La guerra del lenguaje (XIV): las calorías “importan”

El refugio de muchos charlatanes es el ambiguo verbo “importar”:

Las calorías importan, pero importan más tus hormonas

No son lo único que importa, pero claro que las calorías importan

Las calorías importan (y mucho), pero no lo son todo

Las calorías importan, claro que sí, la termodinámica es la que es y sus leyes son inexpugnables

Las matemáticas no son lo único que importa, también importa la calidad de lo que se come

Porque claramente aunque unas kcal no son “iguales” que otras, las kcal totales son importantes

¿Qué significa que las calorías “importan” o que son “importantes”?

¿Importan los gramos?

Ya vimos en el blog cómo los caloréxicos dicen “las calorías importan“, pero no son capaces de decir “los gramos importan” (ver). ¿Por qué no? ¿Importan o no importan los gramos a la hora de controlar nuestro peso corporal? ¿Las matemáticas son aplicables a las calorías pero no a los gramos? ¿Las leyes de la física hablan de calorías pero no de gramos? ¿En nuestro tejido adiposo se acumulan calorías pero no gramos?

¿Importan las calorías igual que importan los gramos?

Si yo afirmara que a la hora de gestionar nuestro peso corporal los gramos importan (ver), ¿estarías de acuerdo? ¿Crees que importan los gramos?

La respuesta lógica ante esa afirmación sería preguntar qué significa importan. ¿Para qué importan o no importan los gramos? ¿Cuál es, exactamente, la utilidad de hablar de gramos?

Dos argumentos empleados para defender el uso de “importan” son (aplicados a los gramos):

  • Si consumes 10 kg diarios de comida vas a engordar. Y supuestamente eso demostraría que los gramos “importan”.
  • Si ingieres más gramos de los que excretas vas a subir de peso. También podemos encontrar este argumento en forma del tautológico “exceso” (ver): “si tu ingesta de gramos es excesiva vas a engordar”. Argumento falaz, como he explicado repetidamente en el blog (ver), del que supuestamente hemos de deducir que es “obvio” que los gramos importan.

¿Hemos de deducir utilidad de contar gramos a partir de esos dos argumentos? Éste es el alucinante nivelazo que hay en el campo de la nutrición. Aunque sean obvias, hago explícitas las trampas en esos dos argumentos:

  1. Plantear una hipotética situación extrema que nada tiene que ver con la situación de interés (ver) y atribuir injustificadamente el supuesto resultado a la unidad de medida que hemos citado en las premisas. Porque sí: es relevante porque la hemos citado.
  2. Convertir falazmente una tautología en mecanismo/causa por el que sucede una acumulación. Así, sin más, sin justificación alguna.

Reitero la pregunta porque la veo relevante: ¿por qué quien dice “las calorías importan” no dice también “los gramos importan”?

Si es no decir nada, ¿por qué se dice?

Pues porque lo que se busca es sostener la teoría del balance energético, aunque sea con frases vacías.

Y también para demostrar adhesión a la pseudociencia común de la manada, por ejemplo fingiendo indignación porque pongamos en cuestión los estúpidos dogmas de su charlatanería. Sus dogmas son tan “obvios” que a los caloréxicos se les erizan los pelos cuando se niegan sus creencias. Pobrecitos, cómo sufren.

Pero lo que los charlatanes nos están imponiendo como “obvio” no es más que palabrería pseudocientífica vacía de contenido. Cuando alguien dice “las calorías importan” la mejor respuesta es pedir que dejen de esconderse en la palabrería hueca y que hagan explícitos los argumentos:

explica qué quieres decir con “importan”

Y luego que expliquen en qué otros crecimientos de tejidos “importan” las calorías.

Leer más:

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4 respuestas a “La guerra del lenguaje (XIV): las calorías “importan”

  1. Un pequeño desafío a los caloréxicos

    Defended vuestra pseudociencia con argumentos. Por ejemplo, demostrad que las leyes de la física garantizan que la dieta hipocalórica funciona, suponiendo que se mantiene en el tiempo, para perder una cantidad importante de peso y mantener lo perdido a largo plazo.

    Las normas del desafío:

    1. No podéis emplear falacias en la argumentación: por ejemplo, no podéis emplear la falacia de petitio principii, dando por supuesto en las premisas un resultado (ver). Por la misma razón, no podéis emplear los términos “déficit calórico” ni “superávit calórico”, pues implícitamente suponen dar por supuesto un resultado (ver). Además, estos términos tienen doble definición y en sí mismos son un claro caso de falacia de ambigüedad.
    2. Tenéis que ser 100% rigurosos en el planteamiento. Por ejemplo, en ningún momento podéis hablar del tejido adiposo si la primera ley de la termodinámica la aplicáis en todo el cuerpo (ver). Tampoco podéis suponer una causalidad injustificada en la primera ley de la termodinámica (ver). Las trampas en el lenguaje no son compatibles con la ciencia. ¿Pretendéis estar defendiendo una ley de la física? Pues hacedlo con rigor en todo momento.
    3. Cuando hayáis terminado, tenéis que aplicar vuestro mismo razonamiento al crecimiento de un tumor (ver) y explicar si habéis demostrado que en ese caso también tiene que funcionar la teoría CICO para controlar el crecimiento del mismo. ¿Crece un tumor porque se establece un “superávit calórico”, es decir, porque comemos por encima de nuestras necesidades energéticas? ¿Es establecer un “déficit calórico”, es decir comer menos de lo que se gasta, el tratamiento obvio si se busca reducir su tamaño? Una vez hayáis contestado a las preguntas, explicad por qué la teoría CICO propone causas y soluciones estúpidas en este caso.

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  2. “Lo que está claro es que déficit tiene que haber”.

    Ese mensaje se basa en la falacia de ambigüedad y es tan falso como toda la teoría CICO. Si la definición de déficit afecta a dos términos de la ecuación del balance energético, no se está diciendo nada, pues la definición ya incluye el resultado. Si la definición de déficit sólo afecta a un término de la ecuación del balance energético, no existe razón alguna para pensar que ese déficit es la solución. Las charlatanas lo que hacen es jugar a la ambigüedad con ambas definiciones y de esa forma crean la falsa sensación de utilidad de la teoría CICO. Así de patética es la calorexia.

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