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Crónicas caloréxicas (IX): Borja Bandera

Dos tuits de Borja Bandera:

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Por lo pronto, la restricción calórica es tan indiscutible para perder grasa corporal como lo es para reducir el tamaño de un tumor (ver). Las mismas razones nos dan las leyes de la física para tratar de reducir el tamaño de un tumor con «restricción calórica» que para tratar de reducir el tamaño del tejido adiposo con «restricción calórica». Mismas leyes de la física en ambos casos. O a lo mejor el señor Bandera puede explicar que la restricción calórica sea indiscutible para lo uno y estúpido para lo otro (ver). Yo esperaría sentado esas explicaciones: lo «indiscutible» para el señor Bandera es indiscutiblemente erróneo. Y voy comentar algunas de las razones por las que lo es.

¿Qué es «restricción calórica»?

Los defensores de la pseudociencia del balance energético emplean la falacia de ambigüedad con los términos «exceso calórico», «déficit calórico», «restricción calórica», etc. Esta falacia consiste en emplear dos significados de un término en el mismo contexto y sin advertir al lector/oyente del cambio de significado.

Las dos definiciones de «Restricción/déficit calórico»:

  • Definición #1: consumir 1500 kcal/d (o la cantidad que sea. La cantidad concreta es lo de menos).
  • Definición #2: consumir menos calorías de las que se gastan.

La diferencia entre ambas definiciones es abismal y combinando ambas los defensores de la Teoría CICO hacen creer que ésta es útil al hablar del tejido adiposo.

ACLARACIÓN: Por no alargar demasiado esta entrada, no quiero entretenerme con las otras trampas de la pseudociencia del balance energético (ver), pero no puedo seguir con las explicaciones sin dejar claras las trampas adicionales implícitas en lo que voy a contar a continuación. Las trampas a las que me refieron son que la Teoría CICO asume, porque sí:

  • que la energía acumulada en el tejido adiposo no puede variar por sí misma (o sea que su comportamiento es pasivo, ¡¡sin regulación fisiológica!!)
  • que de todas las formas de energía que hay en nuestro cuerpo, sólo la energía acumulada en el tejido adiposo puede cambiar.

En la parte final aclaro algo más las implicaciones de esas trampas. Para más detalle, remito a estos dos artículos: artículo1,artículo2.

Por otro lado, el mero uso del término «restricción calórica» ya es una falacia, pues es dar por supuesto un comportamiento del cuerpo y señalar a las calorías como causa (ver).

Hecho ese pequeño paréntesis, y suponiendo, porque sí, correctas las dos premisas injustificadas que he comentado en esa aclaración, la segunda definición de «restricción calórica» («consumir menos calorías de las que se gastan») es equivalente a perder grasa corporal. La definición #2 es, por tanto, EL RESULTADO QUE DESEAMOS, y como tal es —fraudulentamente— obligatorio que se consiga si tiene que haber pérdida de grasa corporal, porque son lo mismo (ver). Reitero: bajo las dos premisas injustificadas que he comentado, es obligatorio que esa «restricción calórica» exista para conseguir un cierto resultado ¡¡¡porque es el propio resultado!!! Pero —importantísimo— esa «restricción calórica» no está bajo nuestro control, pues lo único que realmente podemos controlar es cuánto ingerimos, pero no cuánto gastamos.

Pequeño resumen: la definición #2 de «restricción calórica» la hace —fraudulentamente— imprescindible para lograr perder grasa corporal. Pero una persona no puede hacer este tipo de restricción calórica «a voluntad». No se le puede decir al cliente «ingiera Ud. menos de lo que gasta», porque hacer eso no está en su mano. Nadie tiene control sobre su gasto energético. Nótese además que decirle a alguien que la «restricción calórica» es indiscutible para perder grasa corporal es —siempre dando por buenas las injustificadas premisas que he comentado antes— tan útil como decirle a alguien que para adelgazar tiene que adelgazar. Es exactamente lo mismo: es decir que para lograr el resultado hay que lograr el resultado. Así de estúpido. Ninguna utilidad práctica.

Pero no sólo es estúpido: lo que quiero explicar en esta entrada es que un engaño. El engaño se consigue jugando con la (falsa) obligatoriedad asociada a la definición #2, y la factibilidad de la definición #1. La definición #1, «comer menos», sí está en nuestra mano: es factible. Pero la definición #1 no garantiza conseguir el resultado, pues sólo involucra a un término de la ecuación del balance energético (ver).

Pequeño resumen: hay dos definiciones de «restricción calórica» claramente diferentes y ¡¡¡ninguna sirve para nada de forma aislada!!!

¿Cómo dan a entender los caloréxicos que «comer menos» es obligatorio o indiscutible en la pérdida de peso?

Lo hacen jugando con las dos definiciones que he comentado:

  • a veces hablan de la «restricción calórica» que el cliente sí puede aplicar, la de la definición #1,
  • y otras veces garantizan la necesidad de esa «restricción calórica» usando la definición #2 (que, como he comentado, es algo que el cliente no tiene bajo su control y que en realidad es el resultado deseado, nunca un posible método de adelgazamiento).

¿De qué «restricción calórica» se habla en este tuit, en el que se transmite la idea de que es algo que la persona obesa puede iniciar? La definición #1. Todos entendemos que está hablando de que esas personas van a reducir su ingesta. Eso es lo que está diciendo.

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¿Y de qué «restricción calórica» se habla en estos tuits, si se quiere transmitir la idea de que es «obligada» y para la que hay varios caminos? La definición #2. Para «comer menos» sólo hay un camino y no es indiscutible que funcione.

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En definitiva, cuando el señor Bandera le dice a alguien que «la restricción calórica es indiscutible para perder grasa corporal«,  ¿está hablando de la «restricción calórica» inaplicable y falsa tautología (definición #2) o de la «restricción calórica» factible pero no necesariamente útil y, como tal, en absoluto indiscutible (definición #1)? ¿Qué es lo que entenderá un cliente suyo cuando le diga que haga «restricción calórica», que adelgace por el método que sea? ¡Ja! Lo que intento explicar en esta entrada es que una de las trampas en lo que está diciendo es que habla de ambas definiciones al mismo tiempo, usando los significados de una cuando le interesa y los de la otra cuando le interesa. Esto, señores, es la charlatanería del balance energético en acción.

Para acabar, amplío el comentario que hice al principio de la entrada: como advertí, todas las explicaciones anteriores asumen como correctas las dos premisas injustificadas que son la base de la pseudocientífica Teoría CICO (ver,ver). La realidad es que es FALSO que para perder grasa corporal sea obligatorio que exista un «déficit calórico» según la definición #2. Esa falsedad es muy importante, pues lleva a pensar que las únicas vías de actuación para adelgazar son comer menos, moverse más o alguna estrategia que acabe desembocando en una combinación de ambas medidas. Reitero: se llega a esa falsa conclusión porque la Teoría CICO se basa en premisas sin fundamento:

  • el balance de energía en el cuerpo no es el balance de energía en el tejido adiposo: en el cuerpo pueden cambiar otras formas de energía almacenada, pero eso la Teoría CICO no lo permite, y
  • el tejido adiposo no tiene por qué ser pasivo, pudiendo almacenar más o menos triglicéridos en función de las señales hormonales/fisiológicas que recibe. La Teoría CICO de forma fraudulenta niega esa posibilidad y centra todo el análisis de soluciones en sólo dos de los tres términos del balance energético: ingesta y gasto energético. El tercer término —¡¡el importante!!— la Teoría CICO no sólo lo tergiversa haciéndolo equivalente a la energía almacenada en un tejido concreto, el tejido adiposo, sino que no le permite tener dependencia directa de la fisiología. Esta trampa es crucial: sin esta trampa, toda la charlatanería CICO se desmorona como un castillo de naipes.

Insisto:

pensar que para adelgazar hay que comer menos, hacer más ejercicio o una combinación de ambas medidas es una idea FRAUDULENTA, pues nace de las premisas injustificadas en que se basa la Teoría CICO.

Basta con plantearse cómo de obligatorio es recurrir a comer menos y/o hacer más ejercicio para tratar de reducir el tamaño de un tumor (reduciendo, por tanto, la energía en él acumulada). Poco obligatorio, ¿verdad?

Para perder grasa corporal tiene que salir más grasa de la que entra EN EL TEJIDO ADIPOSO (ver). Tautológico, y como tal, puede que sea inútil, pero al menos es correcto. Para perder grasa corporal NO es es ni necesario ni suficiente comer menos de lo que se gasta. Es que ni siquiera es una tautología correcta: es una tautología falsa (ver,ver,ver). Doble estupidez. No me enrollo más, pues hay innumerables entradas en el blog destinadas a explicar las trampas en las que se basa la pseudociencia del balance energético. Enumero algunas al final de la entrada.

NOTA: el señor Bandera presume en otro tuit de ser crítico con la teoría CICO. Con «detractores» como este señor, la Teoría CICO no necesita defensores. Es una vergüenza que ésta sea la formación que se está dando en nuestras universidades.

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No nos dejemos engañar por los que presumen de ser críticos de la Teoría CICO: la idea de que para adelgazar debemos consumir comida saciante porque así comemos menos, ¡¡es la Teoría CICO!! (ver). Y es charlatanería que no se puede defender con rigor y sin falacias (ver). Sí son posturas enfrentadas. Y es bueno que lo sean. Que no nos engañen: cuando un caloréxico habla de hormonas, habla de las hormonas que afectan a la ingesta energética y al gasto energético, pero nunca de cómo el medio hormonal afecta directamente a «toda la energía almacenada en el cuerpo». No lo hacen porque hacerlo delata todas las trampas en las que se basa su teoría (ver).

NOTA: Déficit calórico, restricción calórica, exceso calórico, superávit calórico, hipocalórico, normocalórico, hipercalórico, etc. son términos siempre falaces, pues dan a entender un injustificado comportamiento del cuerpo humano (ver,ver,ver). Su mero uso es una falacia de petitio principii (ver). ¿Con ambas definiciones? Exacto. Buena pregunta. Veo que vamos entendiendo la situación: además, falacia de ambigüedad.

Obviando el defecto de definición, todo lo que queda es una tautología. CICO no aporta NADA ÚTIL al problema de OBESIDAD: Incorporar su terminología a una solución de consenso por contentar a más gente… será política, no Ciencia. Andrés

NOTA: Si el médico te recomienda restricción calórica para perder una cantidad importante de peso (20-25 kg) y luego mantener lo perdido a largo plazo, pídele evidencia científica de que el método es efectivo para ese fin (ver). Luego busca un médico competente, uno que sí sepa de lo que habla.

NOTA: ¿Qué restricción calórica es la que dice el señor de este otro tuit que tiene que existir obligatoriamente? ¿También para que un tumor vea su tamaño reducido es necesario que exista un balance energético negativo? ¡Qué interesante, pues abre nuevas vías en el tratamiento del cáncer! En fin…

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NOTA: sí se puede perder grasa corporal sin «balance energético negativo» (ver,ver,ver,ver). La falta de rigor es clave en la Teoría CICO. Con rigor y sin falacias, esa pseudociencia no puede existir (ver).

NOTA: Las réplicas de Andreu en el hilo de twitter del que he sacado las capturas de pantalla de esta entrada están muy bien. Aun así, he creído interesante volver a explicar los falaces juegos de palabras en que se basa la pseudociencia del balance energético. Mientras la charlatanería CICO esté en vigor, siempre viene a cuento explicar cómo funciona esta pseudociencia.

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