“La energía total es el factor individual que más influye en tu peso final”

Just cutting back calories or fasting if we are not prepared for it is symptomatic treatment. The source of the problem is these fat cells on calorie storage overdrive, mostly by insulin. Once we treat that, these fat cells open up, the calories flood back into the body and you don’t have to force deprivation. David Ludwig

Reducir las calorías o hacer ayuno es simple tratamiento de síntomas, si no estás preparado para ello. La fuente del problema son las células grasas forzadas a almacenar calorías, fundamentalmente debido a la insulina. Una vez se trata eso, las células se abren, las calorías se liberan al cuerpo y no tienes que forzar la escasez.

Comparo en la siguiente gráfica:

  1. curva verde: el resultado típico de evolución del peso corporal con dieta hipocalórica (típicamente -500 kcal/día) combinada con ejercicio físico (según los resultados de experimentos científicos), y
  2. curva azul: el resultado de un experimento científico con una dieta cetogénica.

(Los artículos fuente de los datos se pueden encontrar aquí y aquí)

Según los defensores de la teoría del balance energético, la dieta hipocalórica no funciona porque la gente se cansa de hacer dieta. Por eso, nos dicen, es importante incluir en la dieta los carbohidratos que tanto nos gustan, para así no abandonar la dieta a largo plazo. Cuando los datos de los estudios dicen que la gente ha seguido la dieta, entonces la explicación que nos dan es que esos datos son erróneos y los obesos no somos honestos diciendo cuánto comemos. O en otras palabras, el dogma es que la dieta es correcta y, digan lo que digan los datos, falla el obeso (ver). Si hubiera adherencia, nos cuentan, bajarían de peso.

¿Y el experimento con la dieta cetogénica? Puesto que según la teoría del balance energético nuestro peso corporal reacciona ante la cantidad de calorías, si la dieta cetogénica ha funcionado, según los defensores de esta teoría, la clave ha sido que en este experimento la gente sí ha seguido la dieta a largo plazo: sí ha “comido menos”. Siendo que esa dieta no incluye los productos “que nos dan la felicidad” (ver) —y que según esas personas son la clave para mejorar la adherencia a la dieta— habría una clara contradicción con la idea de que consumir productos con azúcares es clave para que la gente no deje la dieta.

¿Qué tienen en común la dieta paleo, el ayuno intermitente o la dieta Atkins? Que te hacen comer menos. No hay ningún milagro (Sergio Espinar)

La energía total es el factor individual que más influye en tu peso final (Marcos Vázquez)

Es importante distinguir lo que es conocimiento contrastado, de lo que es charlatanería y lamentable pseudociencia. La idea de que lo más importante para controlar tu peso corporal son las calorías totales de la dieta no es un hecho científico: es únicamente una creencia basada en estúpidos errores de pensamiento. Ese dogma no se deduce de las leyes de la física y hay indicios en la literatura científica (ver) de que la composición de la dieta puede jugar un papel importante en el mantenimiento a largo plazo del peso perdido, que es donde la dieta hipocalórica fracasa una y otra vez, en los experimentos científicos y en la vida real.

A corto plazo: basta con comer menos de lo que sea y se pierde peso. Hasta la dieta de los pasteles funciona

A largo plazo: lo que comes, no cuánto comes, es lo que cuenta

Ted Naiman

Es necesario considerar que resultados como el que estoy comentando pudieran ser fruto de la casualidad. Pudiera ser que este experimento haya sido exitoso por una razón diferente de la restricción de carbohidratos. Puede ser. Pero es intelectualmente deshonesto argumentar que este experimento es la prueba de que “comer menos” sí funciona. Nunca puede ser prueba de eso, pues este experimento no consistía en “comer menos”, sino en exactamente lo contrario: cuidar la composición de la dieta sin prestar atención a la cantidad total de calorías. Si se sostiene que la composición de la dieta es irrelevante y que todo es cuestión de “comer menos”, el resultado obtenido con una dieta cetogénica nunca puede ser presentado como prueba a favor de esa idea.

En cualquier caso, lo que quiero resaltar es que el resultado que hemos visto puede ser un vestigio de que centrar la atención en la composición de la dieta puede ser el camino correcto hacia unos resultados en la lucha contra la obesidad que la dieta hipocalórica no ha sido capaz de ofrecer ni en la vida real ni en cientos de experimentos científicos (ver,ver,ver). Al menos puede ser un camino para una parte de las personas que necesitan perder peso.

Una losa que no nos deja levantar cabeza

La energía total es el factor individual que más influye en tu peso final

Si te te engañan con esta idea, no vas a ver razones para dejar de consumir los productos que te han engordado, y que evidentemente te gustan. Es lo que quieres escuchar: quieres que todo siga igual, pero moderando el consumo. ¡Es perfecto! Pero creer que el problema de la obesidad es un problema de cantidad de comida no es más que un dogma basado en mentiras y errores de pensamiento. Lo cierto es que la composición de la dieta sí puede ser decisiva para gestionar nuestro peso corporal a largo plazo. Y ninguna ley de la física tiene nada que decir al respecto.

La teoría del balance energético no sólo es inefectiva para combatir la obesidad: es una pesada losa que dificulta explorar otras posibilidades. Sus fanáticos defensores hasta llegan a pedir que se deje de estudiar los efectos de variar la composición de la dieta y se centren todos los esfuerzos en mejorar la adherencia a la dieta hipocalórica. 

Fewer resources should be invested in studying whether or not a low-carbohydrate diet is marginally better than a low-fat diet, or whether intermittent fasting provides marginally better short-term outcomes than a so-called Paleo diet (fuente)

Deberían invertirse menos recursos en investigar si una dieta baja en carbohidratos es un poco mejor que una baja en grasa o si el ayuno intermitente produce resultados un poco mejores a corto plazo que la dieta paleo.

Esta gente defiende el dogma de que los resultados a corto plazo de una dieta son equivalentes a los resultados a largo plazo (ver,ver,ver). Y, por tanto, no necesitan estudiar más el tema: ya saben lo que funciona. Pero si hay una dieta que no merece que se invierta ni un duro más en intentar hacerla funcionar, ésa es sin duda la dieta hipocalórica. ¿Cuántos fracasos más tiene que cosechar para ser declarada públicamente como dieta milagro? Si no hubiera tanto “experto” con título oficial viviendo de esta pseudociencia, seguro que ya se habría hecho.

Si queremos prevenir y encontrar un remedio para la obesidad, en mi opinión hay que empezar por deshacernos de esa lacra que es la teoría del balance energético (ver). Los pacientes no merecemos ningún tratamiento médico cuyo fundamento sean mentiras y estupidez.

NOTA: si un cantamañanas dice que para mantener contenta a tu “enzima prodigiosa” hay que consumir más productos naturales y menos productos procesados, los “expertos” nos dicen que los consejos adecuados basados en falsos fundamentos no son aceptables. Curiosamente esos mismos “expertos” no consideran su propio mensaje desacreditado por estar basado en la fraudulenta teoría del balance energético. Tienen un criterio de exigencia para ellos mismos y otro para los demás.

NOTA: en la gráfica he cogido el resultado promedio de la dieta hipocalórica. Que yo sepa, no hay ningún experimento científico con dieta hipocalórica que haya conseguido algo parecido a la dieta cetogénica que hemos visto en la comparación: con dieta hipocalórica a los seis meses, más o menos, se manifiesta el efecto rebote y comienza la recuperación de lo perdido. Si la dieta es mucho más baja en calorías, se baja más rápido de peso pero el efecto rebote también es más fuerte y el resultado final es parecido.

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6 thoughts on ““La energía total es el factor individual que más influye en tu peso final”

  1. Muchas gracias Vicente por tu excelente artículo, saludos desde Venezuela!
    Con respecto al artículo de hoy, quisiera plantearte, para perder grasa (y hacerlo más efectiva y rápidamente, obvio), según lo que has investigado, es mejor dieta cetogénica sola, ayuno intermitente más dieta cetogénica, o solo ayuno intermitente?
    Yo inicié con dieta cetogénica, no perdí mucha grasa, y actualmente estoy intentando una combinación de ayuno intermitente con dieta cetogénica, he notado una modesta pérdida de grasa (soy endomorfo con un 40% de grasa aproximadamente y he hecho múltiples intentos por perder peso y grasa, con el consabido rebote, aunque han sido fundamentalmente dietas hipocalóricas más ejercicio aeróbico y anaeróbico extenuante y exigente), más HIIT acorde a las fuerzas de que disponga, porque ese es el problema, he notado cierta debilidad asociada a este régimen. El Dr Joseph Mercola promulga el ayuno intermitente como dogma y paradigma (también lo sigo a el).
    Gracias de antemano por tu respuesta, y enhorabuena por tu artículo y tu blog.

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