restriction, but in this study they only used one amount of dietary fat, 17 g per day. That is extreme and unsustainable in the long-term as it poses a risk of not getting essential nutrients  (see). Our bodies need fat, not only as energy, but because of fat itself and those vitamins found in fats or whose absorption is facilitated by fat intake. The result of this study in no case can be extrapolated to arbitrary dietary fat reductions in a healthy diet.

They shouldn’t talk about “fat restriction”, because they didn’t put to test several levels of fat restriction: they used only a dangerously low amount of fat in the diet.

“Restriction of dietary carbohydrates”

The lower carb diet had 140g carbs/day. That amount is much higher than the recommended values for weight loss with a low-carb diet. In fact we are talking about an amount large even for weight maintenance (see), although not everyone agrees on this point. Designing a diet with a high amount of carbohydrates suggests bad faith when designing the study: it is a straw man. If they really wanted to compare their unreal ultra-low-fat diet with a low-carb diet they should have used a well designed low-carb diet.

They shouldn’t talk about “restricting carbohydrates” instead of saying the specific amount they used: 140g. Their findings may not apply to diets with other levels of restriction and therefore the authors’ conclusions are misleading.

But there is an infinitely more important detail: if we talk about “diets”, we can’t take into account an experiment with a duration of six days. First, because the transition to a low-carbohydrate diet has a transient period, that could take even weeks (see). If they measure parameters during those transition days what we will see is not the effect of the diet, but from the transition between diets. Any researcher in nutrition for sure knows that, so, again, questions about the authors’ good faith arise.

Let’s add more data, One male subject erroneously received the RF diet on the first day of the RC study period and one female subject erroneously received the RF diet on the final day of the RC study period“. What is the effect of mixing the participant’s diets in the results of the study? The results of these two participants were added to the pool of data.

And although the text of the article tells us that “. Subjects received both isocaloric diets in random order”, the truth is that it wasn’t so. Two of the participants received only one of the diets, the RC diet, and their data were not eliminated from the study, as can be seen in Table 3. In the text there is no explanation on why their data wasn’t removed.

Before going on, let’s read again what the authors wrote:

“This study demonstrated that, calorie for calorie, restriction of dietary fat led to greater body fat loss than restriction of dietary carbohydrate in adults with obesity.”

Body fat loss didn’t differ between diets, fat restriction reached values dangerous for participant’s health, carbohydrate restriction was outside that recommended for weight loss and at least four of the participants’ data are suspicious. Without loss of accuracy the authors could have written the following:

This study, with a ridiculously short duration that gives irrelevant results for weight loss in the long term, calorie for calorie, an unsustainable and dangerously low in fat diet did not produce greater fat loss than a low-carb designed not to work too well“. It seems to me this is a more appropriate way of summarizing their findings.

I was talking about the relevancy of the long-term effects of the diets. And I add to my reflections the importance of appetite reduction. My hypothesis is that low carbohydrate diets may be useful for weight loss for the following reason: carbohydrate restriction allows the burning of body fat, so that, for example, a body that normally needs 2000 kcal, can get 200 kcal of them from body fat, thus requiring only to ingest 1800 kcal per day. That person eats less as a result of losing body fat. And not the other way around.

Why calorie restriction doesn’t work for weight loss? Because if that same person that needs 2000 kcal /day eats just 1800 kcal of a diet high in carbohydrates, that person is starving. And his/her body, his/her metabolism, will react trying to stop the weight loss (see). The rebound effect makes weight loss stall around month 6 after starting the diet (see).

That’s my hypothesis about why some diets may work where others don’t. Can we see that in a study in which diets are followed for less than a week?

Some people argue that this study is irrelevant, since the advantage of the low-carbohydrate diet comes from the loss of appetite, and therefore forcing diets to be isocaloric worsens the result of the low-carb diet. I agree that the advantage has to do with the loss of appetite, but not because of the resulting reduction in the caloric intake (see). In my opinion, the correct comparison is an ad libitum low-carb diet (something that was not done in this study and therefore it is another thing not to like about this study), where the low-carb diet is really low-carb (something also not done in this study) versus a low-fat diet that adjusts its calories to those consumed in the low-carb group: two isocaloric diets in which some participants are starving while others don’t. And then we wait to see what happens in the long term. May be ultra-low-fat diet don’t make you hungry and allow long-term weight loss, but that is something we can’t conclude from this study.

In conclusion, I don’t doubt that an ultra-low-fat diet could, hypothetically, be more effective for weight loss than a low-carb diet. But first they must clarify how they will tune the diet so that it is not a health hazard. If they succeeded with that, I wouldn’t argue against promoting this diet: it may be an option for weight loss. But today the questions are, for how long can you follow their ultra-low-fat diet in this study? What is the risk of not eating enough essential fatty acids or vitamins? What real foods can people eat to get those essential nutrients without, at the same, exceed the limits imposed on total fat intake? In any case, what we need to make clear is that in this study they speak of “dietary fat restriction” but they virtually remove dietary fat from the diet. Their findings can never be extrapolated to other conditions. Don’t let them fool you: this study was not a comparison of “fat restriction” versus “carbohydrate restriction” for weight loss.

This study has been proposed (see) as proof that insulin can’t explain why low-carb diets produce greater weight loss than other diets with the same calories (see) . Falacious and opportunistic argument. Firstly because we can not talk about “diet” when the participants didn’t even follow this way of eating for a whole week. And the same food has different effects within our body depending on the diet we followed in the previous days. The adaptation period should have been respected. And secondly because what has been seen in this experiment is that if fat intake is practically zero (ultra-low fat diet), at least in the very short term the rate of fat oxidation is maintained high and therefore our body burns more fat than the amount ingested. And consequently you lose body fat. That is, if we have alcohol and one match, in this experiment alcohol has been removed and it has been found that under these conditions there is no fire when you light the match. Does that mean that the match has nothing to do with the fire when there is plenty of alcohol? That is, have they demonstrated with this study that with a healthy fat intake keeping blood insulin levels low doesn’t play a role in the accumulation of body fat? Obviously not, they haven’t demonstrated that. Moreover, the hypothesis of insulin would be the opposite of what they tried to prove. In the analogy the insulin hypothesis would be that if there is no match, alcohol is not going to burn. Both “extreme situations” are possible and confirming one of them doesn’t mean the other one is false.

With that said, I don’t believe the insulin hypothesis is an absolute truth (see , see). It is a simple way to explain  why counting calories is nonsense (see) and it is a simple way to explain why reducing carbs is healthier than other dietary approaches. I do believe talking about of insulin is better than talking about calories to make people understand how to eat healthy.

I have four questions.

The first one: is it reasonable to think that this study was designed, and its conclusions have been written, to fool people by saying that restricting fat is better than restricting carbohydrates for weight loss in people with weight problems? I copy again what the authors say: “This study demonstrated that, calorie for calorie, restriction of dietary fat led to greater body fat loss than restriction of dietary carbohydrate in adults with obesity.”

The second one: if these authors have demonstrated what they say they have demonstrated, how do they explain all those scientific studies that reach the opposite conclusions, such as this one? Do people systematically in all studies make mistakes that favor low-carb diets? Because if they really have demonstrated that restricting dietary fat produces more body fat loss than restricting carbohydrates, all those other studies (see,see) must have been poorly made. If they have demonstrated that…

The third one: how does the energy balance theory fit in the idea that a low-fat diet produces more weight loss than a low-carb diet, having both diets the same calories? It is interesting how some people have sacrificed, without hesitation, their energy balance ideas when they believed that the low-fat diet was winning.

The fourth and last one: the ultra-low-fat diet in this study is ultra restrictive in fat intake. Are now restrictive diets acceptable, as long as it is fat what is restricted? What about all those falacies about the long term unsustainability of a restrictive diet? Is there no longer a need to eat everything so that the diet is “sustainable” in the long term?

Finally, this is the summary that Ivor Cummins wrote about the article we are talking about:

A little knowledge is a dangerous thing – so much is artfully wrong with this study…..it’s unlikely to have happened by chance stupidity. This methodology is becoming common – comparing a ridiculously short-term isocalorific pseudo-low-carb (29%), to an ultra impossible low-fat (8%). It is becoming known that short-term ultra-low-fat (whilst ridiculous in real life), can generate the apparent effects that the experimenters are specifically mining for. Keeping the ‘low-carb’ not really low carb at all, enhances the errors, and tuning the timebase to be very short ensures no metabolic adjustment to allow benefit to accrue. The whole deceitful mess is massively magnified by eliminating the crucial hunger-driving factor from the equation. Yes, I suspect these guys know exactly what they are doing here; while it may not be direct remuneration into their personal bank accounts, the question of their funding is still pertinent. What is driving their deceit?

Read more:

¿Hubo intención de engañar en el estudio de Hall et al.?

(english version: click here)

This study demonstrated that, calorie for calorie, restriction of dietary fat led to greater body fat loss than restriction of dietary carbohydrate in adults with obesity.

Este estudio demostró que, a igualdad de calorías, la restricción de grasa produce mayor pérdida de grasa corporal que la restricción de carbohidratos en adultos con obesidad.

Dicho así suena a estudio importante, ¿no? Se diría que han demostrado que en personas con obesidad quitar un poco de grasa de la dieta adelgaza más que quitar las mismas calorías de carbohidratos.

¿Ha sido así? ¿Han demostrado lo que dicen que han demostrado?

El estudio es “Calorie for Calorie, Dietary Fat Restriction Results in More Body Fat Loss than Carbohydrate Restriction in People with Obesity“.

Miremos los datos que nos dan. En la figura se muestra el cambio en la grasa corporal medido por DXA (Dual-energy X-ray Absorptiometry)

Selección_413

¿Vemos los dos puntos en la parte derecha de la gráfica, el naranja y el azul, uno encima del otro? Esos son los datos de pérdida de grasa corporal que se midieron en el estudio: ninguna diferencia entre las dietas. Las líneas hay que ignorarlas porque son la predicción que hicieron usando modelos matemáticos (y con los que obviamente se columpiaron).

¿Quiere eso decir que no había diferencia entre dietas? No. Quiere decir que no se pudo medir esa diferencia. Es posible que de haber durado más el estudio la dieta ultra-low-fat hubiese producido una mayor pérdida de grasa corporal que la otra dieta. No veo razones para que eso sea imposible. Pero no es lo que se midió.

Un detallito. Los autores nos dicen que “One female subject had fat mass changes measured via DXA that were not physiological and were clear outliers. These data were excluded from the analyses“, es decir, que la medida de grasa corporal obtenida en una de las participantes no resultó en valores fisiológicos… ¡¿cómo?! ¿El único método real de medida de la grasa corporal que emplearon es tan “fiable” que tuvieron que descartar uno de los datos porque era imposible? Y tengo otra pregunta: ¿por qué no repitieron la medida en lugar de descartar el dato de esa participante? Yo no entiendo que digan que el dato era imposible y se queden tan panchos. ¿No es imperiosa una explicación?

Volvamos a leer la conclusión de los autores del estudio: “Este estudio demostró que, a igualdad de calorías, la restricción de grasa produce mayor pérdida de grasa corporal que la restricción de carbohidratos en adultos con obesidad“.

Pero ya vemos que la pérdida de grasa corporal NO fue diferente entre las dietas. ¿Cómo es posible que nos digan lo contrario? Pues porque no habiendo obtenido el resultado que buscaban, los autores intentaron calcular lo mismo con fórmulas: conocían la ingesta de grasa, aproximadamente, midieron el cociente respiratorio y a partir de dicho cociente obtuvieron mediante ecuaciones matemáticas la tasa de oxidación de grasa, aproximadamente. Y dedujeron que toda la grasa ingerida que no se oxidaba se había acumulado como grasa, aproximadamente. Asumieron que ni se podía haber expulsado con las heces ni podía haberse empleado para otras funciones en el organismo. La suposición de los autores es que se acumuló como grasa corporal. A mí, siendo que la medida directa de la grasa corporal dio un resultado que contradice sus cálculos esto no me parece suficiente para que hablen grandilocuentemente de “demostración”.

Pero volvamos a leer otra vez la conclusión de los autores del estudio: “Este estudio demostró que, a igualdad de calorías, la restricción de grasa produce mayor pérdida de grasa corporal que la restricción de carbohidratos en adultos con obesidad“.

Los autores nos hablan de “pérdida de grasa corporal”, “restricción de grasa” y “restricción de carbohidratos”. ¿Fueron esos los elementos que analizaron en su estudio?

No exactamente.

“Pérdida de grasa corporal”

Estamos hablando de un experimento en el que las dietas se aplicaron durante 6 miserables días (miremos el eje horizontal de la gráfica anterior) y la pérdida de peso en 6 días es completamente irrelevante. Cualquier dieta, incluso no comer absolutamente nada, puede hacer perder grasa y peso a corto plazo. Pero no podemos extrapolar ese resultado a la pérdida de peso relevante, que es perder una cantidad importante de peso a largo plazo. Los datos que valen son de años, no de menos de una semana.

Como mínimo deberían hablar de pérdida de grasa corporal a cortísimo plazo, para no inducir a engaño.

“Restricción de grasa”

Nos hablan de restricción de grasa, pero en este estudio solo se contempló una cantidad de grasa dietaria, 17 g diarios, una cantidad ridícula e insostenible a largo plazo por riesgo de no ingerir nutrientes esenciales (ver). Nuestro cuerpo necesita ingerir grasa, no sólo como energía, sino por la grasa en sí misma y por las vitaminas que encontramos en dichas grasas o cuya absorción se facilita con la ingesta de grasa. El resultado del estudio en ningún caso es extrapolable a reducir un poco la grasa en una dieta saludable.

No deberían hablar de restricción de grasa, pues no emplearon cualquier restricción de grasa: ellos usaron exclusivamente una cantidad peligrosamente baja.

“Restricción de carbohidratos”

La dieta reducida en carbohidratos tiene 140g diarios de carbohidratos. Esa cantidad es muy superior a los valores recomendados para pérdida de peso con una dieta low-carb. De hecho estaríamos hablando de una cantidad elevada incluso para mantenimiento del peso (ver), aunque no todo el mundo esté de acuerdo en eso. Elegir una dieta con una cantidad tan alta de carbohidratos hace pensar en mala fe a la hora de diseñar la dieta: es un hombre de paja. Si de verdad querían comparar su irreal dieta ultra-low-fat con una dieta low-carb, deberían haber diseñado bien la low-carb.

No deberían haber hablado de “restringir carbohidratos”, sino haberse centrado en la cantidad concreta: 140g. Las conclusiones del estudio no se pueden aplicar a dietas con otros niveles de restricción y por tanto las conclusiones de los autores inducen a engaño.

Pero hay un detalle infinitamente más importante: si hablamos de dietas, no podemos hacer un experimento que dure seis días. En primer lugar porque la transición a una dieta baja en hidratos de carbono tiene un transitorio, que puede durar semanas (ver). Si realizamos medidas durante esos días de transición lo que vamos a ver no es el efecto de la dieta, sino el transitorio. Eso debe saberlo cualquier investigador relacionado con la nutrición, por lo que nuevamente surge la duda de hasta qué punto los autores del artículo han actuado de buena fe.

Y añadamos más datos: “One male subject erroneously received the RF diet on the first day of the RC study period and one female subject erroneously received the RF diet on the final day of the RC study period“, es decir, dos de los participantes ni siquiera estuvieron seis días con la dieta que llaman low-carb, sino tan solo cinco días y en el sexto sufrieron la dieta ultra-low-fat. ¿Cuál es el efecto en el resultado del estudio de mezclar dietas en los participantes? Pues por lo pronto los resultados de estos dos participantes se juntaron con los demás, como si no hubiera pasado nada. Aquí paz y después gloria.

Y aunque en el texto se nos dice que los participantes se sometieron a ambas dietas, lo cierto es que no fue así. Dos de los participantes solo se sometieron a una de las dietas, la RC y sus datos no fueron eliminados del estudio, como se puede comprobar en la tabla 3 del mismo. En el texto no se da ninguna explicación de por qué no se eliminaron sus datos.

Antes de seguir, recuerdo una vez más lo que escribieron los autores del artículo:

Este estudio demostró que, a igualdad de calorías, la restricción de grasa produce mayor pérdida de grasa corporal que la restricción de carbohidratos en adultos con obesidad“.

Pérdida de grasa corporal que no fue diferente entre dietas, restricción de grasa en límites peligrosos para la salud, restricción de carbohidratos fuera de los límites recomendados para pérdida de peso y datos sospechosos en al menos cuatro de los participantes. Sin pérdida de exactitud los autores podían haber escrito lo siguiente:

Este estudio, de duración ridículamente corta y con resultados a todas luces irrelevantes para pérdida de peso a largo plazo, a igualdad de calorías, una dieta insostenible por peligrosamente baja en grasa en grasa no produjo mayor pérdida de grasa que una dieta baja en hidratos de carbono diseñada para no funcionar demasiado bien“. A mí me parece más adecuada esta redacción que la que escogieron ellos.

Retomo el hilo. Estaba hablando de lo importante de los efectos a largo plazo de las dietas. Y añado a mi reflexión la importancia de la reducción del apetito. Mi hipótesis es que las dietas bajas en carbohidratos pueden ser útiles para pérdida de peso por la siguiente razón: la restricción de carbohidratos posibilita la quema de grasa, por lo que, por ejemplo, un organismo que normalmente consume 2000 kcal, puede obtener de la grasa corporal 200 kcal al día, necesitando ingerir por tanto tan solo 1800 kcal al día. Esa persona come menos como consecuencia de estar adelgazando. Y no al contrario.

¿Y por qué la restricción de calorías no funciona? Pues porque si esa misma persona, que necesita 2000 kcal, solo ingiere 1800 kcal de una dieta alta en hidratos de carbono, esa persona está pasando hambre. Y su cuerpo, su metabolismo, va a reaccionar oponiéndose a la pérdida de peso (ver). Ese efecto rebote hace que la pérdida de peso se estanque más o menos a los 6 meses (ver).

Ésa es mi hipótesis de por qué unas dietas pueden funcionar donde otras no lo hacen. ¿Se ve eso en un estudio en el que la dieta se aplica durante menos de una semana?

Hay quien argumenta que este estudio es irrelevante, pues la ventaja de la dieta baja en hidratos de carbono es la pérdida de apetito, y que por tanto forzar ingesta isocalórica en ambas dietas perjudica a la dieta low-carb. Estoy de acuerdo en que la ventaja tiene que ver con la pérdida del apetito, pero no por comer menos (ver). En mi opinión la comparación correcta es ingesta ad libitum en la dieta low-carb (algo que no se hizo en este estudio y que por tanto es un defecto más del mismo), que la dieta low-carb sea realmente low-carb (algo que tampoco se hizo en este estudio) y que en la dieta low-fat se ajusten las calorías a las que se consumen en la low-carb: dos dietas isocalóricas en las que unos participantes se mueren de hambre y otros no. Y a ver qué sucede a largo plazo. Igual una dieta ultra low-fat tampoco produce hambre y permite perder peso a largo plazo, pero es imposible concluir que es así en base a este estudio.

Como conclusión, no pongo en duda que una dieta ultra-baja en grasa pueda, hipotéticamente, ser más efectiva para pérdida de peso que una low-carb. Pero primero deben aclarar cómo van a hacer que no sea un peligro para la salud. Si lo consiguen, pues veré bien que la promocionen: puede ser una opción para perder peso. A día de hoy las preguntas son: ¿cuánto tiempo se puede mantener la dieta ultra low-fat de este estudio? ¿Cuál es el riesgo de no ingerir con esa dieta suficientes ácidos grasos esenciales o vitaminas? ¿Con qué alimentos de verdad se pueden ingerir esos nutrientes esenciales sin al mismo tiempo superar los límites que imponen a la ingesta total de grasa? En cualquier caso, lo que hay que dejar bien claro es que en este estudio no hablamos de “restricción de grasas” sino de prácticamente eliminarlas de la dieta. Las conclusiones del estudio no pueden extrapolarse nunca a otras condiciones. Que no nos engañen: este estudio no era de comparación de “restricción de grasa” frente a “restricción de carbohidratos” para pérdida de peso.

Este estudio se ha querido emplear (ver) como prueba de que la insulina no puede explicar por qué las dietas bajas en hidratos de carbono producen mayor pérdida de peso que otras dietas a igualdad de calorías (ver). Argumento falaz y oportunista. En primer lugar porque no podemos hablar de “dieta” cuando los participantes no han estado ni una semana siguiendo ese patrón de alimentación. Y un mismo alimento tiene en nuestro cuerpo distinto efecto en función de la dieta seguida en los días previos. Para hablar de dieta debería haberse respetado el periodo de adaptación. Y en segundo lugar porque lo que se ha visto en este experimento es que si la ingesta de grasa es prácticamente cero (dieta ultra-low fat), al menos a cortísimo plazo se mantiene la tasa de oxidación de grasas y por tanto se quema más grasa de la que se ingiere. Y consecuentemente se pierde grasa corporal. Es decir, si tenemos gasolina y una cerilla, en este experimento se ha quitado la gasolina y se ha comprobado que en esas condiciones no hay fuego, aunque encendamos la cerilla. ¿Quiere eso decir que la cerilla no tiene que ver con el fuego cuando sí hay gasolina? Es decir, ¿se ha demostrado con este estudio que con una ingesta saludable de grasa mantener niveles bajos de insulina en sangre no juega un papel en la acumulación de grasa corporal? Evidentemente no, no se ha demostrado eso, ni nada parecido. Es más, la hipótesis de la insulina sería todo lo contrario de lo comprobado, que en la analogía sería que si no hay cerilla la gasolina no prende. Ambos “extremos” son posibles y comprobar uno no invalida el otro.

Dicho lo cual, no creo que haya que aferrarse a la hipótesis de la insulina como si fuera una verdad absoluta (ver,ver). Es una forma sencilla de explicar lo absurdo de contar calorías (ver) y es una forma sencilla de explicar por qué la reducción de carbohidratos es más saludable que otras dietas. Mejor hablar de insulina que de calorías para hacer entender a la gente qué es comer sano.

Tengo cuatro preguntas.

La primera: ¿es razonable pensar que este estudio se ha diseñado, y sus conclusiones se han redactado, para engañar a la gente diciéndoles que restringir grasa es mejor que restringir carbohidratos para pérdida de peso en personas con problemas de peso? Vuelvo a poner lo que los propios autores dicen: “Este estudio demostró que, a igualdad de calorías, la restricción de grasa produce mayor pérdida de grasa corporal que la restricción de carbohidratos en adultos con obesidad“.

La segunda: si estos autores han demostrado lo que dicen que han demostrado, ¿cómo explican todos los estudios científicos que llegan a la conclusión contraria, como por ejemplo éste? ¿Sistemáticamente en todos los estudios se cometen errores que favorecen a las dietas low-carb? Porque si de verdad han demostrado que la restricción de grasa produce mayor pérdida de grasa corporal que restringir carbohidratos, todos esos otros estudios (ver,ver) tienen que estar mal hechos. Si lo han demostrado…

La tercera: ¿cómo encaja en la teoría del balance energético la idea de que una dieta low-fat haga perder más peso que una low-carb, teniendo ambas las mismas calorías? Es curioso ver lo rápido que algunos han sacrificado la teoría del balance energético cuando han creído que la low-fat ganaba la comparación.

La cuarta: la dieta ultra-low-fat de este estudio es super restrictiva en el consumo de grasas. ¿Sí que valen las dietas restrictivas, cuando la restricción es en grasa? ¿Qué hacemos con todos esos argumentos falaces de la insostenibilidad a largo plazo de una dieta restrictiva? ¿Ya no hay que comer de todo para que la dieta sea “sostenible”?

Para acabar, éste es el resumen que hace Ivor Cummins del artículo del que estamos hablando:

A little knowledge is a dangerous thing – so much is artfully wrong with this study…..it’s unlikely to have happened by chance stupidity. This methodology is becoming common – comparing a ridiculously short-term isocalorific pseudo-low-carb (29%), to an ultra impossible low-fat (8%). It is becoming known that short-term ultra-low-fat (whilst ridiculous in real life), can generate the apparent effects that the experimenters are specifically mining for. Keeping the ‘low-carb’ not really low carb at all, enhances the errors, and tuning the timebase to be very short ensures no metabolic adjustment to allow benefit to accrue. The whole deceitful mess is massively magnified by eliminating the crucial hunger-driving factor from the equation. Yes, I suspect these guys know exactly what they are doing here; while it may not be direct remuneration into their personal bank accounts, the question of their funding is still pertinent. What is driving their deceit?”

Un poco de conocimiento es algo peligroso – hay tanto ingeniosamente mal en este estudio … ..es poco probable que haya sucedido por la estupidez casual. Esta metodología se está convirtiendo en común – la comparación de una pseudo “baja en carbohidratos” (29%) isocalórica en un ridículamente corto plazo, con una de ultra imposible “baja en grasa” (8 %) . Cada vez es más conocido que a corto plazo una dieta ultra baja en grasa (a la vez que ridículo en la vida real), puede generar los efectos aparentes que los experimentadores van buscando. Hacer que la ” baja en carbohidratos ” no sea realmente baja en carbohidratos, aumenta los errores y afinar la base de tiempo tan corta garantiza que no haya un ajuste metabólico que permita obtener beneficio . Todo el lío engañoso se magnifica enormemente al eliminar el fundamental factor hambre de la ecuación. Sí, sospecho que estos chicos saben exactamente lo que están haciendo aquí; aunque puede que no sea una remuneración directa en sus cuentas bancarias personales, la cuestión de su financiación sigue siendo pertinente. ¿Qué está impulsando su engaño?

Leer más:

¿Todavía colean las dietas bajas en grasa?

Si una idea ha de quedarnos clara en nutrición, es que la salud de los ciudadanos de a pie es gestionada por estúpidos, locos y sinvergüenzas. Unos por falta de luces, otros por fanatismo/ideología y otros por poderosos motivos económicos, han conseguido llevarnos a algo tan demencial como que la alimentación del ser humano se base en un producto, las semillas, que no es alimento para los seres humanos. Básicamente esa locura se resume en una idea: la sustitución en la dieta de las grasas animales, de efecto neutro sobre la salud, por los cereales, perjudiciales para la salud tanto por su altísimo contenido en hidratos de carbono, como por ser esencialmente incomestibles, como buenas semillas (ver). Los ciudadanos hemos cometido el error de confiar en que esas recomendaciones dietéticas tenían una base científica. Y no, no la tienen. Tienen base económica. Tienen base ideológica. Y tienen base en la estupidez, tan típica del ser humano. Pero no hay una base científica que respalde eliminar la grasa saturada de la dieta y sustituirla con comida para pájaros. Y no solo esa directriz no tiene base, sino que no es inocua: es una recomendación que lleva décadas dañando la salud de la humanidad. Y si eso no entra en el concepto de “crimen contra la humanidad”, es que hay que redefinir ese concepto.

Pero las dietas bajas en grasa tienen todas las “virtudes”: no solo dañan la salud, sino que además nos han vuelto obesos.

Aunque parezca surrealista, el titular estos días (ver o ver) ha sido que una dieta baja en grasa era más efectiva para perder peso que una dieta baja en hidratos de carbono. ¿Dieta baja en grasa, saludable o para perder peso? ¿A estas alturas? ¿Es que no leemos la literatura científica? ¿Es que no sabemos que una dieta baja en grasa NO sirve para adelgazar (ver) y que prácticamente cualquier alternativa dietaria es más saludable?

Centrándonos en el estudio que generó los titulares, se trata de un experimento de cinco días de duración… ¡cinco días! No tiene sentido: la clave para adelgazar NO está en los efectos a cortísimo plazo, sino a largo plazo, al cabo de al menos dos o tres años. Cualquier dieta puede generar un efecto los primeros meses, pero está demostradísimo que las dietas altas en carbohidratos y bajas en grasa, las que recomiendan nuestras “maravillosas” autoridades, no sirven para adelgazar. Y eso, en término medio, es patente a partir de los seis meses, más o menos. ¿Qué hacemos con un estudio de cinco días de duración? Cabe preguntarse si es que cinco horas les pareció muy poco tiempo para sacar conclusiones “relevantes”.

Aparte de eso, nuestro cuerpo necesita unos días para adaptarse a una dieta baja en hidratos de carbono. Un estudio de tan corta duración, cinco días, no permite sacar resultados de una dieta low-carb. Y además, la dieta low-carb no era low-carb: 140 g/día de hidratos de carbono son demasiados para considerarla low-carb. Pero esa mentira es típica: comparar los resultados de la dieta que promueven con una dieta low-carb, que en realidad no es low-carb. Parece ser que es la única forma que encuentran ciertos científicos de desprestigiar las dietas bajas en carbohidratos.

Pero quizá la cortísima duración del experimento tenga una explicación: no es ético que la dieta baja en grasa se prolongue en el tiempo. Una dieta baja en grasas entraña un riesgo para la salud. No necesitamos hidratos de carbono para estar sanos, pero sí necesitamos las grasas. La grasa sí es esencial en la dieta. Y en este estudio la dieta low-fat tenía un 7% de grasa, pero además es el 7% de una dieta reducida en calorías (800 calorías menos). En términos absolutos hablamos de muy poca grasa: 15 g/día. Esas cifras ponen en peligro una adecuada nutrición, como resalta el doctor Aseem Malhotra (ver):

Un 7% de ingesta total de grasa es demasiado bajo para que sea sostenible y probablemente conduciría a deficiencias nutricionales de los ácidos grasos esenciales y de las vitaminas solubles en grasa

Y no olvidemos que las dietas bajas en grasa siempre son perjudiciales para la salud, porque el espacio que deja la grasa en la dieta lo reemplazan las semillas, los cereales. La dieta de este estudio, además, podía no aportar nutrientes esenciales debido a su bajísimo contenido en grasa.

Y por último, la diferencia entre la grasa perdida en ambas dietas en el experimento fue de 158 g en total, medidos además dando por supuesto que la grasa solo se usa como energía, y que por tanto la grasa acumulada/eliminada como grasa corporal se puede calcular como la diferencia entre la grasa ingerida y la quemada/oxidada. Pero la grasa tiene más destinos en nuestro cuerpo, como funciones de mantenimiento y desarrollo. 158 g mal medidos, de diferencia entre dietas, no justifica los titulares.

En resumen, es un estudio

  1. de cinco días de duración y que lógicamente no permite extraer conclusiones a largo plazo, que son las que importan para perder peso
  2. la dieta low-carb no era low-carb
  3. la dieta low-fat no es baja en grasas: es bajísima en grasas, con cifras peligrosas para la salud. Y como toda dieta baja en grasa, con un elevado y nada recomendable contenido en semillas
  4. la diferencia entre dietas en cuanto a pérdida de grasa fue de unos ridículos 158 g en total, medidos además de forma indirecta e incorrecta.

¿Puede servir para adelgazar a cortísimo plazo una dieta bajísima en grasa? A largo plazo sabemos que no. A cortísimo plazo es posible. Cabe preguntarse cuál es la motivación de los investigadores para realizar un estudio de cinco días de duración con una dieta que puede no aportar nutrientes esenciales para nuestro organismo, y que por tanto puede no ser sostenible más allá de unos días, y que en cualquier caso reporta resultados mal medidos.

Leer más: