Pseudociencia del balance energético y hambre

En un par de entradas del blog he comentado la idea de que no es lo mismo “comer menos porque no tienes hambre”, que “comer menos forzando el hambre” (ver,ver,ver,ver). Para los defensores de la teoría del balance energético no hay diferencia entre ambas situaciones, pero la lógica dice que son diferentes y que cabe esperar diferentes resultados en términos de pérdida de grasa corporal y de la reacción del cuerpo en general.

No hace mucho escribí un par de entradas hablando de la eficiencia variable de las mitocondrias (ver,ver). Combinando esa idea con la relevancia del hambre, imaginemos dos supuestos:

  1. Aprendemos cómo liberar grasa corporal. Esa grasa corporal llega a las células como ácidos grasos libres no esterificados (NEFA) ligados a albúmina, y, puesto que las células tienen energía de sobra para mantener concentraciones intracelulares estables de ATP, se activan las proteínas desacopladoras para deshacerse del exceso en forma de calor. Estás adelgazando, no estás pasando hambre, y, aparentemente, nada peligroso está sucediendo.
  2. Seguimos ignorando la fisiología y seguimos adorando la pseudociencia del balance energético (ver). Se diseña un fármaco que actúa activando las proteínas desacopladoras, lo que aumenta el gasto energético. Añades ingesta restringida para garantizar pérdida de peso. La ineficiencia de las mitrocondrias combinada con la carencia de nutrientes dietarios, ponen en peligro los niveles fisiológicos de ATP, con lo que nuestro cuerpo se pone en modo de alerta y a corto plazo libera grasa para contrarrestar el ataque y poder garantizar esos niveles de ATP. Pero no se limita a eso: como parte de la situación de alerta nuestro cuerpo prioriza el aprovechamiento de la comida y aumenta la eficiencia con la que usa todo lo que comemos y también con la que usa el ATP para mantenernos vivos. Manteniendo esta situación en el tiempo, al cabo de unos meses nuestro cuerpo se ha hecho tan eficiente que ya no se pierde peso, por poco que comamos.

En ambos caso existiría, al menos a corto plazo, un déficit energético (terminología de los contadores de calorías). Y, aunque bajo el estúpido paradigma del balance energético fuesen situaciones equivalentes, son cualitativamente muy diferentes. Y un síntoma de que no son equivalentes sería que en una situación no habría hambre y en la otra sí. La idea de que “cualquier dieta que hace perder peso lo consigue porque nos hace comer menos“, esa idea no es sólo estúpida, pseudocientífica e inefectiva, sino que es potencialmente peligrosa. Pasar hambre y forzar a tu cuerpo a un gasto energético excesivo para la ingesta no es la forma de perder grasa corporal, sino la receta para forzar hambre a nivel celular, con la esperanza de que esa tortura tenga como consecuencia liberación de grasa corporal (ver,ver). Inefectivo a largo plazo, estúpido de origen, y potencialmente peligroso para la salud, especialmente teniendo en cuenta que las personas obesas probablemente ya tienen, de por sí, problemas para obtener ATP (artículo):

Obese patients are often criticized for their sedentary lifestyles, but this characteristic appears to be a consequence—not a cause—of their obesity. Unable to produce abundant ATP, especially with exercise, pre- and postobese patients will unconsciously attempt to conserve energy and will prefer more sedentary pursuits to achieve a more favorable energy balance. […] A low capacity for converting fat to ATP disadvantages people attempting to voluntarily control their obesity through calorie restriction because lowering body weight further impairs their ability to generate energy from fatty acids while also stimulating fuel acquisition […] Although the person may consciously strive to eat less, declining ATP and rising AMPK levels will trigger compensatory processes to conserve available energy and increase food intake to improve cellular ATP production

En este artículo hay una reflexión que va en ese mismo sentido (aunque cae en el error de dar por sentado que quemar abundantes calorías en el tejido adiposo marrón es una vía para adelgazar), de que forzar hambre a nivel celular es peligroso:

understanding the mechanisms which regulate transcription and expression of the human UCP1 will facilitate the identification of molecules able to increase the levels of this protein in order to elevate energy expenditure in adult patients. Another approach will be to activate the UCP1 protein itself by searching for specific activators solely interacting with UCP1 (Rial et al., 2011). This is certainly a difficult aim, but since free fatty acids activate UCP1, modified fatty acids could be engineered. However, such new molecules should be totally specific for UCP1. Another strategy will be to identify chemical compounds able to induce a very slight uncoupling of respiration in tissues such as muscles. However, this later approach is very risky since induction of respiration uncoupling, even moderate, in cells other than brown adipocytes, may lower ATP synthesis and therefore be extremely deleterious. Remember that the use of classical chemical uncoupler, such as 2,4-dinitrophenol, caused serious illness in imprudent individuals and must be strictly banned (Grundlingh et al., 2011)

muy arriesgado … puede ser extremadamente dañino…

No es lo mismo entender los mecanismos por los que se produce adelgazamiento (lógicamente, el mecanismo relevante es el  que permita liberación neta de grasa corporal, no un mecanismo que reduzca la ingesta o aumente el gasto energético), y a partir de ahí buscar soluciones, que confundir síntomas con causas, por culpa de la estúpida pseudociencia del balance energético, y proponer dietas, planes de ejercicios o fármacos que actúan causando síntomas asociados al resultado deseado.

En su parte final, el texto anterior hace referencia a un producto para adelgazar que, al parecer, se vende en internet y cuyo mecanismo de actuación es aumentar el gasto energético (ver), con todo lo dañino que puede ser que la célula no pueda realizar sus funciones vitales (estudio):

DNP interferes with the final energy production pathway by preventing the uptake of inorganic phosphate molecules into the mitochondria [24, 25]. This results in the inhibition of all energy-requiring processes and the extra-mitochondrial accumulation of inorganic phosphate

acts as a chemical ionophore, stopping the final energy conversion by exporting the proton ions (H+ ) needed for ATP production across the mitochondrial membrane by increasing the basal leak of protons [12]. This shift in the proton electrochemical gradient then results in potential energy dissipating as heat, instead of being converted to ATP, with rapid consumption of calories [27, 28]. The heat production represents a failure in thermoregulatory homeostasis, leading to uncontrolled hyperthermia

Este producto ha provocado muertes (ejemplo). Que yo sepa, no es ése el caso del “come menos y muévete más“, pero sí creo relevante entender que ese consejo está basado en exactamente la misma estupidez que el peligroso producto (ver): “crear un déficit calórico“. Y ese método no sólo es inefectivo para perder peso (ver), sino que no está exento de riesgos (artículo,artículo,artículo,artículo,ver).

Because weight loss is rarely sustained and causes additional impairment of fat oxidation, advice to obese patients to lose weight by curbing caloric intake seems misplaced

Puesto que el peso perdido raramente se mantiene a largo plazo y causa un deterioro adicional de la oxidación de grasa, el consejo para los pacientes obesos de perder peso restringiendo la ingesta calórica parece inapropiado

¿Si una dieta es útil para perder peso, lo es porque hace comer poco? Eso es pura y simple basura pseudocientífica. Y la difusión de pseudociencia es un acto irresponsable y peligroso.

imagen_0300

Milagro es que un defensor de la teoría del balance energético entienda lo profundamente estúpido de sus planteamientos.

NOTA: en muchos casos, a la hora de comparar dos o más dietas, en los experimentos científicos se igualan las ingestas energéticas de las dietas. Por un lado, el resultado de tales experimentos es interesante, pues sirve para demostrar que el balance energético no es más que pseudociencia, pero por otro lado, se perturba el funcionamiento normal de la intervención dietaria. Lo que quiero decir, es que si, por ejemplo, una dieta low-carb te lleva de forma natural, no forzada, a consumir 1700 kcal/día, forzar una ingesta de 1500 kcal/día no le hace ningún favor, pues está forzando hambre en el experimento, lo que, especialmente a largo plazo, puede tener consecuencias negativas en el éxito de la dieta. Para evitar ese problema en una comparación, lo lógico parece ser que la dieta low-carb sea ad libitum, y que la dieta hipocalórica se adapte a la ingesta de la low-carb.

Leer más:

Anuncios

5 thoughts on “Pseudociencia del balance energético y hambre

  1. Buenas tardes,

    Felicitarte primero por el blog. Me parece muy interesante.

    Justamente el otro día contesté a ese tuit que mencionas diciendo que no necesariamente se come menos en esas dietas, y que en todo caso sería una cuestión hormonal lo que hace perder peso. Me sugirió leer los artículos hechos “ad libitum” sobre dichas dietas para demostrar que en ellas se come menos. Suponiendo que así sea (aún no los he leído),para poder determinar que lo que adelgaza con esas dietas es el hecho de comer menos, debería hacerse la comparativa con las mismas calorías que estaba consumiendo el sujeto en cuestión.

    Hay también mucha controversia en cuanto a la culpabilidad de la insulina en el “proceso de engorde”. He leído el blog de un defensor de esta teoría y es muy convincente https://intensivedietarymanagement.com/.

    Por otro lado, tenemos un defensor de la insulina, también con sus argumentos de peso y estudios que demuestran su teoría http://weightology.net/

    Y en medio me tienes a mi, intentando responder cual de los dos se acerca más a la realidad.Si tenemos en cuenta, por ejemplo, que la leche es muy insulinogénica, o las proteinas, pero no se asocian con aumento de peso, ¿podemos seguir pensando que la insulina es la culpable? ¿O solo lo es tener resistencia a ella?¿Depende del efecto incretina?….

    Si tienes alguna opinión al respecto, estaré encantado de leerla.

    Un saludo,

    Xavier

    Me gusta

    • Buenas tardes,

      Felicitarte primero por el blog. Me parece muy interesante.

      Muchas gracias por leerlo 🙂

      Justamente el otro día contesté a ese tuit que mencionas diciendo que no necesariamente se come menos en esas dietas, y que en todo caso sería una cuestión hormonal lo que hace perder peso. Me sugirió leer los artículos hechos “ad libitum” sobre dichas dietas para demostrar que en ellas se come menos. Suponiendo que así sea (aún no los he leído),para poder determinar que lo que adelgaza con esas dietas es el hecho de comer menos, debería hacerse la comparativa con las mismas calorías que estaba consumiendo el sujeto en cuestión.

      “Para adelgazar, tienes que comer menos de lo que gastas” no es más que una tautología de la que no se puede derivar absolutamente ninguna enseñanza válida. Es exactamente igual que decir que si llegas tarde al trabajo, es porque llegas más tarde de la hora de inicio de la jornada laboral. Las soluciones en base a la tautología son llegar antes y/o retrasar la hora de inicio de la jornada, cuando quizá el problema es que te has quedado sin coche por una avería. Una tautología nunca aporta información sobre las causas reales por las que suceden las cosas, ni puede ser usada para proponer soluciones.

      Ésa es la estupidez en que se basa la teoría del balance energético y ése es el origen de la idea de que cualquier dieta que te haga perder peso, lo hace reduciendo la ingesta energética. Es pseudociencia: nos dicen que es algo derivado de leyes físicas, pero no es así: no es ciencia y no aguanta un mínimo análisis crítico.

      Hay dos cuestiones:

      1. No es necesario reducir la ingesta para adelgazar, de la misma forma que no es necesario aumentarla para engordar. La evidencia científica en este sentido es abrumadora.
      2. Es cierto que en los experimentos ad libitum con dietas low-carb, se reduce la ingesta de forma espontánea (ejemplos,ejemplos)
      3. Que se reduzca la ingesta no confirma sus dogmas. Más bien al contrario: que él lo interprete así demuestra que este señor no se entera de nada.

      Respecto de este último punto, vuelvo al origen: los defensores de la teoría del balance energético creen que si algo te hace engordar tiene que hacerlo aumentando tu ingesta energética, reduciendo tu gasto energético, o ambas cosas. Esa idea es una estupidez colosal, pues como he dicho, se ha extraído de una tautología.

      Si algo te hace adelgazar, hará que salga del tejido adiposo más grasa de la que entra. Puede ser que a consecuencia de ello se reduzca la ingesta, pues habrá más nutrientres en sangre, y puede que nuestro cuerpo genere algo más de calor pues no necesita ser tan eficiente generando ATP. Cambios en la ingesta energética y en el gasto energético pueden no estar involucrados en absoluto en el proceso de adelgazar más que como síntomas. ¿Se viola alguna ley de la física? ¿Esta idea es algún tipo de “milagro”? Lo dicho, ese señor no sabe de lo que habla.

      Hay también mucha controversia en cuanto a la culpabilidad de la insulina en el “proceso de engorde”. He leído el blog de un defensor de esta teoría y es muy convincentehttps://intensivedietarymanagement.com/.

      Por otro lado, tenemos un defensor de la insulina, también con sus argumentos de peso y estudios que demuestran su teoría http://weightology.net/

      Y en medio me tienes a mi, intentando responder cual de los dos se acerca más a la realidad.Si tenemos en cuenta, por ejemplo, que la leche es muy insulinogénica, o las proteinas, pero no se asocian con aumento de peso, ¿podemos seguir pensando que la insulina es la culpable? ¿O solo lo es tener resistencia a ella?¿Depende del efecto incretina?….

      Si tienes alguna opinión al respecto, estaré encantado de leerla.

      Precisamente ayer le comentaba a Esteban (un cardiólogo que ha traducido a castellano decenas de los artículos de Fung), que no me fío del todo de Fung. Tengo una entrada en el blog que enlaza al blog de Esteban, pero creo que hay que leer lo que dice Fung con espíritu crítico. Mejor leer lo que escribe, que no hacerlo, pero con cuidado.

      Antes de nada, déjame aclarar que la hipótesis de la insulina se está empleando como “hombre de paja”: los defensores del balance energético nos quieren hacer creer que si demuestran que su versión simplificada de esta hipótesis no lo explica todo, de eso se concluye que la teoría del balance energético es correcta. Que la lógica de esa maniobra sea absurda no les impide emplearla. Son cosas diferentes: la teoría del balance energético, la idea de que engordamos porque comemos más de la cuenta, la idea de que para adelgazar no hay más camino que comer menos y moverse más, esas ideas son estúpida pseudociencia. Demostrar algo sobre la hipótesis de la insulina nada cambia en eso.

      No hay un punto medio: la teoría del balance energético es pseudociencia.

      ¿Y la hipótesis de la insulina?

      La hipótesis de la insulina es una herramienta didáctica: permite entender, a quien quiere entenderlo, la falacia de la causalidad introducida por la teoría del balance energético. Se puede engordar por lo que se come, no necesariamente por cuánto se come. Eso está documentadísimo en el blog (seguro que hay más de cien experimentos científicos comentados).

      ¿Lo bueno de esa hipótesis? Que puede ser clave para ayudar a alguien a entender el problema del paradigma energético y cómo salir de él.

      ¿Lo malo de esa hipótesis? Que nos dejemos engañar por las patrañas que cuentan los defensores del balance energético.

      Todos los crecimientos de un tejido en el cuerpo están regulados por hormonas. Todos. Bueno, todos menos uno: la obesidad, que es causada por glotonería y vagancia. ¿Por qué es especial? Porque así lo dicen leyes de la física que son inviolables y que no usan en ningún otro crecimiento. Curioso, ¿verdad? No me extiendo más en esto. Escribo regularmente sobre estas ideas y en el blog puedes encontrar muchas entradas, por ejemplo ésta.

      Por supuesto que es un problema hormonal y la energía tiene que ver lo mismo que en cualquier otro crecimiento: nada. Nada importa en las razones por las que crece un niño. Nada importa en las razones por las que aumenta de peso una embarazada. Nada importa en las razones por las que nos crecen los músculos. Nada importa en las razones por las que algunas personas tienen estaturas anormalmente grandes o pequeñas (gigantismo, enanismo).

      Pero aparentemente las leyes de la física nos obligan a decir que “las calorías importan” en temas de obesidad. Surrealista.

      Es un problema hormonal y la insulina es la principal hormona involucrada. Imposible sacarla del estudio de la obesidad y de las posibles soluciones.

      En cuanto a lo que preguntas de la leche o las proteínas, algunas ideas:

      • yo diferenciaría el cuerpo sano del cuerpo “enfermo”. Hay alimentos que pueden ser dañinos para un cuerpo enfermo, pero no serlo para un cuerpo sano.
      • es posible que haya productos alimentarios (azúcar, bebidas azucaradas, aceites de semillas, harinas) que participan en el insulto (¿anglicismo?) inicial y que dañan el cuerpo, de forma que otros productos y alimentos se vuelven nocivos a partir de ese momento
      • No confundamos los nutrientes esenciales, grasas y proteínas en comida real, con los prescindibles (harinas y azúcar). ¿Comparamos la elevación de insulina que produce la carne con la que produce la harina, cuando la proteína la necesito y la harina es basura que no necesito consumir?
      • La insulina no es mala. No podemos cometer el mismo error de simplismo que se está cometiendo con el colesterol. El problema son los productos que o bien dañan nuestra gestión de la insulina, o bien producen elevaciones absolutamente antinaturales de la misma. La insulina no hace ningún daño a nadie: es la comida procesada la que lo hace.

      Engordar y adelgazar son procesos regulados hormonalmente y hay evidencia científica de que la restricción de carbohidratos produce resultados que la restricción calórica no logra (en este comentario listo algunas entradas con experimentos en humanos). ¿La causa? Una distinta respuesta hormonal causada por una distinta composición de la dieta. ¿Juega un papel relevante la insulina? ¿Por qué no tendría que jugarlo? ¿Por qué razón tenemos que renunciar a nuestro conocimiento de la fisiología para satisfacer las estúpidas pretensiones de los defensores del balance energético? Como decía, atacan el conocimiento que se tiene de endocrinología como si eso les fuera a dar la razón en algo.

      Hormonas.

      Me gusta

Deja un comentario. Si los comentarios no contribuyen/aportan a los artículos publicados no los publico. Tampoco los publico si intentan forzar un debate o una toma de postura que el autor no ha planteado o que ha dado por cerrada. No publico comentarios descalificativos ni críticas fuera de lugar o que considere que no aportan nada. Si percibo intención de molestar en lugar de participar, o si no detecto vida inteligente, tampoco será publicado.

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s