¿Se puede aprender algo de la pérdida de peso en personas sanas que no necesitan perder peso?

A raíz de una entrada anterior del blog, Kevin Hall publicó en twitter una gráfica en la compara la predicción de su modelo (curva sólida) con los datos reales del experimento CALERIE 2 (círculos):

Las gráficas anteriores no permiten ver bien lo que está sucediendo con el peso corporal en la parte final del estudio. En esta otra figura se aprecia mejor (círculos blancos):

Como vemos ahora mucho más claro, durante el segundo año del experimento la tendencia es a recuperar el peso corporal en el grupo experimental (grupo CR), no a mantener el peso. ¿Es que los participantes han abandonado la dieta? No exactamente. Hay otro artículo que aclara este aspecto, pues miden de forma precisa el gasto energético (con agua doblemente marcada, DLW) y la grasa corporal (técnica DXA) y a partir de esos dos valores deducen la ingesta energética. El resultado se muestra en la siguiente gráfica con barras blancas:

Es decir, que durante el experimento siempre se ha estado “comiendo menos” (al menos unas 200 kcal menos) y sin embargo en término medio se está recuperando peso. ¿Han dejado la restricción calórica? No, no la han dejado. ¿Y por qué están recuperando peso? Pues depende de a quién preguntemos. Una gran parte de los defensores de la pseudociencia del balance energético (ejemplo) dice que si todos los días comes un poco menos, a largo plazo habrás perdido mucho peso  y así evitas causar efecto rebote (ver), pero otros, como Hall, defienden una teoría CICO ligeramente diferente, algo parecido a la existencia de un settling point que viene determinado por la ingesta energética. Lo que propone esta segunda facción es que nuestro cuerpo tiende a alcanzar un “peso de equilibrio” que es esencialmente determinado por la ingesta energética que mantenemos. Según esta hipótesis de Hall, en el experimento que estamos viendo, el peso corporal en el caso de las mujeres se estabilizará en unos -8 kg. En la gráfica B de esta imagen sacada de este artículo se puede comprobar que ése es el comportamiento del modelo de Hall, pues la ingesta energética en esa simulación es cualitativamente parecida a la ingesta energética real del CALERIE 2.

Sin embargo, vemos que el peso real no parece haber alcanzado un equilibrio al final del experimento CALERIE 2 en las mujeres (que son dos terceras partes de los participantes):

A falta de datos experimentales de mayor duración, no podemos saber exactamente qué evolución seguiría el peso en la realidad, si se mantuviera una restricción calórica de unas 200 kcal/d respecto del inicio. Pero no hay razones para pensar que vaya evolucionar como el modelo de Hall predice, especialmente a la vista de cómo su modelo no reproduce la subida de peso que se aprecia al final del estudio.

Según esta segunda versión de la teoría del balance energético, la de Hall, si tras bajar de peso recuperas lo perdido sin haber dejado nunca de “comer menos” es porque al reducir tu peso corporal también se ha reducido tu gasto energético y, aunque estés comiendo menos, estás comiendo por encima de lo que “necesitas” para tu ahora reducido peso corporal. En fin, teorías sobre el papel basadas en la pseudociencia del balance energético que no sólo ignoran la fisiología y la evidencia científica, sino que la suplantan (ver). La evidencia científica sobre la existencia de una reducción “inesperada” del gasto energético es abrumadora (ver,ver,ver,ver,ver,ver):

Although evidence of physiological adaptations to weight loss which encourage weight regain continues to accumulate, there are currently no non-surgical treatments available with demonstrated long-term safety and efficacy to circumvent these changes and assist weight-reduced obese people who are unable to maintain weight loss (fuente)

Aunque se acumula cada vez más evidencia sobre estas adaptaciones fisiológicas que fomentan la recuperación del peso perdido, no hay disponible a día de hoy ningún tratamiento no-quirúrgico con eficacia y seguridad demostradas a largo plazo para evitar estos cambios y ayudar a los obesos que han perdido peso y que son incapaces de mantener lo perdido

En cualquier caso, como curiosidad, en este artículo se detalla que en este mismo experimento el gasto energético total estaba —como en realidad era de esperar— más reducido “de lo esperado” (la barra gris en el recuadro rojo en la siguiente gráfica muestra la diferencia entre la reducción real del gasto energético y la esperada, a ojo unas 150 kcal/d menos de lo previsto), y se confirma lo que ya sabemos de otras veces, que ese efecto no suele manifestarse en la tasa metabólica en reposo (parte izquierda de la gráfica, barra gris en el mes 24) (ver,ver,ver,ver)

NOTA: la predicción de cómo debería evolucionar el gasto energético con la pérdida de peso se obtiene de ajustar por regresión cuadrática el gasto energético de los propios participantes en función de su composición corporal antes de iniciarse el experimento. Cuando se dice que tras perder peso el gasto energético “se ha reducido más de lo esperado” significa que el gasto energético queda por debajo de lo que le correspondería para esa composición corporal según la recta calculada antes de perder peso (ver). Aunque la siguiente explicación es para el “RMR residual”, nos sirve también para el gasto energético total:

“RMR residual,” that is, the difference between an individual’s RMR measured by indirect calorimetry during the intervention and RMR predicted from a regression of RMR as a function of fat mass and fat-free mass in participants at baseline.

El texto del artículo confirma lo que hemos visto en la gráfica anterior, que el gasto energético se redujo en unas 150 kcal/d adicionales a lo esperado en base al cambio en la composición corporal:

TDEE residual also decreased by 164±19 and 157±21 kcal/d at 12 and 24 months, respectively

Nótese que ni siquiera pensando en términos de calorías se puede afirmar que estén recuperando el peso porque “comen más de lo que su nuevo peso corporal requiere”.

¿Qué haces si estás “comiendo menos” y estás recuperando lo perdido? ¿Comer aún menos? Desde el punto de vista del balance energético ésa es la solución, claro, porque en su simplismo los defensores de esta teoría sólo conciben consumir más o menos calorías (ver), pero ¿es realmente insistir en la restricción calórica la solución a la recuperación del peso perdido? En cualquier caso, es sólo una creencia nacida de la pseudociencia del balance energético: no hay evidencia científica de que, cuando estás recuperando el peso perdido, simplemente comiendo algo menos vayas a conseguir estabilizar tu peso corporal. No hay evidencia científica de que la causa de ese aumento de peso sea que se consumen demasiadas calorías. La verdad, insistir en comer menos cuando tu cuerpo está defendiéndose de ese ataque no parece razonable (ver). Y nótese que tampoco en este experimento estamos viendo un peso corporal estable a largo plazo (salvo si achatamos la gráfica lo suficiente para que no se perciba que se está recuperando peso): el peso corporal sólo se mantiene estable a largo plazo en las simulaciones de Hall. Pero ya sabemos que lo que no encaja en sus simulaciones es erróneo.

¿150 kcal/d no son mucho? Se mire como se mire, lo importante no es la energía: el fenómeno de interés es que los participantes del experimento están recuperando el peso corporal sin haber dejado nunca de hacer dieta. Yo no creo que esa reducción “extra” del gasto energético sea la causa, sino sólo un síntoma irrelevante de la reacción fisiológica causada por el hambre. ¿Ha implementado Hall una reducción extra de ese orden de magnitud del gasto energético total en su modelo y aun así el peso se ha mantenido estable? Yo creo que si lo hubiera hecho, el peso corporal no se estabilizaría en -8 kg.

La siguiente gráfica es realmente impactante y me refiero al rango en el que se mueve el peso corporal:

¿El peso de partida son 72 kg? ¡¿Cómo?! ¿Qué es esto? Pues lo que parece: en este experimento se ha hecho “comer menos” a personas a las que no les sobra peso. Los participantes tienen un IMC entre 22 y 28 y son de mediana edad (entre 21 y 50 años) (fuente). No sólo eso, los participantes tenían que estar sanos: no podían participar en el estudio si fumaban, si tomaban algún tipo de medicación, si tenían diabetes o si tenían alguna analítica fuera de rango (fuente,fuente):

The CALERIE Phase 2 study is the first randomized controlled trial that systematically investigated sustained CR on aging in relatively healthy, non-obese humans.

The cohort had normal blood pressures, fasting blood glucose, insulin and lipids at baseline

Exclusion criteria (detailed in ref. 9) included significant medical conditions (eg, cardiovascular disease or diabetes), abnormal laboratory markers (eg, elevated potassium, or below-normal hemoglobin levels), present or potential psychiatric or behavioral problems (eg, eating disorders or depressive symptoms), regular use of medications except oral contraceptives, current smoking, a high level of regular physical activity, and pregnancy.

Los 218 participantes fueron rigurosamente escogidos entre miles de voluntarios para tratar de garantizar su total cumplimiento con las exigencias del experimento. 99 de los 143 participantes del grupo experimental eran mujeres. En media ellas pesaban 68 kg y ellos 82 kg (fuente).

No es que sea un experimento tramposo de pérdida de peso: este experimento no estaba planteado como experimento de pérdida de peso, sino para estudiar los efectos de la restricción calórica en la calidad de vida de personas sanas que no necesitan perder peso (fuente):

This study did not aim to investigate weight loss or the efficacy of different weight loss modalities, nor was it about the impact weight loss in obese individuals. Rather, it investigated the physiological and psychological impact of sustained caloric restriction in normal weight and slightly overweight individuals, who would otherwise likely not require a weight loss or caloric restriction program

this study provides the first evidence from a randomized controlled trial that sustained CR is both feasible and without adverse effects on quality of life in nonobese humans

¿Se puede aprender algo de este experimento en cuanto a pérdida de peso en personas obesas? ¿Qué tienen que ver 8 kg perdidos en una persona sana y sin obesidad, que puede incluso ser de constitución naturalmente delgada (ver), con los 25 kg que tiene que perder una persona obesa? Por lo pronto, si en personas obesas un experimento hubiese hecho perder 8 kg para a continuación hacer recuperar lo perdido, estaríamos hablando de fracaso (si pesas 100 kg bajar a 92 y recuperar poco a poco lo perdido ni es adelgazar ni te va a dejar contento/a, especialmente si has estado pasando hambre y registrando todo lo que comes durante meses para no pasarte de calorías).

¿Es posible extrapolar la reacción a la restricción calórica de estas personas, relativamente jóvenes, sanas y sin problemas de peso, a personas obesas que tienen diabetes o prediabetes, que tienen hígado graso, que tienen resistencia a la insulina, que tienen hiperplasia del tejido adiposo, que se medican o que tienen alguna analítica fuera de los rangos normales? ¿Son los perfiles metabólicos comparables de algún modo?

the model-based method is presently limited in its application to young and middle-aged adults whose EE and body composition dynamics are accurately represented by the model assumptions (fuente)

el método basado en el modelo está limitado en su aplicación a jóvenes y adultos de mediana edad cuya dinámica de gasto energético y composición corporal están representadas con precisión por las suposiciones del modelo

Hall, la misma persona que firma esas palabras está usando el modelo para justificar su mensaje de que los obesos no adelgazamos porque no mantenemos la restricción calórica. Definitivamente ha olvidado que eso ya no es lo que piensa, sólo lo que pensaba antes…

Como la mayor parte de la gente, Kevin Hall solía pensar que las razones por las que la gente engorda son simples. ¿Por qué sencillamente no comen menos y hacen más ejercicio?“, recuerda haber pensado (fuente)

Y no olvidemos lo esencial: no estamos discutiendo un experimento exitoso de pérdida peso en personas obesas, manteniendo a largo plazo lo perdido.

La dieta hipocalórica sólo funciona en el ordenador de Hall

¿Culpamos a las víctimas, como hace Hall, de no poder adelgazar usando modelos que no han sido validados en experimentos reales con población obesa a largo plazo? ¿Damos por buenas unas simulaciones hechas por ordenador —que por definición hacen lo que el programador quiere que hagan— en ausencia de un estudio científico REAL que demuestre que la dieta hipocalórica es eficaz para perder peso y mantener lo perdido a largo plazo?

Es posible que Kevin Hall tenga razón en sus creencias: a lo mejor la culpa de que la dieta hipocalórica no funcione es porque los obesos no somos capaces, en general, de mantener esta dieta a largo plazo. Pero sólo es una hipótesis que su modelo matemático no refuerza, sólo la implementa en un ordenador. Yo no creo que las simulaciones de Hall sean base suficiente para fomentar la estigmatización de los obesos, haciendo —y haciéndonos— creer que sabemos lo que tenemos que hacer para adelgazar (ver,ver,ver).

No olvidemos que la dieta hipocalórica es parte de la pseudocientífica teoría del balance energético y su fracaso en la práctica, constatado una y otra vez en la vida real y en la literatura científica, es perfectamente compatible con la primera ley de la termodinámica.

Leer más:

Anuncios