¿Es esto adelgazar? (XV)

“Safety, tolerability and sustained weight loss over 2 years with the once-daily human GLP-1 analog, liraglutide”

Experimento en humanos en el que se emplea un fármaco que reduce el apetito. Dos años de duración, aunque el doble-ciego únicamente duró 20 semanas para el espónsor y un año para el resto de involucrados. Los participantes del estudio tenían obesidad, con más de 40 kg/persona de grasa corporal, en media, antes de empezar el experimento.

Aparte de las inyecciones del fármaco, la directriz fue seguir una dieta hipocalórica clásica: restricción calórica de 500 kcal/día y aumentar el ejercicio físico. Se puede ver en la flecha azul de la gráfica cómo esa directriz no tenía fecha de caducidad:

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500 kcal/día de déficit calórico darían lugar a una pérdida de peso de 47 kg al cabo de los dos años de duración del estudio (según unos cálculos que en realidad no tienen fundamento y que únicamente hago para constatar que no se cumplen).

¿Qué sucedió? Lo podemos ver en la gráfica: pérdida de peso los primeros siete meses y a partir de ese momento, en general no se perdió nada. ¿Nos suena?

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Los que habían estado con placebo (puntos grises) hasta la semana 52, fueron pasados en ese momento al fármaco y, aunque perdieron 4 kg los primeros meses tras el cambio, también dejaron de perder peso.

En el mejor de los casos se perdieron 10 kg, pero ese dato no es real: nótese que los participantes a final del estudio son menos de la mitad de los que empezaron. Los resultados que muestra la gráfica son, a buen seguro, engañosos.

Supuestamente, estamos viendo el efecto de “inyecciones de saciedad”. Si realmente el fármaco lo único que hiciera fuera reducir el apetito (artículo,artículo), sería como eliminar la fuerza de voluntad de la ecuación: gracias al fármaco no hace falta esforzarse en “comer menos”. Y la intervención no ha funcionado, porque la pérdida de peso que vemos, aparte de modesta en quien parte de 40 kg de grasa corporal, no es sostenible, salvo que vayan a pasarse toda la vida comiendo poco, haciendo ejercicio y pinchándose un fármaco cuya lista de efectos secundarios es preocupante (náuseas, vómitos, reacciones a las inyecciones, diarrea, dolor abdominal, problemas psicológicos, etc.). Ni siquiera haciendo eso hay garantía, a partir de la gráfica anterior, de que esos 10 kg perdidos por la mitad de los participantes se vayan a mantener en los siguientes años.

 

NOTA: Hay algo que no encaja en el uso de este fármaco. Quizá yo sea un poco rarito, pero a mí me parece que pincharse un fármaco (que además del pinchazo tiene otros efectos secundarios) requiere más fuerza de voluntad que seguir una dieta hipocalórica.

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