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Si hay cero debate y cero autocrítica seguiremos tratando la obesidad con una pseudoterapia

Por ejemplo en nutrición se podría acordar una base calórica (no lo son todo pero importan) y después mirar a cada persona en detalle cuando esa aproximación no funciona. Pues no, la gente “caloréxica” ahora resulta que es pseudocientífica. Pues vaya. Marc Casañas

Marc Casañas nos quiere hacer creer que hablar de calorías es el punto de partida sensato en nutrición, y que si eso no funciona, entonces hay que pasar a hablar de otros factores. ¿Es realmente sensato seguir tratando a la población con una pseudoterapia, simplemente porque es lo que se ha hecho durante el último siglo y porque es una verdad inconveniente para los “expertos” en nutrición que su formación es pseudocientífica?

¿Es la hipótesis del balance energético una pseudociencia?

Pseudociencia, o falsa ciencia, son ideas para las que sus defensores proclaman que tienen validez científica pero que en realidad carecen de soporte científico o a las que se ha llegado a través de razonamientos erróneos o de una defectuosa metodología científica.

CICO es pseudociencia:

  • Es una hipótesis que se aceptó como paradigma obvio para el tratamiento y prevención de la obesidad (y diabetes) con el argumento de que deriva legítimamente de (o incluso que es tal cual) una ley inviolable de la termodinámica (la Primera Ley de la Termodinámica, para ser más concretos). De hecho, a los que criticamos esta charlatanería nos han acusado de pretender que los seres humanos no cumplen las leyes de la física y en algún caso nos han llamado “negacionistas” (ver, ver, ver, ver, ver, ver), poniéndonos al nivel de los negacionistas del Holocausto, ¡¡nada menos!!
  • Su origen son falacias y paralogismos (i.e. razonamientos erróneos) que he explicado mil veces en el blog (verververver, ver, ver, ver, ver, ver).

Si Marc Casañas cree tener argumentos para defender su pseudociencia, lo tenía muy fácil: podía aceptar el debate que propuse a NutriSapiens (ver), un grupo al que pertenece. No lo hizo, a pesar de que afirma ser un gran defensor de que se debata (ver). Aclaro que Cecilia aceptó inmediatamente mi propuesta de debate, así que nada de lo que estoy contando guarda relación con ella. Más bien al contrario: su disposición a debatir fue innegable. Menuda diferencia entre ambos: día y noche.

Sin duda en ese debate hubiese quedado claro que la hipótesis calórica de la obesidad tiene un fundamento fraudulento. El debate hubiese sido la crónica de una conclusión anunciada. Evitar debatir el origen fraudulento de una pseudoterapia y defenderla como si su uso fuera algo de sentido común, es sencillamente querer tomar el pelo a la gente. Y esto no es una broma, pues estamos hablando de una terapia que afecta a nuestra salud.

Marc Casañas alardea de que hay que evitar la crítica fácil de rebatir, pero a la hora de la verdad eso es lo que ha hecho, huir de la crítica.

La falsa autocrítica y el “nuevo CICO”

¿Qué dice exactamente la hipótesis CICO? El reto de contestar a esa pregunta sigue desierto (ver), porque no hay posible definición de CICO que sea correcta/útil y que derive legítimamente de la Primera Ley de la Termodinámica. Si alguien cree lo contrario, se equivoca. Pero el movimiento se demuestra andando, así que ahí tiene el reto.


Una característica de las pseudociencias es que sus postulados nunca son claramente definidos y eso permite a sus defensores cambiar de versión para así torear la crítica. Como ya vimos en el debate Taubes-Guyenet (ver), algunos defensores de CICO han cambiado de versión y ya no se atreven a hablar de la Primera Ley de la Termodinámica para justificar su ideología, pero en ningún momento han reconocido los errores que son la base de sus creencias: en ningún momento han reconocido que su ideología es una pseudociencia basada en clarísimos errores de pensamiento.

Los posicionamientos de muchos DN que en apariencia son críticos con el balance energético constituyen en realidad la defensa de la nueva versión de esta pseudociencia. Muchas veces hemos visto a los defensores de CICO usar el hashtag #BalancePatético, pero lo que se disfraza de postura crítica con CICO es en realidad su defensa acrítica. Por ejemplo, aquí tenemos a un DN llamado Alejandro Oncina defendiendo la charlatanería energética ¡¡como si su postura fuera en realidad crítica con ésta!!

Que no nos engañen: el nuevo CICO es EXACTAMENTE LA MISMA BASURA ideológica que el viejo CICO:

  1. se sigue deduciendo causalidad de una correlación (ver,ver,ver,ver), y
  2. se sigue equiparando, sin ninguna justificación posible, cambio en la energía en el cuerpo con cambio en la grasa corporal (ver,ver).

No hay un viejo CICO y un nuevo CICO. Como vemos en la siguiente imagen, se mantiene que los cambios en la grasa corporal vienen determinados por las calorías que entran menos las calorías que salen (o sea el CICO de toda la vida), pero el nuevo mensaje es que todo es muy complejo y multifactorial. Y que “come menos y muévete más” no funciona porque realmente no se hace. O sea, la misma tomadura de pelo de siempre, pero pretendiendo ser algo diferente.

Los “renovadores de la nada” son peores que que no haya renovación.

“No son todo pero importan”

Otra característica de las pseudociencias es el uso del lenguaje ambiguo. Los defensores de CICO nos dicen que “las calorías importan“, pero no son capaces de explicar qué significa “importan” (ver, ver, ver, ver). Pero como la población sigue siendo engañada pensando que esta hipótesis es lo que dictamina una ley de la física, el lenguaje ambiguo es más que suficiente para seguir manteniendo el engaño.

En nuestra imaginación todos somos superhéroes, pero en el mundo real…

Lo peor para mí es gente que habla en abstracto (“salvar el mundo”) y después en concreto no salva ni al que tiene al lado […]. Creo que quien predica algo y comete lo contrario tendría que tener una pena mayor. Marc Casañas

En el mundo de las palabras vacías todos somos amantes de la ciencia, del debate y del razonamiento. Y no hay mayor fan del debate y de la ciencia que Marc Casañas (ver). En abstracto, claro. Pero en el mundo real cuando nuestras creencias son desafiadas nos refugiamos en el “esto es así porque siempre se ha hecho así” o, dicho con otras palabras, “ahora resultará que el balance energético es pseudociencia”. Una autocrítica, un pensamiento científico y un rigor que no se pueden aguantar. ¡Bravo, Marc! Y se ve la realidad, que es que no somos capaces ni de argumentar ni de debatir para defender nuestra ideología pero seguimos defendiéndola, y sólo acertamos a repetir dogmas y a resaltar nuestra adhesión a la ideología común del grupo. Podemos retuitear la basurilla de Guyenet o Kevin Bass, pero debatir…

A los que defienden charlatanería no les interesa que haya debate. A la población sí nos interesa.

NOTA: no he querido llamar la atención sobre eso, pero nótese cómo Marc Casañas intenta convertir la crítica a su ideología en un ataque a la persona: “la gente “caloréxica” ahora resulta que es pseudocientífica“. A falta de argumentos todo lo que le queda a este tipo es tratar de desdibujar la crítica. Sólo se engaña a sí mismo.

NOTA: los defensores de CICO siguen siendo incapaces de hacer frente a la crítica. Cuando explicas todos los errores en los que se basa su estúpida charlatanería lo único que aciertan a decir es que no entiendes que todo es muy complejo. Esto es lo que hay en el mundo de la nutrición.

NOTA: Alejandro Oncina en lugar de hacer autocrítica se ríe de la evidencia científica que demuestra que su ideología es una pseudociencia.

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