Si el efecto se da sin que se dé la causa, ésa no es la causa (II)

Vamos a ver un experimento.

Effects of growth hormone and testosterone therapy on aerobic and anaerobic fitness , body composition and lipoprotein profile in middle-aged men

En este experimento, dos grupos de participantes siguen dietas isocalóricas y el mismo plan de ejercicio físico. Pero a uno de los grupos, el “experimental”, le suministramos hormona del crecimiento y testosterona.

Prior to the study and during the investigations the participants were placed on a isocaloric mixed diet (55% carbohydrates, 20% proteins, 25% fats).

All subjects taking part in the research participated in a 12-week fitness programme.

Fijémonos en la tabla: en el grupo experimental la grasa corporal se ha reducido en 2.7 kg al tiempo que la masa no grasa se ha incrementado en 2 kg (la mitad agua).

Antes Después Cambio
Grasa corporal (kg) 26,08 23,4 -2,68
Masa no grasa (kg) 72,90 74,92 2,02
Agua corporal (kg) 53,65 54,62 0,97

Siendo que la intervención era administración de hormona del crecimiento y testosterona, cabe pensar que el aumento de la masa no grasa es en parte aumento de la masa muscular, lo que sería coherente con la mejora experimentada en medidas de rendimiento deportivo:

In the current study, the experimental group with rhGH+T treatment combined with resistance training showed significant increases in aerobic and anaerobic fitness, i.e., both VO2max and WRmax were increased.

Lo que me interesa es que han ganado masa no grasa al tiempo que han perdido grasa corporal.

¿Qué ha causado la pérdida de grasa corporal en este experimento? ¿Un “déficit calórico”? ¿Qué ha causado la ganancia de músculo? ¿Un superávit calórico?

¿Cómo encaja este resultado en la Teoría CICO? (ver)

Parece que con la obesidad nos cuesta entender las cosas. En cambio, si en un experimento a unas personas les inyectamos ciertas hormonas, no nos cuesta aceptar que su cuerpo pueda estar ganando músculo al tiempo que pierde grasa corporal, o al contrario. Vemos lo mismo en animales (ver,ver,ver,ver,ver,ver,ver,ver), y lo aceptamos con normalidad. Pero con la obesidad en humanos… ahí los prejuicios nos nublan la mente. La causa es que comemos “más de la cuenta” y la solución es “comer menos y moverse más”. ¡Y no hay más!

Recordemos lo que dice la Teoría CICO

Ganar grasa corporal viene de tomar más calorías de las que quemas. Cualquier persona que pueda probar lo contrario seguramente ganará un premio Nobel de Física por refutar la primera ley de la termodinámica. Que yo sepa ese premio en concreto no se ha otorgado todavía. James Fell

En esta cita se afirma que consumir más calorías de las que se queman es lo que causa acumulación de grasa corporal.

¿Dónde está el engaño? Hay dos falsedades evidentes en esa cita:

  1. La falsa ecuación del balance energético
  2. La falsa causalidad

Explico brevemente esas dos falsedades.

Falsedad #1. La falsa ecuación del balance energético

El balance energético del tejido adiposo no es el balance energético del cuerpo (ver).

Si en el cuerpo entran más calorías de las que salen, es la energía total acumulada en el cuerpo la que se está incrementando, no la energía acumulada en el tejido adiposo. El rigor es importante. La ecuación del balance energético debe considerar siempre todos los cambios en toda la energía acumulada en el cuerpo, sin poder particularizar en ningún momento en ningún tejido concreto (ver,ver,ver). Por culpa de la falta de rigor hemos acabado tratando la obesidad con una teoría estúpida.

Falsedad #2. La falsa causalidad

Cuando un tumor crece, nadie propone que crece porque entran en él más calorías de las que salen. Aunque entren más calorías de las que salen.

Cuando un músculo crece, nadie propone que crece porque entran en él más calorías de las que salen. Aunque entren más calorías de las que salen.

Sin embargo, la Teoría CICO asume como obvio que la causa de que crezca el tejido adiposo es una diferencia entre las calorías entrantes y salientes en el cuerpo. O, en otras palabras, esa teoría asume que el tejido adiposo es pasivo, incapaz de cambiar por sí mismo (ver,ver,ver). ¿Por qué no se asume esa misma premisa en otros crecimientos de tejidos? ¿Es esa premisa algo impuesto por las leyes de la física?

Resumen

Comparemos estas dos sentencias:

  1. Ganar grasa corporal viene de tomar más calorías de las que quemas [en el cuerpo].
  2. Cuando en el cuerpo se acumula energía, entra en él más energía de la que sale.

La primera es errónea, como acabamos de ver. La segunda es correcta, pero no dice nada útil relativo a la obesidad.

Emplear, porque sí, una falsa ecuación de balance energético en la que se sustituye “cambios en la energía total” por “cambios en el tejido adiposo” es una trampa, y asumir, porque sí, que el tejido adiposo es pasivo, incapaz de cambiar por sí mismo, y que sus cambios vienen, por tanto, causados por cambios en los otros dos términos de la ecuación, es una trampa diferente.

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5 respuestas a “Si el efecto se da sin que se dé la causa, ésa no es la causa (II)

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