Sinopsis

There’s no question what the single most fattening food on the planet is: that would, obviously, be pure fat (fuente)

No hay duda sobre cuál es el alimento más engordante sobre la faz de la tierra: es, obviamente, la grasa pura

No hay duda.

Obviamente.

¿Seguro?

¿Seguro que los alimentos más engordantes son los que más calorías tienen?

¿Por qué?

En mi opinión, la idea de que las leyes de la física dicen que engordamos porque “comemos más de la cuenta“, es una absoluta sandez. Es, por las consecuencias que está teniendo en la salud de la población y por lo aberrante de su origen, la mayor estupidez de la historia de la humanidad.

En esta entrada voy a tratar de resumir, en la medida de lo posible, mis ideas sobre:

  • ¿Qué nos engorda?
  • ¿Cuál es la vía más razonable para intentar adelgazar?

Empiezo.

Al igual que con cualquier otro crecimiento en un tejido en un ser vivo, la causa inmediata (ver) de la obesidad es una perturbación o desajuste hormonal, por lo que lo que para encontrar la causa real de la obesidad, la pregunta de interés sería ¿qué causa ese desajuste hormonal? (ver,ver,ver,ver)

Hay productos alimentarios y productos químicos que producen ese desajuste hormonal, y hay alimentos de verdad, que no tienen ese efecto.

Una persona delgada y sana que evite los productos engordantes, no engordará. Sin tener que preocuparse lo más mínimo de si come más o si come menos, de si hace más ejercicio o de si hace menos. Si añade azúcares, cereales (farináceos), productos procesados y aceites de semillas a la dieta, el pronóstico cambia por completo (ver).

Pero si comes más de lo que gastas engordarás, comas comida saludable o comas comida basura

No cabe más estupidez ni más ignorancia en esta última frase (ver,ver,ver,ver,ver). “Si engordas, engordas“…

Por otro lado, si ya estamos gordos, y aún habiendo identificado correctamente los productos engordantes, es posible que simplemente evitar esos productos no sea suficiente para revertir el desajuste hormonal y volver a la situación original (i.e. volver a ser delgados). En primer lugar, porque algunos de los cambios que se pueden producir al engordar no parecen ser reversibles con dieta/ejercicio (ver). Y en segundo lugar, porque alimentos que en principio parecen inocuos en cantidades moderadas en una persona sana, pueden no ser saludables en una persona cuyo metabolismo está alterado (ver). De ser posible adelgazar con dieta/ejercicio, quizá es necesaria una fase en la que una lista “extendida” (y personalizada) de productos alimentarios son evitados por completo y en la que se realiza ejercicio físico con el objeto de normalizar la fisiología (¿HIIT?). Si esa fase ofreciera el resultado deseado, de normalización endocrina o fisiológica, cabe pensar que se podrían volver a introducir en la dieta alimentos que, sin ser imprescindibles, tampoco serían dañinos para la salud, como el arroz, la patata, las legumbres o ciertas frutas.

Ahora va a resultar que de todas las calorías que ingerimos las que nos engordan son las de los carbohidratos, no las de las grasas que además tienen más calorías por gramo.

Si engordar fuera cosa de calorías, ese planteamiento tendría sentido. Aunque, lamentablemente, los “expertos” nos han hecho creer que es un planteamiento correcto, dar por sentado que lo que engorda en un producto son sus calorías es un error descomunal: engordar o adelgazar no son procesos gobernados por las calorías, sino por las hormonas (ver). Sólo la indescriptible estulticia de los “expertos” ha introducido la energía en el debate sobre las causas y las soluciones a la obesidad. Y el “ego obeso” de esos mismos expertos evita que sea derrocada, pues estas personas nunca van reconocer haber estado cometiendo errores de pensamiento propios de niños pequeños (ver): “¡no puedo ser idiota! ¡no puedo llevar años abrigando unos dogmas estúpidos! ¡he escrito libros que lo explican! ¡soy un experto!

Bajo mi punto de vista, “comer menos y moverse más” al tiempo que se mantienen los productos engordantes en la dieta, es seguir dándole a tu cuerpo la orden de engordar, es seguir provocándole un desajuste hormonal, pero además privándole de la comida que necesita (ver). Yo no le veo ninguna lógica y, nos digan lo que nos digan, y lo diga quien lo diga, la evidencia científica constata que no funciona (ver,ver).

En mi opinión, la pregunta que deberíamos hacernos antes de consumir un producto no es cuántas calorías tiene, sino qué efecto va a producir en nuestro medio hormonal. Prestar atención a la composición de la dieta es esencial. Hay experimentos científicos que sugieren que, evitando ciertos productos alimentarios, se pueden lograr resultados que las dietas hipocalóricas nunca han conseguido (y eso que, en comparación, se han puesto a prueba en muchos más experimentos científicos):

Estos son resultados científicos, no palabrería vacía de un bloguero anónimo (o casi anónimo).

Lo de que el azúcar, las harinas (o sea, los cereales), los productos químicos añadidos a la comida y los aceites de semillas son el origen del problema de la obesidad, al mismo tiempo que son los productos que nos impiden adelgazar, es mi creencia. Pero lo que sí afirmo es que las leyes de la física no dicen que engordamos por “comer más de la cuenta“. Esto último no está en el terreno de las creencias: es una cuestión de lógica y de evidencia científica. Puedo tener razón o puedo estar equivocado, pero afirmo que es una estupidez colosal.

La idea de que existen alimentos engordantes per se, no por sus calorías, no viola ninguna ley universal. Además, la evidencia científica en ese sentido es abrumadora.

Anuncios

8 thoughts on “Sinopsis

  1. El problema no es tanto que la dieta esté llena de carbohidratos, sino, a mi parecer, que esos carbohidratos sean azúcar y harinas, combinados además con todo tipo de aceites y compuestos químicos.

    Why is everyone in the Western World becoming obese? Because we are replacing fat with sugar in many foodstuffs. The obesity “epidemic” started at exactly the same time as the idiots, sorry experts, decreed that a healthy diet was full of carbs. Which was, and remains, the exact and complete opposite of the truth.

    Me gusta

Deja un comentario. Si los comentarios no contribuyen/aportan a los artículos publicados no los publico. Tampoco los publico si intentan forzar un debate o una toma de postura que el autor no ha planteado o que ha dado por cerrada. No publico comentarios descalificativos ni críticas fuera de lugar o que considere que no aportan nada. Si percibo intención de molestar en lugar de participar, o si no detecto vida inteligente, tampoco será publicado.

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s