“A día de hoy es el modelo aceptado” (II)

En la primera parte de esta entrada he recogido los tuits relevantes de Alejandro Gayo. En esta segunda parte los analizo.

Falacia ad verecundiam

O argumento de autoridad.

Alejandro Gayo nos cuenta que el paradigma energético es el “modelo aceptado” por la gente “medianamente seria”. Según él, discutir sus creencias es cosa de twitter, “vendelibros” y borregos. Su opinión, afirma, es lo que se dice en los artículos científicos. Y alude a “científicos de prestigio mundial” y presume de estar en dos universidades punteras en el estudio de la obesidad.

Lo que vemos en Gayo es la falacia típica de los “escépticos” (ver): pretende que sus argumentos tienen valor porque, según él, es lo que dicen los “expertos” en el tema. Presume de ser el portavoz de la ciencia: “os puedo decir que no es algo que inquiete en ciencia”. ¿La ciencia le habla? En ciencia no hay lugar para la religión: ¿quiénes son esos “expertos”? ¿cuáles son exactamente las cosas que afirman? ¿por qué no escuchamos directamente las opiniones de esos “expertos”, sin autoproclamados portavoces que interpreten lo que supuestamente dicen y sólo ellos escuchan? ¡Queremos hablar con “los que saben” no con sus pregoneros!

Nótese lo ridículo que es el uso de esta falacia: un dietista-nutricionista usa la falacia de autoridad frente a un médico (Esteban Larronde) y a una persona que tiene formación en física aplicada e ingeniería aeroespacial (Gary Taubes). ¿Por qué cree Alejandro Gayo que su opinión vale más que la de esas otras personas? ¿Qué formación es necesario tener para entender que se está cometiendo la burrada de deducir causalidad de una correlación? (ver,ver)

Por otro lado, la charlatanería no debería ser albergada en nuestras Universidades. Que se forme en estúpida pseudociencia en la Universidad, y me refiero al grado en nutrición humana y dietética, es una vergüenza intolerable (ver). El colmo es que alguien presuma de tener esa “formación” por ser “universitaria”. A ver, ¡es que no debería serlo! Una pseudociencia no debe formar parte de la educación reglada, ni universitaria ni de ningún otro tipo.

¿Es la ideología de Gayo lo que se cuenta en los artículos científicos? Lamentablemente sí lo es. En esto está diciendo la verdad: no cabe más incompetencia en el mundo de la obesidad/nutrición. Y estamos hablando de los investigadores en este campo, los que firman artículos científicos, no de simples graduados.

Falacia de hombre de paja

Como hemos visto en la primera parte, Alejandro Gayo resume la crítica a su charlatanería como que “dicen que las calorías no existen y eso invalida el modelo CICO de obesidad”. Y añade que eso daría validez a ideas como que “se puede ser obeso sin superávit calórico o adelgazar en keto sin déficit”. Esto es la definición de hombre de paja: creas argumentos falsos, los derrotas con facilidad (¡¡con ese propósito son creados!!) y haces parecer que has vencido al oponente.

¿Tienes una titulación universitaria y esto es todo lo que eres capaz de hacer?

La explicación es bien sencilla, Sr. Gayo, su formación es charlatanería pseudocientífica y al parecer Ud. todavía no se ha dado cuenta. Le vendría bien un poco de humildad porque el que defiende charlatanería es Usted. Por eso se ve obligado a recurrir a falacias, en lugar de hacer frente a los argumentos reales de los críticos.

No he querido desviar la atención con el argumento de que “las calorías no existen” pues es dar carta de naturaleza al hombre de paja que crea Alejandro Gayo. Lo comenté brevemente en la sección de comentarios de la primera parte de esta entrada, por si a alguien le interesa.

¿Cuáles son los argumentos a los que Gayo no responde?

Aún a riesgo de alargar demasiado esta entrada, copio íntegramente (en azul) el contenido de esta otra entrada, en la que respondía hace unos meses a los insultos de Gayo:

¿Secta, dices?

Yo, el de la “secta”, sigo planteando preguntas y tú seguirás sin poder responder. Porque responder te deja con las vergüenzas al aire. Y no hacerlo también.

¿Se cumple la Primera Ley de la Termodinámica en el crecimiento de un tumor?

¿Es un “exceso calórico” la causa obvia del crecimiento de un tumor? ¿Así lo dicen leyes inviolables de la física? Si un tumor ha crecido, ¿podría la persona enferma haberlo prevenido simplemente comiendo un poco menos?

¿Es un “déficit calórico” el remedio obvio para evitar el crecimiento de un tumor? ¿Así lo dicen leyes inviolables de la física? ¿Se puede prevenir el cáncer explicándole a la gente que no debe consumir calorías por encima de sus necesidades energéticas? ¿Es el problema un “entorno cancerígeno” que nos hace consumir productos muy palatables? ¿Es la solución aprender qué nos hace comer “más de la cuenta”?

¿Es correcto hablar de “exceso calórico” y “déficit calórico” en referencia al crecimiento de un tumor? ¿Es entonces correcta la teoría CICO? ¿Es en este caso útil la teoría CICO?

¿Cómo se usa en oncología la teoría del balance energético? ¿Te consta que los médicos especializados en oncología instruyan en la teoría CICO a sus clientes para prevenir el crecimiento de un tumor o para reducirlo?

Yo pongo argumentos sobre la mesa. Y tú eres el que da pataletas de niño pequeño y el que no tiene capacidad para defender tus creencias con argumentos.

¿Secta, dices?

O puede hacer frente a mi reto para los caloréxicos (ver). De forma resumida:

  1. Que detalle los errores que cometo en mis explicaciones en estos tres artículos: artículo1, artículo2, artículo3.
  2. Que exprese lo que dice la hipótesis CICO sin usar falacias y empleando en todo momento argumentos 100% rigurosos. La expresión de CICO que formule tiene que ser útil para controlar nuestro peso corporal.
  3. Que detalle cómo se aplica la hipótesis CICO cuando ganamos peso porque aumenta el tamaño de un tumor. Que hable de las causas y soluciones obvias según el paradigma energético.

Esto es sólo un resumen: remito a esta entrada para leer con detalle el “reto”.

Quizá el Sr. Gayo, que dice que está rodeado de investigadores de prestigio mundial, puede pedir a uno de esos cerebros privilegiados que le ayude a hacer frente al reto. He pedido otras veces que personas con formación universitaria en matemáticas o física me expliquen mis errores (ver). ¡¡Por favor, que lo hagan!! Cuanta más gente conozca el escándalo que es la pseudociencia del balance energético en el tratamiento de la obesidad, mejor para todos.

Falacia ad hominem

Como hemos visto en la primera parte de la entrada, Alejandro Gayo habla de “borregos anti-hidratos en twitter” o dice “voy a intentar explicarlo para niños” o llama a Taubes “vendelibros“. A falta de argumentos racionales recurre al insulto y la arrogancia para intentar transmitir la impresión de que sabe de lo que habla. ¿Es ése el resultado de su formación “universitaria”? Si la ideología o la formación de Alejandro Gayo tuvieran algún valor, Gayo no tendría necesidad de recurrir a “argumentos” tan patéticos.

Hagamos una cosa: Taubes explica perfectamente la fraudulenta base de la hipótesis CICO. Si este periodista de investigación no es otra cosa que un “vendelibros”, seguro que Alejandro Gayo puede exponer con argumentos los errores de Taubes en sus explicaciones. Lo pido explícitamente: señor Gayo, identifique en qué se equivoca Taubes al explicar por qué la hipótesis CICO es errónea. Porque si no hay errores en sus explicaciones, llamarle vendelibros es sólo un intento de difamar a un periodista de investigación que está denunciando mala ciencia. Si Taubes tiene razón lo que hay que hacer es defenderle. Pero claro, cuando eres el que defiende charlatanería, como es el caso de Alejandro Gayo, los intereses son otros.

¿Qué demuestra este argumento?

Comparemos:

  • Una dieta en la que consumimos 300 g/d de comida. Dieta alta en hidratos de carbono.
  • Una dieta en la que consumimos 1000 g/d de comida. Dieta cetogénica.

Ponemos a 100 personas en una dieta y otras 100 en la otra. ¿Qué grupo de personas perderá más peso? ¿Qué demostraría este experimento? ¿Qué demostraría este experimento sobre la razón por la que engordamos cuando no forzamos la ingesta de comida? ¿Qué demostraría este experimento sobre cómo adelgazar y mantener lo perdido a largo plazo? ¿Demostraría este experimento que los gramos importan? En caso de respuesta afirmativa, ¿qué significa “importan”?

Supongamos que el experimento se hace de verdad y supongamos que el resultado es distinto en los dos grupos. ¿Cuál sería la causa del diferente resultado? ¿Los gramos? ¿La respuesta insulínica? ¿Las calorías? ¿Cómo se determinaría en un experimento científico bien hecho la causa del diferente resultado?

Una vez sepamos qué demuestra este argumento sobre la “importancia” de los gramos, podemos plantear el mismo argumento con otras unidades de medida que tampoco tienen que ver con cómo funciona nuestro cuerpo, como pueden ser los litros o las calorías.

Y para acabar, hago una reflexión que me parece importante: no confundamos resultados a corto plazo con resultados a largo plazo (ver). A corto plazo simplemente “comiendo menos” podemos perder unos kilos y la composición de la dieta puede ser irrelevante (ver,ver). Pero eso no demuestra que a largo plazo dé lo mismo qué comemos si consumimos la misma cantidad de calorías y proteína. Esa idea es sólo un dogma de origen pseudocientífico, es decir, charlatanería. Fijémonos en que no nos muestran evidencia científica de que esa creencia es correcta en la práctica.

Leer más:

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19 respuestas a ““A día de hoy es el modelo aceptado” (II)

  1. Reitero mi ruego: si conoces a algún profesor universitario de física o matemáticas, y crees que lo que digo en el blog es erróneo, pídele que me deje en ridículo explicando mis errores. Si estoy equivocado, eso sería algo bueno. Y si tengo razón, si estamos cometiendo la BURRADA de intentar prevenir y tratar la obesidad con una hipótesis basada en clarísimos errores de razonamiento, también es positivo que se sepa que esto está sucediendo. Contadles a vuestros conocidos que hay un “pirao” que dice que la hipótesis del balance energético tiene una base errónea. Y que estaría bien que me pusieran en “mi sitio” porque digo bobadas. Por favor.

    Si alguien cree honestamente tener razón, no debería tener miedo a descubrir que está equivocado. Difundid mi ruego si conocéis a alguien con las características que digo. Nada malo puede suceder por hacerlo, salvo que viváis de recetar una pseudoterapia a vuestros clientes.

    Hice este ruego en “El dogma incuestionable“.

  2. Recuerdo una conversación que tuve hace muchos años con una persona religiosa de mi familia política. Esa conversación acabó con mi interlocutora diciendo que si lo que estaba haciendo la iglesia en ese caso estaba mal, pues que ya rectificarían y entonces ella opinaría como yo. “Éste es el modelo aceptado a día de hoy”.

  3. ¡Muchísimas gracias por difundir mi petición, Cecilia!

  4. A falta de argumentos racionales:

    — No hay debate
    — En ciencia esto no lo discute nadie
    — Es sólo la propuesta de los borregos que odian los carbohidratos
    — Años y años de investigación no pueden tener una base errónea
    — Unos blogueros y usuarios de twitter no pueden tener razón frente a la comunidad científica

  5. Gayo intenta desviar el objeto de debate hacia otras hipótesis. No cuela: estamos hablando de las burradas que son la base teórica de la hipótesis CICO. No hay necesidad de proponer hipótesis alternativas, aunque las haya.

    Esta falacia la usan mucho los defensores de la charlatanería caloréxica: quieren hacer creer que si demuestran que la hipótesis carbohidratos-insulina tiene defectos entonces su ideología es correcta. No, de ser ciertos esos defectos no se demostraría que su estúpida pseudociencia es correcta.

    https://novuelvoaengordar.com/2016/12/18/ciencia-pseudociencia-e-hipotesis-carbohidratos-insulina/

  6. Gayo no ve argumentos convincentes en contra de su pseudociencia 🙂 🙂 🙂

    Es una pena que no conozca la existencia de este blog. Así se ahorra conocer por qué su ideología es estúpida.

    Por cierto, cuánta humildad vemos ahora en el señor que da explicaciones “para niños” para que se le entienda.

  7. Siguiendo los patrones de cualquier “escéptico”, Gayo no sabe nada de nada, sólo repite lo que dicen los “expertos mundiales”, que es de dónde deriva la autoridad de sus argumentos. Necesitamos entonces contactar con esos “expertos mundiales” que sí tengan capacidad para examinar argumentos y explicar dónde están los errores.

    ¿Puede alguien indicarme, por favor, en qué me equivoco en estos tres artículos?
    artículo1, artículo2, artículo3

    Buscamos “expertos mundiales” con acceso a internet.

  8. Un dietista-nutricionista no es un científico.

    Aunque lo fuera, el científico puede estar equivocado.

    Si sólo sabes usar falacias para defender tu ideología, es obvio que ya sabes que defiendes charlatanería.

    Falacia de autoridad non-stop.

  9. Cerremos el grado en nutrición humana y dietética. Dejemos de poner en el mercado laboral “profesionales” que confunden una tautología errónea con un mecanismo fisiológico. Digamos NO a las pseudociencias en nuestras Universidades.

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