Adelanto de lo que viene en el blog

Tras unos meses de restricción calórica lo que la evidencia científica constata es que existe una progresiva recuperación del peso perdido (ver). O, dicho de otra forma, la restricción calórica no funciona como método para adelgazar. De acuerdo con la teoría del balance energético (o teoría CICO), la explicación del fracaso es que el método es correcto y por lo tanto la persona falla: “estás comiendo más de lo que necesitas en ese momento“, es decir, comes “más de lo necesario” para tu nuevo peso. Pero esa explicación, aunque nos parezca razonable porque es la que nos han contado como obvia durante décadas, no es más que una hipótesis deducida mediante errores de razonamiento y trampas dialécticas de una tautología (ver,ver). Y la consecuencia de esos juegos de palabras carentes de fundamento fisiológico es que se nos ha hecho creer que la causa de esa subida de peso son “demasiadas” calorías y que la solución es “comer un poco menos”. Si esto no es patética pseudociencia, nada lo es.

La realidad puede ser drásticamente diferente de lo que la teoría CICO propone como obvio (ver). Como vamos a constatar, es previsible que pasar hambre cambie nuestra fisiología de forma que nuestro cuerpo persiga recuperar la grasa perdida. Y es absolutamente posible que el tejido adiposo acumule grasa al margen de la ingesta energética, y que el gasto energético, a priori un mero síntoma de los procesos fisiológicos subyacentes, se adapte a esa nueva realidad.

Por favor, olvidemos las falacias: estoy hablando de una ingesta energética en rango normal, una situación que no se puede entender planteando hipotéticas situaciones en las que la ingesta es intencionalmente extrema y, por tanto, cualitativa y cuantitativamente muy diferente del caso de interés.

Hecho ese inciso, retomo el hilo argumental: según la pseudociencia del balance energético esa situación de aumentada acumulación de grasa corporal se describiría como que estamos consumiendo más calorías de las que necesitamos, es decir que las calorías se acumulan por ser “excesivas”, cuando la realidad pudiera ser que la grasa corporal se acumulara en mayor medida por causas fisiológicas, no a causa de las calorías consumidas (ver). Y no se violaría ninguna ley de la física, porque el gasto energético se puede adaptar al hecho de que unos pocos gramos de grasa sean almacenados en el tejido adiposo cada día y no estén, por tanto, disponibles en sangre para ser “quemados”. Es importante resaltar la magnitud del problema, porque a veces parece que hablamos de cientos de gramos: para recuperar 4 kg en 3 años tu peso corporal sube menos de 4 gramos diarios. ¡Es subir de peso menos de un gramo por comida! Nuestro cuerpo tiene mecanismos que posibilitan esa adaptación del gasto energético de la que hablo (ver,ver,ver,ver).

Como decía, lo que voy a detallar en ese futuro artículo es cuáles son esos mecanismos fisiológicos que causan que los obesos no podamos mantener los pocos kilos que perdemos cuando intentamos perder peso siguiendo la dieta hipocalórica, la “dieta milagro” oficial, la promovida desde nuestras incompetentes instituciones de salud. Veremos evidencia científica de diversos mecanismos fisiológicos mediante los cuales la escasez de alimento causa almacenamiento neto de grasa corporal a medio y largo plazo:

Pero aunque existan esos mecanismos fisiológicos, si no comes más de lo que gastas no recuperarás el peso perdido

Pura charlatanería sin más base que juegos de palabras (ver). Cuando esos mecanismos fisiológicos hagan que almacenes grasa corporal, la teoría CICO no sólo será la causa real de tu fracaso, no sólo te dará una solución nuevamente errónea para resolver ese fracaso: además se va a usar para culparte de que el método no funcione (ver,ver). Es evidente que hay una lacra en el mundo de la nutrición/obesidad de la que nos tenemos que librar: la teoría del balance energético. Caiga quien caiga.

La dieta del campo de concentración nazi

Is it too early to mention Nazi Germany and the cachectic bodies of concentration camp survivors and dead victims? Steve Parker

¿Es demasiado pronto para mencionar la Alemania nazi y los cuerpos caquécticos de los supervivientes de los campos de concentración y de los muertos?

Haven’t these people noticed that in famines everybody loses weight? Did they notice that in the concentration camp liberation photos every prisoner was emaciated? Have they considered the movie stars who gain and lose weight on command to fill the requirements of their roles?

The principle is simple; it’s only the execution that is difficult. Harriet Hall

¿No se han dado cuenta estas personas de que en las hambrunas todo el mundo pierde peso? ¿Se dieron cuenta de que en las fotos de la liberación de campos de concentración todos los prisioneros estaban demacrado? ¿han considerado las estrellas de cine que ganan y pierden peso a voluntad para cumplir las exigencias del personaje?

El principio es simple; es sólo la ejecución lo que es difícil.

Éste es el nivel: la demostración de que la dieta hipocalórica es útil para adelgazar es una dieta de características inespecíficas (¡viva el rigor!) que, aplicada a la fuerza, lleva a los que la siguen a una alarmante pérdida de peso al tiempo que deteriora su salud hasta el punto de poner sus vidas en riesgo. Debería hacernos saltar todas las alarmas que la dieta de un campo de concentración sea la única demostración de eficacia en la que pueden pensar los defensores de la dieta hipocalórica, terapia “oficial” en la “lucha” (¡ja!) contra la obesidad. La parte positiva de esta situación es que ya no podemos caer más bajo, ni en lo intelectual ni en lo humano. La parte negativa es que a día de hoy seguimos destrozando la salud de la población desde nuestras instituciones públicas.

Supongamos que aplicamos la “dieta del campo de concentración”, pero sólo lo hacemos a corto plazo para evitar los graves problemas de salud que sabemos que produce. ¿Va a ser el resultado que podremos perder 20 ó 25 kg y mantener el nuevo peso simplemente comiendo lo que corresponde a nuestro nuevo peso? ¿Cómo lo sabemos? ¿Es sólo nuestra creencia o se puede aportar evidencia científica de que será así? Los defensores de la teoría CICO afirman que sí lo lograremos, a pesar de que TODA la evidencia científica dice que NO será así. Y reitero, porque es importante, que lo que hacen es culpar a la víctima de que el método no funcione: ellos son inteligentes y entienden el problema (“el principio es simple“) pero la gente no sigue las instrucciones (“es sólo la ejecución lo que es difícil“) (ver).

Y no entro a comentar si es humanamente factible pasar tanta hambre durante tanto tiempo, salvo que realmente estés encerrado/a en un campo de concentración y sea materialmente imposible comer más. No es que no me parezca relevante si el método es de aplicación práctica o no, pero en el contexto actual en el que los “expertos” culpan a la víctima de que su estúpido tratamiento no funcione, me parece un error debatir sobre si la persona puede o no puede mantener esa dieta. El problema actual no es la capacidad de la gente para seguir las instrucciones, el problema actual es que la dieta no funciona porque es una dieta estúpida que carece de fundamento científico que la respalde. Tenemos un problema de obesidad porque los “expertos” en temas de nutrición/obesidad (científicos, médicos, nutricionistas, etc.) no pueden ser más incompetentes. Dejemos de hablar de las víctimas y hablemos de las causas reales del problema.

Leer más:

 

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7 thoughts on “Adelanto de lo que viene en el blog

  1. Reproduzco el comentario que dejé en la web de Steve Parker (un médico) hace año y medio:

    Is it too early to mention Nazi Germany and the cachectic bodies of concentration camp survivors and dead victims?
    Or how about Ancel Keys starvation experiments around the time of WWII?

    No, it is not too soon.

    We should run a study asking the descendants of the nazi camps’ survivors about the successful weight loss diet of their dead relatives. Do you think they will worship the method as a family treasure given to them by the nazi soldiers?

    What is the method you propose based on that experience? Starving people to death?

    Do you think this method has any kind of health complications?

    Do you think they lost muscle mass or just fat mass?

    Those people were forced to starve to death. Is that what you propose, a forced internment in a concentration camp to make sure that the participants don’t eat “too much”? Does the weight loss phase finish when the participant dies, as was the case in the nazi camps?

    Since that is all of the evidence you have to defend your assessment, I am sure you tell your patients that your diet advice for counting calories is based on undisputed top nazi science. Do you also suggest that they watch a couple of concentration camps’ documentaries before starting the diet?

    Starving people to death is a successful and healthful weight loss method. That is really an interesting idea coming from a medical doctor.

    I assume you know nothing about Keys’ experiments (I suppose you mean the Minnesota Starvation Study). The participants were eating circa 3200 kcal/day at the baseline. They ate 1600 kcal/day during the semistarvation phase and they all reached a weight plateau around week #20 and further weight loss could not be induced (see). Do I need to remind you thay their intake was completely controlled? Once the semistarvation phase (24 weeks) finished they started the refeeding protocol (this study was really about the refeeding phase, not about the weight loss). After 12 weeks of refeeding (with increasing caloric intakes that were always below baseline values: 65%, 90% and then 100% from baseline values) they had already regained almost all their previous fat mass, but not their lean mass (see). So, your second proof about a succesful weight loss experiments is an experiment in which the participants did reduce their caloric intake and they didn’t lose fat mass (check Fig.1 in this article for data of caloric intake and fat mass). Moreover they were so hungry that they suffered from hyperphagia when they had ad libitum access to food. But don’t get me wrong: they didn’t regain the fat mass because of the hyperphagic phase.

    When you read about this study, please note that the participants lost 3 times more fat mass in the first 12 weeks (C12-S12) of the semistarvation phase, compared with the second 12 weeks (S12-S24) of that phase. And fat mass loss stopped and they were eating only 50% calories of the baseline level.

    Moreover, Steve, the participants in the Minnesota Starvation Study were lean. They didn’t need to lose weight. This study can’t be used as a proof that an obese person can lose an important amount of weight and keep the new body weight in the long term. No obese participants in this study. No long-term weight loss in this study.

    I asked you for just one scientific experiment (randomized controlled trial) where people lose a lot of weight (20-25 Kg) and they keep the new weight after 3 or 4 years. I am still waiting for that experiment.

    You are a medical doctor. You should know better.

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  2. … si quieres perder peso lo que está claro es que déficit calórico tiene que haber

    Charlatanería procedente de una nutricionista. Si quieres perder grasa corporal tienes que perder grasa corporal. Cómo a partir de esa inane estupidez se llega a la conclusión de que el método es necesariamente “comer menos” pasará a los anales de la historia como la mayor BURRADA jamás concebida por el ser humano.

    Las/los nutricionistas tienen un objetivo: que no sea de dominio público a qué se dedican. Los obesos tenemos otro: que se sepa que se está tratando nuestra condición con pseudociencia. Objetivos y necesidades opuestos.

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  3. As the more credible medical profession is refusing to blame its prescriptions patients are left to absorb the stigma of failure (fuente).

    Puesto que la profesión médica, más creíble, se niega a culpar a su tratamiento, se hace que el estigma del fracaso sea absorbido por los pacientes.

    Es de un artículo publicado hace 23 años.

    The failure of fat people to achieve a goal they seem to want-and to want almost above all else-must now be admitted for what it is: a failure not of those people but of the methods of treatment that are used.

    El fracaso de la gente gorda al intentar hacer algo que desean –y desean casi más que cualquier otra cosa– debe ser admitido ahora como lo que es: un fracaso no de la gente sino del tratamiento que se está empleando

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